Conferencia sobre la Revolución Francesa en el ámbito frívolo del Real Club Puerta de Hierro
Transcripción
Locutor 00
Es interesantísimo por razones culturales y para que veáis cuál es la cultura a la que aspira la gran sociedad, la alta sociedad, la aristocracia del espíritu del dinero y de las finanzas, pues le doy la palabra que nos cuente la experiencia que ha tenido esta semana nuestro querido Adrián.
Locutor 02
Gracias, Antonio. Pues le quería contar a los oyentes una anécdota que yo creo que tiene cierta gracia. Me envía Dalmacio Negro, hace diez días, un correo electrónico recomendándome un ciclo de conferencias sobre la Revolución Francesa, que va desde los estados generales hasta el director, no, después incluso hasta Napoleón. Y la primera conferencia era este miércoles pasado. En el correo electrónico viene un número de teléfono, llamo por teléfono y digo que quiero asistir a las conferencias de la Revolución Francesa, que si puedo. Doy mi nombre y digo que he recibido una invitación de Dalmacio Negro. Me dicen que sí, que tengo que pagar 50 euros. Yo acepto y acudo a la dirección que me dan. No me había dado cuenta hasta llegar allí. que la invitación era al Real Club de Puerta de Hierro, que es uno de los clubes... Sí, el club de los pobres. El club de los pobres, sí, uno de los clubes más selectos de Madrid. Yo creo que como club, el más. Y nada, pues llego allí, a la hora de pagar no me hacen... Ascos. No hacen ascos ninguno. Entró, no había empezado aún la conferencia, era un salón muy elegante, grande, de unas 150 personas, y luego dijeron que había notarios, había médicos, había aristócratas, en fin, lo que podríamos decir la élite. Y era un catedrático, Javier Paredes, el que daba la conferencia. La conferencia no me gustó, luego lo contaré. La conferencia duró hora y media, desde las siete y media hasta las nueve, termina la conferencia, yo no me pronuncio, no hago ninguna pregunta, nada que pueda ser... ¿Hubo coloquio? No hubo coloquio. Terminó a las nueve, no todo el mundo, mucha gente se levantó y se fue, y yo me marché. Quiero decir que no me pronuncié, ni pude hacer algo que pudiera molestar al ponente o al resto, quizá mi presencia, pero yo no abrí la boca más que para entregar el dinero.
Locutor 00
¿Y no ibas vestido como podemos?
Locutor 02
Y no iba vestido como podemos.
Locutor 00
Ni como la señora del bebé.
Locutor 02
Tampoco, no. No llevaba niños, ni di el pecho tampoco a nadie. Bueno, pues nada, me marcho. Pues sí, molesto de haber perdido un rato en una conferencia que no me gustó y de haber perdido 50 euros, pero no le di más importancia, me marché. Y al día siguiente me llaman diciendo... ¿Llaman quién? me llaman del club de Puerta de Hierro, un hombre que se presentó como Agustín, no sabía quién era, ni lo sé ahora tampoco, diciéndome que si yo era Adrián Perales, le dije que sí, que si había asistido el día anterior a la conferencia, le dije que sí, y me dice, es que usted dijo que venía invitado por el profesor Javier Paredes, y yo llamé diciendo que había sido invitado por Dalmacio Negro, y me dijeron, ¿y quién es Dalmacio Negro? Es un catedrático, digo, muy importante de pensamiento y de historia de las ideas. Me dice, no, no, pues es que Dalmacio no es nadie. ¿Y académico? No es nadie para invitarle a usted. Entonces, esto es un club privado, le pedimos que por favor no vuelva usted. Le dije, no se preocupe, digo que no volveré. Entonces, claro, se asusta. Bueno, se asusta, se queda extraño. Dije, no se preocupe, que no volveré. Gracias. Y cuelgo y ahí se queda la conversación. Me aclararon que era un club privado. Bueno, cuando me dijo, yo le dije, yo no he mentido. Yo antes de acudir llamé por teléfono. Les dije quién era. Les dije que había recibido una invitación, un correo electrónico, una invitación de Dalmacio Negro. Les pregunté si podía asistir. Ustedes me dijeron que sí, que tenía que pagar 50 euros.
Locutor 00
¿Por qué no le pediste ahora que te devuelvan los 50 euros?
