Antonio García-Trevijano. Su Método de Estudio. Sus dos grandes descubrimientos.

2022-07-14 Gabriel Araceli 14:53 YouTube ↗
Antonio García-Trevijano. Su Método de Estudio. Sus dos grandes descubrimientos.

Transcripción

Locutor 01

siguiente, nos la envía SF. SF. ¿Qué dice? Y dice así. ¿Cómo ha podido usted estudiar tanto siendo un prestigioso abogado y a la vez estando en la acción política?

Locutor 00

Uy, uy, uy.

Locutor 01

A ver.

Locutor 00

¿Cómo he podido? ¿Cómo se llama el que lo hace?

Locutor 01

Ha puesto sus iniciales, nada más. SF.

Locutor 00

Y dice que ¿cómo he podido? ¿Cómo se ha dado tiempo?

Desconocido

Sí.

Locutor 00

Bien. Primero, yo sé que hay muchas personas que les cuesta trabajo creer lo que voy a decir. Yo aprendí desde joven, desde muy joven, yo he tenido muchísima facilidad y mucha memoria para entender los textos filosóficos más difíciles, entenderlos rápidamente y retenerlos. pero retener más que el texto el significado, y esa memoria aún la conservo. Yo puedo olvidar las palabras, pero la idea esa la mantengo, y desde muy pequeño adquirí luego, ya en la universidad, la costumbre de saber leer, distinguir enseguida. Entre los libros esenciales y los libros no esenciales. Y los libros que deben no rechazarse, no leerse. Y aquellos que deben de leerse con cuidado. Y aquellos otros que hay que estudiarlos de verdad. Años estudiando un solo libro. Eso lo aprendí joven en la universidad. Y eso me ha permitido estudiar muy seriamente, muchísimas horas, a los grandes genios de la filosofía política. Desde los griegos hasta... la guerra mundial, porque después de la guerra mundial no hay nadie que merezca la pena ser estudiado de la manera que estoy diciendo. Y aprendí también a leer muy deprisa, casi en diagonal. Es que veo y me detengo cuando veo algo interesante, pero tengo facilidad para desechar. Y tengo muchísima facilidad para olvidar lo que quiero. Claro que es verdad día 89, llama la atención que conserve tan fresca la memoria. El secreto es que yo tengo memoria de las ideas y al desarrollar una idea que no se me olvida, me viene enseguida el contexto, el texto, las circunstancias donde la aprendí y eso me facilita muchísimo la memoria. Pero luego, la pregunta que me hace es cómo he podido ser compatible, ser abogado de y no solo en España, en toda Europa y en Estados Unidos, y en América del Sur, cómo pude haber hecho compatible ese trabajo con mí, ese trabajo de abogado, esa profesión, con mi trabajo intelectual. Algo parecido. Yo, como sabéis, hice la oposición a notaría para dar gusto, satisfacción y alegría a mi padre, porque a mí la oposición a notaría no me gusta, ni me gustaba, nunca me gustó. Pero yo, por cariño hacia mi padre, cuando vi, porque lo acompañé a un médico, que iba a morir pronto porque tenía un tumor cerebral, pues me destrozó el alma, porque yo tenía muchísimo respeto y cariño por mi padre como un hijo normal, debe tenerlo sus padres, y sin poder... dominar mi tristeza me fui a una gestoría en Madrid para matricularme en la primera oposición a notarias que existiera y como la primera me tocó un número relativamente alto pues a los seis meses de haber ido a pedir el programa de notarias que ni siquiera lo conocía pues tuve que actuar y gané la oposición a notarios porque La misma oposición a notarios en seis meses, eso no tiene antecedentes. Y era mi manera de estudiar. Yo no perdía el tiempo en estudiar qué opinaban los juristas, los textos españoles, como Castán, presidente del Supremo. Yo no perdía el tiempo en eso, no tenía tiempo. Quizás si hubiera tenido más tiempo lo hubiera hecho. Yo no tenía tiempo nada más que para aprenderme de memoria los textos legales. Es decir, el Código Civil... Código Mercantil, la Ley de Sociedades Anónimas, limitada, el Código de Comercio sí, y la Ley Hipotecaria, claro. Pero nada más, y yo me limité, entonces nada más que estudiarme las leyes, leyes, leyes, sin conocer ni querer buscar opiniones de nadie, porque no tenía tiempo. Y