La lucha por la democracia en clave antifascista. El Movimiento Comunista (MC) por la ruptura democrÆtica (1975-1977)

Javier FernÆndez Rinc n Universidad Nacional de Educaci n a Distancia (UNED) fernÆndezrincon.javier@gmail.com

Introducci n

Para la izquierda revolucionaria 1 el per odo 1975-1977 marca un punto de inflexi n para su posterior desarrollo e influencia en el proceso de Transici n pol tica. Los estudios de su actividad a favor de la ruptura democrÆtica dan una muestra de los proyectos pol ticos que fracasaron, y que, finalmente, les llev a no tener una influencia real en los grandes cambios que se suceder an en el pa s, los cuales culminaron configurando un sistema democrÆtico semejante a los de Europa occidental. Esta comunicaci n pretende realizar un repaso al posicionamiento de ruptura democrÆtica a travØs de cauces pac ficos mantenido por el Movimiento Comunista (MC) durante esos aæos. 2 Para poder reconstruir sus planteamientos y actuaciones se ha utilizado fundamentalmente material de archivo, como publicaciones y documentaci n interna.

A la bœsqueda de la unidad de la oposici n

Los anÆlisis del Movimiento Comunista de Espaæa (MCE) a comienzos de 1975 sostienen que la dictadura vive un proceso de cambio pol tico, en el cual se intentarÆ modificar lo m nimo posible para poder asemejarse a los pa ses de Europa occidental sin llegar a una ruptura, contando con la ayuda de una parte de la oposici n y aislando a la izquierda revolucionaria. 3 La necesidad de estos cambios, refleja la crisis que afecta a diversas instituciones, leyes y mØtodos, 4 valorando que las formas de dominaci n no pueden seguir manteniØndose, y que por tanto deben ser reformadas para que siga en el poder la misma oligarqu a. La dictadura, segœn el MCE, tiene tres salidas: la primera,

1 En el presente trabajo se utilizarÆ el tØrmino izquierda revolucionaria , entendiØndola como sin nimo de izquierda radical , para nombrar a las organizaciones que se situaban a la izquierda del PCE. Estas se autodenominaban de la primera forma para diferenciarse de este partido, al que consideraban reformista y revisionista. Se descarta la denominaci n extraparlamentaria , dado que estas desarrollaron parte de su trayectoria en la dictadura, y, por tanto, no hab a posibilidad de presentarse a las elecciones. De igual forma, cuando lleg la democracia se present una parte, incluso llegando a tener representaci n.

2 Las organizaciones de la izquierda revolucionaria defend an la ruptura democr Ætica entendida como un proceso de desmantelamiento de la dictadura. En algunos casos algunas decidieron que este objetivo hab a que trabajarlo en las plataformas unitarias como la Junta DemocrÆtica de Espaæa o la Plataforma de Convergencia DemocrÆtica, otros en cambio, crearon sus propios organismos unitarios como el PCE (m-l) con Convenci n Republicana, y los restantes cre an que se deb a hacer fuera de estos espacios, como la Liga Comunista Revolucionaria (LCR), el Partido Comunista de Espaæa (reconstituido) PCE (r) o la Organizaci n de la Izquierda Comunista (OIC). En ningœn momento hay un consenso sobre lo que significa la ruptura democrÆtica. Cada partido u organizaci n que la apoya con unas caract er sticas diferentes, pero siempre representando un cambio social profundo.

3 La situaci n pol tica al entrar en 1975 , Servir al Pueblo , n' 35, enero 1975. p. 3.

4 Raz n de ser y alcance de nuestras consignas para la situaci n actual , Servir al Pueblo , n' 37, marzo 1975. p. 2.

cerrarse mÆs y encaminarse a una l nea mÆs dura; la segunda, que se produzca una evoluci n pausada hacia un rØgimen parlamentario con ciertas libertades pol ticas y legalizando algunos partidos pol ticos y, la tercera, el surgimiento de una salida revolucionaria. El MCE mantiene que la revoluci n se producirÆ tarde o temprano, 5 lo que plantea es si esta serÆ a corto o a largo plazo. Es decir, si se producirÆ como una salida de la crisis del momento, lo que ven ahora muy lejano por no contar con las fuerzas necesarias, o de una forma progresiva de acumulaci n de fuerzas para la que tendrÆn que ir preparando el terreno. OptarÆn por esta œltima opci n, proponiendo ir a la situaci n concreta de las masas y desde all , educarlas e impulsarlas para su movilizaci n contra el fascismo. 6

El MCE se posiciona en contra 7 de la creaci n de la Junta DemocrÆtica de Espaæa (JDE) 8 en 1974, ya que apoya la creaci n de un gobier no provisional que renuncie a atacar al poder econ mico y pol tico de la oligarqu a, da garant as de inmunidad a los delitos de la dictadura y niega el derecho de autodeterminaci n. El objetivo no es otro que asegurar el mantenimiento de la dominaci n de la burgues a monopolista bajo unas formas parlam entarias. 9 En cambio, propone la formaci n de organismos unitarios que agrupen a los mÆs amplios y diversos sectores alrededor de los objetivos y de las reivindicaciones mÆs sentidas por las masas. 10 A travØs de estos futuros organismos se estrecharÆn lazos dentro de la oposici n, para ampliar la capacidad de movilizaci n de las fuerzas revolucionarias y la agitaci n de las masas.

El MCE busca una democracia que germine del poder popular a travØs de la ruptura con la dictadura, 11 destruyendo su aparato de Estado dado que es la œnica forma de garantizar las libertades. 12 Si no se sigue este camino, lo que surja serÆ un Estado fascista con formas aperturistas o liberales que no podrÆ traer la verdadera democracia a Espaæa. La apertura franquista para el MCE es una forma de dividir al pueblo, separando a la clase obrera de los aliados que pueda encontrar hoy en su lucha contra el fascismo. 13 El rØgimen franquista no quiere negociar con toda la oposici n, sino con la parte opositora a la que le pueda interesar mÆs una reforma no revolucionaria, ya que si reconoce a estas fuerzas como oposici n supondr a darles legitimidad.

La utilizaci n de unas formas de Gobierno mÆs pr ximas a las de las democracias burguesas occidentales supondr a la posibilidad de ampliar sensiblemente el nœme ro de

5 Ib d . p. 2.

6 La idea mao sta «de las masas a las masas» es asumida por el MCE para unirse a las masas y dirigirlas. VØase: Archivo del Movimiento Comunista (En adelante AMC), MCE, Los comunistas y las masas, Septiembre de 1972. 62. p.

7 El primer texto cr tico a JDE es: Comunicado de nuestro partido sobre la llamada Junta DemocrÆtica de Espaæa (27 de Agosto de 1974), reflejado en el nœmero 31 de Servir al Pueblo en septiembre de 1974 (pp. 3-5). En octubre de 1974 se publicarÆn textos tratando la problemÆtica de las plataformas unitarias que se desarrollarÆ al aæo siguiente: ¡Por la unidad popular y la lucha contra el fascismo! , Servir al Pueblo , n' 32, octubre 1974. pp. 5-6.; Ante los organismos unitar ios , Servir al Pueblo , n' 32, octubre 1974. p. 6. El enfrentamiento con el Partido Comunista de Espaæa (PCE), quien encabeza la JDE, tambiØn es uno de los grandes motivos para no incorporarse.

8 La JDE se funda en julio de 1974 formando parte de ella el PCE, el Partido Socialista Popular (PSP), el Partido del Trabajo de Espaæa (PTE) y el Partido Carlista (PC) que en marzo de 1975 la abandona y se integra en la Plataforma de Convergencia DemocrÆtica. TambiØn forman parte de la JDE personalidades independientes como Antonio Garc a-Trevijano, JosØ Vidal-Beneyto y Rafael Calvo-Serer.

9 La situaci n pol tica al entrar en 1975 , Servir al Pueblo , n' 35, enero 1975. p. 5. 10 Ib d. p. 6.

11 El Movimiento Comunista de Espaæa en la Asamblea de Cataluæa , Servir al Pueblo , n' 35, enero 1975. p. 14.

12 Cuando se refiere al desmantelamiento del aparato del Estado se refiere a la disoluci n de la Guardia Civil, de la Brigada Pol tico-Social, de la Polic a Armada y de los tribunales de la dictadura, la depuraci n de los miembros afines a la dictadura en el EjØrcito y de la administraci n y ademÆs , la liquidaci n del poder econ mico de la oligarqu a.

13 Un momento cr tico. ¡Saquemos partido de Øl! , Servir al Pueblo , n' 36, febrero 1975. p. 1.

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partidarios del sistema pol tico, cosa muy neces aria para obstaculizar el desarrollo de las luchas obreras y populares y dificultar el progreso de las fuerzas revolucionarias. 14

El MCE advierte que si el rØgimen se desarrollase de esta forma dar a estabilidad pol tica al pa s. A la burgues a no le asusta que haya ciertas libertades, dado que su dominaci n no se pondrÆ en cuesti n al igual que ocurre en otros pa ses de Europa occidental; lo que le asusta es que esas libertades puedan impulsar a la clase obrera hacia unas demandas pol ticas y econ micas mÆs profundas. Por ello, la cr tica que hace el MCE a la JDE es que se apoye en un programa donde se mantengan los instrumentos del Estado en una futura reforma. De este modo solo cambiar an las formas, sin desaparecer la dominaci n. Apoyan las reformas democrÆticas, a las cuales ven, desde su perspectiva comunista, como punta de lanza para proseguir la lucha revolucionaria.

