LA VIDA DE TREVIJANO EN ZARAGOZA (y II) "DIALOGOS DE SOMOSAGUAS" (LC TV)
Transcripción
Locutor 00
¿Mineros, camioneros, trabajadores?
Locutor 01
Empecé con los camioneros, que luego lo contaré que cuando llegué con el Pegaso se volvieron locos de pensar que allí en aquel pobrecito estaba un Pegaso. Pero ellos, primero hice amistad con los camioneros, luego con los mineros y los mineros me bajaron a la mina y yo visité y ya conocí de ahí directamente y los camioneros, el riesgo también, la vida dura del camionero, ya lo conocía en Utrillas.
Locutor 00
¿Y cómo se desplazaba usted desde Utrillas hasta Zaragoza?
Locutor 01
Durante todo ese tiempo, de una manera increíble, que yo me parecía que estaba en una película del oeste, porque tenía el ferrocarril de Utrillas-Zaragoza, estaba yo solo de viajero, me ponía en un vagón de lujo, bien equipado, y iba allí sentado en un sillón de ...en el tren de los condes de Figols... ...de Utrilla a Zaragoza... ...y ahí fue el origen... ...de que yo compra en el Pegaso... ...porque cuando terminó... ...incluso un poco antes de los tres meses... ...cuando terminó el trabajo... ...presenté mi minuta... ...y yo la minuta era... ...la minuta mínima... ...que tienen los notarios... ...no podemos cobrar lo que queramos... ...hay unos aranceles fijos, obligatorios... ...pero claro... ...eran tantas escrituras... Y el valor de la escritura no solo era la superficie, sino lo que había debajo. Entonces, con ese valor, cobrando poquísimo, poquísimo el mínimo, llegaba a 350.000 pesetas. año 55-56, eso era una fortuna, eso era muchísimo dinero. Me citaron en San Sebastián, que tenían ellos allí una tienda, unos negocios, los coltes de frigo, y allí me dieron el cheque de 350.000 pesetas. Sí, 375 por ahí. Y con ese cheque, nada en el bolsillo, me vine a Zaragoza y entré en el cine. Estaba yo contento por primera vez en mi vida. Yo no solo tenía una carrera que ya me permitía vivir, no tener miedo a... Nunca tuve miedo al porvenir. Pero en fin, en el bolsillo, 350.000. Entro en un cine y veo el Nodo. Y de repente en el Nodo veo un Pegaso. Primer premio de elegancia en París y en Chicago. Y me quedé tan asombrado, digo, no compro. Y salí del cine, al día siguiente llamé a Madrid, a la Casa Pegaso, ¿quién representa? De camiones, claro que no había. Y me dieron el teléfono del representante que era José Ruiz Jiménez, el hermano de Joaquín Ruiz Jiménez, el que fue luego ministro con Franco. O no, entonces, era ministro entonces.
Locutor 00
De educación, sí.
Locutor 01
Sí. Entonces, con el teléfono llamé al... Y me pidieron, y Pepe Ruiz Jiménez me pidió medio millón de pesetas por él. vehículo, pero yo era ya muy espabilado, yo sabía, pero cómo iba a pedir medio millón un coche que está dando viajes a Chicago, a París, premio, eso está ya usado, está peor que usado, porque cuando se usa hasta un hombre que cuida el coche está bien, pero ahí, embalándolo de un sitio a otro, de ninguna manera, dice, pero qué daría usted, yo digo, yo no tengo más que 350.000 euros que acabo de ganar en una minuta, y no tengo ni una peseta más. Y digo, pues de acuerdo, hecho. Entonces me fui a Madrid a cogerlo y ya con él me vine aquí a... y se hizo celebérrimo porque en ese Pegaso que hoy lo pueden ver en internet porque lo han encontrado, los amigos nuestros lo han encontrado, pues ese Pegaso tan maravilloso, pues lo compré y con él lo llevé allí a Montalbán y los camioneros se volvieron locos. La segunda experiencia me merece mi recuerdo es que como yo estaba en Zaragoza tenía ya un Pegaso iba con mucha frecuencia a Madrid no me gustaba porque era un ambiente triste desagradable y represivo pero en Zaragoza fui y tuve la fortuna el primer día que fui de oír la primera manifestación de estudiantes donde oí la palabra libertad aquello me entusiasmó de tal manera que ya aprovechaba todo lo que podía el viaje para ir a Barcelona sin conocer nada más que para pasearme por Barcelona para oír ambientes de libertad en Barcelona cosa que hoy no sucede, pues yo no he vuelto a visitar Barcelona desde los tiempos de Tarradellas, que él me invitó a una comida en la Generalitat cuando ya estaba honorable, me invitó a cenar porque quería conocerme, y yo desde entonces no he vuelto a ir a Cataluña porque tengo tal impresión agradable de Cataluña en la época de Franco, que hoy no puedo soportar ir a Cataluña y sentirme extranjero.
Locutor 00
Incluso presidió una diada, creo, ¿no?
Locutor 01
Sí, la última diada en la clandestinidad me llamaron todos los dirigentes del catalanismo, que tenían mucha simpatía por mí, porque yo quería el restablecimiento del estatuto catalán, y en eso estaban todos de acuerdo. Yo quería que se restableciera el Estatuto Catalán, que estuvo vigente en la República, pero que no se modificara. Que cualquier modificación de eso, sabían todos, que yo no me bastaba el pueblo catalán, tenía que ser el pueblo español entero. A pesar de eso, me invitaron a presidir la diada. Y fui con Jordi Puyol, con Trías Fargas, con todos, y con Carbonell, que dio un discurso ultranacionalista. Los historiadores, Agustín, te conozco a todos. Pero desde entonces no he vuelto a ir.
Locutor 00
Sé que no me va a contestar, pero si las paredes de este hotel NH, de gran hotel de NH de Zaragoza hablaran, ¿qué podría contar?
Locutor 01
Pues que se callaran, que no hablaran.
Locutor 00
Bueno, pues con este silencio de Antonio García Trevijano vamos a concluir estos diálogos de Somos Agua, celebrados hoy desde la ciudad de Zaragoza y a la que volveremos tan pronto como nos inviten, porque hemos pasado una estancia muy agradable. Hasta mañana.