Mitos de la Transición III

2013-05-30 Libertad Constituyente TV 25:26 YouTube ↗
Mitos de la Transición III

Transcripción

Locutor 01

Muy buenas tardes nuevamente queridos espectadores de Lágrimas en la Lluvia. Estamos en esta tarde de domingo dedicando nuestro programa a la transición española y más específicamente a los mitos que este periodo de nuestra historia ha generado en el imaginario colectivo. Faltaba por hacer una primera aproximación al tema el profesor Dalmacio Negro. que previamente le había comentado a María que para él dos de estos mitos que merecían comentario eran los mitos del constitucionalismo y el de la monarquía hispánica. ¿Cuál es el mito del constitucionalismo o en qué consiste ese mito, querido Almacio?

Locutor 04

Pues es el mito de que la Constitución lo arregla todo, sin examinar lo que haya detrás. La Constitución es algo formal, pero no las constituciones socialdemócratas, que son las que imperan, que tienen un contenido material. Entonces, las constituciones, poco a poco, a partir de la Revolución Francesa, se han convertido en formas de planificación de la vida colectiva. Sobre todo a partir de la de Querétaro, ya del XVII, y la de Weimar, ya es planificar la vida colectiva, es decir, desaparece la libertad política donde hay constitución, De hecho, porque autoriza al poder a una serie de intervenciones y de actos. Y cuando la Constitución es formal, como la de los Estados Unidos, bueno, pues no tiene que ver. Pero estas constituciones no van a todo. Entonces, eso es uno de los grandes mitos de que la Constitución, y que ese mito yo creo que viene de la Revolución Francesa y sobre todo la Constitución de Cádiz lo esparció por todo el mundo. Los constitucionalistas en España estamos viviendo bajo el mito de la constitución, continuamente. La constitución, constitución tras constitución, ahora reformar la constitución, la constitución que no vale para nada, los resultados están ahí, vamos, no es que diga yo que no vale para nada, es que ahí están los resultados, etcétera, etcétera. Es uno de los grandes mitos, el mito del constitucionalismo es un mito moderno, nacido en la Revolución Francesa. Antes se hablaba de constitución en otro sentido, antes había leyes fundamentales, etcétera, etcétera. Pero no había constitución. Eso nace con la revolución. Es un producto del, es el meterno ya más honduras, del naturalismo racionalista. La constitución. Que es un naturalismo además ingenuo. El determinismo racionalista, que es el que lleva al positivismo, etc., etc., el otro hay un naturalismo, el naturalismo, digamos, tradicional, clásico, se podrá discutir o no discutir, pero toca realidad. Ahí algo tiene fundamento y red, pero el constitucionalismo racionalista no tiene fundamento en nada. Es de lo más ingenuo que hay. Lo único que resuelve las cosas del constitucionalismo es la voluntad de poder, que es lo que garantiza el mito de la constitución.

Locutor 01

Y sobre el procedimiento por el que fue elaborada la Constitución, ¿crees que es ortodoxo? ¿Crees que de alguna manera fue un apaño?

Locutor 04

A mí todo lo de la transición me parece intelectualmente una chapuza. Sin entrar ya en si hay buena o mala fe, es una chapuza intelectualmente. todo eso que se cuenta, luego tienen que venir mitos que envuelvan todo lo demás, en la transición se hace de ello un mito, para encubrir las chapuzas, las chapuzas, ha mencionado algo Miguel, ha mencionado algo también Gabriel, etc., es una chapuza todo lo que hay, hay fuerzas manipulando detrás, que no saben dónde van, y lo que ha conducido es implantar un sistema, que eso lo ha dicho, está descrito en un libro muy bueno, de un amigo mío, que es un sistema de desgobierno, en el sistema del gobierno que aguanta, que favorece y que llega a las consecuencias de hoy. Hay un tema que se elude también en el constitucionalismo, que es una paracea, que es la ley de hierro de las oligarquías, que no se tiene en cuenta. Todo gobierno es por definición oligárquico, guste o no guste. La democracia es lo único que lo puede contener, la oligarquía. Pero todo gobierno, esa es la forma trascendental del gobierno, siempre. porque siempre hay algo oligárquico detrás. Entonces ahí es el juego de oligarquías en la transición o futuras oligarquías, algunas de ellas fabricadas, como los socialistas, que eso fue fabricado completamente respondiendo al mito, yo creo que es un mito de los monárquicos, que le han hecho un daño tremendo a la monarquía, de que la monarquía para sentarse tiene que gobernar con la izquierda, es decir, con el socialismo. Y yo creo que eso es lo que le ha hecho más daño a la instalación monárquica.

