Moralidad de la Abstención

2021-03-07 Gabriel Araceli 8:22 YouTube ↗
Moralidad de la Abstención

Transcripción

Locutor 00

Me recuerda un pequeño ensayo maravilloso del filósofo Santa Llana, Jorge Santa Llana, donde distingue lo que llama a él locura normal. El loco normal, a diferencia del loco anormal, es el que vive, el que describe a Ayn Rand. Esa persona que ha enajenado su vida es el loco normal. Eso es toda la sociedad, sobre todo la sociedad de masas, la sociedad del consumo, la sociedad del deporte, la sociedad de la televisión, las personas que no piensan por sí mismas nada, pero son iguales que los inmensos millones y millones de súbditos, no de países primitivos o antiguos, o muy poco desarrollado en Asia, en África, no, no, no, en Europa. El estado de partidos en Europa, al hacer obligatorio el voto, al impedir la abstención, sí, sí, Bélgica por ejemplo, a donde voy a dar la conferencia, el voto es obligatorio. y también en Italia hacer el voto obligatorio es una monstruosidad tan grande que figurar lo que implica es igual que las dictaduras con Franco también era obligatorio es que hacer que las personas obligatoriamente tengan que votar creyendo haciéndoles creer que es un deber que si no lo cumplen son mal ciudadanos haciéndoles creer que es un deber cívico les están literalmente engañando porque uno de los principios esenciales de la libertad, por tanto, de la libertad política, es que el acto de votar no puede ser nunca un deber, porque es un derecho. Y no puede ser nunca un acto cívico, porque es un acto político. Es un derecho político, no un deber cívico. Esa confusión impuesta por la fuerza, de la ley en muchos casos. Y siempre por la fuerza del engaño y de los medios de comunicación y de los gobiernos, que sin excepción, ahí los veis, ante las próximas elecciones, ¿qué partido hay que nos diga el peligro es la abstención? Sea el PP, sea Podemos, sea el Estado, sea la propaganda institucional. Entonces hay que votar, el peligro es la abstención. ¿Por qué tienen tanto miedo a la abstención? ¿Por qué? Si fuera un país... un pueblo donde la libertad política fuera un principio de convivencia, no habría que decir nada, que vote quien quiera, el que esté convencido de que va a hacer un acto que conoce. Con esto vuelvo al origen de mi planteamiento. Si votar implica traer en presencia del Estado, a la presencia del Estado, el que vota y no sea abstenerse que decirle que no a este estado y no voy porque no quiero estar presente podéis robar de acuerdo pero no es mi presencia podéis cometer los crímenes que queráis y las mentiras que queráis pero no contéis conmigo para ello y como no tengo suficiente fuerza no tengo imaginación ni posibilidad de echaros de ahí por las armas no tengo más remedio que abstenerme no acudir a vuestra presencia no acudir a vuestras llamadas ignoraros y por eso nos distinguimos del mero abstencionista El abstencionista no vota por comodidad, muchos porque no cree, otros porque está enfermo, porque no le da importancia. Nosotros no, le damos muchísima importancia al acto de votar. Tanto que no votamos. Le damos tanta importancia que no podemos votar. Porque no tenemos información, no tenemos libertad para expresar lo que queremos. No podemos votar a quien queramos. Tenemos que votar a las listas que nos imponen partidos. ¿Qué son estos partidos? ¿Pero cómo pueden estos partidos pretender que les sigamos? Pero si estos son partidos del Estado, si han nacido dentro del Estado, si son todos herederos directos de Franco, si es la falange multiplicada por 3, por 4, por 10, ¿por qué tenemos que votar? Yo no votaba en el régimen franquista. Había un tercio que nunca votábamos. ¿Por qué ese tercio no mantiene la coherencia de no votar al continuismo de Franco? Al régimen de Franco. Sí, tú, tú, tú. Rajoy, heredero directo de Franco. Tú, tú, tú. Sánchez, heredero directo de Felipe González. Un Isidoro, llamando Isidoro para Franco. Un franquista. Soy heredero de Franco. ¿Y qué queréis? ¿Que os votemos? Yo no votaba a Franco, ¿por qué os voy a votar a vosotros? Y que os digo yo, me refiero a millones y millones de españoles engañados. No, no pueden votar de ninguna manera, porque la única manera de conservar ellos su dignidad es no votando. Es dando la espalda, el desprecio, ya que no pueden hacer otra cosa. que sería a los corruptos mandarlos a la cárcel. ¿Y quién es la cárcel? El 80% de la clase política, todos. ¿Qué queréis que votemos? A una clase política corrompida, tan corrompida que llega a Podemos y libera con la misma corrupción de los que se quieren echar. La misma corrupción. ¿Por qué aceptan ser pagados por el Estado? ¿Por qué aceptan millones del Estado? Del contribuyente. De los que no piensan como ellos. ¿Por qué lo aceptan? Corrupción. Ese es el lema principal. El lema que debería estar en las conciencias de toda aquella persona que se sienta auténtica. Persona auténtica, mayor de edad. Bien sea hombre, bien sea mujer. Da lo mismo. El carácter moral se determina en las acciones, como el carácter moral en alguien que vota a partidos que sin excepción están corrompidos sistémicamente y además de estar corrompidos, mienten en todo lo que dicen. ¿Habéis visto Podemos? ¿Cómo Podemos está pidiendo la abstención? ¿Pero cómo Podemos que pasa de un extremo a otro del arco ideológico con una naturalidad y con el transcurso del tiempo de 48 horas? ¿Y Sánchez? ¿Pero qué espectáculo estáis viendo? Ah, ahora Felipe González no quiere la abstención. ¿Y quién pide? No, perdón, no quiere la gran coalición. ¿Y pide que votemos? ¿Que votemos a quién? No, la esperanza está quien no vota. Porque conserva su dignidad. Y los que no creen que sea eficaz no votar son personas que se desprecian a sí mismas. Voy a demostrarlo. Admito, de acuerdo, doy la razón para que se callen. No sirve de nada no votar. Eso no sirve para nada. Son tan cínicos que aunque no le voten van a seguir con un 1% de los votantes siguen en el poder. De acuerdo, lo acepto. Bien. Sin embargo, sigo diciendo no voto. ¿Cómo puedo decir que no voto? Si sabes que no sirve para nada. Sí, sirve para algo. Mi conciencia. Yo no voto a la corrupción. Si están corrompidos todos los partidos, no puedo votar a ninguno. Ah, ¿que no queréis salvar vuestra conciencia? Bien, eso es un desprecio de vosotros a sí mismos, a vosotros mismos os despreciáis. El que vota no cree en la autenticidad, no cree en la verdad y no cree en la integridad moral de las personas, no cree, y por ser el normal.