Antonio García Trevijano - El discurso de la República
Transcripción
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Buenas tardes, una semana más. Quiero empezar dándoles las gracias por su apoyo. He estado leyendo los comentarios, algunos eran muy graciosos. Gracias por su apoyo. He intentado responder a algunos, pero ya saben que yo no sé utilizar. la tecnología y he hecho lo que he podido. Les invito a que se queden hasta el final del vídeo. Espero que sea lo más corto posible. No sé si se ve en la cámara, pero esto parece hoy una leonera de cómo está de libros, de cuadernos, de todo. Porque quiero enseñarles muchas cosas que tienen que saberse, de las que nadie habla. Y se lo quiero enseñar. Y el texto de Trabijano da pie a que se hable de todo esto. Entonces les invito a que se... a que lo vean entero. Voy a intentar que sea lo más corto posible. Bueno, el señor Trevijano, favorito del público, dedicado este vídeo a nuestra amable seguidora que lo pidió. Antonio García Trevijano Del hecho nacional a la conciencia de España o el discurso de la República Editorial. Temas de hoy, 1994, 300 páginas. El motivo por el que he elegido este de Trevijano es porque es el único que tengo en versión libro. Los otros se podían leer por internet, ahora no los sé. Bueno, primero vamos a repasar los apuntes, como hacemos siempre, y luego a leer directamente del texto. Pues dice el señor Trevijano que hemos pasado de una dictadura nacionalista a una oligarquía apátrida. A ver, este texto tiene dos partes. En la primera parte se habla del estado de las autonomías que rompe la conciencia de la unidad nacional y en la segunda parte... habla de las instituciones del 78 y como esto no es ninguna democracia. Entonces, dice el señor Trevijano que nadie habla de esto, de estas verdades, y que incluso es peligroso hablar de ellas, que las instituciones usan el miedo para controlar al pueblo durante la transición, fue el miedo a una presunta guerra civil, que podía estallar otra guerra civil, dice el señor Trevijano, pero eso era absolutamente mentira, y hoy en día utilizan el miedo a la ultraderecha. Que la clase dirigente tiene miedo de la libertad política del pueblo, claro, porque hace peligrar sus privilegios. Y que la transición no fue otra cosa más que un pacto para repartirse el poder. A ver, yo creo que a estas alturas eso es algo que sabemos todos o que se deduce fácilmente solo con encender la televisión. La propia palabra España se retira del discurso público. Y esta idea que refleja la constitución del 78 está sacada de un texto en concreto que es La España invertebrada de Ortega y Gasset. Trevijano dice que este texto es incoherente, pues eso como poco, por ser amable. Lo que dice Ortega y Gasset básicamente es que España es un país extraño porque fue invadido por una raza degenerada, que fueron los visigodos. No sé si aquí en el norte se nos considera todavía, pues son los visigodos. Es un libro muy raro. Y que estamos ya... ante el innegable fracaso del sistema de las autonomías, que no solo no ha solucionado el problema del nacionalismo, sino que lo empeora. Y todo este sistema fue patrocinado por Estados Unidos y Alemania para mantener el equilibrio de poder en la esfera internacional durante la Guerra Fría. Sigue el señor Trevijano hablando de mayo del 68 y de la... La movida a la que llama a toda esta cultura postmoderna, le llama a eso basura postmoderna. Bueno, este régimen maravilloso nos ha dado... Entrega al capital financiero, crediticio y especulativo toda nuestra infraestructura económica industrial y deja en la más absoluta indefensión a la pequeña y mediana empresa. La demagogia igualitaria rebaja los conocimientos y el gusto y todos esos alegres comunicadores sociales y esos pomposos ministerios de cultura igualan a todos sea cual sea su nivel social. de conocimiento. Y a eso lo llama basura postmoderna. Se pregunta también el señor Trevijano por lo que él llama el enigma de la servidumbre