Para conseguir esas reformas democrÆticas necesitan estrechar lazos de unidad con otras fuerzas de la oposici n, advirtiendo que algunas estÆn lejos de renunciar a su parte de poder en un futuro, ya que estÆn concentradas en sectarismos y exclusivismos. 15 El MCE lo caracteriza como enajenaci n dado que no buscan realmente la conqu ista de las libertades y la democracia en s , sino cuotas de poder futuras. Por ello propone unirse con cuantos deseen el fin de la dictadura, considerando que ser a muy positiva la agrupaci n d e todas las fuerzas de la oposici n en un organismo œnico que coordinara la acci n por las libertades. 16 El principal obstÆculo que hay para conseguir la unidad, siguiendo su anÆlisis, es la JDE. 17

En junio de 1975 se crea la Plataforma de Convergencia DemocrÆtica (PCD) con la participaci n del MCE. 18 La valoran positivamente por la gran diversidad de partidos y organizaciones, y por la voluntad de llegar a un acuerdo con unos puntos en comœn para su formaci n, aunque sin imponer un programa pol tico. Como inconveniente, a parte de la falta de partidos y organizaciones como los pertenecientes a la JDE que eran considerados enemigos de la unidad, es que:

[ ] ciertas organizaciones que vacilan entre la lucha decidida contra el RØgimen y el compromiso con Øl, y que estÆn presentes. Pese a que hasta ahora se manifiestan de acuerdo con un compromiso de lucha decidida contra el RØgimen, los comunistas no podemos dejar de ver en ellos una fuente de indecisiones ante el combate. Su presencia hace tanto mÆs necesaria la de las organizaciones mÆs consecuentemente antifascistas que aœn no se han incorporado a este embri n de alianza. 19

El manifiesto de la PCD defenderÆ el restablecimiento y consolidaci n de la soberan a popular mediante la ruptura con la dictadura y la apertura de un proceso constituyente. El compromiso a luchar por un Estado federal democrÆtico y pluralista; amnist a para los presos pol ticos y retorno de los exiliados; libertad de sindicaci n y derecho de huelga; libertad de expresi n, asociaci n, reuni n y manifestaci n y supresi n de los tribunales especiales. La forma de gobierno se decidirÆ mediante elecciones; se tomarÆn medidas de cambio en las estructuras

14 La cuesti n de los compromisos y el Programa de l a Junta DemocrÆtica , Servir al Pueblo , n' 36, febrero 1975. p. 4.

15 ¿Y la unidad ? , Servir al Pueblo , n' 38, abril 1975. p. 4.

16 Es preciso lograr la mÆs amplia unidad en la lucha por las libertades democrÆticas , Servir al Pueblo , n' 39, mayo 1975. p. 3.

17 Ib d . p. 3.

18 La PCD estaba formada por el Partido Socialista Obrero Espaæol (PSOE), Izquierda DemocrÆtica (ID), Partido Nacionalista Vasco (PNV), Organizaci n Revolucionaria de Trabaj adores (ORT), la Uni n Social Dem crata Espaæola (USDE), el Partido Social Dem crata Espaæol (PSDE), y el Reagrupament Socialista i Democr tic de Catalunya (RSDC) y el MCE.

19 Con motivo de una iniciativa unitaria , Servir al Pueblo , n' 41, julio 1975. p. 3.

socioecon micas y culturales y se reconoce el derecho a la autodeterminaci n de las distintas nacionalidades hist ricas. 20

El manifiesto es aprobado por el MCE ya que contiene unos puntos generales que llevan al objetivo principal, la derrota de la dictadura y la apertura del camino hacia las libertades democrÆticas. Ven positivamente la no inclusi n de un programa de gobierno, lo cual podr a haber dividido a los firmantes, como una virtud del manifiesto y como una forma de aglutinar a mÆs organizaciones. 21 Las mœltiples motivaciones pol ticas opuestas dentro de la PCD, a pesar de haber firmado el manifiesto, hacen que el MCE sostenga que las fuerzas comunistas deben de jugar un papel de acci n conjunta para impulsar a las fuerzas partidarias de la revoluci n; del mismo modo corresponde impulsar la unidad para derrotar a la dictadura con otras fuerzas que no son partidarias de la revoluci n, pero que exigen cambios mÆs profu ndos. En la mayor a de la oposici n hay voluntad pol tica de unidad contra el fascismo , unidad que reclama el pueblo, y por ello, son conscientes de que tendrÆn que disminuir su influencia pol tica partidista para ello. 22

En noviembre de 1975, mientras el dictador agoniza, el MCE comienza a hablar 23 de la creaci n de un gobierno provisional democrÆtico como instrumento de lucha contra el fascismo para impulsar la movilizaci n de masas, y no como un rga no de conciliaci n de clases. 24 La importancia de la defensa de esta cuesti n es la de derrotar a la dictadura, y tras analizar la correlaci n de fuerzas existentes no va a ser resu ltado de una revoluci n, pero si de una acci n conjunta de la oposici n democrÆtica. 25 De este modo se asegurarÆn determinadas conquistas democrÆticas, el rechazo y la liquidaci n de instituciones y leyes gubernamentales, el reconocimiento de las nacionalidades hist ricas y la celebraci n de elecciones generales.

El 30 de octubre las dos plataformas unitarias de la oposici n llegan a un acuerdo en el que manifiestan que hay que acabar con la dictadura, rechazando el continuismo y la apertura de un per odo constituyente. El MCE, considerando que la œnica forma de alcanzar este objetivo es a travØs de la unidad, ve positivo el acuerdo, en el que ademÆs consiguen la no inclusi n de puntos restrictivos que limiten la democracia durante el per odo de gobierno provisional, como estaba reflejado en el programa de la JDE. Uno de los puntos con el que son mÆs cr ticos es que no se hace referencia al pr ncipe Juan Carlos cuando se refieren al rechazo del continuismo, lo cual deja espacio a sus partidarios. 26 Tras la muerte del dictador, Juan Carlos se convierte en rey de Espaæa el 22 de noviembre de 1975. El MCE le ve como sustituto de Franco, y por tanto incapaz de traer una democracia plena, ya que se apoya en las fuerzas de la dictadura. Razonan que si verdaderamente pretende la democracia, habr a de renunciar a su cargo y dejar el campo libre a las fuerzas democrÆticas que se encargar an de poner en pie un gobierno provisional y de organizar una nueva vida democrÆtica. 27

El 12 de diciembre se produce otro acuerdo entre la PCD y la JDE en el que se decide la constituci n de un ComitØ de Coordinaci n que desar rolle y profundice la declaraci n del 30 de octubre. Esto supone un avance en la unidad que tanto reclama el MCE, 28 y una reafirmaci n de que el continuismo no puede desarrollarse. El MCE pide que el proceso de unificaci n de los dos

20 Manifiesto recogido: ¡Unidad en la lucha contra el rØgimen fascista! , Servir al Pueblo , n' 42, agosto 1975. pp. 3-4.

21 El MCE con gran ingenuidad darÆ gran importancia a los documentos escritos en los organismos unitarios en los que participa. Entrevista a `lvarez Dorronsoro, J. En Laiz, C.: La izquierda radical en Espaæa durante la Transici n a la Democracia , Universidad Complutense de Madrid, Tesis Doctoral, ApØndice, 1993. p. 27.

22 El dif cil camino de la unidad , Servir al Pueblo , n' 43, septiembre 1975. p. 11.

23 Anteriormente en el Bolet n nœmero 9 correspondiente a diciembre de 1974 se hab a dedicado ntegramente a este aspecto posicionÆndose en contra.

24 Por la libertad y la democracia , Servir al Pueblo , n' 45, noviembre 1975. p. 2.

25 AMC, Carta circular del ComitØ Ejecutivo sobre la cuesti n del Gobierno Provisional , 9 de noviembre de 1975. p. 3.

26 La unidad de la oposici n democr Ætica es mÆs necesaria que nunca , Servir al Pueblo , n' 45, noviembre 1975. p. 3.

27 Rey de oros, rey de bastos , Servir al Pueblo , n' 46, diciembre 1975. p. 2.

28 La unidad de la oposici n democr Ætica es mÆs necesaria que nunca , Servir al Pueblo , n' 45, noviembre 1975. p. 3.

organismos unitarios se produzca lo antes posible, junto con los distintos organismos democrÆticos de las distintas nacionalidades que no estÆn representadas. 29

Consenso contra la dictadura

En enero de 1976 el MCE denunciarÆ las maniobras de normalizaci n del Gobierno, no solo advirtiendo que no tiene ningœn plan para el desmantelamiento de la dictadura, sino que se estÆ realizando un proceso continuista de transformaci n hacia una democracia, y para ello tendrÆn que efectuar diferentes reformas para poder emular a las democracias existentes en la Europa occidental. 30 El plan serÆ a largo plazo, planteÆndose la legalizaci n de algunos partidos de la oposici n, una reducida y limitada amnist a, part icipaci n pol tica en los Ayuntamientos y en el Parlamento, algunos guiæos a las minor as nacionales y, sobre todo, modificaciones en determinadas leyes. Estas medidas son inaceptables para el MCE, dado que son muy limitadas y pretenden implementarlas sin consultar a la oposici n, aparte de enfrentarse con las exigencias populares. De este modo propone forzar el fracaso de este plan, exigiendo un gobierno antifascista que instaure inmediata y plenamente las libertades democrÆticas. 31 Argumentan que sin la ruptura con la dictadura no puede existir una democracia completa, por ello proponen la intensificaci n de la movilizaci n popular, ademÆs de impulsar la unidad de las fuerzas de la oposici n. Formulan no solo reclamar los derechos democrÆticos, sino hacer uso de ellos aunque no estØn reconocidos, es decir, imponerlos de hecho. 32 De igual forma recuerdan que la democracia no es un fin en s misma, sino un medio para llegar a la revoluci n socialista. En conclusi n, la propuesta del MCE es la dimisi n del monarca y la creaci n de un gobierno provisional democrÆtico y antifascista conformado por las distintas corrientes democrÆticas de la oposici n, con el ob jetivo primordial de la recuperaci n de las libertades democrÆticas y la convocatoria de elecciones a Cortes Constituyentes.

