Conferencia de Trevijano Contestación a la pregunta sobre la Política Social
Transcripción
Locutor 01
Vamos a hablar un poco de la conferencia y empezamos con un comentario de una persona que se llama Lolo Cerrada, es el seudónimo que utiliza en nuestro foro de iVox, que parece ser que es la persona que hizo la pregunta sobre la constitución en el Ateneo el jueves pasado. Y dice la carta que ha escrito a don Antonio. Dice, querido don Antonio, desde que encontré su emisora de radio me considero seguidor suyo, escucho su programa a diario y estoy recopilando sus libros y artículos. Ayer tuve el inmenso placer de asistir a su conferencia del Ateneo y poder transmitirle con los aplausos desde la distancia el reconocimiento y cariño que me alegro de que recibiera. El motivo de dirigirme a usted a través de este medio es que creo que soy la persona a la que se refiere en el minuto 48 del audio de hoy. Se refiere al de ayer. Durante su brillante conferencia usted explicó la diferencia entre la libertad colectiva y las libertades individuales, que son consecuencias de derechos reconocidos por las leyes. Yo le pregunté luego, en el turno de preguntas, si consideraba que en una futura Constitución española deberían recogerse los derechos sociales, siempre y cuando fuesen exigibles ante los tribunales, pues en alguna ocasión le he escuchado decir que una Constitución no debe recoger, como hace la vigente, principios rectores de política social y económica como el derecho a la vivienda, pero por la razón de que no hay un juez que pueda garantizarlos. Usted dijo inmediatamente que le pareció una pregunta muy buena, pero luego respondió algo que a mi juicio no tenía nada que ver. Pensé que se debió a que yo no había formulado la pregunta con la suficiente claridad, o quizás a que no la pudo entender bien debido al eco de la sala. Y así lo interpretaron también algunos de los asistentes que se encontraban a mi alrededor en la parte superior del teatro, que se quedaron igualmente con ganas de oír su respuesta. Por supuesto, nadie pensó que se tratase de una pregunta malintencionada, más bien lo contrario. Incluso un desconocido se me acercó para felicitarme por la pregunta y manifestarme que era una lástima no oír su respuesta, que seguramente no se me habría oído bien. Estuve de acuerdo, pero hoy ha dicho usted en su programa que se le formuló una pregunta capciosa o tramposa y lamentaría enormemente que por un malentendido creyese usted que fue la mía. Le aseguro que nada más lejos de mi intención. Fue un acto memorable y emocionante, y no puede quedar en modo alguno la más mínima sensación de que alguno de los allí presentes pretendía engañarlo. Por ello, si se refería hoy a esto en su programa, quiero que sepa que no tenía en el Ateneo a ningún enemigo ni adversario, pues eso sería tanto como ser enemigo de la libertad que usted encarna. puede estar seguro de que, al igual que sentí una enorme emoción al poder verla en persona después de escucharla tantas veces y presenciar su histórica conferencia, he sentido hoy una profunda tristeza al escuchar su comentario del minuto 48 y pensar que podría referirse a mi pregunta, pues en verdad le considero mi maestro. Por supuesto, le estaría enormemente agradecido si pudiese aclarar este extremo en su programa, del mismo modo que todos los españoles deberían estarle agradecidos por las enseñanzas que generosamente nos deja cada día en forma de un programa de radio. Un abrazo.