voluntaria. Básicamente, ¿por qué obedecemos? Estamos viendo que no funciona, que el régimen está quebrado. Como dicen los americanos, the system is broken. Y sin embargo seguimos obedeciendo. ¿Por qué? El enigma de la servidumbre voluntaria. Que estamos en una sociedad... sin aristocracia del espíritu y sin democracia política. Cita el señor Trevijano varios textos muy famosos de toda la historia del pensamiento político y dice que hasta determinado punto pertenecen a una determinada tradición de entender la política y a partir de ese punto a otra que es diferente. Y quédense con esto porque luego lo tenemos que comentar. Esa primera tradición parte de Aristóteles Y esa otra cosa que surge después parte de, quédense con el nombre que luego se lo enseño, los seis libros de la República de Jean Bodin o Juan Bodino. Ya veremos luego por qué y esto es importante. Sigue señor Trabijano diciendo que las masas trabajadoras de las democracias votan en contra de sus propios intereses económicos. Y sigue señalando la función política del miedo. Dice que las élites políticas de hoy en día son prácticamente narcisistas, que tienen una especie de horror. al anonimato, de vivir una vida normal como la que vivimos todos los demás, que tiene una especie de una sed de ambición y de ser conocidos que raya ya en algún tipo de problema psicológico. En la página 227 explica el señor Trevijano cómo el liberalismo es el progenitor tanto del fascismo como del comunismo. Esa es la tesis querida de los tradicionalistas. A ver, piensen que los textos que yo les quiero enseñar por llamarle de alguna manera, van a ser eso, tradicionalistas, van a sostener esta tesis. Y habla el señor Trevijano de que la corrupción institucionalizada es un fenómeno que sobrepasa la corrupción individual que podría tener, bueno, que la corrupción de un individuo en concreto. Entonces, sigue el señor Trevijano explicándonos que este régimen se parece a algunos otros que ha habido en el pasado. Por ejemplo, durante el reinado en Inglaterra de Jorge I, el famoso primer ministro Walpole. Luego, en Francia, la reacción de Termidor con Barras. La reacción de Termidor fue el golpe de estado que acabó con el gobierno terrorista de Robespierre. Y en Estados Unidos, el régimen que instauró el sexto presidente, que fue Andrew Jackson. Sigue diciendo, los líderes de los partidos de izquierdas... A ver, este capítulo se titula, lo he apuntado aquí. Corrupción divina de la izquierda. Les pone a caldo. Dice, los líderes de los partidos de izquierda son pequeñocuburgueses. La bobería social de la izquierda con los ojos abiertos ante el espectáculo del gran mundo. Pequeñoburgueses. Izquierda caviar. Y esto, miren lo que dice. El sistema democrático creado por el espíritu aristocrático de los fundadores de la República de los Estados Unidos. Espíritu aristocrático. Lo que dijimos en el vídeo ese que se... No sé cómo se le ha dicho. Lo hago así como democracia y teatro. Las democracias requieren eso. Altura de miras. Sigue Trevijano, la corrupción no suele ser castigada en las urnas. ¿Por qué? Porque se confunde la corrupción institucionalizada con la corrupción individual. Y siempre se piensa, no, es que ha sido ese, otro puede ser mejor. No. Los medios de comunicación callan ante lo que está sucediendo y el disidente es considerado loco o criminal ante la opinión pública. En la página 282, frase lapidaria, de todos los defectos negativos de la transición, el más grave y pernicioso, voy a enseñar el libro, es la Constitución. La Constitución española no garantiza los derechos individuales frente al poder de los gobiernos. En la Constitución aparecen mezcladas dos cuestiones, que son las libertades y la cuestión del poder. Solo la última es materia constitucional, pero el régimen los mezcla para que parezca que las libertades emanan de él mismo. Dice, cuidado, miren lo que dice... Los beneficiarios del poder preferirán ver hundirse el Estado y la nación antes que ceder