y

El MCE realiza su segunda sesi n plenar ia del ComitØ Central en enero de 1976, centrÆndose en tres temas: la situaci n pol tica del momento, la labor de la organizaci n en la unificaci n de las dos plataformas de unidad de la oposici n, y por œltimo, la eliminaci n del tØrmino Espaæa de su nomenclatura, pasando a denominarse MC. 33 En sus anÆlisis afirman que las movilizaciones populares a favor de las libertades democrÆticas van acrecentÆndose, y por ello demandan, una vez mÆs, la unidad de todas las fuerzas de la oposici n para hacer la suficiente presi n para derrotar al proyecto gubernamental. La unidad de las dos plataformas unitarias, a pesar de que en ambas existen intereses partidistas que hacen que el proceso vaya lento, 34 es necesaria para alcanzar el programa m nimo siguiente: Amnist a total, libertades democrÆticas, levantamiento de los topes salariales y atenci n a las reivindicac iones de los trabajadores, autonom a de las nacionalidades y derecho a la autodeterminaci n, di soluci n de la brigada pol tico-social depuraci n de los diversos cuerpos armados del Estado, juicio pœblico a los torturadores y asesinos, supresi n de los tribunales esp eciales, reconocimiento sufragio universal, y dimisi n del rey y formaci n de un gobierno provisional democrÆtico y antifascista que pueda llevar a cabo las medidas. El Gobierno estar a formado por todas las corrientes democrÆticas y de los gobiernos

29 ¡Unidad, hoy mÆs que nunca! , Servir al Pueblo , n' 46, diciembre 1975. p. 2.

30 Poco, tarde y mal , Servir al Pueblo , n' 47, 15 de enero de 1976. p. 1.

31 Ib d . p. 2.

32 D ez, T.: Nuevos tiempos, nuevas formas de lucha , Servir al Pueblo , n' 47, 15 de enero de 1976. p. 3.

33 El cambio de nombre viene dado por el compromiso y la actividad pol tica desde su nacimiento de los derechos nacionales de las nacionalidades del Estado espaæol, reconociendo el derecho de autodeterminaci n. Por este motivo se quita Espaæa del nombre y cada organizaci n aæade su apellido. La organizaci n en Euskadi pasarÆ a llamarse Euskadiko Mugimendu Komunista (Movimiento Comunista de Euskadi); en Galicia Movemento Comunista de Galicia ; en Cataluæa Moviment Comunista de Catalunya ; en el Pa s Valenciano Moviment Comunista del Pa s Valenci ; y la organizaci n de Baleares Moviment Comunista de Les Illes . De aqu en adelante se referirÆ al partido como MC.

34 Un art culo de opini n donde se habla sobre la opo sici n a esta unidad y los intereses partidistas que encierra el proceso es: IbÆæez, F.: En la lucha por la unidad de toda la oposici n , Servir al Pueblo , n' 48, 1 de febrero de 1976. pp. 4-5.

aut nomos de las diferentes nacionalidades, quienes convocar an elecciones a Cortes Constituyentes. 35

El MC analiza que el proceso de descomposici n del rØgimen marcha a gran velocidad, y desde el Gobierno se intenta retardarlo a travØs de la represi n de la movilizaci n popular. El movimiento democrÆtico es frenado tanto por elementos netamente fascistas como por el Gobierno que habla de democracia y reforma, pero que luego reprime igualmente como en los hechos ocurridos en Vitoria-Gasteiz el 3 de marzo de 1976 con el resultado de cinco obrero muertos y 150 heridos, lo cual representa para el MC, una vez mÆs, que sin la eliminaci n integral de la dictadura no se podrÆ alcanzar una democracia plena, y por lo tanto, no hay que darles «treguas» o un «margen de confianza». 36

El 26 de marzo de 1976 nace Coordinaci n DemocrÆtica (CD) a partir de la uni n de la PCD y la JDE. En la declaraci n de constituci n se afirma que CD es un medio para ofrecer una alternativa de poder de carÆcter democrÆtico mediante v as pac ficas, denunciando el intento del Gobierno de dividir a la oposici n. De este modo CD supondrÆ un duro golpe para la pol tica del Gobierno, ya que su unidad le ha proporcionado mayor fuerza a la oposici n, ademÆs de no poder aislar a la izquierda revolucionaria. El MC considera que la superaci n de las dificultades para lograr esta unidad ha sido gracias a la movilizaci n popular, 37 la misma que hab a derrotado el proyecto continuista en los primeros meses del aæo. 38 El objetivo principal que se marca CD es una ruptura o alternativa democrÆtica a travØs de la apertura de un per odo constituyente con plenas libertades en el cual se elegirÆ la forma de Estado y el Gobierno. 39

El MC percibe que aunque se haya conseguido la unidad no se debe olvidar que dentro de todo este conglomerado de siglas conviven dos grandes proyectos pol ticos diferentes; por un lado el que persigue la llegada de una democracia burguesa, y por otro, el que lucha hacia la transformaci n socialista. Como estrategia para frenar el proyecto de la burgues a, mientras se lucha por las libertades democrÆticas, plantean dar mÆs protagonismo al movimiento popular a travØs de las Comisiones Obreras, las asociaciones de vecinos o las asambleas de profesionales, alentando cada vez mÆs la salida revolucionaria. 40 Las perspectivas de trabajo del MC 41 en CD son mantener presente la ruptura democrÆtica; fomentar la creaci n de organismos de base ya sean de carÆcter regional, sectorial o local pero con un objetivo concreto de movilizaci n de masas; intentar incluir a las fuerzas revolucionarias y democrÆticas ausentes, y finalmente, mantenerla en activo para que no caiga en la inacci n.

En estos meses se habla de ruptura pactada, para el MC es un concepto que solo puede contribuir a la confusi n. 42 Cuando se utiliza siempre se relaciona con la voluntad de hacer concesiones importantes, su voluntad de poner la negociaci n por delante de la movilizaci n de masas. 43 Para el MC esto no es as , porque la ruptura no es un pacto con el Gobierno. La ruptura significa una negociaci n con la oposici n y la ape rtura de un proceso constituyente garantizado por un gobierno provisional formado por los partidos de la oposici n sin exclusiones ni obligatoriedades, un proceso constituyente que tiene que poner en cuesti n el propio marco institucional y que debe conllevar un desmantelamiento de las instituciones represivas del

35 2' Sesi n Plenaria del ComitØ Central de MC. Comunicado , Servir al Pueblo , n' 48, 1 de febrero de 1976. p. 2.

36 Ribero, F.: Para luchar por la democracia , Servir al Pueblo , n' 51, 15 de marzo de 1976. p. 2.

37 Nace Coordinaci n DemocrÆtica , Servir al Pueblo , n' 52, 1 de abril de 1976. p. 3.

38 Wilhelmi, G.: Romper el consenso. La izquierda radical en la Transici n espaæola (1975-1982 ), Madrid: Siglo XXI, 2016. p. 134.

39 Declaraci n de Coordinaci n DemocrÆtica , Servir al Pueblo , n' 52, 1 de abril de 1976. p. 7.

40 IbÆæez, F.: Dos actitudes en la lucha por la democracia , Servir al Pueblo , n' 52, 1 de abril de 1976. p. 2.

41 Nace Coordinaci n DemocrÆtica , Servir al Pueblo , n' 52, 1 de abril de 1976. p. 3.

42 Archivo Linz de la Transici n Espaæola, (En adelante ALTE), sig. R-55897, La ruptura pactada , Cambio 16 , 29 de marzo de 1976. p. 9.

43 D ez, T.: Algunos problemas de la lucha por la libertad , Servir al Pueblo , n' 54, 7 de mayo de 1976. p. 3.

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RØgimen. 44 La ruptura democrÆtica no es un derrocamiento revolucionario del fascismo, pero si un corte real con el RØgimen permitiendo entrar «con buen pie» en la democracia. 45 Lo que significa la ruptura es una mezcla entre luchas, negociaciones y presiones diversas. 46

La represi n es la œnica manera del Gobierno de rea ccionar frente a las movilizaciones populares y las acciones de determinados partidos. Como lo ocurrido en la rueda de prensa pœblica de la presentaci n de CD, 47 en la que fueron detenidos uno de los representantes del MC, Javier `lvarez Dorronsoro, junto con el independiente y abogado Antonio Garc a-Trevijano, Marcelino Camacho por Comisiones Obreras, Luis Solana por el PSOE, Raœl Morodo por el PSP, y Nazario Aguado por el PTE, con la acusaci n de pertenencia a CD y de intento de derrocar al Gobierno. Solana y Morodo fueron puestos en libertad en pocos d as, los demÆs fueron procesados y encarcelados, lo cual refleja la intenci n del Gobi erno de dividir a la oposici n. Aguado, Dorronsoro y Camacho serÆn puestos en libertad provisional el 25 de mayo, pero Garc a-Trevijano se qued a la espera. 48 Posteriormente, en el mes de junio, Dorronsoro publica en la editorial Akal, Coordinaci n DemocrÆtica, en la cÆrcel . El libro acabo secuestrado por funcionarios del Cuerpo General de Polic a en la sede de la editorial. 49 La publicaci n de esta obra es una muestra de la importancia que le da el MC a la unidad de la oposici n en su proyecto de ruptura democrÆtica.

