No fue Carrillo quien fundó la Junta Democrática, sino Trevijano La Junta Democrática en Gijón

2018-07-23 Tercio Laocrático 7:41 YouTube ↗
No fue Carrillo quien fundó la Junta Democrática, sino Trevijano  La Junta Democrática en Gijón

Transcripción

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¿Por qué y cómo vine a fundar la Junta Democrática a Asturias y especialmente a Gijón? La policía no me dejaba ni día ni noche. Salgo a entrar en mi casa para dormir al lado de mi cama. Estaba vigilado, por eso yo no guardo documentos, memorias y tengo todo que confiarlo en mi cabeza para reconstruir el pasado. Hubo, ya que se ha referido... Manuel, al incidente en el Hotel Loti se celebró tres meses después de fundada la Junta Democrática de España, una importantísima reunión que cambió. Para mí no, pero para Santiago Garrillo el signo y el porvenir de la Junta Democrática. Todo es una propaganda falsa de que el Partido Comunista la fundara. Él mismo hizo esa propaganda. El Partido Comunista fue el séptimo miembro que entró en la Junta Democrática cuando ya seis antes estaban dentro. Y cada uno tenía un nombre. porque yo hice algo que no se me había ocurrido a nadie antes, no solo en España, sino tampoco en Europa ni en las revoluciones. Lo que yo hice es, dada la imposibilidad de reunir a la oposición en una sola unidad para derribar a las dictaduras, o derribar a las monarquías o los sistemas opresivos, todos fracasan. Es que tanto en la historia he estudiado que yo estaba obsesionado con encontrar un método que pudiera triunfar para derribar la dictadura. Y el método que encontré, bueno, el último fracaso fue el contubernio de Múnich, en el que yo naturalmente era muy joven y no participé. Pero fue Gil Robles... Madariaga y unos europeístas muy bien intencionados, todos muy buenos, pero que no eran hombres preparados para actuar ni bajo la clandestinidad y mucho menos para concebir la libertad política como una conquista revolucionaria que en España nadie ha intentado hasta que no he fundado el MCR. Y ahora voy a contestar a Manolo. En París se celebró lo que acabo de anunciar, una importantísima reunión de la Junta Democrática. Asistieron todos aquellos que tenían derecho a voto. y bastantes, porque estaban todos los partidos, los sindicatos y el grupo independiente que yo presidía. Y Santiago Guerrillo tomó la palabra. Yo ya había intentado fundar juntas democráticas en España, por todos los territorios, en las parroquias de las iglesias, en las universidades, en las escuelas, en las fábricas, y me encontré con muchas dificultades porque el Partido Comunista no me ayudaba. Yo me quejé a Santiago Guerrillo. Le dije que convocara una junta universal de todos los socios para discutir este tema. Entonces Santiago Guerrillo tomó la palabra y dijo que él concebía la Junta Democrática como una plataforma de notables para negociar con Suárez, con el gobierno español, antes de que fuera Suárez. Contestaba todavía Carlos Arias. Y él habló. Y yo le dije que estaba radicalmente en contra, que él no había fundado la Junta Democrática, que él no podía decirme a mí los fines con los que yo lo había hecho, que él había entrado en algo ya en marcha. Y era la Junta Democrática como un organismo a disposición del pueblo, de ese tercio laocrático que yo entonces todavía no lo llamaba así, que luchara por la libertad. Santiago Carrillo se opuso y tan seguro estaba de que él tenía la razón, tan seguro estaba como todos los partidos y todos los noables, que lo que quieren es el poder o participar cerca del poder o no estar enfrente del Estado, tan seguro estaba que me desafió a una votación. Él esperando que yo quisiera negociar. Y lo que había con derecho a voto en el Hotel Loti éramos alrededor de 30 grupos, partidos, organizaciones de toda España. Se celebra la votación secreta. Santiago Garrillo tiene la sorpresa que yo saco 27 votos y él 3. Partido Comunista, Comisiones Obreras. y el Partido Unificado de Cataluña, de Antonio Gutiérrez. Pero ahí dio un ejemplo de honestidad y siempre lo he reconocido. Terminada la votación dijo, ahora voy a demostrar cómo, estando en minoría, vamos a cumplir el acuerdo de la Junta Democrática. Y lo cumplió. Ese es el antecedente por el cual yo vine a Gijón. Y ahora voy a contar la segunda parte de lo que ha iniciado Manuel. ¿Cómo llego yo a Gijón? La policía me perseguía, digo, continuamente. Yo tenía que estar todo el día pensando estrategias para burlarla. Y cada vez tenía que cambiar. Y para venir a Gijón, como estaba tan lejos y las combinaciones eran tan difíciles, se me ocurrió una que la apliqué después en otras veces, dos o tres veces más con éxito. Me fui al aeropuerto de Barajas, donde yo estaba seguro que la policía me seguía o que le avisaban a la policía que yo estaba comprando algún billete. Y pedí un billete, primera clase, muy caro, pagando, a París. Ya con el billete, nada, lo meto en el bolsillo, me vuelvo y me voy al aeropuerto de Cuatro Vientos, que está en Madrid, cerca de Getafe. Yo tenía un conocido que me tenía respeto. Fui un día y le dije, quiero que me des clase, que quiero pilotar. Bueno, y pagué una hora de clase, conocí al maestro, al piloto, Una hora menos. Le dije, me basta. A las media hora le digo, no, me basta con esto, ya sé. Mañana tengo más tiempo y llena el depósito bien, que mañana quiero aprender a pilotar en un día. Dice, eso es imposible. Digo, bueno, ven, tú llena el depósito y mañana a la hora, a las nueve estoy aquí. Voy al aeropuerto, me subo, me da una toma altura y le digo, ¿para dónde vamos? Digo, al norte. Digo, ¿cómo al norte? Digo, sí, a Gijón. Por poco se desmaya y se vuelve a... Bien, pues vino el Gijón en un monoplaza, con una avioneta de un solo motor. Y como yo no sabía que había aerodromos por aquí, yo creo que él tampoco, el piloto. Y me dijo, pero es que ¿dónde voy allí? Y digo, a la playa, que hay sitios duros en la arena. Bien, avisé, tenía radio, porque le dije yo que fue una avioneta con radio. Y avisó a Pedro Silva para decir que venía yo a elocanizar y fundar la Junta Democrática en Gigón y Oviedo. Y se enteró, no sé cómo, yo eso no me acuerdo, que había un aeródromo aquí muy pequeño que se llama La Morga o la no sé qué. La Morgal. La Morgal, que no me acordaba. En el pueblo de Llanera. Llanera, la morgada. Bien, pues nada, allí fui. Yo he tenido la satisfacción de que cuando Manuel le ha avisado a Pedro Silva que vengo para invitarle a que viniera, pues ha dicho que no puede, lo cual no me extraña nada, pero le ha recordado el encuentro que tuvo conmigo aquí. Y cuenta cómo estaba un día de lluvia, que yo venía con un impermeable en un monoplaza en la Morgal, y que me acompañaron personas muy conocidas vuestras para juntar la Junta Democrática. Esto es una anécdota, nada más que para que veáis que la aventura me persiguió. Pero la policía no se enteró y quedó fundada la Junta y luego tuvo la inmensa dicha de que de Asturias era Gerardo Iglesias, que se portó con una nobleza como es característica en su persona, con respecto no solo a mi persona, sino también a la idea de ruptura democrática que yo defendía antes, durante y después de la muerte de Franco.