sus privilegios. Sólo la abstención deslegitima el sistema. El sistema de listas cerradas que se usa hoy en día no representa a los electores. sino que los partidos políticos se representan a sí mismos. Y luego dice el señor Trevijano, a ver, ¿cuál es la solución a esto? Pues instituir un sistema presidencialista en el que haya elecciones separadas para llenar el Congreso y para elegir al Ejecutivo, como ocurre en los Estados Unidos. Sustituir el Estado de las autonomías por un Estado democrático descentralizado. Y quédense también con esta palabra, descentralizado. Y sustituir el sistema electoral proporcional por un sistema de diputados de distrito. Dice el señor Trevijano que este sistema termina diciendo monarquía o república. Dice, una monarquía presidencialista es democrática, una república parlamentaria no lo es. Dice el señor Trevijano, no hay ningún precedente de este tipo de régimen, pero no significa que no pueda hacerse. Y es al monarca al que le corresponde decidir si se va a poner de parte del pueblo. ¿O se va a poner de parte de esa élite de analfabetos avariciosos que trabajan para intereses extranjeros? A ver, antes de empezar a leer, les quiero comentar. Voy a ir quitando cosas porque... ¿Cuál es el problema que yo veo con la abstención? Y yo me abstengo. Ya lo he dicho alguna vez. Miren lo que vuelve a aparecer por aquí. Sí. Esto. A ver, cuando se hizo el referéndum para la Constitución, el Tratado de Constitución para Europa, como lo quieran llamar, uno de ustedes ha escrito por ahí en los comentarios hubo un 57% de abstención. A ver, y la hubo. Y yo me acordaba cuando hice el otro vídeo. Pero el resultado no fue ese. El resultado no fue... decir, ha habido un 57% de abstención, retiramos el proyecto. Ganó el sí, aunque la mayoría absoluta se abstuviera. Ese es el problema que yo veo con la abstención. Miren lo que dice aquí el autor de la cosa, el autor del tratado para la constitución de bla bla bla, el señor Valéry Giscard d'Estaing, parece que dan ganas de estornudar solo con decir el nombre, dice aquí el señor Giscard, dice el hombre tiene capacidad política y social para pronunciarse de manera concreta y frecuente sobre la organización de la sociedad en la que se propone vivir esta debe ser pues una sociedad de responsabilidades que exprese a diversos niveles la capacidad del individuo para participar en la definición de su universo social vale cambien social por político Luego ocurrió la votación de la Constitución Europea y aquí tengo un artículo del año 2005, es del ABC, en el que vuelve a salir el señor Guiscard diciendo... El apoyante no de los franceses el pasado domingo en el referéndum europeo abre muchas incógnitas a la vez que pone en su sitio determinados planteamientos de quienes como Guiscard, Chirac o Zapatero han querido hacer coincidir sus deseos con la realidad. Todo lo que se le ha ocurrido decir a Guiscard es que la única solución es volver a votar. A ver, como dice Kenny O'Donnell, llamadme irlandés, pero yo no creo que se imponga la cordura. Miren qué clase de gente es esta. No nos van a dejar arreglar las cosas. Mírenlos. Vamos a leer un poco el texto de Trevejano. A ver, cuando leo un libro... Siempre pongo las páginas más interesantes, pero claro, este era todo. Así que he tenido que resumirlo y acortarlo al máximo. A ver, empezamos. Dicho de otro modo, cuando se propaga el temor social a un peligro inexistente, sea lo de la guerra civil o lo de la extrema derecha, a un peligro inexistente, es porque la clase o el partido gobernante están en peligro real de perder el poder. La universidad, convertida en fábrica de expedición de títulos académicos para parados y en vivero autorreproductor de profesores adocenados, ha dejado literalmente de existir como institución de pensamiento y de influencia en la sociedad. Solo quedan como instituciones vivas de la cultura y del pensamiento si excluimos a la televisión. por su incapacidad congénita para generar reflexión