MONÓLOGOS EN SOMOSAGUAS: PASIONES DE SERVIDUMBRE, PERDÓN Y OLVIDO
Transcripción
Locutor 00
¿Qué tal queridos amigos? ¿Cómo estáis? Estamos en Libertad Constituyente Televisión en monólogos de Somos Aguas. Aceptamos la sugerencia de que esto no son diálogos porque habla sobre todo Don Antonio. Y vamos a hablar hoy del libro de Don Antonio de pasiones de servidumbre y en concreto de la pasión de olvidar. Nos cuenta Don Antonio que hay cosas muy importantes que le hacen sentir culpable al sujeto que las olvida. y que también hay cosas poco importantes que se olvidan. Es decir, nos dice que el olvido no es casual, que hay una explicación de por qué olvidamos las cosas que olvidamos. Don Antonio, no sé si nos puede desarrollar este pensamiento y la aplicación que tiene en la transición española.
Locutor 01
Claro, es una pasión universal y que afecta a todo tipo de individuos. Individuos con memoria, sin memoria, cultos, incultos. Y es verdad que se olvida lo insignificante y lo muy importante. Lo insignificante porque no presta la suficiente atención para archivarlo en los cajones de la memoria, en las neuronas. Esto es normal y todo el mundo lo comprende. Lo que es poco conocido es la observación que es válida desde Freud y luego se ha ratificado en experiencias y experimentos psicológicos es que se olviden también las cosas demasiado importantes porque afectan a tu propia personalidad a la propia idea que tú tienes de ti mismo y se olvidan las cosas que pueden menoscabar esa idea y aquellas cosas que favorecen se olvidan las cosas que favorecen una opinión mala de una persona por los demás, la opinión ajena, eso se olvida. De ahí que las personas que son maltratadas por la opinión pública o por la opinión de la sociedad nunca comprendan y creen que es injusto, pero casi siempre no es injusto, porque hay algunas acciones externas del individuo que son juzgadas bien por quien no olvida, pero que el individuo lo ha olvidado. Para ello hay que tener en cuenta también el mecanismo de formación de la memoria. La memoria no recordamos los hechos, casi nadie. Los experimentos científicos se basan en que se recuerden exclusivamente los hechos, no los sentimientos que produce la vivencia de los hechos. Yo me he educado desde muy joven con esa precaución, con ese cuidado científico. de que mi memoria recuerde los hechos y sea capaz de separar los hechos de los sentimientos que me produjeron cuando los viví como hechos. Pero eso es muy difícil de lograr, incluso yo mismo puedo tener fallos, porque recuerdas los sentimientos que te provocaron determinados hechos. Y luego, con el tiempo, en lugar de amortiguar o desaparecer el sentimiento, es al contrario. Se modifica en la memoria el hecho para ponerlo de acuerdo con el sentimiento que recuerda con fidelidad e incluso con exageración. Por eso en la política es tan importante la historia. La historia, sin con un conocimiento de la historia, de los hechos, sería casi imposible comprender la política. Y por eso hay tan pocos historiadores buenos. Casi todos los historiadores también mezclan el hecho con el sentimiento. Porque ellos mismos, cuando su memoria la extraiciona, Son los historiadores documentalistas, aquellos que, incluso ellos, tienen el peligro, pero son aquellos que basan sus relatos históricos en documentos o en arqueologías que son inamovibles, los que son más fiables. Pero incluso el que redacta el primer documento, que luego sirve a los historiadores, está sujeto a esa ley del olvido, de lo pequeño, que para un historiador es grave porque por ejemplo los historiadores que basan la historia en la teoría que se ha llamado de la nariz de Cleopatra ...que si no se hubiera enamorado... ...Marco Antonio o César de ella... ...o el mundo hubiera sido distinto... ...esos son hechos inolvidables... ...y son pequeños... ...pues hay una parte de la historia de ahora... ...están formados por esos hechos pequeños... ...que creen que son determinantes... ...para la voluntad de las personas grandes... ...eso es un tema... ...y otro distinto... ...es el que te olvides... ...de las circunstancias... ...de los hechos que... ...que explicaron una determinada actuación... ...en un momento dado... luego como no se recuerdan esas circunstancias en ese momento se deforma el hecho porque no acepta ser tan vil y tan cobarde y esto pasa con la transición española la transición española Claro que yo recuerdo la transición española, no porque la recuerdo, sino porque tengo escrito en el acto lo que pasó. Y no hay nadie que me lo pueda rebatir. Ni un solo historiador, ni español, ni extranjero, me puede rebatir un solo hecho de la transición española. Porque yo los tengo netamente separados de mis sentimientos. Y ahí están escritos los hechos. Por ejemplo, que el rey Juan Carlos no ha sido elegido como