Toros ¿barbarie o cultura? (y II). A.G. Trevijano
Transcripción
Locutor 00
Pues un día más con Antonio García Trevijano en estos diálogos de Somos Aguas y en esta ocasión el debate es un debate muy controvertido en España.
Locutor 01
El 90% de las personas que rechazan los toros es porque creen que el toro sufre más que en el momento de matar, que ahí puede sufrir menos que en cualquier otro matadero industrial de toda clase de animales, sufre con el picador. Es la pica la que no entiende por qué hace eso. Se cree que es como si estuviera ensañándose el hombre contra él. Y no es eso. Es que el toro de Lidia, que sin corrida de toros no existiría, porque no es rentable. Si no existiera corrida de toros, el toro de Lidia, el toro bravo, se habría terminado. La única manera de conservar esa especie es con corrida de toros porque los ganaderos tienen unos ingresos que pueden mantener. Si no sería rentable, se acabarían, las dehesas de toros bravos se acabarían. Conociendo ya lo que es el toro bravo, se sabe que ese tipo de bravura del toro depende de muchas cosas. Condiciones hereditarias en las que interviene la casta, la nobleza, las fuerzas muchas. Y si no se hubiera inventado la pica, el arte de picar al toro, los toros no podrían ser lidiados. Porque antes que torear, lo primero que tiene que un toro es ser lidiado. La lidia es anterior al toreo. La lidia no persigue la estética, sino el dominio. Lidiadores son aquellos que saben dominar a un toro. Un torero es que además de lidiarlo, si con lo bueno, sabe sacarle valores estéticos a la lidia. Ese es el torero. Un lidiador no podría lidiar ni con un toro, ni un torero torearlo, si previamente el toro no ha sido sometido a una presión extraordinaria. El toro no siente dolor en la pica. Es tanta la rabia, la fuerza que tiene de acometer contra el caballo, que arremete contra la pica y se hinca en ella, cuanto más bravura y más noble sea, más. ¿Y qué es lo que sucede? No se la hace para hacer daño. Es que le acude tanta furor, tanta embestida al caballo, tanta resistencia, que la sangre se la golpea en la cabeza. Toda la sangre se la acumula en la cabeza. Entonces, cuando termina de salir, sale atontado. Es que no sabe nada. Está atontado porque la sangre la tiene en la cabeza. ¿Y por qué? ¿Cómo puede? ¿Se le ha quitado qué? La potencia. Desde ese momento el toro ha perdido potencia. Fuerza, pero no habilidad, al contrario, lo ha aplomado. Entonces, más aplomado, una vez que se le quite la sangre de la cabeza, ese toro más aplomado ya podrá ser lidiado e incluso toreado. Que toreado es el arte de la lidia. Hay un arte profunda, que es el de la lidia, el dominio, y un arte del toreo, que es ya la elegancia, la estética, los valores estéticos. Muy bien, en el toreo I, después de la lidia, perdón, después de ser picado, el arte del toreo, el conocimiento del toreo, tuvo que inventar las banderillas. La banderilla tampoco es un sufrimiento de unos alfileres que se le clavan al toro, que claro que le molesta cuando se le pone esa costumbre enseguida y se olvida de eso, eso es un segundo, pero ¿para qué esa picadura? Para que la sangre se le retire de la cabeza, para animarlo, está atontado, es como a una persona que le echan agua fría, pues se despierta, pues el toro la banderilla lo despierta. Y ya cuando se despierta sigue siendo tan bravo como era antes de la pica, pero con mucha menos fuerza. Entonces ya puede ser sometido al dominio mediante un trapo. Ese es el arte de la ley del toro y esas son las reglas fundamentales. Eso es bonito, serio. Una cosa es que te guste verlo y otra no, eso depende de cada uno. El que no le guste a los toros que no vaya a verlo. Pero no se puede un pueblo como español, es una pérdida cultural. suprimir la fiesta de los toros. Eso lo digo yo, que no voy. Pero no porque no tengo tiempo, no porque sufra porque piense que el toro está sufriendo, ni porque considere que es un espectáculo bárbaro. No, eso no es bárbaro. Ahí hay civilización. No tiene nada que ver con los fenómenos que tantos periodistas dicen, como esas cabras que se tiran desde un campanario.
Locutor 00
Es el debate que quería establecer hoy en estos diálogos de Somos Aguas con la presencia de Antonio García Trevijano. Habíamos hablado del espectáculo taurino, del arte taurino, pero hay otras tradiciones y costumbres en muchos pueblos de España, en algunos pueblos de España, que son tildadas por sus detractores como bárbaras. ...por el maltrato que suponen a los animales... ...estoy pensando... ...esas costumbres que hay en algunos pueblos... ...de tirar a una cabra desde un campanario... ...esas costumbres de abanderillar... ...a un toro... ...con banderillas de fuego... ...otras... ...otro tipo de actuaciones... ...de atarle a los cuernos... ...uno perderá antorchas... y perseguir con ello por las calles del pueblo a los mozos y a las mozas jóvenes que se prestan a ello. ¿Cómo distinguir entre estas tradiciones y qué tienen de barbarie y qué tienen de cultura?
Locutor 01
Bueno, esas tradiciones que acabamos de nombrar son bárbaras, eso es barbarie, eso es disfrutar con la maldad, eso no tiene sentido ninguno, eso está bien suprimirlo y prohibirlo, pero porque además de tener, de encerrar peligros, por ejemplo los encierros, También habría que hablar de los encierros. Los encierros donde mueren de vez en cuando algunos. Es verdad, ¿cómo en Pamplona se va a suprimir el encierro cuando en San Fermín es una tradición tan grande y una fiesta tan grande que afectaría a la personalidad de Pamplona suprimir los toros? Entonces ahí sí, conviene recordar que más bárbaro La corrida de toros es las costumbres que antes hemos nombrado de las cabras o de los toros encendidos. Pero el tema principal, yo creo, para mí, que como político debe preocupar a los gobernantes son los entierros. Las otras barbaridades se suprimen y no pasa nada, no tienen tradición, eso no es nada. Pero los entierros sí, porque los entierros están íntimamente ligados a la personalidad de algunas ciudades como Pamplona, tomando precauciones yo las permitiría también los encierros, pero tomando la precaución de que no pudiera todo el mundo correr que hubiera un examen licencia, que hubiera unos líderes que llevaran naturalmente porque el espectáculo es A mí no me gusta ver un encierro, porque pone en peligro a gente corriendo, que a veces hay muertos y heridos. A mí no me gusta. Pero entiendo que para una ciudad es muy, muy grave privarla de las fiestas de los toros y de los encierros. Y pongo, por ejemplo, Pamplona.
Locutor 00
Los ancianos de los reyes en Madrid, tantos pueblos, Robledo de Chabela, en fin, hay tantos que se dedican al encierro y que llevado de una manera cultural, ordenada, civilizada, quizás no tendrían esta crítica y estos detractores. Pues muchas gracias Antonio García Trijano por este nuevo programa de Libertad Constituyente Televisión, Diálogos de Somos Aguas. Todos los días una cita con los espectadores de nuestra web.