Locutor 02
Eso es evidente. Le dije, pues nada, no se preocupe, yo voy y me devuelven ustedes el dinero y se acabó. Ah, dijiste me devuelven el dinero. Y se acabó. Eso está bien. Y entonces me dijo, claro, no me contestó, me dijo que sí, no me dijo más. Entonces debe ser que también se acuerdan ellos de los 50 euros, porque me llaman 15 minutos después el que dice que es el coordinador de estos ciclos y de estas conferencias, pidiéndome disculpas, diciendo que ha habido un malentendido, que él sí conoce a Dalmacio Negro. Que sí, que lo conoce. Que me llama la segunda vez, sí, que el primero no, que Agustín no lo sabía. También dicen que siempre hacían ciclos de conferencias, pero que era la primera vez que asistía a alguien que no pertenecía al club de Puerta de Hierro. Ah, sí, que no era socio. No era socio. Y que, bueno, que lamentase el malentendido y que si yo quería volver, que me tenían las puertas abiertas. Pues agradecí las disculpas y se quedó la conversación ahí. Y sobre la conferencia. sobre la conferencia sobre la revolución francesa ¿quién es este hombre? pues es un catedrático ¿de qué materia? de historia de la universidad creo que de la UAM de la no recuerdo ahora la universidad es catedrático y él dijo que la revolución que había que tener presente siempre una frase que le había dicho a el sumaestro ¿qué tiene el sumaestro?
Locutor 00
no recuerdo sí que habló de Tierno Galván y de que uy por Dios Tierno Galván de la revolución francesa cero Tierno Galván no sabía nada No, no, pero es que la Revolución Francesa ni pretendía hablar de eso, ¿no?
Locutor 02
La anécdota de don Antonio sirve para ver la frivolidad de la alta sociedad. Lo que sostenía el profesor es que la Revolución Francesa tenía proyecto, ejecución y resultado. Y esto es lo que él repetía. Que el proyecto había sido fruto de los hombres de la Ilustración. Y puso como ejemplo a Rousseau o a Diderot o a Voltaire. Y luego dijo que el proyecto era que se eliminase el cristianismo en Francia y que todo eso tenía un plan que se llevó a efecto. Luego dijo muchas cosas. Por ejemplo, para explicar la toma de la Bastilla, no explicó que había destacamentos de Flandes. Un regimiento. Un regimiento marchando sobre París. y con lo cual no se entiende por qué fueron a los inválidos a buscar munición y a la Bastilla a buscar pólvora. No explicó la noche mágica del 4 de agosto, pero allí todo el mundo estaba encantado de dedicarse a cuestiones elevadas. Era la frivolidad de la alta sociedad.
Locutor 00
De parecer cultos o amantes de la cultura. Bueno, pues las tres tesis que tú acabas de denunciar son falsas, rotundamente falsas. Diderot y Voltaire tuvieron cero de influencia en la Revolución Francesa. Cero. Rousseau no. Rousseau tuvo mucha influencia. En cambio, Montesquieu, cero. Así les fue. Ese es el triunfo de Montesquieu en Estados Unidos, el fracaso de Rousseau en Francia. Claro que fue un ídolo rousseau, pero un ídolo que no tenía aplicación ninguna. Fue la voluntad general, contrato social, eso sí, ese día circularon. Y dentro de la propia asamblea, ya trasladada a París, no en Versailles. uno de los diputados dijo Montesquieu es anticuado, lo moderno es ruso. Figuraros el desconocimiento y el desconcierto y la ignorancia de la mayor parte de los diputados que asistieron a la Asamblea General. Esa es la primera parte. Porque la influencia que tuvo la ilustración es que no se conocen, es que no han estudiado, es que no saben que hubo dos ilustraciones en Francia. A diferencia de la ilustración escocesa, que tuvo una sola, fundamentalmente económica y antropológica, la ilustración francesa tuvo dos manifestaciones, la alta y la baja. Y la alta influyó cero en la ilustración, aparte de que difícilmente Rousseau puede considerarse un ilustrado. Voltaire sí, lideró también, influencia cero en la ilustración francesa. Porque quien tuvo influencia en ideas que precedieron y se mantuvieron durante la Revolución Francesa fueron las que venían de la baja ilustración. ¿Quién era la baja ilustración? ¿Qué concepto es este que ni siquiera es conocido de los historiadores españoles de la Revolución Francesa? La baja ilustración es la del periodismo. El periodismo no eran los autores de la