Locutor 01

Querido Miguel, ¿me pedías la palabra?

Locutor 02

Sí, por ir añadiendo alguna cosita más. Yo estoy muy de acuerdo con todo lo que se ha dicho aquí. Con Antonio he tenido ocasión de discutir, de comentar esto en muchas ocasiones, de tal manera que siempre es una satisfacción volver a oír hechos que ha vivido, de tal manera que tienen una autoridad superior a la que podemos contar los que hemos intentado penetrar estos fenómenos a golpe de heterodoxia intelectual y de intuición, efectivamente, en su caso viene avalado por la biografía. Yo quería hacer un comentario sobre todo de las dos cosas, una de las que ha dicho Gabriel Albiach y otra de la que acaba de decir Dalmacio Negro. La de Gabriel Albiach es... por así decir, politológica, es decir, porque hace referencia a un hecho que no está en el proceso aparentemente legal o ilegal de la ley para la reforma política, de la constitución, etc. Está al margen. Son el verdadero ejercicio... del poder que está detrás de ciertos procesos y que si no se explica, si no se hace público, si no se cuenta, pues los ingenuos pueden seguir pensando que las cosas ocurrieron como ocurrieron porque verdaderamente pusieron una coma en un artículo, porque efectivamente quien quiera seguir aferrado a este tipo de cosas ingenuas, ...es que quiere seguir viviendo en la mentira... ...pero de una manera consciente... ...llega un momento en el que las personas... ...de una cierta madurez o de una cierta formación... ...no pueden seguir permanentemente... ...en esa infancia intelectual y moral... ...y el mero hecho de seguir en ella... ...de algún modo les acusa culpablemente... ...pero este es otro tema... ...yo creo que es capital recordar las cosas... ...que acaba de recordar Gabriel Albiach... ...y que en realidad también pone al descubierto... ...cosas que no conciernen sólo este periodo... ...desde mi punto de vista... lo que dice Gabriel Albiach, él lo reconduce a este hecho histórico porque es el que estamos discutiendo y porque es el que tiene una referencia concreta que ha aportado, por más que discretamente enmascarando el protagonista de ella. Pero es que esto podemos anticiparlo en el juicio, probablemente... El propio desenvolvimiento del régimen de Franco está varado y tarado en buena medida por un control que no es el que se realiza desde la Dirección General de Seguridad o desde el Palacio del Pardo, sino que efectivamente hay unas fuerzas políticas que superan con mucho las de esta vieja península. que estaban detrás del control de una buena parte de los acontecimientos. Lo cual, mientras Franco está instalado, es bastante sencillo mantener el esquema. Cuando aparece el actor principal, en un esquema que gira en torno de ese actor principal, es cuando se hace preciso volver a explicitar esas otras, o que esas fuerzas vuelvan a prolongar. ese pacto probablemente previo. A mí me parece de una gran importancia este tema. Yo no quiero subrayar más porque no tengo ningún dato esencial, simplemente una intuición de que esto no solamente es así en este momento, sino de que probablemente lo podemos referir con anterioridad.

Locutor 01

Yo me atrevería a decir que no solo fuerzas políticas... Porque también hay fuerzas, la fuerza de la plutocracia.