y conciencia crítica, la prensa y las empresas editoriales. A ver, la prensa no sé yo. Cuando yo insisto en lo de los libros, en lo de las editoriales, que nos están llevando a todos al abismo. Ya lo están viendo que no estoy exagerando. Miren lo que dice Treviján. También cabe ahora la oportunista perspectiva para una gran empresa editorial de que, a causa del fracaso del régimen de la monarquía parlamentaria, la defensa de la nación española desde una perspectiva puramente democrática pueda convertirse en un éxito comercial. Es igual. Nadie lo va a hacer porque Porque lo único que publican es basurilla de mujercitas independientes que redescubren partes de su cuerpo. Ya lo sabemos, y aquí lo he criticado 20.000 veces. A ver, recuerden una cosa, recuerden, ¿eh? Entonces, para que sea una verdadera democracia tiene que llevar el adjetivo de presidencialista. Y para que no lo sea, el adjetivo de parlamentaria. Para que quede claro las palabras que usa Treviján. A ver, de la confusión sentimental nacionalista solo se puede salir con el predominio de otro sentimiento de orden superior que la elimine. Y esto era básicamente lo que decía Miró, si han visto el vídeo. Cuando se causa una herida a nivel político, solo se cura apelando a un nivel que esté más al fondo, más profundo. A esa... ese algo común que tenemos todos, llámenlo, no sé, naturaleza humana, y por eso estas ideologías nuevas de ahora, de las teorías de identidad, están intentando destruir eso, están intentando destruir ese algo último a lo que apelar para que todavía sigamos viviendo en... bueno, antes de que estalle todo por los aires. Ah, esto. A ver, ¿eh? Dice el señor Trevijano, la sociedad civil no expresa sus ideas hegemónicas en los parlamentos o en las elecciones, sino en los medios de comunicación. Y ahora miren lo que dice Sun Tzu en el arte de la guerra. La guerra es una contienda moral que se gana en los templos antes de desatarse. O sea, propaganda, o sea, batalla cultural. O si lo prefieren, se llama también falacia del tirador de Texas. Primero disparas y luego colocas la diana. Primero organizas un tinglado oligárquico y luego le pones el marco de que, oh, qué bonito, es una democracia. Porque al final es eso, es una lucha por el discurso público. ¿Qué se puede decir? ¿Qué se puede pensar? Aquí, hablando de los del 68, de los jovencitos del 68, querían tener el derecho de hablar como carreteros, pero sin necesidad de haber trabajado con mulas atascadas. La de mostrar a sus padres el absurdo, la hipocresía y la culpabilidad de sus ideales y de sus mezquinas ambiciones profesionales, pero sin rechazar su dinero ni sus utilitarios. la de sustituir los mitos heroicos de la tradición nacional, claro, eso no, por nombres exóticos de la guerrilla asiática, como Ho Chi Minh o Suramericana, Guevara. La función que ha desempeñado la posmodernidad es el desprestigio cultural de la familia, del trabajo productivo. del pensamiento serio, de la estética, de la moral, de responsabilidad, de la democracia, del Estado y de la nación. A ver, ¿qué está ocurriendo a la hora de transmitir de una generación a otra el concepto de España? No se trata de una simple ruptura generacional entre padres e hijos, sino de la ruptura de la continuidad nacional en el relevo y ósmosis de las generaciones, de un estancamiento en la circulación de las élites profesionales. Otra vez, el problema de las élites. La demagogia cultural de la posmodernidad tiene como finalidad hacer que pase desapercibida la ausencia de democracia política. Todos esos derechos que hay ahora, pues para que pase desapercibido el hecho de que el derecho más importante no lo tenemos. El porvenir... Miren lo que dice. A ver, a ver... El porvenir de nuestra familia, de nuestra profesión, de nuestras escuelas, de nuestros puestos de trabajo, de nuestros deportes y de nuestras fiestas está en manos de gobernantes dependientes de intereses que no son los nuestros. Lo que ya no es posible después