Locutor 00
bien, buena amiga, estás equivocada, no me refería a ti. Y lo sencillo que sería para mí hoy decir, es que no entendí bien, no, nada de eso, entendí perfectamente tu pregunta. Y lo que me pasó fue algo facilísimo de comprender. Todos los que lleváis tiempo oyéndome, sabéis que yo siempre que respondo a alguna pregunta, trato de, en mi respuesta, remontarme a los orígenes históricos que causan la confusión o el motivo de la pregunta que se me hace. Yo entendí perfectamente la pregunta y me gustó porque me daba ocasión para salir al paso de muchas objeciones de personas ignorantes que me atribuyen que soy de derechas, que a lo mejor lo soy, yo qué sé, si hasta que no haya libertad política nadie sabe si puede ser de derecha o de izquierda. Lo que no soy es demagogo. Y me pareció muy bien la pregunta porque eso me iba a permitir por qué estoy en contra de que las constituciones traten cuestiones sociales derechos sociales lo que se llama democracia material que confunde las reglas de juego que son la democracia con la jugada que haga cada jugador que eso ya pertenece luego a la política de cada gobierno pero nunca a una constitución como tengo la costumbre de remontarme a los orígenes del error comencé muy bien respondiendo directamente a lo que pensaba responderle. Y os acordaréis que hablé enseguida de la Fayette, porque la Fayette, no voy a repetir, cuando regresó a Francia, con la oreola del héroe americano, que toma parte en la revolución francesa, y claro, adquiere la leyenda de héroe de dos mundos, era un hombre muy superficial y poco profundo, y no se dio cuenta de que la constitución americana, la que regula las reglas del juego político, no habla para nada de derechos ni de cuestiones sociales, pero ni una sola línea. Pero en cambio, cuando los constituyentes americanos deciden la constitución, antes de publicarla, toman la decisión de... en homenaje y conmemoración de la declaración de independencia, que no tiene nada que ver con la Constitución, hasta el punto que la declaración de independencia es previa, los derechos de ciudadanos es previa a toda Constitución, porque es una llamada, como yo lo suelo decir con una frase muy gráfica, esa declaración era el cornetín de enganche de los patriotas, que entonces no eran patriotas porque no existía nación. a los americanos para hacer la guerra a los ingleses. Y eso fue la declaración de independencia, esa que tan conocida repite todo el mundo en las escuelas, hemos nacido iguales, etcétera, etcétera. Bien, eso se hizo como una llamada patriótica de una patria que entonces no existía porque cada comunidad era una colonia de la metrópoli, pero no había una patria norteamericana. Y cuando yo había explicado esto, de repente, no sé, quizás sea o bien por el dolor, o bien porque eran muchas las preguntas, o bien porque tengo conciencia cuando hablo mucho de Sid. Habrá pasado ya mucho tiempo, no lo sé. El hecho es que cuando terminé de explicar quién era Lafayette, me olvidé de que para qué hablaba yo de Lafayette. Y yo lo hablaba como un preámbulo histórico para decir lo que ahora voy a decir. Y te pido primero perdón, perdón, sí, sí, humildemente te pido perdón, porque ha sido un fallo mío, de que mi memoria creyó que había contestado a una pregunta que había dejado incompleta. Había hablado del preámbulo histórico que explicaría lo que venía después. Pero no lo dije. Ahora lo diré. En cambio, sí que te digo ya de antemano, antes de seguir, que en modo alguno me refería a tu pregunta cuando dije que había una pregunta carciosa. Hubo una. Por la forma en que lo hizo, sé que es de Podemos. Viene gente que viene a provocar, pero le respondí rápidamente y se acabó. Eso para mí no tiene importancia ninguna porque estoy muy acostumbrado, es rarísimo que yo vaya a ninguna conferencia y que no haya provocadores que quieran reventarla, molestarla o herirme con preguntas que parecen, pero ni merece la pena. Ahora voy a responderte a ti y a toda la audiencia que hoy puede escucharme lo que entonces no dije. Pero no lo dije, repito, porque creí que ya estaba contestada lo de Lafayette, y no, ese era el precedente para decir ahora por qué. Bien, creo que llegué incluso a añadir un poco, pero todavía no completo, y dije que después del 14 de julio se empezaron ya las discusiones Y se empezó a discutir por influencia de Lafayette en principio, porque Lafayette creyó e hizo creer a sus compañeros, los diputados. del tercer estado, y en todos, pero fundamentalmente el tercer estado, Reino Unido. En Versalles le hizo creer que una constitución debía empezar con la declaración de unos principios generales para que luego el articulado se dedujera como corolarios... Lógico, deducido