El MC sigue manteniendo su programa pol tico inmedi ato: ruptura con la dictadura, libertades pol ticas democrÆticas, y la formaci n de un gobierno provisional. 50 De todos modos no dejan arrinconado su proyecto pol tico socialista, pero lo mantienen en un segundo plano. Son conscientes de que los objetivos de CD son m nimos y tienen menoscabos, como la no alusi n a los estatutos de autonom a, al derecho de autodetermina ci n, ni a una futura estructura federal del Estado, pero tampoco excluye estas cuestiones. Asimismo, no se rechaza en el proceso constituyente la figura del monarca, pero queda resuelto con el punto de que la forma de Estado y de Gobierno se resolverÆn mediante sufragio universal. Igualmente no se precisa las medidas econ micas a llevar a cabo, sobre el futuro de las instituciones y organismos represivos, etc. 51 A pesar de todas estas carencias ve que hay que seguir impulsando la unidad siendo consciente de que puede desgajarse, y por ello propone reforzar su trabajo y dar mayor dinamismo a CD. 52

Carlos Arias Navarro, presidente del Gobierno, presenta el 28 de abril las medidas del plan de reforma, que no incluye contenidos democrÆticos y cuyo principal objetivo sigue siendo la continuidad de la dictadura. CD reaccionarÆ publicando un comunicado que afirma que la œnica v a pac fica para llegar a la democracia consiste en la devoluci n de su soberan a al Pueblo espaæol mediante la ruptura con el actual sistema de poder. 53 En el mes de julio el rey designa a Adolfo SuÆrez como presidente del Gobierno tras el cese de Arias Navarro, encabezando a partir de ese momento el plan de reforma.

El MC mantiene que algunas fuerzas pol ticas estÆn en CD para presionar a la dictadura, y aunque formen parte y suscriban los manifiestos no estÆn realmente a favor de la ruptura democrÆtica. Perciben que hay un compromiso con la monarqu a, demandando la legalizaci n de los partidos pol ticos y la convocatoria de elecci ones generales, a cambio de la renuncia a un per odo constituyente bajo el control de un gobierno provisional de carÆcter democrÆtico. Existe el temor en el MC de que el movimiento popular creado quede al servicio de estos intereses, y por ello piden que mÆs allÆ de nuestra alianza con aquellas fuerzas vacilantes, hemos de saber asimismo forjar, estrechar y desarrollar una corriente de alianza, unidad y trabajo conjunto con las fuerzas mÆs consecuentemente democrÆticas, a

44 ALTE, sig. R-55897, La ruptura pactada , Cambio 16 , 29 de marzo de 1976. p. 9.

45 D ez, T.: Algunos problemas de la lucha por la libertad , Servir al Pueblo , n' 54, 7 de mayo de 1976. p. 3.

46 VØase `lvarez Dorronsoro, J.: La izquierda y una ruptura pactada , Cuadernos para el Dialogo , n' 161, 29 de mayo de 1976.

47 J. `lvarez Dorronsoro en la cÆrcel , Servir al Pueblo , n' 53, 15 de abril de 1976. p. 1.

48 Prieto, J.: Camacho, Dorronsoro y Aguado en libertad , El Pa s , 26 de mayo de 1976.

49 Secuestro del libro Coordinaci n DemocrÆtica , en la cÆrcel , El Pa s , 17 de junio de 1976.

50 Un razonamiento inaceptable , Servir al Pueblo , n' 53, 15 de abril de 1976. p. 2.

51 D ez, T.: Algunos problemas de la lucha por la libertad , Servir al Pueblo , n' 54, 7 de mayo de 1976. p. 3. 52 Ib d . p. 4.

53 Comunicado de prensa de Coordinaci n DemocrÆtica , Servir al Pueblo , n' 54, 7 de mayo de 1976. p. 1.

fin de sumar todas las energ as favorables al triunfo de la causa de la libertad. 54 Las maniobras del Gobierno para alejar a una parte de la oposici n de CD ya hab an sido puestas en marcha con la autorizaci n de los congresos de ID, Federaci n Popular DemocrÆt ica (FPD) y de la Uni n General de Trabajadores (UGT) en abril y en junio del PSP, ademÆs de tolerar conferencias y m tines socialistas. 55

El 25 de junio la Comisi n Ejecutiva de CD aprueba una declaraci n en torno a la Ley de Asociaci n Pol tica; el representante del MC vota en contra, al igual que el representante del PSP. 56 El MC argumentarÆ que estÆ disconforme por la ausencia de una referencia expresa a la imposibilidad de las fuerzas democrÆticas de legalizarse en el marco de tal Ley. 57 Lamenta que tenga que actuar de esta forma dando la sensaci n de divisi n interna, pero aclara que seguirÆn luchando por la unidad y por los objetivos propuestos. Se ve en la Ley la continuidad de un rØgimen no democrÆtico:

¿Recuerdan los que dudan si acogerse o no a la Ley que Østa les exige una declaraci n de acatamiento del ordenamiento constitucional vigente, es decir, al fascismo? ¿C mo piensan compaginar ese acatamiento con la acci n a favor de la ruptura democrÆtica que muchos de ellos dicen propugnar? 58

Existen dos formas de afrontar la situaci n por parte de la oposici n: por un lado, que esta se mantenga unida en CD demandando sus objetivos, y por otro, que el Gobierno divida las fuerzas democrÆticas, legalizando solo aquellas que les interesen sin que se produzca una ruptura o corte democrÆtico. Ven que la aceptaci n de la Ley de Asociaci n Pol tica es un seæuelo del Gobierno para crear divisi n en la oposici n, y de que esta vaya entrando en la reforma sin que se produzca una ruptura: 59

Tanto para resolver bien la cuesti n de la unidad, como la del programa democrÆtico, la de las negociaciones, etc., lo esencial es neutralizar las maniobras y vencer las vacilaciones de los Partidos del ala derecha de la oposici n. Ellos constituyen el eslab n dØbil en la lucha por la democracia y la libertad. No hace falta decir que estas vacilaciones no se pueden vencer a base de hacerles mÆs y mÆs concesiones y de subordinarse a ellos, como hace algœn Partido que aparentemente se sitœa a la izquierda. 60

A pesar de lo descrito, el MC mantiene esta pol tica de alianzas tan heterogØnea. De igual forma, tendrÆ la vista en una alianza con las fuerzas de la izquierda revolucionaria que pueda abrir el camino al socialismo, sin tener por ello que comprometer su participaci n en CD. Pertenecer a CD no trae consigo ni la rebaja ni la renuncia a la propia pol tica del Partido. 61 En el MC existe una necesidad de explicaci n de la l nea pol tica y est ratØgica, ya que al tener una pol tica tan abierta de

54 Ibaæez, F.: ¿Compra-Venta pol tica? , Servir al Pueblo , n' 56, 15 de junio de 1976. p. 3.

55 Campoy FernÆndez, M.: El PTE en la Transici n. La ilusi n por la ruptur a (1975-1977) , en Mart n Ramos, J. L. (coord.): Pan Trabajo y Libertad. Historia del Partido del Trabajo de Espaæa , Barcelona: El Viejo Topo, 2011, p. 179.

56 El PSP y el MC, en contra de la Ley de Asociaciones , El Pa s , 27 de junio de 1976.

57 Comunicado de prensa del Movimiento Comunista , Servir al Pueblo , n' 57, 1 de julio de 1976. p. 1.

58 Lo que estÆ en juego , Servir al Pueblo , n' 57, 1 de julio de 1976. p. 1.

59 En el nœmero 60 de Servir al Pueblo correspondiente al 15 de septiembre de 1976 se denuncian las reuniones que mantiene SuÆrez con Tierno GalvÆn y Felipe GonzÆlez en el art culo «El problema de fondo». p. 2.

60 Entrevista con Eugenio del R o. La clave: movilizar al pueblo , Servir al pueblo , n' 59, 1 de septiembre de 1976. p. 3.

61 MendizÆbal, J.L.: Pol tica de alia nzas y perspectiva revolucionaria , Servir al Pueblo , n' 57, 1 de julio de 1976. p. 4.

alianzas con un programa m nimo, puede llegar a incomodar a los militantes y simpatizantes por la rebaja del discurso mÆs revolucionario.

ReferØndum sobre el proyecto de Ley para la Reforma Pol tica

El 18 de septiembre de 1976 CD publica una resoluci n rechazando los planes del Gobierno en relaci n con el proyecto de Ley para la Reforma Pol tica de SuÆrez. El MC lo muestra 62 como una victoria que resulta sintomÆtica de un gobierno dØbil, dado que hasta a los sectores vacilantes de la oposici n les resulta desconfiada la actitud del Gobierno, debido a que el proyecto estÆ redactado para dar poder a los sectores de la derecha perjudicando a los demÆs, desde la izquierda al centro-derecha, aæadiendo que la movilizaci n popular a favor de la ruptura tambiØn ha forjado esta resoluci n.