enciclopedia. No era D'Alembert, ni Diderot, ni siquiera Rousseau, aunque Rousseau difícilmente puede encuadrarse en la revolución. No, no, la baja ilustración, los máximos representantes, fue el fenómeno nuevo de los periódicos que exponían opiniones cultas. pero dirigido a clases medias de no mucha ilustración, de poca ilustración, a diferencia de la enciclopedia que tenía pretensiones científicas. ¿Y quiénes son los que triunfaron en la baja ilustración como periodistas? ¿Influyeron decisivamente en los acontecimientos de la revolución? Pues lo diré, Brissot. el fundador y el jefe más conocido de los Gironda, o Marat, el amigo del pueblo, o el autor del Pertichet, que no quiero ahora hacer una exhibición, lo que quiero decir es lo que acaba de denunciar Adrián, la falsedad de la cultura de las élites financieras o sociales españolas. No son cultos. Impitan a esa conferencia a catedráticos que van por el título que tengan, pero que no saben de la revolución francesa, pues igual que tierno de Wittgenstein. No saben nada, pero nada. Leen textos malos, ideológicos, pero que no han penetrado en el estudio de los acontecimientos. Eso es lo que ha presenciado y lo que ha contado ahora Adrián. Y es importantísimo. Porque implica para nosotros el deber de denunciar esa impostura, esa falsedad cultural. Pues eso es mentira, eso es entretener que una falsedad para que tengan la impresión de que las élites de Puerto de Hierro son hombres como si fueran casi cultos. ¿Os acordáis que una vez he recordado aquí un artículo de Ortega y Gasset? Un artículo, no, sí, una monografía hecha en honor de un amigo suyo diplomático, creo que se llamaba Mestanta, donde decía que los diplomáticos eran casi hombres, casi cultos, casi elegantes, casi conquistadores, casi, casi. Bueno, pues esto es la cultura alta española de la universidad y sobre todo de los círculos cultos. de las sesiones de cultura, de las fundaciones culturales. Falsedad absoluta. Propaganda de tercera fila. No tienen importancia ninguna. De ahí no puede surgir, no digo ya un factor de creación cultural, sino ni siquiera de un factor de difusión digna de la alta cultura. Porque el conocimiento de la Revolución Francesa, eso pertenece a la alta cultura. Porque las ideas que hay sobre la Revolución Francesa son netamente falsas. La Revolución Francesa fue un tremendo fracaso. Por eso Europa no existe. Por eso Europa ha fracasado. Porque siguen queriendo imponer como cultura y como determinante de la libertad europea la Revolución Francesa. Pues así vamos. La Revolución Francesa terminó en un desastre. En el directorio, por supuesto. Y Napoleón, no digamos. Napoleón vendía la idea de la libertad republicana con las bayonetes y los cañones conquistando países y pueblos. Y imponiendo dictaduras en cada uno de ellos. Y poniendo a sus generales de presidente o jefe de los territorios que iba contestando. ¿Y lo hacía en nombre de qué? De la Revolución Francesa. Napoleón era el que exportaba con los fusiles y con los cañones la Revolución Francesa. En fin, darle otra vez la palabra a Adrián, porque estoy muy agradecido a que haya resumido con tanta finura lo que presenció después de haberse colado pagando en un círculo que no le pertenece. No por ser élite, que eso no es élite ninguna. Será porque tienen dinero. Pero hoy, ¿quién tiene dinero? ¿Los aristócratas? No. ¿Dónde está el dinero hoy? ¡En patanes!
Locutor 02
Yo creo que está todo dicho.
Locutor 01
Bueno, Antonio, con el esnovismo que ha retratado que se vivía en esa sala, me ha recordado que cuando le daba las conferencias a las condecitas y las marquesitas, por lo menos él los daba a una persona brillante, como era Ortega y Gasset. culta, elegante y una persona de categoría al margen de lo que disintamos en ciertas cosas. Tengo entre mis manos además, literalmente, la España invertebrada. He querido leer la entrada, pero al margen de todo esto, evidentemente, el pensar como antaño, en el siglo XIX, que la aristocracia era la poseedora de la alta cultura, hablando de alta cultura... en el sentido que todo el mundo entiende, sobre todo nuestros oyentes y sobre todo usted, don Antonio, pues eso, por supuesto, es un ideal completamente destruido. O sea, la categoría...