además yo pensaba, bueno, si me conozco las leyes de memoria, todo el sistema de leyes, Los comentarios ya los haré yo, ya los improvisaré. Y así fue. Yo hice un ejercicio de notería improvisado. Sabía las leyes. Tenía que limitarme en el tiempo porque no se podía estar más de diez minutos. Yo no lo había hecho nunca. La experiencia de estar hablando con un reloj delante. Y me presenté en las oposiciones de notería ante el tribunal con un reloj. ¿Cómo ha podido usted compaginar el ejercicio de la abogacía, el tiempo que la habrá llevado, con el conocimiento de la filosofía política y de los autores que ha estudiado y de los problemas que ha estudiado, no sólo de política, sino como se ve, de etnografía, de lingüística, de antropología, de economía, de todos los temas que interesan a las humanidades? Pues ahí ya sí, una vez que yo empiezo el trabajo de abogado y empiezo a emplear horas y horas en preparar los pleitos, los asuntos, los dictámenes, arbitrajes que me encargan, ahí tomo una decisión. Y es que a partir de las 12 de la noche de cada día, yo cierro por completo mi habitación, rechazo todos los asuntos que esté estudiando de abogado y me dedico a estudiar lo que sea lo más alejado posible de la utilidad inmediata. Pues ahí estudio a Levi Strauss, a Malinowski, a todos los grandes fakers, a los lingüistas, a Ferdinand Schleswig, a todos los temas que domino hoy, desde doce a tres horas al día. ¿Sabéis lo que es tres horas diarias? Incluidos domingos, no fallando una sola vez. Eso es una fuente tremenda de tiempo para asimilar, concentrar y luego siempre he tenido la costumbre de buscar, tratar de retener el meollo de cada asunto, lo importante. Igual que hoy, por ejemplo, acabo de resumir comentando las noticias lo que es el comunismo. Claro, el comunismo, el socialismo y la socialdemocracia. Naturalmente, que para ello tengo que haber conocido a su tiempo el manifiesto comunista de Engels y Marx. Pero tengo que haber leído toda la obra de Engels y Marx y haber retenido lo esencial de cada momento. Y a Lenin, por ejemplo. Lenin, yo tengo una edición francesa de 40 volúmenes. Lo he leído todo. Volúmenes así de gordos. Y la mayoría de esos parecen inútiles porque son instrucciones al partido, horarios, porque tiene publicado... Pero en cambio, eso me ha permitido a una velocidad enorme ir seleccionando ese material para descubrir joyas que otros no han visto. Y de ahí saco yo luego material para tener pensamiento propio sobre Lenin. Y por eso me distingo de los demás, que yo no sigo las opiniones de otros. Pero sí que he tenido que leer a los grandes genios para poder descubrirlo. de las teorías políticas del mundo, de las condiciones del mundo, de Ortega, de los filósofos. A mí, por ejemplo, yo cuando critico a Ortega, yo sé muy bien lo que estoy diciendo. Porque si Ortega dice, yo soy yo y mis circunstancias, yo he leído en Engels y en Carlos Mahler, la ideología alemana, la crítica que hace a Max Stirner. Y es Max Stirner. El que hace, dice lo mismo, pero casi no dice soy yo y mis circunstancias, dice yo y mis circunstancias, no pone el soy. Mira qué maravilla de Ortega, que pone soy yo y mis circunstancias, sin citar a más estirnes. ¿Qué queréis que haga? ¿Que en España esto no es frecuente? Evidente. Que ningún intelectual hay que haya seguido con ese rigor, esa sujeción que yo tengo común. Mi mente es científica. Yo no tengo materia científica que tratar. No soy físico ni matemático. Pero mi mente es científica. Por eso yo quiero hechos, hechos, hechos y hechos. El dato concreto del hecho. Y yo sacaré de ese hecho las consecuencias. Me podré equivocar o no. Pero en los hechos no me equivoco. Porque ahí soy más exigente que ningún ideólogo. Yo no soy ideólogo. ¿Cómo es que no hay ideólogo si tiene también una idea de la libertad? Claro, pero yo si defiendo las reglas de juego que son la libertad, ¿cómo voy a ser ideólogo? Para ser ideólogo hay que defender una idea cuyo valor científico sea local o pequeño o limitado