forzosamente por la lógica de unos principios generales. Como si una Constitución fuera un tratado aristotélico de lógica. Esa tontería, ese error de Lafayette, que no explicó que no es una Constitución, tiene que empezar, cada artículo que tiene la Constitución, tiene que ser, ahí va ahora, preceptivo, normativo. No puede haber declaración ni de intenciones, ni de deseos, ni de ideologías, nada de eso. Pero no porque no haya jueces, como has dicho tú metafóricamente, yo creo, en tu carta. No porque no haya jueces que lo apliquen, sino porque el procedimiento judicial... Pero las leyes procedimentales no admiten ningún tipo de demanda, ni civil, ni penal, ni laboral, ni administrativa, que no esté referida a un derecho concreto reconocido en las leyes. Si hemos nacido iguales, venga, ¿dónde está? No es que es juez, es que es imposible aplicarlo. Porque digo que eso no pertenece a la Constitución, porque no es materia constitucional. Fue materia patriótica para levantar a los americanos a que cogieran los fusiles que tenían encima de su entrada de su casa, encima de la puerta, que habéis visto todo en las películas americanas, para que cogieran el fusil y se fueran y se organizaran ante la llamada de Washington. en forma de ejército, que eran granjeros. Cuando algún ignorante habla de los terratenientes de Estados Unidos, es un ignorante que no sabe nada de nada. ¿Qué es eso de terratenientes? Claro que habría algún rico, pero si era al principio, eran los colonos, había habido un principio de igualdad y todos eran granjeros de unas fortunas muy parecidas unas a otras. Si una de las razones por las que no hay lucha de clases en Estados Unidos es porque no había desigualdad de... de riqueza, leer a Tocqueville, pero no al Tocqueville ideólogo de la reforma y la revolución, sino al Tocqueville inteligente, observador y maravilloso escritor que describe lo que ve en América cuando va a ella, en el año 33. Leerlo, leerlo para ver qué es lo que le sorprende. Pues que encuentra un país de iguales, de iguales, que es terrateniente. Pero no creáis que este Brian Blue me va a pasar otra vez, que no voy a responder. Voy a responder a la pregunta. pero he aprovechado para decir que ni el deseo de terrateniente es un ignorante histórico de tal envergadura que yo no puedo perder tiempo en discutir con pobres ignorantes. Pero tú no, tu pregunta es muy pertinente y por eso te digo que era muy buena, porque a mí me daba la oportunidad de criticar. las opiniones del Partido Comunista, por ejemplo, y en general de la izquierda, que cree que las constituciones están muy bien porque tienen que contengan derechos sociales. Y la objeción es, uno, el origen del error, es lo que he explicado hasta ahora. El error fue que Lafayette hizo creer a la asamblea constituyente francesa que una constitución consistía en eso que acabo de decir, deducir el articulado de unos principios generales. Falso, mentira. Como eso no es verdad, vamos a ver a decir por qué eso es inapropiado. He comparado un millón de veces, y lo haré una vez más, una constitución a las reglas constitutivas del juego de ajedrez. Una cosa es el juego, las reglas de juego, y otra que no son las jugadas. Las reglas de juego son las mismas para un niño que para el campeón del mundo. Las mismas. Otra cosa es la jugada. Pues bien, los derechos sociales son jugadas, pertenecen a las jugadas, no a las reglas de juego. Tan sencillo como eso es, ¿por qué las constituciones no tienen que tener la demagogia, la falsedad de incluir derechos a la vivienda digna, al trabajo digno, a una vejez? Digo ya, alegre, que se divierta. No sé cómo se llama el excerso, cómo se llama la organización de... ¿Cómo? Incerso. Incerso. Incerso. Incerso. Ah, incerso, bueno, pues es ridículo. ¿Por qué? Porque es inaplicable. Pero no porque no haya jueces que lo aplique. Porque no hay ni ley, ni jueces, ni procedimiento, nada. Y cuando digo derecho al trabajo digno, pongo por ejemplo, ah sí, lo tomáis en serio. ¿Creéis que eso sirve para algo? Los que están dándose cuenta de que es una tontería hablar de derechos constitucionales a la vivienda. Los que se dan cuenta, llegan y dicen, hombre, que está bien ponerlo para marcar una orientación política. ¿Ah, sí? ¿No sabéis que por eso dicen los partidos comunistas que la España es la constitución más avanzada del mundo? ¿Pero cómo puede ser avanzada o atrasada una constitución que consiste en unas reglas de juego? O son correctas o son incorrectas. O hay constitución o no la hay. Y la constitución no es más que una sola palabra. Separación de poderes. Sí, sí, así, literalmente. Casi ninguna constitución, hasta hace poco, contenía en sus preceptos las leyes electorales. Hoy