Locutor 02

Bueno, si posiblemente esa es la verdadera fuerza, que las fuerzas políticas son sucubas de la fuerza de la plutocracia.

Locutor 01

Yo pienso que la legislación franquista, la legislación laboral y mercantil franquista, seguía siendo, aunque maltrecho, un freno. un freno al afán inmoderado de acumulación de riquezas.

Locutor 02

Pero fíjate en la ley general de educación del 70, que es una ley hecha por la UNESCO. Es decir, es que estamos anticipándonos a fenómenos que tienen una correspondencia perfecta con lo que ha ocurrido después. Por eso aquella frase de la propaganda franquista, después de Franco, ¿qué? Las instituciones. Era una broma, era una broma. Eso era una broma. Primero porque no había instituciones. Y segundo porque, aunque hubiera habido instituciones, hubiese sido muy difícil que hubiesen podido pilotar nada una vez que tenemos detrás esa sombra amenazante, otros dirán que protectora, que había detrás. Pero bueno, de momento me contento con esto para no hablar demasiado.

Locutor 01

¿Y sobre lo que había dicho Dalmacio que querías observar?

Locutor 02

Sí, quería hacer una observación de que, a mi juicio, porque tú le has preguntado, Dalmacio se ha remontado unas grandes alturas para responder a tu pregunta, pero tu pregunta era más tierra a tierra, es decir, era una pregunta sobre el modo como se hizo la Constitución, si de ahí derivaban algunos de los defectos que posteriormente se habían evidenciado.

Locutor 00

No, no, él ha preguntado claramente el mito y ha contestado bien.

Locutor 02

Vamos a dejar a Miguel explicarse y ahora te doy la palabra. En el proceso histórico que estamos examinando, casi más importante que la Constitución, la pieza central de la mentira, la pieza central que instrumenta todo el proceso y que de la Constitución es una anilla, que se puede decir que luego tiene una importancia extraordinaria porque se independiza, pero la que está en el origen es la ley para la reforma política. Ese es el momento en el que verdaderamente se están tomando las grandes decisiones. Las grandes decisiones de calado político se están tomando en el momento en el que se decide presentar una reforma con la intención de hacer una medio ruptura. Insisto en lo de medio, porque como es mentiroso, como es mendad, no puede serlo nunca verdadera. La verdadera es la que es abierta, como proponía Antonio García Trevijano, en la que se abre un proceso constituyente y finalmente se le dice a Juan Carlos, como en el 69 se hizo con Amadio de Saboya, usted venga aquí, póngase de rodillas, jura esto, pues pasa a ser rey. Pero es que lo que pasó en nuestro caso fue lo contrario. Es que Juan Carlos sancionó una constitución. Pero sancionar quiere decir tener poderes anteriores. ¿En virtud de dónde derivaban esos poderes? Es decir, la clave, desde mi punto de vista, es la ley para la reforma política y ahí es donde se hace la gran trampa, la gran trampa, que se parece... a la revolución legal alemana. En los medios, en la metodología, es el caso más cercano a la ley de habilitación del año 33 y a la gran paradoja de Carl Schmitt, que había criticado la existencia de límites inmanentes de la reforma de Weimar, había dicho que eso era el suicidio de una constitución, en cambio se apresta, pocos años después, a decir que lo que hay que hacer es la ley de habilitación del 33.

