CONFERENCIA DE TREVIJANO EN LA UNIVERSIDAD DE VALENCIA (I) ANALISIS DE LA PRENSA
Transcripción
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Ayer mismo oigo a Urcullu, se llama, creo, el presidente del País Vasco, Lendakari, que comienza una conferencia diciendo nosotros, nosotras. No sabía que Urcullu era bisexual. Nosotros, nosotras. ¿Qué significa eso? Eso no es idioma español, ni es sujeto. Si hubiera dicho nosotros y vosotras, todavía... Pero es que decir amigos y amigas, ¿pero qué es esto? Bueno, la primera crítica mía siempre va al idioma, porque la deformación del idioma siempre tiene intencionalidad política. Los que me oyen por la radio, en internet o en la televisión, también mía de internet, saben que comienzo todos los días criticando a la prensa. Y cojo para criticar a la prensa, al país, el mundo y la razón. Y algunos se preguntan que por qué cojo esos periodos y que no cojo La Vanguardia o El Gara o Vox Populi. Este hombre, con muy buenas intenciones, cree... que porque esos periódicos son tópicos y no dicen más que falsedades, pero que son los más conocidos, creen que mi pensamiento crítico respecto a la prensa es parcial, puesto que no tenga en cuenta toda la prensa. Ese pobre hombre sabe muy poco de política, porque la política a partir de Granchi cambia el objeto de su estudio. Hasta Gramsci, fundamentalmente el pensamiento de la izquierda, consideraba que la política era una superestructura determinada en último término. Ojo, cuidado que los marxistas creen que está determinada en primer término. Eso jamás lo dijo ni Carlos Marx ni nadie. No, hubo un francés que mató a su mujer, a Althusser. Y ese sí, ese creía que la infraestructura de la economía superdetermina la estructura del Estado y de la política. Bien, ese hombre que me critica, que coja solamente periódicos que se sabe que son falsos, que con eso no se enseña nada, no sabe, no se da cuenta. que el análisis político después de Granchi no tiene perdón quien no comprenda que el análisis es el análisis de la hegemonía. Porque la hegemonía cultural es previa a la hegemonía política. Y conquista el poder aquel grupo, partido o no, que ha conquistado previamente la hegemonía cultural en el seno de la sociedad civil. La novedad de Granchi fue que enseñó a todo el mundo. de su época, incluso yo de joven, cuando leía Gran Chesto me quedé sorprendido. Enseñó que todo gobierno, toda clase de gobierno, claro que él no conoció ninguna democracia, porque escribió en tiempo de Mussolini, desde la cárcel. pero que todo gobierno es dictadura más hegemonía. Y es verdad. Fijaros vosotros qué es lo que es el gobierno español desde la muerte de Franco e incluso con Franco. Con Franco era dictadura de Franco, que era una dictadura no de una persona, sino un cuerpo que tenía el poder, los militares, más hegemonía. ¿Qué es la hegemonía? La de la iglesia. Era la hegemonía cultural, tenía la iglesia. Y hoy, después de la muerte de Franco... el pensamiento sigue siendo muy parecido. Hay una dictadura, solo que en lugar de ser permanente o vitalicia, es una dictadura que dura cuatro años, o ocho, si gana la mayoría absoluta un partido como hoy el PP o en tiempos de Felipe González. gana la mayoría absoluta, todos sabéis que en ese momento el partido tiene en sus manos, en su poder y bajo su control, el poder ejecutivo, el gobierno, el poder legislativo y el poder judicial, que por cierto, luego, si queréis ahora o en las preguntas, diré por qué en España no es que el poder judicial esté dependiendo o pendiente o dependiendo de el legislativo y el ejecutivo, no, no, no, es mucho más grave. Si me lo preguntáis luego, para no interrumpir el hilo de mi charla inicial, en España no hay poder judicial, no existe, pero que no, no en teoría. Ni en la práctica. Es que la constitución española, la que han dictado otras personas, los que dictaron después de Franco, los herederos de la dictadura, los que la Boisí llamó chulos del tirano y que yo llamo chulos del Estado, eso hicieron esta constitución. Y en esta constitución está en vigor, no existe poder judicial. Expresamente, ni en teoría, ni en la letra, ni en la redacción, ningún artículo dice que exista poder judicial. Por esto, salvado este paréntesis que hago del Poder Judicial, vuelvo al discurso inicial, que es que Granchi, al poner de relieve la hegemonía, me obliga a analizar día a día, al coger los periódicos, a los periódicos que representan la hegemonía. Esto es lo que este pobre hombre ignora. Yo tengo que analizar la hegemonía y destruir la hegemonía. ¿Qué me importa la vanguardia hogara? Pero ¿qué me importa si eso no tiene la hegemonía en España? Tienen una hegemonía local, periodística, pero no política. Y por eso yo empiezo mis críticas en la radio todos los días