rey, ¿quién me lo va a discutir? Ha sido elegido una constitución, tampoco que no ha sido elegida. Ha sido refrendada, mediante un sí y un no, una reforma de las leyes franquistas, que se le llama constitución. Que no hay separación de poderes, pero ¿quién me va a discutir que los hechos indican que no están separados? Y sin embargo, la memoria de los catedráticos de la universidad, la memoria de los protagonistas políticos, olvidan. porque les molesta tenerlo presente, olvidan que ellos son culpables de traición a sí mismos, a sus ideales. El Partido Comunista renunció a todo aquello en lo que creía, para hacerse perdonar los posibles crímenes de Paracuayo de Santiago Carrillo. Suárez olvida su pasado fascista, palanguista, y el rey Juan Carlos olvida la traición a su padre, para poder hoy alabar a su padre. si lo recordara sería imposible, se pondría rojo, no podría salirle de la boca ningún elogio a su padre, porque lo traicionó, de verdad, el padre no lo perdonó, claro, cuando ya había pasado un tiempo, era rey, dijo, viva el rey, y dio un taconazo, eso era un hombre ya perdido, abatido, sin apoyo de nadie, que hizo un gesto de apoyo a su hijo cuando ya no lo necesitaba, podía haber prescindido, pues bien, estas pasiones de olvido, Yo recuerdo que no la he visto nunca tratada en la filosofía, ni siquiera en la psicología, como la política obliga al olvido. Pero sí lo pongo directamente en relación, en mi libro, en Paseo de Servidumbre, lo pongo en relación con el perdón, que hay una ley. Para perdonar tienes que no olvidar, solamente perdonar el que no olvida, el que tiene presente la ofensa y que la recuerda perfectamente y la perdona. El hecho de perdonar contribuye a que luego olvide, pero lo más probable es que tampoco olvide. Lo que es imposible es que haya, que si olvidas perdones, si hay olvido no hay perdón. Y si hay perdón es que hay olvido. Y esto se olvida, que son cosas elementales. Vuelvo a la transición española, que es lo que interesa de mi persona y de mi charla y lo que los oyentes y espectadores esperan de mí. Pero digo, Juan Carlos tiene la pasión de olvidar que mató a su hermano. con una pistola en la frente, diciéndote vato. Y le pegó un tiro y lo mató. Es verdad que casi con toda seguridad, yo no lo sé, creía que no estaba cargada la pistola. Pero tiene la pasión de olvidarlo. Tiene la pasión de olvidar que juró fidelidad a las leyes de Franco, al movimiento franquista, a la falange. y lo olvida, tiene una pasión de olvidar, pero a él no solamente olvida, sino que arrastra con él el olvido de los millones de españoles que tampoco ya recuerdan que el rey juró fidelidad a los principios del movimiento. Luego es un jurado en falso, porque luego no es que haya jurado, que acepta la constitución suya y monárquica, y leyes del olvido. ...son estas leyes pasionales... ...las leyes del olvido... ...y España vive, los españoles viven... ...este sistema y lo aguantan... ...porque quieren olvidar su origen... ...franquista... ...porque quieren olvidar... ...que Felipe González traicionó al socialismo... ...Santiago Guerrillo al comunismo... ...todos traicionaron a todo... ...y ahí está... ...para recordar Marcel Proust... ...en su búsqueda del tiempo perdido... ...cómo analiza... que lo más extraño de todo es que nadie lamenta el olvido. Se olvidan de los familiares que han muerto y nadie lo lamenta, no se dan cuenta. Él lo analiza. Y dice, claro, y pone, por ejemplo, las traiciones. Los traidores españoles, fue toda la generación, no solo el rey, todos los partidos políticos, traicionaron a sus mujeres, se divorciaron, traicionaron sus vestimentas, dejaron las chaquetas de pana, se vistieron como ricos, se pusieron corbata, los que antes no, traicionaron todo lo que eran y habían sido, cambiaron de pareja. pero no lo sienten. ¿Y cuál es la razón? La diré ahora y una y una vez más. Un traidor es una persona despreciable, que no merece mérito ninguno y que no prospera en la sociedad porque es un traidor, se le señala. Pero una sociedad de traidores, como la transición española, que crea una sociedad de traidores, la traición pasa a ser un mérito extraordinario y el traidor triunfa en la sociedad. Y por eso la corrupción pasa lo mismo. Los corruptos Los ratos y compañías, que hoy hemos comentado que son, después de estar fracasados y quebrados en Bankia, son, sin embargo, nombrados altos cargos, son personas que, primero, carecen de memoria. Y tienen una idea de sí mismos que no tiene nada que ver con la realidad. Son falsos. Esta es la ley del olvido de la que yo hablo en Pasiones de Servidumbre, con más detenimiento, con más extensión, pero muy parecido a lo que acabo de decir.
Locutor 00
Pues muchas gracias, queridos telespectadores. Hasta aquí ha llegado un día más de Libertad Constituyente Televisión.