de las experiencias sufridas es mantener por más tiempo la ficción de atribuir buena fe a los intelectuales, periodistas y políticos que siguen repitiendo las mismas burdas mentiras. Es absolutamente imposible que una persona normal, inteligente y sincera pueda seguir repitiendo sin rubor estas sandeces. Y explica el señor Trevijano que este régimen es un puro continuismo de la política anterior, excepto en dos cuestiones. A ver si adivinan cuáles son. La materia fiscal y familiar. Tiemblen. Vale, que solo graba 21 minutos. A ver si terminamos. A ver, el régimen del 78 ha producido la desorganización ética de la sociedad, la sustitución de la economía productiva por la especulativa, y la transformación en liquidez de los patrimonios industriales, la degradación cultural y educativa en los medios estatales de comunicación y enseñanza, el despilfarro de las inversiones públicas, la multiplicación de la burocracia, la corrupción generalizada, la desnacionalización de España y una constitución del régimen de poder en el Estado de partidos que consagra la perpetuación de una misma clase política mediante el sistema proporcional y la imposibilidad de controlar a los gobiernos de la oligarquía partidista mediante el sistema parlamentario. ¡Qué bien! ¡Democracia! A ver, lo que quiero enseñarles ahora es, y voy a valerme de otro texto de Trevijano, lo que hemos dicho antes. ¿Lo recuerdan? Jean Bodin, Juan Bodino, los seis libros de la República. Esto. A ver, lo mío es una versión resumida y encima son fotocopias. Miren, no vamos a leer ese texto, pero este, que es la historia de la teoría política de George Sabine, mirenlo ahí, Este pasa por ser el mejor manual de historia de la teoría política. No sé si es el mejor, pero es muy bueno. Escuchen lo que dice este de esa palabra. Soberanía. Ay, se me olvidaba decirlo. A ver. La cosa de Bodino, de Jean Bodin, es que es el que inventa el término... Soberanía. Esto es como cuando decían de la bomba atómica que decían, oh, qué horror, ojalá se pudiera desinventar. No se puede desinventar. Y con esto pasa lo mismo, con ese término nuevo, soberanía, que no se puede desinventar. Como decía Miró, cada vez que se produce la práctica introduce un concepto nuevo. Y los marcos referenciales lo integran y lo conceptualizan positivamente. No se puede desinventar. ¿Y qué es eso? ¿Qué es eso de la soberanía? Ese texto de los seis libros de la República es de alrededor de 1580, más o menos. Dice, soberanía. Esto lo dice Sabine. El principio de soberanía es lo más importante en la filosofía de Bodino. Distingue al Estado de todos los demás grupos. La soberanía es el poder supremo sobre los ciudadanos y los súbditos, no sometido a otras leyes. La soberanía es el derecho ilimitado de hacer, ejecutar e interpretar las leyes. Nos estamos enfrentando a algo cuya naturaleza última es totalitaria. como si fueran cosas cotidianas, que bueno, lo son, pero que son muy peligrosas. Miren, a ver, se me ha olvidado decirlo al principio, yo quería exponerles una tesis, una conclusión, que igual ni siquiera es una conclusión, es más bien una intuición, que ahora les voy a decir. A ver... Quiero enseñarles otro texto. Ya sé que les estoy mareando. Es el Antiguo Régimen y la Revolución de Alexis de Toqueville. A ver, en este texto es donde se explica cómo funcionaban las instituciones medievales y del Antiguo Régimen hasta la Revolución. Escuchen esto. Más, ¿eh? También aquí descubro indicios de que, en la Edad Media, los habitantes de cada pueblo habían constituido una comunidad separada del señor. Este último se servía de ella, la supervisaba y la gobernaba, pero aquella poseía en común ciertos bienes de los que tenía la propiedad absoluta, elegía a sus jefes y se administraba a sí misma. Esta antigua constitución de la parroquia se encuentra en todas las naciones que han sido feudales y en todas las regiones a donde estas naciones han llevado los vestigios de sus leyes. Hasta la Revolución, la