El comienzo de la Independencia de Guinea Ecuatorial

2021-06-20 Gabriel Araceli 7:45 YouTube ↗
El comienzo de la Independencia de Guinea Ecuatorial

Transcripción

Locutor 01

Primero ahí al fondo, perdona. Sí, buenas tardes.

Locutor 00

¿Arriba?

Locutor 01

Sí. Muchísimas gracias, señor Trevijano. Soy de Guinea Ecuatorial, mi nombre es Mansueto.

Locutor 00

¿Anda?

Locutor 01

Sí, es un privilegio para mí escucharle personalmente. ¿Abajo? Sí.

Locutor 00

Ah, bien.

Locutor 01

Sí, quería preguntarle sobre su contribución en el proceso de la independencia de Guinea Ecuatorial.

Locutor 00

Muy bien.

Locutor 01

Y también... Y ahora a este extremo que llevamos casi 38 años del régimen, como usted bien sabe, yo pregunto, ¿qué podría hacer España para liberar al pueblo de Guinea Ecuatorial de las ataduras de la dictadura? Gracias.

Locutor 00

España no puede hacer nada ni debe hacer nada. Si los guineanos han aceptado a un dictador corrupto para que los dirija, ellos son los únicos que pueden liberarse a sí mismos. Pero me alegro mucho de hablar de Guinea. para decirle a usted, que por la edad que tiene, o tú, por la edad que tienes, no podías conocerlo, que yo solo, solo, ¿sabe lo que significa solo en Madrid, sin apoyo de nadie, ni de partidos? Hice toda la estrategia y toda la táctica ante la ONU, ante el Comité de los 24 para vencer. A Carrero Blanco, de un lado, que apoyaba la independencia separada de Fernando Po y Río Muni, y a Fernando Po apoyaba la presidencia de Bonifacio Hondo, y Castiella, que defendía la independencia falsa de los dos, Río Muni y Fernando Po. Y Castiella defendía apoyando y dando dinero y comprando a Atanasio Endongo y Saturnino Ibongo. Le doy nombres porque usted probablemente sabrá quiénes eran. Bien, también le digo que cuando triunfa la independencia, que yo dirijo desde Madrid y la ONU, pero ya no en Guinea. Dentro de Guinea se celebran las elecciones con una constitución que yo no hago. Esa no la hice yo. La constitución que da el poder a Macías, mediante elecciones, la hizo Herrero de Miñón. La mía fue prohibida, cerrada las puertas. No estuvo en vigor en Guinea ni un día. Y sin embargo dicen que esa constitución me hizo muy rico. Bien, rico. Pagué todos los gastos de la independencia. Los hoteles de los que no tenían dinero en Madrid, de los independientes. Y tuve que derrotar a los dos. Y cuando se triunfa Macías, me invita y me manda a Pedro Elá. Secretario General de la Presidencia, viene a Madrid para invitarme en octubre a ir a Guinea para recibir la más alta condecoración. Pero antes de eso me ha procesado el Tribunal de Orden Público Mariscal de Gante y me piden 30 años de prisión militar por mi ayuda a la independencia de Guinea Ecuatorial. Se entera Diallo Telli, usted no sabrá quién es, secretario general de la OUA de Senegal, murió. Ese secretario se entera del proceso mío y le pone un telegrama a Franco diciéndole 48 horas de plazo para que se archive el procedimiento penal contra el señor don Antonio García Trevijano. A las 24 horas me llama. Mariscal de Gante, el juez, para decirme que estaba archivado el proceso. Gracias a que la unidad africana dijo que si no lo hacían rompía relaciones diplomáticas con España toda África. Dicho esto. Yo no voy a Guinea. Me invita a Guinea y yo no voy. Digo que no voy. Y me enfrento con Macías y me peleo con Macías. Yo no voy. Yo no había estado nunca en Guinea. Yo no conozco a nadie, ningún colonialista, ni de madera, ni de café, ni de cacao. No tenía nada que ver con aquello. Lo hice por España, por el honor de España y por la verdad. España no podía permitirse, si yo lo impedía, mantener una colonia. Yo no quería que esa lacra cayera sobre España. Por eso ayudé a Guinea. Yo no era guineano, era español. Y por vergüenza española y porque era injusto una colonia, conseguí la aprobación internacional a mi constitución, que nunca estuvo en vigor. ¿Qué hace Macías? Nombra un gobierno. y pone de ministro de Asuntos Exteriores a Atanasio Endongo, y de segundo a Saturnino Ibongo, las dos personas de Castilla. Esas personas, antes de ser nombrado ministro, les paga a Castilla que vayan a la ONU para explicar el fracaso suyo, que yo había triunfado, y van a la ONU. Pero caen nuestras manos en manos de Macías y Díaz, una carta del señor Balboa, Armando Balboa, creo que se llamaba, que era uno de los que va acompañando a Atanasio a la ONU, para explicar por qué los guineanos se han equivocado y han seguido mi constitución y no la que le propone Castilla. Y estos van allí con esa orden de Castilla y dicen, Atanasio Endongo y Saturnino Ibongo, a quienes yo no conocí jamás, ni les vi la cara. Y mira que un negro entre blancos, su cara la recuerdo. Aquí en Madrid, allí no. Si yo voy a África, como fui luego, los negros, bueno, es difícil que luego me acuerde distinguirlos. Pero aquí, a un negro que vea, no lo olvido nunca. Y yo no olvidé que jamás había visto las caras de estos hombres. Y dijeron que yo les puse un millón de pesetas a cada uno en mi despacho de la castellana para que me dieran el cacao y el café y la madera y toda la riqueza de Guinea. Esa es la verdad. Entonces yo, al ver que Macías, con su secretario general de la presidencia, viene y me comunica el gobierno que hace y me invita para ponerme una condecoración, yo le respondo por escrito y digo que no pisaré jamás Guinea. Porque él ha traicionado los ideales y la honradez de Guinea, nombrando ministros a dos traidores mentirosos en la ONU y que no han defendido mi honor y que no voy a Guinea. Así termina mi relación con Macías. Figuraros qué tiene eso que ver con la propaganda que hay sobre mi persona. Y lo digo a ti que eres guineano. No voy. Hasta que da el golpe. Y es más, en la carta le dije, no solo que no iba, sino que esos dos señores te darán un golpe de Estado contra tía Macías, apoyados por el gobierno español. Eso se lo dije yo en el mes de octubre, el día 1 o 2 de octubre. En abril dieron el golpe, apoyados por una cañonera española. Hernán Cortés un cañonero español y un destacamento de la Guardia Civil y dieron el golpe de estado y en ese golpe de estado murió Atanasio y murió Saturnino y Bongo nada más, con eso he contestado para que sepa usted que nadie puede hacer nada por ningún pueblo si no lo hace él mismo