Locutor 00

Querido Antonio, quiero dar testimonio de la verdad que antes dijo... sobre que fue el final de la Guerra Fría, que ellos no lo sabían, pero yo sí, porque estaba en Europa continuamente, estaba informado, sabía que la Guerra Fría ya eran las postrimerías, que no tenía vigor creativo, lo sabía. Y el que fue luego ministro de Asuntos Exteriores, con Witterrand, Claude Chesson, que fue el que me proporcionó todo el escenario de mi discurso en Estrasburgo, delante del Parlamento, en nombre de España, de la oposición y de la libertad. Ese mismo me avisó en el mes de... abril, marzo-abril del 76, lo que tú acabas de decir, Chesson me dijo, Antonio, lo siento mucho, has perdido la batalla, la batalla por la ruptura democrática, que fue lo que yo expuse en Estrasburgo, con el apoyo unánime de todo el Parlamento de Estrasburgo, pues después me avisó, has perdido la batalla, porque... ha venido aquí, sin llegar a Europa, ha tenido unas entrevistas en Alemania y en España, en Alemania con Helmut Schmidt y con el que fue canciller. No Helmut Schmidt, el jefe. Bueno, bien, el principal... Brandt, Brandt, Brandt. No, Brandt, Brandt, que era amigo de Felipe. Y que de ese resultado, de esa entrevista de Kissinger, había salido, uno, el apoyo a la reforma en España, lucha a muerte contra la ruptura, lucha a muerte. Y que había luego tenido entrevista en España con Juan Carlos y con el embajador americano en Estados Unidos. Y que habían acordado eliminarme de la acción política. Y eso consta en los papeles que han sido revelados luego, ahora ya por el paso del tiempo, aparece mi nombre en esa situación. Pero que yo ya lo sabía en la época. Y yo quise morir con las botas puestas. Yo sabía que ya la ruptura democrática era imposible, porque estaba avisado, sabía que a mí quien me vencía no era en España nadie, ni el franquismo en ningún partido, ni Felipe González tampoco. Quien me venció fue Estados Unidos por su batalla anticomunista, creyendo que yo estaba favoreciendo lo que había pasado en Portugal con el arméante Coutinho. que lo que había empezado por una ruptura, que la primavera, los fusiles, la ruptura del régimen salazarista, porque era del origen de Portugal, que en España yo, de manera inconsciente, o sabe Dios si tendría conocimiento de lo que hacía, pero yo más bien atribuía que inconscientemente estaba jugando con fuego, al dar tanto juego al Partido Comunista, y que tenían que impedirlo. Eso he querido ratificar las palabras de Gabriel. con hechos históricos vividos por mí y confirmables en documentos históricos. Y en cuanto a la intervención de Dalmacio, también quiero apoyar su tesis de la oligarquía. Y la prueba de que sus palabras son correctas desde el punto de vista científico, de análisis de la política, es que el mito clave, primero, Porque en España hay dos mitos que se suceden uno a otro. Y cuando un mito es falso, provoca enseguida el nacimiento de otro que lo refuerce. El primero fue el consenso. Y el consenso es el mito fundador y fundante de las oligarquías. Una oligarquía no existe sin consenso. Porque si no, se destruyen. Y ese fue el mito que se puso en marcha antes del 23 de febrero. El consenso funcionó como los pactos de la Moncloa, como si eso fuese algo. Los pactos, si eso fuera ridículo, eso no era nada, pero fue el mito.

Locutor 03

El consenso es un mito paradigmático de ancián régimen, no es en absoluto un mito de modernidad.