La complejidad de la situaci n hace que entre el 20 y 21 de septiembre se reœna la cuarta sesi n plenaria del ComitØ Central del MC. En esta se determina que el proyecto de Ley elaborado por el Gobierno de SuÆrez para la reforma pol tica no puede llegar a proyectar una democracia plena, puesto que la Ley desoye lo afirmado por la coordinadora, es decir, rechaza abrir un proceso constituyente libre y completo bajo la autoridad de un gobierno provisional democrÆtico. Asimismo se afirma que el proyecto del Gobierno contiene reformas superficiales para que los sectores que han tenido el poder en la dictadura lo sigan manteniendo en esta nueva etapa, con el fin de seguir manteniendo en la ilegalidad a los sectores de la izquierda revolucionaria que mÆs han luchado contra la dictadura, ademÆs de deso r las reclamaciones de las nacionalidades.

Para el MC no existe voluntad alguna por parte del Gobierno de negociar con la totalidad de la oposici n democrÆtica, denunciando una vez mÆs, la posici n de negociaci n con el Gobierno por parte de algunos grupos de la oposici n, como el PSOE, PSP o ID entre otros, lo cual podr a llevar a romper el bloque unitario rebajando los aspectos de la ruptura democrÆtica:

Estos partidos pueden contraer una grave responsabilidad, si se dejan arrastrar al juego de unas elecciones antidemocrÆticas. Ya la contraen, aunque menor, al adoptar una actitud de desmovilizaci n, de renuncia a imponer un programa de la oposici n, planteando su acci n dentro del marco del proyecto gubernamental de reforma. 63

El MC defiende que no hay que negociar las exigencias irrenunciables como son los derechos pol ticos, sindicales y nacionales. Ven ne cesario exigir una serie de condiciones que han de reunirse en una fase previa a la iniciaci n de nego ciaciones formales con el poder: el cese de la represi n, la libre actuaci n de todos los partidos y organizaciones sindicales y la amnist a total. 64 Por ello exigen la dimisi n del Gobierno de SuÆrez dado que desoye las reclamaciones populares, por su negativa de negociar con la totalidad de la oposici n y por el problema social y econ mico que no hace mÆs que agravarse.

La divisi n dentro de CD es cada vez mÆs palpable con las declaraciones de los diversos partidos insertos en ella. El MC sigue dando referencias sobre este asunto en su rgano de direcci n, 65 dejando claro que estas posiciones dubitativas son contrarias al programa de CD. Se observa que hay nerviosismo en el seno del MC al ver que la oposici n estÆ cediendo a los planes de reforma de SuÆrez, lo que supone el quebrantamiento de la unidad de la oposici n.

Paralelamente el acoso por parte del Gobierno continœa; se produce la detenci n de Javier Ortiz, representante con Dorronsoro en CD y miembro del ejecutivo del MC, el 22 de septiembre

62 Una batalla ganada: la lucha sigue , Servir al Pueblo , n' 61, 20 de septiembre de 1976. p. 4.

63 Los problemas de la unidad , Servir al Pueblo , n' 62, 10 de octubre de 1976. p. 3.

64 Resoluci n a prop sito del proyecto de reforma pol tic a del Gobierno , Servir al Pueblo , n' 62, 10 de octubre de 1976. p. 4.

65 Preguntas , Servir al Pueblo , n' 63, 25 de noviembre de 1976. pp. 1-2.

cuando sal a de una reuni n de CD. 66 Se le acusa de propaganda ilegal poniØndolo en libertad el 27, dado que se le aplic la Ley Antiterrorista para alargar el per odo de detenci n. 67 De igual forma, el 19 del mismo mes se hab a prohibido un acto en el C ine Manchego del barrio madrileæo de Vallecas, bajo el t tulo « Una acci n socialista hacia la libertad» en el que iban a intervenir Eugenio del R o, secretario general del MC, y Dorronsoro. 68

A pesar de la divisi n que se estÆ produciendo en e l seno de la oposici n, la Comisi n Permanente de la Plataforma de Organismos DemocrÆticos (POD) 69 toma la decisi n de rechazar el referØndum sobre el proyecto de Ley para la Reforma Pol tica, argumentando que aunque llegue a celebrarse, las fuerzas democrÆticas no serÆn c mplices del intento del Gobierno de continuidad de la dictadura. Para la POD un gobierno nacido de las instituciones de la dictadura no tiene legitimidad para convocar un referØndum, siendo las siguientes las razones que lo hacen inaceptable:

  • -La falta de libertades y la represi n contra las fuerzas democrÆticas.
  • -La inexistencia de una opci n democrÆtica. El refer Øndum, en realidad es un plebiscito con el que el Gobierno trata de reforzar su posici n: «O votÆis por m , que voy a instaurar la democracia, o segu s soportando la democracia orgÆnica».
  • -La absoluta ausencia de garant as respecto al control de la consulta. 70

Desde la Plataforma se llamarÆ a la abstenci n, que si llega a ser masiva serÆ una victoria de la oposici n democrÆtica y les proporcionarÆ mÆs legitimidad frente a la derrota absoluta por parte del Gobierno y sus instituciones. Una de sus preocupaciones del MC es que parte de la oposici n democrÆtica 71 no asocia el referØndum a la lucha contra las elecciones, ambos antidemocrÆticos para ellos. Ven que no hay razones para participar, analizando la coyuntura como lo ven a haciendo durante meses; si se participa en el proceso se consagrarÆ un rØgimen mixto donde el fascismo de la dictadura pervivirÆ, sin necesidad de asumir exigencias democrÆticas bÆsicas. Por ello, una vez mÆs, proponen la lucha de masas del pueblo para conseguir una democracia plena a travØs de la ruptura. Para el MC las opciones del Gobierno son dos: o el mÆs puro fascismo o la careta democrÆtica de la su reforma. 72 Por ello el referØndum tiene una gran trascendencia, 73 si gana el Gobierno se darÆ un paso de gigante para continuar el proceso de reforma que estÆ impulsando, en cambio, si gana la abstenci n se impondrÆ la necesidad de abrir un pro ceso constituyente para conseguir una democracia plena a travØs de la ruptura.

El MC denunciarÆ que cualquier acci n de propaganda a favor de la abstenci n es reprimida sistemÆticamente. Como la orden del Ministerio de Informaci n de retirar la publicidad en Cuadernos para el DiÆlogo porque proven a de organizaciones ilegales 74 o la persecuci n de las fuerzas de seguridad a militantes del MC que repart an propaganda en la calle. 75 Dadas las

66 En la noche del pasado miØrcoles Detenido el representante del MC en Coordinaci n , El Pa s , 24 de septiembre de 1976.

67 Javier Ortiz, en libertad , El Pa s , 28 de septiembre de 1976.

68 Prohibido un acto del MC en Vallecas , El Pa s , 19 de septiembre de 1976.

69 La Plataforma de Organismos DemocrÆticos (POD) es la culminaci n del proceso unitario de la oposici n incorporando las organizaciones territoriales unitarias de oposici n y las de carÆcter estatal. La firma del documento de la constituci n de la plataforma se produce en Madrid el 23 de octubre de 1977.

70 Contra el referØndum antide mocrÆtico. ¡Boicot masivo! , Servir al Pueblo , n' 64, primera quincena de noviembre de 1976. p. 1.

71 Ellos nombran a la Democracia Cristiana, PSOE y PSP.

72 Archivo de Comisiones Obreras de Andaluc a, Movimiento Comunista, Folletos y otros documentos, sig. 1293.2/7, ComitØ de Universidad del Movimiento Comunista, ¡Por la lib ertad, por la ruptura, por la democracia! ¡Abstenci n masiva, boicot masivo al referØndum! , 1976. p. 1.

73 La oposici n unida: ¡B oicot al referØndum! , Servir al Pueblo , n' 65, segunda quincena de noviembre de 1976. p. 2.

74 ALTE, sig. R-51170, Los sœper-rojos no pueden anunciarse , Diario 16 , 2 de diciembre de 1976. p. 3.

75 Prohibiciones y detenciones en la campaæa sobre el referØndum , El Pa s , 10 de diciembre de 1976.

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circunstancias, llegan a la conclusi n de que no ha y libertad para la realizaci n del referØndum, debido a que no existen alternativas salvo las que plantea el Gobierno desde su posici n de poder.