o histórico y sin embargo, alguien con talento filosófico o político, le dé a esa idea una cobertura intelectual y mental universal. Eso es ideología. Ideología es una idea a la que se le añade un logo, como el logo, que es la razón que es universal, toda idea que tenga un logo es ideología y será falsa, porque ha convertido algo parcial en universal, salvo que lo universal sea algo indiscutible. Si la ideología, no, si la idea que se defiende es universal, solamente hay una sola en política que puede defenderse sin ser ideólogo. ¿Cuál va a ser? No hay otra. La libertad. ¿Y qué libertad? No la individual. Esa no. Esa la defienden todos los liberales. Los enemigos de los socialistas y los enfrentados antagonistas con la clase obrera. Esos son liberales, defienden la libertad. joven, pero no tan joven cuando escribí los libros, porque yo antes de escribir un libro lo pienso muchísimo. Yo empecé a escribir casi con más de 50 años. Yo no me atrevía a poner en un libro mis pensamientos porque no me consideraba que tenía autoridad intelectual suficiente para escribir en un libro y comprometerme mi nombre ante el futuro y las futuras generaciones. Y hoy lo hago y lo acepto. Ahí están mis libros, que cojan todos ellos. A ver, ¿dónde digo yo un hecho que no sea verdad? Que la historia no haya demostrado que es cierto. Y sobre los hechos yo construyo entonces una teoría de la libertad política. Y digo, un momento. ¿Qué autor ha defendido en el mundo alguna vez la teoría de la libertad política colectiva? Hablo de idea, no de hecho, porque Estados Unidos, la constitución de Estados Unidos se debió a un periodo después de haber ganado la guerra de libertad política colectiva. Yo no hablo de eso. ¿Dónde hay un autor, una idea, un filósofo en el mundo, desde Aristóteles hasta hoy, que haya descubierto que la base pequeña, de la representación política está en la monada, tal como yo lo explico, que es el más pequeño distrito electoral que quepa. Y segundo, que el único ideal alcanzable a través de las monadas legislativas de la Asamblea de la Nación, el único es la libertad. Y que la única manera de garantizar la libertad para el futuro, eso que llamáis libertades y derechos. No hay más que una, y es que ello haya sido fundado en el origen por la libertad política colectiva, que es la libertad constituyente. Si no hay libertad política colectiva, que sea la única fuerza constituyente de las normas políticas de un país, ni hay democracia, ni hay libertad, Ni hay injusticia, ni hay igualdad, porque la igualdad es ideología pura. El comunismo es ideología pura. El socialismo, ideología. El liberalismo, ideología. En cambio, la democracia no, porque son reglas formales de juego. Y las reglas formales, ¿cómo garantizar? con libertad política colectiva, que las reglas de juego no perjudiquen ni puedan perjudicar ni impedir nunca el triunfo de la libertad, olvidándose por completo de la igualdad, porque la igualdad pertenece ya no a las reglas de juego, sino a la jugada de cada gobierno, de cada partido. No es que yo desprecie la igualdad, es que un científico no puede incluir la libertad y la igualdad en el mismo plano, no es verdad. La libertad es posible, alcanzar totalmente la libertad formal. La igualdad no. La igualdad es imposible, porque la naturaleza crea permanentemente desigualdad. Hablo de desigualdad, no de capital. Hablo de desigualdad de belleza, de fuerza, de sexo, de raza. Esa desigualdad... jamás puede ser borrada. Eso no puede nunca ser reducido a igualdad. ¿Qué es lo que puede ser igualdad? Los derechos, eso es evidente. ¿Quién lo va a negar? Todos los derechos. No solamente los derechos, también hay una igualdad que puede conseguir, ¿quién? Solamente la libertad, que se llama igualdad de oportunidades. Eso solamente lo puede conseguir la libertad. Por eso, donde no hay libertad colectiva, Sí, libertad colectiva. Que sea la que haga la constitución, es imposible la igualdad y todo es falso y todo es mentira. Todo es social.