poniendo en ridículo, analizando cómo los periódicos, grandes periódicos por sus ventas, no saben español. Primero, porque no saben ni hablar español. porque ponen titulares que no significan nada o ponen todos los días alguna palabra entre comillas. Como me estáis viendo, la costumbre de entrecomillar palabras proviene de la absoluta ignorancia del idioma español, porque es muy cómodo hacer así, ese gesto tan ridículo y tan tonto, a aquellas personas que no tienen vocabulario y utilizan una palabra nunca en su sentido propio y tienen que hablar haciendo así continuamente. Ese está en la prensa y en el lenguaje hablado. Pasado la crítica al uso de la gramática, que también explico que nunca es inocente, el español no se habla mal porque hay una falta de cultura y ni de gramática, no, no, el lenguaje se deforma y se habla mal porque hay una intención política de deformarlo. Es a propósito, por ejemplo, lo académico, Lázaro Carretera, ¿os acordáis que tenía una sesión muy célebre? El dardo en la palabra. Y tenía razón, todo lo que decía es verdad, pero jamás explicó por qué. ¿Por qué se deforman las palabras? Y yo no me preocupo más que eso, explicar por qué se deforman el significado de las palabras. Y eso analizo en uno de los capítulos del libro que tengo allí que se llama Pasiones de Servidumbre. Pasada la crítica de la gramática y del léxico y del vocabulario, ya pasa al contenido. Y en el contenido lo que pongo de arriba es, uno, que todos los periódicos mienten, sin excepción. Pero no que mienten porque tengan ideas equivocadas. Mienten en los hechos. O, bueno, por ejemplo, en el discurso, pongamos a esta señora de Cospedal, que es la secretaria del PP. Pues veo en la prensa su discurso. Y dice, me apesta, no sé qué de Oriol o del dinero en Suiza, me apesta. ¿Sabéis lo que significa me apesta? Yo lo termino. Para que sea español tiene que decir, me apestan los pies, me apesta la garganta, la boca, pero ¿cómo le va a apestar algo de otra persona que produce peste? Pues ella dice, me apesta, pero eso es todo. Porque se atribuyen de todo lo ridículo... Por ejemplo, Puyol roba, y está aprobado, y lo digo claramente aquí, desde hace 30 años está robando, desde Banca Catalana. No digamos más, ese roba más. Entonces, ¿cómo se atreven? Bueno, pues estos ladrones son los actuales separatistas. ¿Por qué separatistas? Está explicado en otro libro mío, que se llama El discurso de la República, escrito en el año 94, donde describo al pie de la letra lo que está pasando en Cataluña y en el País Vasco. Pero al pie de la letra. Pero antes de eso, en otro libro, La alternativa democrática, escrito en el año 77, el otro día tuve la agradable sorpresa. de que uno de mis colaboradores, muy inteligente, abogado y economista, que es Jorge Sánchez de Castro, me sorprendió porque llevó el libro y leyó un párrafo que yo mismo me quedé impresionado. De mí, me impresioné yo mismo. porque decía exactamente lo que está pasando hoy. La corrupción es lo de menos. A dónde conducía lo escribí antes de aprobar la Constitución. Y allí exactamente lo que está sucediendo hoy lo leyó. Y es verdad que era impresionante decirlo. Y él me comparó que era más profunda mi visión de la política y de la realidad que incluso Tocqueville. Y yo le dije, sí, sí, pero Tocqueville predijo... 100 años antes que el mundo estaría dominado exclusivamente por dos potencias, Estados Unidos y Rusia. Quiero decir que no hay nada sorprendente, yo no soy brujo, ni soy adivino, simplemente que soy el único español que sabe pensar en la política, que sabe analizarla. Analizar es descubrir las causas. Un periodista, ¿cuál es la obligación de un buen periodista? Bueno, de verdad, excepcional, que merezca el pleno pugnice. Poner en relación acontecimientos de la superficie que todo el mundo ve, pero que nadie lo relaciona. Ese es un periodista, genial. ¿Cuál es la función de un pensador? La misma, pero poner en relación los acontecimientos o las fórmulas o las tensiones o los poderes que no se ven. Amigo, ahí ya me encuentro solo. Por eso, hace 30 años, lo que entonces no se veía, yo sí lo veía. Y lo pude describir en mis libros y en mis artículos. Esa es la razón por la que entre personas de buena fe, como sois vosotros, y no tengo jamás la demagogia de alabar a mis oyentes, pero por lo menos por la gratitud que os habéis recibido con un aplauso caluroso, digo, vosotros sí sabéis. Se veía apreciar cuando se dice la verdad y cuando se dice la mentira. Y se veía apreciar cuando alguien dice algo profundo porque no lo ha oído nunca, porque es la primera vez, porque al decirlo yo, si se anda, pues es verdad, es cierto, lo que dice es verdad, no lo había pensado, pero es verdad. Porque yo soy incapaz de escribir ni hablar si a la vez no pienso.