El 15 de diciembre de 1976 se celebra el referØndum resultando ganadora la opci n gubernamental con amplia mayor a, la abstenci n per di estrepitosamente ya que la participaci n fue del 77,72% del censo. 76 El resultado marcarÆ un cambio de tendencias en la relaci n entre el Gobierno y la oposici n, saliendo el primero reforzado. 77 Lo primero que hace el MC es denunciar los resultados, no les resultan cre bles las cifras dadas por el Gobierno argumentand o la falta de voluntad democrÆtica de este. Reconoce que el bajo porcentaje de votos en negativo y en blanco, pone de manifiesto lo magro de las filas de los seguidores de la pol tica que ha dominado el Estado espaæol durante cuarenta aæos. 78 Asimismo sostienen que el miedo a las represalias es un factor clave para que la abstenci n no haya tenido Øxito, ya que no era fÆcil convencer a la sociedad de tal decisi n, dada la represi n ejercida hacia las organizaciones que defend an esta posici n. ReprocharÆ a ciertos partidos favorables a la abstenci n su poca acti vidad en la campaæa. Igualmente, la izquierda revolucionaria no fue capaz de realizar una movilizaci n unitaria en la defensa de la ruptura democrÆtica, se produjeron descalificaciones y competencia entre distintas organizaciones, sobre todo entre el PTE y la ORT. 79 En cuanto al anÆlisis pol tico, observan que existe un gran nœmero de ciudadanos que desean la democracia pero que carecen de posiciones pol ticas definidas al estar despolitizados. 80

Como ven an denunciando tiempo atrÆs, el MC analiza que muchos partidos que se declaran de izquierdas tienen graves problemas de posicionamiento puesto que anteponen sus intereses particulares a los del pueblo. Creen que esta crisis se agrav dos semanas antes del referØndum cuando una parte de las fuerzas que suscrib an este programa [de ruptura democrÆtica] decidieron olvidar de momento sus anteriores posiciones y oposiciones, pasando a afirmar que la negociaci n era urgente y fundamental, mucho mÆs urgente y fundamental por l o que se ve que la defensa del programa m nimo democrÆtico. 81 PSOE, PCE, ID y el PSP, siendo miembros de CD formalizaron un acuerdo apartando a los partidos de la izquierda revolucionaria y fuerzas nacionalistas el d a 7 de octubre de 1976, acordando que CD no es un organismo operativo para poder negociar con el Gobierno. El PCE y el PSOE trabajaron de esta forma de manera convenida, por una parte conservando CD porque les daba fuerza en la negociaci n, y por otro lado les permit a controlar a los grupos de la izquierda revolucionaria. 82 MÆs adelante, el 1 de diciembre, estos partidos constituirÆn una Comisi n negociadora de nueve miembros, popularmente conocida como la «Comisi n de los nueve», donde se encontrar an seis representant es de diferentes corrientes pol ticas y tres de las nacionalidades hist ricas, seæalando de este modo la importancia de la cuesti n territorial. 83 El MC la rechaza categ ricamente, ya que debilita a la democracia y subordina la oposici n a la reforma impulsada por SuÆrez. 84 Ven a los partidos de izquierda que han entrado en la comisi n negociadora con una postura aquiescente con esta operaci n de exclusi n a parte de la oposici n, rompiendo de este modo la unidad entre ellos. El triunfo del s en el referØndum ha debilitado el proyecto de ruptura, puesto que el proceso de democratizaci n se va dirigiendo hacia la negociaci n y el consenso.

76 Vota el 77,72 % del censo, con el 94,77 % de votos a favor, 2,56 % de votos negativos, 2,97 % de votos en blanco y el 0,3 % de votos nulos. Hay que resaltar los resultados en Euskadi con un 46,14% de abstenci n, siendo las mÆs altas la de Guipœzcoa con un 54,75% y la de Vizcaya con un 45,87%, ya que la de `lava se sitœa a nivel de los ndices del resto del Estado, un 23,47%.

77 Roca, J.M.: Consenso, desmovilizaci n y proces o constituyente en la transici n espaæola , Pol tica y Sociedad , 16 (1994), p. 273.

78 DespuØs del referØndum , Servir al Pueblo , n' 67, segunda quincena de diciembre de 1976. p. 1. 79 Wilhelmi, G.: op.cit . p. 139.

80 DespuØs del referØndum , Servir al Pueblo , n' 67, segunda quincena de diciembre de 1976. p. 2.

81 La unidad en dificultades , Servir al Pueblo , n' 67, segunda quincena de diciembre de 1976. p. 2.

82 Muæoz Barrutia, G.: Una derrota dulce: el intento de la oposici n antifranquista de lograr su unidad y la ruptura democrÆtica (1975-1977) , Ger nimo de Uztariz , 23/24 (2008), p. 115.

83 Molinero, C. y YsÆs, P.: Un proceso policØntrico. La transici n de la dictadura a la democracia en Espaæa , Avances del Cesor , 12 (Primer semestre 2015), p. 200.

84 La unidad en dificultades , Servir al Pueblo , n' 67, segunda quincena de diciembre de 1976. p. 3.

El ComitØ Ejecutivo del MC verÆ en esta coyuntura la necesidad de un cambio de la estrategia pol tica. 85 Es evidente que los partidos que habitaban entre la reforma y la ruptura, ya han dado el paso posicionÆndose en la primera opci n. DeterminarÆn que deben de seguir con la l nea pol tica planteada, es decir, la demanda de amnist a total, legalidad de todos los partidos, proceso constituyente libre y completo, libertad para elegir la forma del Estado, y autogobierno inmediato para las nacionalidades. Asimismo reconocerÆn que la demanda de un gobierno provisional va perdiendo fuerza, 86 pero estiman que tienen que diferenciarse cuando se habla de un gobierno democrÆtico frente a las fuerzas reformistas que tambiØn hablan de ello. Entienden que hay unos l mites antidemocrÆticos en el proyecto de re forma planteado, como la no incorporaci n de exigencia de responsabilidades, depuraci n y disoluci n de los cuerpos represivos de la dictadura, la cuesti n de las distintas naciones frente al cen tralismo, la problemÆtica econ mica de las clases populares, haciendo una especial incidencia a toda opresi n contra la mujer y la juventud, ademÆs de mantener una pol tica exterior neutral e independiente.

Otra cuesti n de gran importancia es la decisi n de transitar de una pol tica de frente democrÆtico, es decir, el trabajo en las plataformas unitarias, a una pol tica de frente de izquierda, 87 con el objetivo principal de crear una alternativa de izquierdas e impulsar la movilizaci n de masas, haciendo especial hincapiØ en el federalismo, el republicanismo, el antifascismo, y apoyÆndose en las luchas de masas de la clase trabajadora y de la unidad popular. PropondrÆn su realizaci n en las nacionalidades y en las regiones segœn su situaci n concreta, incluyendo a sectores de todo tipo de izquierda, como socialistas de izquierda, nacionalistas de izquierda, regionalistas radicales, dem cratas independientes y a los partidos de la izquierda revolucionaria.

Hacia las elecciones desde la ilegalidad

El MC celebra el 6 y 7 de enero de 1977 la quinta sesi n plenaria del ComitØ Central. 88 En ella se habla de que no se siente representado por la «Comisi n de los nueve», aunque esta estØ negociando en nombre de la oposici n, dado que esta comisi n estÆ debilitada, dando concesiones sin recibir nada a cambio, ademÆs de mantener posiciones desmovilizadoras que hace cada vez mÆs dØbil a la oposici n frente al Gobierno para exigir un programa m nimo democrÆtico. Igualmente considera que la existencia de CD y la POD es meramente formal, porque ha abandonado los principios sobre los que se asent su constituci n por los partidos que solo centran su interØs en la comisi n. 89

El MC con la izquierda revolucionaria que ha venido participando en las plataformas unitarias reparan en la divisi n de la oposici n y que el proyecto de ruptura democrÆtica se aleja; ven la necesidad de impulsarse pol ticamente a travØs de la difusi n de sus programas. No activarÆn sus principios revolucionarios, centrÆndose en el mantenimiento de las movilizaciones populares para lograr una amnist a general, cuyo objetivo es fundamental para el MC, ademÆs de la legalizaci n de todos los partidos. 90

No obstante, las cr ticas al Gobierno de SuÆrez con tinœan, entre otras cosas, por las acciones y amenazas provenientes de la extrema derecha. 91 El MC cree que la lucha estÆ en la calle, a pesar de que las negociaciones entre la Comisi n y el Gobierno se estÆn desarrollando en los despachos. Mientras tanto, SuÆrez gana credibilidad en la opini n pœblica y la oposici n pol tica se debilita, unida a una fuerte represi n. Aunque hay movilizaciones en las calles y fuertes tensiones, la

85 AMC, Carpeta Documentos Internos (En adelante CDI), Subcarpeta 1976, Carta circular del ComitØ Ejecutivo , 17 de diciembre de 1976. p. 1.

86 Ib d . p. 2.

87 Ib d . pp. 2-3.

88 V Sesi n Plenaria del CC del MC , Servir al Pueblo , n' 69, segunda quincena de enero de 1977. p. 2.

89 El Movimiento Comunista rechaza la comisi n de los nueve , El Pa s , 12 de enero de 1977.

90 Laiz, C.: La lucha final. Los partidos de la izquierda radical durante la transici n espaæola , Madrid: Los libros de la catarata, 1995. p. 210.