Locutor 00
Tan destruido que hoy alta cultura es la que se tiene en los aviones que van leyendo las novelas negras. Ahí está la alta cultura, los que vuelan, los que van de un lado para otro.
Locutor 01
Una referencia que me acordé de usted por el libro Aterismo Estético y por alguna referencia que le he hecho alguna vez es que ha llegado hasta tal punto la decadencia estética en Europa que marcas por todos conocidas porque son grandes diseñadores de superlujo como es Luis Bultón ha introducido... en sus diseños el graffiti. O sea, ha sucumbido a esta subcultura urbana y ya en ese, que es el símbolo máximo de la aristocracia, llevar un bolso de esta categoría, una maleta... Imitando un graffiti. Sí, sí, contratan grafiteros y le hacen diseños que plasman en sus bolsos de decenas de miles de euros. Esto es la aristocracia.
Locutor 00
Considero que José Ertiga es uno de los hombres más cultos de su tiempo y de una elegancia...
Locutor 01
Por supuesto.
Locutor 00
De escritura, de escribir y la oratoria única. ¿Eso qué tiene que ver? Yo digo que todas sus tesis son falsas. Nunca he dicho que si era un hombre que no fuera culto.
Locutor 01
Era un frívolo. Exactamente.
Locutor 00
Un vanidoso. Un vanidoso prácticamente desequilibrado por su vanidad. De tratamiento psiquiátrico. Porque lo que dijo en Turis, que va a ser lo que he contado, eso nadie lo hace más que Ortega. Decir que le enseñaba a Einstein y a Eisenberg el principio de incertidumbre y las consecuencias de lo que ellos estaban descubriendo. Yo digo nada. Quien esté interesado en esto que compre el libro porque está editado en español. Las conferencias y los comentarios de los grandes especialistas de las materias que le contestaron a Ortega poniéndolo en ridículo para huir de allí y esconderse y no salir nunca más de su casa. Eso es que lo lean. Ediciones Guadarrama. Y con el prólogo y encargado todo, Julián Marías, su discípulo, no se da cuenta del ridículo tan grande que está exponiendo su maestro en Zúrich.
Locutor 02
Hablando de frivolidad, quería contar una cosa que sucedió también allí. Lo que más gustó al auditorio, que provocó las risas contenidas de las marquesas, era cuando él habló de Telleran. Todo lo que contó de Telleran era que se había casado con una mujer de virtud complaciente. Cuando dijo virtud complaciente, y puso una imagen, dijo y se casó, Telleran, que había sido cura, y se casó con esta mujer. Puso la foto, dijo que era de virtud complaciente. ¿Dijo que era cojo?
Desconocido
Eso no lo dijo.
Locutor 02
No dijo que era cojo.
Locutor 00
No dijo que fue educado no por sus padres, sino por una ama de leche y que no vio ni a sus padres.
Locutor 02
Con toda la anécdota de que al morir quiso que le ungieran en las manos como si fuese cura.
Locutor 00
¿No saben qué te llegaron? el año 1830, le dijo a Rederer, el gran revolucionario que luego fue servidor de Napoleón, pues Telleran vivió bastante y al final de su vida no tiene los síntomas que tienen hoy los Alzheimer. Pero sí cuenta Rederer la anécdota que estaba él, que lo cuenta él en primera persona. Estaba hablando con Telleran, que vivía en la Rivoli, lo cuenta maravillosamente, y llaman al timbre. Y se acerca al mayordomo, al criado, y le dice nada. Y se adelanta al mayordomo y le dice, si es Robespierre, que no estoy, que no estoy. El miedo y el pánico que tenía. Y todavía en 1930, figuraros el tiempo que decía que Robespierre había sido guillotinado. Con eso cuento cosas graciosas que revelan el espíritu y adornan la ignorancia. de ese catedrático que se ha atrevido a hablar de la Revolución Francesa, claro, que ante un público acrítico, deseoso de oír banalidades, y que se ha dicho virtud complaciente, se habrá quedado, bueno, temblando de emoción. Virtud complaciente, qué maravilla, ¿verdad?