sí diría también por qué. Pero no quiero dejar de cumplir bien al pie de letras con esta señorita que la ha hecho sufrir creyendo que yo me refería a ella y no me refería a ella. Su pregunta me gustó mucho. La prueba es que ahora la contesto con mucho gusto. Repito, ninguna norma constitucional que no sea directamente pedida su aplicación por un ciudadano corriente es constitucional. Es falsa, es demagogia. Es que un ciudadano que se considere perjudicado por una norma constitucional tiene que tener la vía, el procedimiento judicial, para demandarlo ante un tribunal, un juzgado, de primera instancia. Ahí el particular tiene que decir, he sido violado mi derecho constitucional de tal, tal, tal, tal. El juez de primera instancia resuelve el caso y le da la razón o se la quita al ciudadano que le pide esa sentencia. Que tiene que haber un perjudicado. ¿Entra quién va la demanda contra el Estado? Figuraros bien, vamos a tomar al pie de la letra lo que dicen los derechos sociales. El derecho a una vivienda digna. Empecemos con la palabra dignidad. ¿A la dignidad a qué se refiere la vivienda? ¿A los metros cuadrados de la vivienda? ¿Que tenga vistas al exterior? ¿Que no huela en las cocinas del vecino? ¿Pero qué es digno? Es que son palabras que no pueden traducirse en una ley, porque si se deja la libre interpretación de los jueces es un caos. Ya empezamos. No hay procedimiento. Por eso no deben estar en la Constitución, porque la Constitución no debe contener ninguna norma que sea inaplicable. Además, ¿no habéis oído mil veces que una Constitución es la norma de las leyes, la norma de las normas, la ley de las leyes? ¿Ah, sí? ¿Qué ley constitucional española que habla del derecho a la vivienda digna, ley, qué leyes va a ocasionar la vivienda? ¿Dónde está el reglamento? ¿Dónde están las leyes ordinarias que vienen amparadas obligatoriamente por la llamada de la Constitución a que todos los españoles tengan derecho a una vivienda digna? Pero no os dais cuenta que es una tomadura de pelo, que es un engaño brutal y que la izquierda que toma en serio los derechos sociales no sabe ni siquiera de lo que está hablando. Eso no es constitucional, eso no es materia constituyente. Eso es lo que quería decir, nada más. Entonces, pido perdón. Me alegro muchísimo de tu carta, está perfectamente escrita. Lo entendí la pregunta. Simplemente, como era largo, no aludo ni a mi cansancio, ni a mi pierna, ni a mi edad. Podría decir, mira, es que perdón, no, no, no. Es que en el método que tengo habitualmente de contestar las preguntas, siempre empiezo por el antecedente histórico que causa el error. Y cuando expliqué el antecedente histórico, creí que ya había terminado todo. No contesté en qué consistía el error. Ahora lo digo. Lo digo es porque es inaplicable y es de un desprestigio inmenso para toda constitución que diga que los españoles tienen derecho a una vivienda digna. Como la realidad demuestra lo contrario, eso va en desprestigio de la constitución, que miente o dice tonterías. Cuando la constitución del año 12 dice que los españoles serán justos y benéficos, es lo mismo como la constitución de las Cortes de Cádiz dice que los españoles serán justos y benéficos. Es que hay algún español que pueda demandar a otro, alegando que tiene que ser justo y beneficio, y no lo ha sido, no lo es conmigo. ¿Veis qué ridículo que es infantil? Pues exactamente infantil y ridículo es que las constituciones contengan referencias expresas a derechos sociales. Nada más con eso. Doy por terminada mi explicación, mi perdón por el olvido que tuve de no explicar a la audiencia y deciros que estoy contentísimo y que jamás pensé... cuando dije que había habido una pregunta, no era esta, era otra. Fue tan bonito y tan excelente todo el acto, vuestro comportamiento de todos los oyentes, fue tan agradable, fue una emoción tan grande, que no quiero ni recordar una pregunta tonta, era tonta, idiota, pero que yo sabía que venía de un pensamiento, si es que se le puede llamar pensamiento, a algo que viene de Podemos. Era un chico Ah, yo pensé que era una chica No, no, era un chico porque
Locutor 01
Ah, pues entonces ha sido confusión mía. Yo pensé que era una chica y que estaba utilizado un sinónimo de hombre. Bueno, sí, sí, no pasa nada.
Locutor 00
Pues nada, este joven o maduro hizo una pregunta muy buena. Le felicito por la pregunta. Le pido perdón por no haberla rematado. Dije la primera parte y no la segunda. Ya está, nada más. Importancia ninguna. Y al contrario, el acto del ateneo fue un acto hermosísimo. no puede haber un acto mejor, más precioso, más bonito y más emocionante respecto, eso sí que es un homenaje, no a mí, a la libertad política colectiva.