Locutor 00

El ancián régimen, claro, pero es que es el mito de la oligarquía. Y el ejemplo típico es Polonia. Cuando Samoyitsky, el caudillo militar de la dinastía letonia, que no ha llegado a reinar, dijo que no quería reinar, que el papa le ofrece Esteban III, le ofrece el trono, y dice no, porque yo quiero gobernar y no reinar. Esa frase de él, de Polonia, no viene de tier ni de los ingleses, viene de origen polaco. Bueno, pues esa es la oligarquía que se tiene por perfecta. Y era el consenso el que sostuvo la monarquía polaca la más ilustrada de su tiempo, del siglo XVI, donde los copérnicos y de la Varsovia, de Cracovia, donde estaba lo más avanzado de la cultura europea. Y con eso refuerzo tu argumentación con datos... que he vivido también, porque yo sabía que el consenso tendía a eliminarme de la política, como lo consiguieron mediante la difamación. Yo quería más que eso. Y luego, ya retomando el tema que nos ha convocado del mito, sí que me gustaría ahondar más en el concepto del mito. El mito no es necesariamente falso. El mito tiene que tener una parte de realidad. No hay ningún mito radicalmente falso. Tiene que tener una parte de realidad. Y la función fundamental del mito, la función que tú has pronunciado la palabra, esa viene de la escuela de Marburgo, y en concreto de Ernesto Casirer, seguidor, claro, de la escuela de Hermann Cohen, pero son neocantianos. Hermann Cohen ya marcó una pequeña distancia con Kant. pero sin abandonarlo el idealismo. Y Casire también es idealista, por eso no es sustancialista ni fundamentalista, cosa que sí lo es Levi Strauss cuando analiza el mito en los pueblos primitivos. Y hay una distinción muy neta entre Casire y Strauss. Casire explica el mito nuestro, que el mito nuestro es que tiene tres dimensiones. según Kassirer, y además yo participo, la primera es la simbólica. Para Kassirer, lo saben muy bien todos los que habéis estudiado el tema del Estado, pues el Homo Symbolicus es la denominación que da Kassirer, de una manera contradictoria, como luego diré, a la necesidad de vivir con mitos. Segundo, y eso crea un lenguaje, porque para Casire el mito es un lenguaje, es una manera de entender el mundo. Hay tres maneras para él. La mitológica, el mito, que da paso al conocimiento simbólico, entre los cuales está el Estado. El Estado entra dentro del simbolismo, de la esfera del conocimiento, que Casire considera simbólica, está el Estado. El segundo es el lenguaje vulgar, no el mítico, sino el vulgar, que da lugar a la intuición. Y en tercer lugar está la forma científica que da lugar a lo que él llama al lenguaje expresivo, de una manera contradictoria. Yo digo la contradicción está en que él considera que el hombre simbólicus, cuando él mismo distingue tres y en los dos últimos, que son los más veraces, no entra lo simbólico. Quería añadir esto para decir que la transición española no ha llegado a esas categorías. Ha sido una mentira, una mentira tan burda, tan vulgar, que es incomprensible, el mito no hace comprender por qué los catedráticos, los periodistas, los medios de comunicación han aceptado las puras mentiras de la transición como si fueran mitos. Si fueran mitos, yo mismo...

Locutor 01

Antonio, pero por centrar, ya que has mencionado una cuestión que en este programa has mencionado muchas veces, pero que quizá nunca se ha explicado suficientemente y a la gente le provoca cierto desconcierto. Cuando se dice la palabra consenso, la gente tiende a pensar que el consenso es algo positivo, es decir, que la gente se entienda, que la gente pueda... Reconciliarse, encontrar puntos en común, esto la gente lo considera positivo. ¿A qué llamamos exactamente consenso para que la gente entienda por qué lo consideras algo tan nefasto?

Locutor 00

Simplemente porque soy uno estudioso, simplemente porque no hablo más que de aquello de lo que sé y lo que ignoro no hablo. Y sé lo que es el consenso porque lo estudié en la historia. Una cosa, en primer lugar, el consenso político comienza como fenómeno religioso para resolver el problema de... de la conversión del paganismo al cristianismo. Es decir, en la época final del Imperio Romano, o antes del final, ese es un problema religioso. Y segundo, Mahoma, a su muerte, tiene que haber un consenso porque si no se destrozan unos a otros. Pero eso no es la función del... Luego el consenso social es respetable y positivo. Y eso todo el mundo hablaba del consenso social, todos los grandes tratadistas, entre ellos el apellido latino Moreno, que es uno de los grandes tratadistas del consenso social. Por ejemplo, que tengamos corbata, porque eso es consenso, eso no requiere voluntad. En cambio, el consenso político es voluntario, por tanto no es consenso, es mentira. Por eso está la señora Thatcher en Inglaterra, no ella está en contra del consenso, es que toma un diccionario inglés político y la voz consenso ni aparece. Porque si lo buscan más a fondo, en otros profundos dirá, consenso, sí, el modo primitivo de los pueblos primitivos de resolver por unanimidad las cuestiones políticas. Eso es el consenso. El consenso donde no hay libertad, cuando no hay mayoría. El consenso es incompatible con la democracia. La democracia se define por la decisión entre mayoría y minoría. Si hay consenso es que no hay mayoría ni minoría. Por tanto, no hay democracia. Por eso estoy en contra del consenso, como que es el mito que ha perturbado y destruido todo lo que ha sucedido en España desde la muerte de Franco, el consenso.