parroquia rural de Francia conservó en su gobierno algo de ese aspecto democrático que había tenido la Edad Media. Ya se trataba de que se elegían oficiales municipales, etc. Al estudiar lo que nos queda de los estados generales del siglo XIV y sobre todo de los estados provinciales de la misma época, no podemos por menos de extrañarnos del lugar preponderante que el tercer estado ocupaba en estas asambleas y del poder que en ellas ejercía. El estado, dice citando a Bodeau, el estado hace de los hombres lo que él quiere. Sigue Toqueville. Esta forma particular de tiranía que se llama despotismo democrático era algo de lo que la Edad Media no tenía ni idea. La cuestión es... A ver, lo que hace la Revolución Francesa es instaurar lo que hoy en día llamaríamos un Estado soberano. Y eso es lo mismo que decir un Estado absoluto. Y lo que yo quiero plantearles es... No podría... A ver, miren lo que está describiendo el señor Trevijano. de ese orden descentralizado. ¿Acaso eso o las instituciones norteamericanas no se parecen más? a las instituciones medievales, no digo que sean lo mismo, pero acaso no se parecen más a eso que a lo que tenemos aquí o a lo que aquí entendemos por democracia. La cuestión es que la Revolución Francesa, a ver, las monarquías absolutas, que nunca han sido tan absolutas como las democracias europeas de ahora, pero estaban ya en proceso de centralización. Lo que hace la Revolución Francesa es agudizar esa centralización, mientras que los americanos hacen lo contrario. Entonces no podría ocurrir que lo que tienen de bueno las instituciones norteamericanas o lo que tiene de bueno lo que está describiendo el señor Trevijano no sea lo que tienen de moderno o de revolucionario o de rupturista, sino precisamente lo que conservan de tradicional o de parecido al mundo antiguo. Voy a seguir leyéndoles otro... Esto también es de Trevijano. También es de Trevijano. A ver... Antonio García Trevijano frente a la gran mentira del año 96. a cuenta del concepto de soberanía. La revolución francesa frustró a la democracia en Europa a causa de una misteriosa voluntad general de la ciudad, descubierta por Rousseau, que condujo de sobresalto en sobresalto a la voluntad integradora de Robespierre, primer esbozo del Estado totalitario. En virtud del principio de intensidad, el poder de mayor peso atrae y atrapa en su órbita a todos los demás poderes. En virtud del principio de extensión, el poder único por su intensidad, sólo se detiene en la frontera territorial con otro poder de análoga potencia. La unión de estos dos principios en una persona o en un colegio de personas se llama soberanía. La rebelión contra la teoría política tradicional sólo podía consistir en una rebelión contra la soberanía. La verdadera rebelión contra la soberanía absoluta, ya sea del rey o de una asamblea de representantes, tenía que proponerse eliminarla o trocearla en poderes iguales para que no pudiera haber uno que fuera ya soberano El señor Trevijano. Esta estrategia intelectual americana, que contiene intuiciones políticas tan formidables como la del rechazo de la soberanía popular y la introducción en su lugar de la idea de grupo constituyente de la democracia, no fue bien comprendida en los círculos intelectuales y políticos europeos. Los círculos intelectuales y políticos europeos se caracterizan precisamente por no entender gran cosa de nada, diría yo. La cosa es, nos están engañando. No se dejen engañar. Esto, el régimen del 78, no es un régimen descentralizado, es un régimen fractal. Un fractal es una estructura que se replica a sí misma a varios niveles. Y aquí lo que tenemos no es un régimen descentralizado, sino diversas centralizaciones superpuestas unas a otras. Piensen que la misma distancia que hay entre un individuo y el Parlamento central, o el Parlamento de Madrid, que es la cajita y el papelito y las urnas, esa es la misma distancia que tiene ese individuo respecto a su ayuntamiento. No son estados