91 El MC ante la situaci n actual , Servir al Pueblo , n' 70, primera quincena de febrero de 1977. p. 2.

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izquierda que estÆ representada en la comisi n apuesta por la v a de la negociaci n. El MC critica a los partidos que han aceptado la negociaci n con el Gobierno, pero ve con buenos ojos la lucha unitaria que ha acontecido durante todo 1976 y parte de 1975 demandando la ruptura democrÆtica, 92 si bien reconoce que esta lucha ha tenido un desarrollo fuerte, pero insuficiente y desigual, 93 lo que ha llevado a una situaci n dØbil respecto a la reforma . 94

La participaci n en las elecciones tambiØn es una c uesti n de importancia a reflexionar. Anteriormente el MC defend a que no se deb a participar en las elecciones hasta que no existiese un marco democrÆtico para ello, dado que si se participase se reconocer a impl citamente la autoridad para encabezar el proceso electoral y dictar sus reglas. 95 Ven que tienen que ser realistas, puesto que el PSOE y el PCE se presentarÆn y no pueden perder posiciones por m nimas que sean. De este modo, a medida que la reforma va ganando terreno, la izquierda revolucionaria no solo lucharÆ «a la contra», sino que acrecentarÆ su acci n partidista para intentar ganar una mayor implantaci n en la sociedad y de este modo un mayor espacio pol tico. 96 As , comenzarÆ un proceso de explicaci n de su proyecto para darse a conocer y poder diferenciarse de las demÆs organizaciones de la izquierda revolucionaria. El interØs principal de presentarse es el de educar pol ticamente a de terminados sectores de la izquierda y que un programa de izquierda consecuente pueda ser conocido, pero, ademÆs, para que la izquierda revolucionaria y el MC estØ representado llegando a la conclusi n de que la participaci n en las elecciones serÆ inevitable. 97 Como prioridad impulsarÆn su visualizaci n en la calle, al igual que la lucha por su legalidad, la cual no la adquirirÆ hasta pasada la cita electoral.

[ ] nuestra abstenci n no impedir a que las eleccio nes constituyeran un Øxito para la pol tica de reforma, dejar amos el terreno libre a los citados Partidos [PSOE y PCE] y, lo que es tambiØn muy negativo, no ofrecer amos una alternativa al electorado que se sitœa mÆs a la izquierda. Es por esto que consideramos que, si bien hay que seguir combatiendo cualquier tipo de condiciones antidemocrÆticas en las elecciones, hay que prepararse al mismo tiempo para participar en ellas, si es que resulta evidente que los Partidos de izquierda lo van a hacer. Debemos discutir este problema entre nosotros y con los aliados con los que contamos, algunos de los cuales pueden no ver la necesidad de prepararse seriamente para las elecciones. 98

Segœn avanza 1977 el MC observa que la izquierda revolucionaria no ha sabido adaptarse a la nueva situaci n. Tras las jornadas violentas de comienzos de aæo 99 se analiza que parte de esa

92 1976: Un vistazo atrÆs , Servir al Pueblo , n' 68, primera quincena de enero de 1977. pp. 1 y 8.

93 Por la unidad de la izquierda , Servir al Pueblo , n' 69, segunda quincena de enero de 1977. p. 1.

94 Es interesante reseæar, que tras el paso de los aæos Del R o se refier a al valorar la participaci n en los organismos unitarios como negativa mayormente. En primer lugar, porque legitimaron como oposici n a partidos que fueron poco activos durante la dictadura; porque ademÆs reforzaron la posici n negociadora de quienes acabaron negociando con el Gobierno y porque produjeron una imagen engaæosa de quienes tomaron en serio las declaraciones que luego no se cumplieron. En: Del R o, E.: Disentir, resistir , Madrid: Talasa, 2001. p. 91.

95 Por la unidad de la izquierda , Servir al Pueblo , n' 69, segunda quincena de enero de 1977. pp. 1-2.

96 Laiz, C.: op.cit . p. 209.

97 Por la unidad de la izquierda , Servir al Pueblo, n' 69, segunda quincena de enero de 1977. pp. 1-2.

98 AMC, CDI, Subcarpeta 1976, Carta circular del ComitØ Ejecutivo , 17 de diciembre de 1976. p. 4.

99 El 23 de enero se produjo el asesinato de Arturo Ruiz Garc a en una manifestaci n por la amnist a a manos de un grupo de extrema derecha. Al d a siguiente, e n una manifestaci n en prot esta por esta muerte, cae asesinada Mari Luz NÆjera por botes de humo lanzadas por las fuerzas de seguridad. Este mismo d a se produjo el asesinato de cinco abogados laboralistas de Comisiones Obreras en su despacho de Atocha (Madrid) por miembros de la extrema derecha. De igual forma los GRAPO realizan una serie de acciones armadas que acaban con la vida de miembros de la fuerzas de seguridad, ademÆs de secuestrar a Antonio Mar a de Oriol y Urquijo y Emilio Villaescusa. La estrategia de la tensi n estaba dada. El 26 de enero se celebra una jornada de lucha en Madrid para exigir la desarticulaci n de las bandas de extrema derecha de forma inmediata, la amnist a, libertades pol ticas y legalizaci n de los partidos. Participan el MC, PTE, PSOE,

izquierda estÆ haciendo el juego al gobierno de SuÆrez, ya que han oscilado entre el alarmismo y la inconsciencia, 100 y solo han podido enfrentarse al golpismo y a la violencia ultraderechista dando su apoyo al Gobierno, que sali reforzado de esta tesitura, lo que supuso, segœn el MC, un freno para la movilizaci n de masas. Esos partidos de izquierda a slan y debilitan a la izquierda revolucionaria, y lo que es aœn peor, facilitan las intenciones represivas contra las organizaciones, resultando necesario luchar en dos frentes, uno contra el golpismo y otro contra el proceso reformista del Gobierno. 101 La izquierda revolucionaria debe de responder a travØs de movilizaciones a favor de la ruptura democrÆtica, porque solo con un gobierno provisional con libertades plenas se puede frenar la represi n, el golpismo y las acciones de la extrema derecha. 102

Se pide que la unidad deba de ser efectiva para concurrir juntos a las elecciones y que no se diluya tras ellas. 103 Esta unidad tiene que materializarse porque las bases de un posible golpe fascista estÆn ah , 104 haciendo posible una vuelta atrÆs en el proceso pol tico. Sin embargo, algunos sectores ven que no tiene que ser as , aduciendo cosas tan poco convincentes como la necesidad de que cada partido defina ante el electorado su propia alternativa de gobierno. 105 Argumentan de igual forma comparaciones con la candidatura del Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936, y de este modo pretenden disuadir a parte del electorado sirviØndose del miedo. En cambio, el MC arguye que una candidatura unitaria podr a llevar al entusiasmo de un sector del pueblo, y que si no se hace de esta manera los electores irÆn desconcertados a las urnas por no saber a quiØn dar su voto ante una izquierda dividida. Para el MC la candidatura unitaria necesita de la participaci n de indepen dientes de izquierdas y personas de los movimientos populares tanto como de los partidos. 106 Asimismo, en cada nacionalidad o regi n deber an tomar formas espec ficas, siendo expresi n de la realidad pol tica existente en cada sitio. 107 Lo que se debe de apoyar es la participaci n popular y su iniciativa, y que el voto dado sea un compromiso a participar posteriormente en la lucha, arguyendo que los resultados son secundarios. 108 La unidad del movimiento popular en todas sus expresiones es una tarea primordial para el MC. 109

Las elecciones son un terreno circunstancial del momento; lo propuesto por el MC es luchar junto a las demÆs fuerzas de la izquierda revolucionaria, los movimientos sociales y el pueblo. Las tareas que se propone son seguir luchando por la libertad, desmantelar el aparato de la dictadura, conseguir un Estado federal basado en la soberan a de los pueblos, fortalecer las organizaciones populares, y por œltimo, conseguir un protagonismo popular siendo la œnica garant a de salvaguardar estas tareas. 110 Para el MC el reforzamiento del movimiento democrÆtico de masas es un factor primordial en el proceso; 111 cuanto mayor sea este, mayores las dificultades de la burgues a para controlar, como hoy controla, la situaci n . 112

ORT, PSP, PCE y LCR. La respuesta del Gobierno es establecer medidas de excepci n ampliando el plazo de detenci n de tres a diez d as y re gistros domiciliarios sin mandato judicial. Las organizaciones que fueron afectadas se situaban a la izquierda del PCE y no formaban parte de la «Comisi n de los nueve». Fueron el PTE, MC y ORT contando con un gran nœmero de detenciones entre sus miembros.

100 AMC, CDI, Subcarpeta 1977, Circular del C.E. para uso exclusivo de los ComitØs nacionales y regionales , 10 de febrero de 1977. p. 3.

101 Ib d . p. 4.

102 El MC ante la situaci n actual , Servir al Pueblo , n' 70, primera quincena de febrero de 1977. p. 2.

103 En la V Sesi n Plenaria del ComitØ Central del MC se aprob trabajar entre las fuerzas de la izquierda para conseguir su unidad, œnicas que tienen el punto en comœn de conseguir una democracia plena.

104 Frente al peligro fascista , Servir al Pueblo , n' 71, segunda quincena de febrero de 1977. p. 1.

105 La izquierda ante las elecciones , Servir al Pueblo , n' 73, segunda quincena de marzo de 1977. p. 2.

106 Reflexiones desde la izquierda , Servir al Pueblo , n' 74, primera quincena de abril de 1977. p. 2.

107 Hacia las elecciones , Servir al Pueblo , n' 76, segunda quincena de mayo de 1977. p. 6.

108 Elecciones: Algo mÆs que un voto , Servir al Pueblo , n' 75, primera quincena de mayo de 1977. p. 2.

109 Intentamos construir la unidad , Servir al Pueblo , n' 76, segunda quincena de mayo de 1977. p. 1.

110 El MC y las luchas del pueblo trabajador , Servir al Pueblo , n' 76, segunda quincena de mayo de 1977. pp. 4-5.

111 Chao, R.: DespuØs de Franco, Espaæa , Madrid: Ediciones Felmar, 1976, p. 339. (Punto Cr tico).

112 El MC y las luchas del pueblo trabajador , Servir al Pueblo , n' 76, segunda quincena de mayo de 1977. p. 5.

JAVIER FERN`NDEZ RINC N

Ven en las elecciones y en el parlamentarismo la misma concepci n de Lenin: 113 una plataforma para extender sus planteamientos pol ticos dado que no tienen fuerza para disolverlo, pero no lo ven como un instrumento para dirimir las diferencias sociales como lo hacen otros partidos de izquierda. Se pueden conseguir mejoras, 114 pero si el pueblo no marca su propia dinÆmica no se obtendrÆn los objetivos de una democracia plena para apoyarse y caminar hacia el socialismo.