Locutor 03

Un pequeñísimo matiz sobre lo que acaba de decir don Antonio, que yo pienso que es incuestionable. Consenso no es más que una bifurcación léxica de consentimiento. El consenso es el consentimiento, que es una categoría por excelencia propia del anciano régimen, frente a la cual lo que caracteriza a las sociedades modernas y aquello de lo cual nace la democracia, es del conflicto y la desconfianza, es decir, exactamente lo contrario al consenso. Lo que define la posición del ciudadano respecto del Estado en una sociedad moderna y democrática es la desconfianza permanente respecto del Estado y la posición conflictiva respecto del Estado. Por eso, naturalmente, es necesaria la división de poderes. La división de poderes no es una cosa ingeniosa que se le haya ocurrido a Montesquieu. Es que, naturalmente, si estamos definiendo una sociedad en la que el ciudadano se define por su permanente conflicto insoluble con el Estado, es decir, por su no consenso con el Estado, es necesario que exista un elemento de poder que, como dice Montesquieu, par la force des choses, le pouvoir, a reto le pouvoir. Exactamente, se contraponga. Si retornamos a una categoría de consenso, lo que estamos haciendo es precisamente ceder la condición ciudadana. El ciudadano, aquel que sabe que está frente al Estado, de algún modo en permanente guerra latente con él, y que la libertad consiste en el mantenimiento del equilibrio de ese conflicto, el ciudadano no puede nunca consentir al Estado.

Locutor 01

Miguel, probablemente te tenga que cortar, pero seguimos con el siguiente bloque.

Locutor 02

Creo que voy a ser muy breve, porque yo pensaba decir algunas de las cosas, empezando por las lingüísticas que ha dicho Gabriel Albiach, para completar lo que decía Antonio García Trevijano, pero para no repetir, ya voy a intentar añadir algo más. Un poco por contraste, que es lo siguiente. Precisamente porque el consenso solo tiene sentido, el consenso político, en los términos que ha dicho García Trevijano, solamente tiene sentido en el seno del mundo político moderno, es decir, en el que se encuentra el individuo frente al Estado, acudir al consenso político es sacralizar a las oligarquías. ¿Oligarquía? Es sacralizar a las oligarquías. Distinto es en un universo como el... del ancián régimen, en el que la cierta unidad moral comunitaria de base es un hecho positivo, es un hecho positivo, que permite además el ejercicio del poder en términos templados. Es decir, es que todo esto que estamos diciendo, en términos radicalmente críticos, lo es precisamente porque estamos hablando en el seno del pensamiento político moderno.

Locutor 01

Luego el consenso a medida que han ido pasando los años se ha ido haciendo expansivo. Es decir, de alguna manera la democracia española o la llamada democracia española ha ido funcionando mediante la atracción... mediante la atracción de aquellos que habían sido desterrados al consenso. Primero en el consenso entran los partidos políticos que se constituyen en ese momento, pero es que ahora ya en el consenso ya también está ETA. Absolutamente. Ahora ya dentro del consenso, si ETA renuncia... No puede no estar. Es que al final el consenso de lo que se trata es de... Es algo monstruoso, ¿no? Monstruoso, claro. Pero cuyos efectos están viendo. Vamos a hacer una pequeñísima pausa, querido Dalmacio, e inmediatamente después, a la vuelta de la policía, te doy la palabra. No nos abandonen, por favor. En un minuto estamos nuevamente con ustedes.