descentralizados, estados fractales, que superponen diferentes tipos de centralización. Y ahora, el estado, el propio estado. Y para eso, este texto. Thomas Watts, ¿Por qué el estado sí es el problema? Este texto es magnífico, ya lo reseñaremos. Dice, el estado moderno, o sea, cuidado, porque el estado moderno no es simplemente la evolución o la versión moderna. de una superestructura más antigua dice el estado moderno es algo totalmente nuevo que no puede tratarse como una mera extensión del orden político que le precedió el estado político ya no es la cívita clásica o medieval la misma idea de soberanía según la cual debe existir un único estado soberano competente y lo suficientemente contundente como para hacer sentir su voluntad en la sociedad ni siquiera habría sido aceptada por los medievales. Europa Occidental es un orden descentralizado. Lo era. Existían prescripciones locales y costumbres, jurisdicciones, etcétera, que obstaculizaban la actividad de una sola voluntad. Las leyes que regían las vidas de los hombres eran las costumbres de su comercio, localidad, Estado y no la ley positiva de un legislador. Los líderes políticos que deseaban la centralización se dieron de bruces con las libertades históricas de ciudades, gremios, universidades, iglesias y demás cuerpos colectivos. todos protegían celosamente libertades obtenidas con mucho esfuerzo y se habrían quedado desconcertados ante la idea moderna de una sola voz soberana esa es la herencia de la modernidad señores y señoras el concepto de soberanía el totalitarismo esa es la herencia de la modernidad el proceso de centralización monárquica presupuso la completa subversión del orden social existente, porque ese proceso ya estaba en marcha antes de la Revolución Francesa. El rey no hacía la ley en el mundo antiguo, sino que estaba limitado por ella. Hoy se ha llegado al punto en el que una institución llamada Estado define esencialmente sus propios poderes. ¿Eso es algo tan alejado del modelo medieval? en el que el rey poseía ciertos poderes tradicionales pero no podía definir sus propios poderes a voluntad, o reconocer los derechos tradicionales de la gente o de varios cuervos subsidiarios de la sociedad. El siglo XVII fue testigo de los primeros pasos decisivos de un concepto revolucionario del poder. Vieron cómo se asentaba con éxito el derecho de soberanía, como algo que rompía otros derechos y pronto sería visto como el fundamento de todos los derechos. Resulta totalmente posible sostener que la auténtica postura conservadora o tradicionalista no es adoptar la idea moderna de soberanía, sino de rechazarla por completo. Y esa es la cuestión, señores y señoras, que nos estamos viendo las caras con algo que es muy peligroso. La gente lo acepta así sin más, pero nos va a llevar a todos por delante. Y para acabar, que esto se está alargando... Una cita de Shakespeare que cita el señor Trevijano, no en este, sino en este, en el otro, pero es tan buena que merece la pena decirlo. Es la última escena del Timón de Atenas de Shakespeare. Dice él... Habéis vivido hasta este día llenando las horas de toda clase de actos arbitrarios, haciendo de vuestra voluntad la medida de la justicia. Hasta este día, yo y los que duermen bajo la sombra de vuestro poder, hemos tenido que cruzarnos de brazos con resignación y prodigar en vano los suspiros de nuestro dolor. Ahora ha llegado la hora en que nuestros tuétanos doblados gritan ¡No más! ¿Les ha gustado, señores y señoras? no se pierdan el libro de la semana que viene y la siguiente, ya seguimos con esquilo, porque, a ver, pueden ustedes pensar, jo, es que esos libros de un grupo de autores que vamos a llamar tradicionalistas, a ver, no los son, son de orígenes muy diferentes, pero por llamarlos de alguna manera, y pueden pensar, jo, es que me interesa menos porque no tiene que ver con España, les aseguro que tiene mucho que ver con España y con lo que está pasando ahora, no se lo pierdan y hasta la semana que viene.