La mayor a de los textos del MC referidos a las elecciones tratan la falta de democracia en el escenario pol tico. Les resulta parad jica la celebraci n de estas, la renuncia de diversos partidos a las m nimas condiciones democrÆticas que anteriormente eran irrenunciables en sus programas, el rechazo de las movilizaciones del pueblo por estos mismos partidos que ven que el per odo de movilizaci n ha finalizado, etc. Se acusa a alguno de estos partidos de convertirse de un partido de militantes a uno de electores, 115 donde solo buscan el voto y acaban por alejarse de los intereses y objetivos de los sectores que dicen representar.

El 15 de junio se celebran las elecciones constituyentes con la totalidad de los partidos de la izquierda revolucionaria bajo la ilegalidad, siendo en opini n del MC una maniobra mÆs del Gobierno, calificÆndola de «antidemocrÆtica». 116 Igualmente ven las elecciones como la culminaci n del proceso que se abri con la muerte de Franco y que intenta estabilizar el rØgimen modificando algunas cuestiones m nimas. 117 El MC se presentarÆ a travØs de coaliciones electorales en los diferentes territorios, sacando œnicamente representaci n en Euskadi a travØs de Euskadiko Ezkerra-Izquierda de Euskadi (EE-IE), una coalici n entre el EMK y Euskal Iraultzarako Alderdia (EIA), consiguiendo un diputado por Guipœzcoa, que es ocupado por el abogado Francisco Letamendia Belzunce. De igual forma, el abogado Juan Mar a BandrØs saldrÆ elegido como senador a travØs de la misma marca electoral y en el mismo territorio.

No al consenso

El Ministerio de Interior legaliz el MC el 21 de julio de 1977, poco mÆs de un mes despuØs de la celebraci n de las elecciones. El hecho de que no les dejasen presentarse con su denominaci n, probablemente, llev a la perdida de gran cantidad de votos, produciØndose graves daæos a toda la izquierda revolucionaria , segœn afirm Del R o en la declaraci n realizada ad hoc . 118 Denunci posteriormente el carÆcter antidemocrÆtico de tal decisi n del gobierno, argumentando que deber a ser automÆtica e incondicional la legalizaci n de todos los partidos.

El art culo en Servir al Pueblo informando de la legalizaci n del MC supone un claro s ntoma de la radicalizaci n del discurso, 119 una radicalizaci n que en los meses anteriores hab a ido tomando cada vez mÆs presencia, abandonando el consenso unitario que decay desde finales de 1976. 120

113 Lenin, V. I.: La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo , Madrid: Akal, 1975. [1920]. Ver el Cap tulo XII ¿Debe participarse en los parlamentos burgueses? . pp. 49-62.

114 Las limitaciones del Parlamento , Servir al Pueblo , n' 79, 20 de junio de 1977. p. 2.

115 Elecciones: ¿Cambio de rumbo de los partidos? , Servir al Pueblo , n' 77, primera quincena de junio de 1977. p. 1.

116 Los diversos juegos del Sr. Presidente , Servir al Pueblo , n' 72, primera quincena de marzo de 1977. p. 1.

117 Elecciones: Algo mÆs que un voto , Servir al Pueblo , n' 75, primera quincena de mayo de 1977. p. 2.

118 Denegada la legalizaci n de Acci n Republicana DemocrÆtica de Espaæa , El Pa s , 22 de julio de 1977. 119 Laiz, C.: op.cit . p. 268.

120 El marxismo, fundamento de nuestra lucha , Servir al Pueblo , n' 76, segunda quincena de mayo de 1977. p. 2.; El MC y la revoluci n socialista en el Estado espaæol , Servir al Pueblo , n' 78, 4 de junio de 1977. p. 4-5.; Una carrera de fondo , Servir al Pueblo , n' 80, 8 de julio de 1977. p. 2.; En las publicaciones internas existen diferentes folletos relacionados con textos clÆsicos del marxismo o teorizando sobre los problemas de la revoluci n. Lo realmente importante es el carÆcter pœblico de Servir al Pueblo .

Como revolucionarios, como marxistas y como leninistas, sabemos que la legalidad de hoy no deja de ser, ademÆs, bastante problemÆtica. La burgues a, tras cuarenta aæos de represi n fascista, admite hoy la legalizaci n de las fuerzas democrÆticas y revolucionarias. La admite a regaæadientes, y solamente en la medida en que cree que su poder no estÆ hoy por hoy en entredicho. Pero dejarÆ de admitirla estamos persuadidos en cuanto vea su dominio en peligro. Es una ley hist rica que no permitimos ignorar: las Revoluciones solo se legalizan cuando triunfan. Eso nos exige estar ya desde hoy preparados, y obrar en consecuencia. 121

La estrategia pol tica es la mantenida desde hace dos aæos: la movilizaci n del pueblo para forzar al cambio pol tico. 122 El MC seguirÆ apostando por la unidad de la izquierda revolucionaria en torno a unos objetivos democrÆticos, 123 unidad que se tendrÆ que ir trabajando con tiempo a travØs de un debate pol tico e ideol gico, ya que de otra forma ser a imposible. 124 Del R o seæalarÆ en una entrevista que: la unificaci ha de portar-se a termini sobre unes bases pol tiques s lides i comuns que no siguin fonts de noves crisis . 125 Lo que propone es trabajar conjuntamente en objetivos concretos, y con ese trabajo puntual se irÆ fraguando la unidad a travØs de la experiencia concreta. 126

El MC reconoce que tras las elecciones de junio se han producido determinados cambios en la pol tica que dificultaron la labor de toda la izquierda revolucionaria, a favor de las fuerzas conservadoras y reformistas encabezadas por el PCE y el PSOE. Estos œltimos partidos se convirtieron en referentes para las masas, dado el modo gradual y legalista en que se ha ido produciendo el cambio de una forma dictatorial a una forma de dominaci n burguesa. 127 La no perspectiva de un cambio mÆs profundo, es decir, de ruptura, hace mella en el MC y en todo el conjunto de la izquierda revolucionaria, creando divisiones y conflictos. 128 El fracaso electoral afecta a la militancia generando decepciones y frustraciones, aunque en menor medida que en otros partidos que dieron al factor electoral mÆs importancia que el MC. 129 A partir de este momento el MC trabajarÆ para adaptarse a la nueva realidad pol tica.

Conclusiones

El MC estuvo trabajando durante el per odo analizado (1975-1977) a favor de la ruptura democrÆtica con la dictadura. Eran conscientes de que sin la unidad con otras fuerzas de la oposici n democrÆtica era imposible materializar su proyecto pol tico, que pasaba, en un primer momento, en la recuperaci n de las libertades democrÆticas. Por ello, trabajaron en la unidad de la oposici n a travØs de las plataformas unitarias par a poder llevar un programa m nimo conjunto. Una ruptura que cre an que se iba a producir si la oposici n se manten a unida, cuesti n que no

121 Ortiz, J.: El Movimiento Comunista, legalizado. S , pero menos , Servir al Pueblo , n' 81, segunda quincena de agosto de 1977. p. 6.

122 Las limitaciones del Parlamento , Servir al Pueblo , n' 79, 20 de junio de 1977. p. 2.

123 `lvarez Dorronsoro, J.: ¿Gobierno de concentraci n o unidad de la izquierda? , Servir al Pueblo , n' 82, segunda quincena de septiembre de 1977. pp. 1-2.

124

Sobre la unidad de la izquierda revolucionaria ,

  1. p. 3.

125 Archivo de la Democracia Universidad de Alicante, sig. Canig 512, Capdevila, M.: Eugenio del R o (MC) en Barcelona , Canig : setmanari independent dels pa sos catalans , 512 (30 de Julio de 1977). p. 22.

126 La izquierda revolucionaria y sus tareas. Caminos a evitar , Servir al Pueblo , n' 88, segunda quincena de diciembre de 1977. p. 3.

127 Ortiz, J.: ¿Hay crisis en la izquierda revolucionaria? , Servir al Pueblo , n' 84, segunda quincena de octubre de 1977. p. 2.

128 Una forma de expresi n de esta cr isis, es la expulsi n en septiembre de 1977 de casi la totalidad del ComitØ de Madrid tras enfrentarse con la direcci n respecto a la form a de organizaci n y por cuestiones

pol ticas.

129 Entrevista a `lvarez Dorronsoro, J. En Laiz, C.: La izquierda radical en Espaæa durante la Transici n a la Democracia , Universidad Complutense de Madrid, Tesis Doctoral, ApØndice, 1993. pp. 28-29.

Servir al Pueblo

, n' 81, segunda quincena de agosto de

JAVIER FERN`NDEZ RINC N

ocurri , ya que algunos partidos que formaban parte de ella acabaron negociando con el Gobierno, el cual trabaj para romper la unidad de la oposici n. A pesar de estas negociaciones en las que se aislaba a la izquierda revolucionaria, cuyo mÆximo ejemplo fue la «Comisi n de los nueve», pensaban que con el aumento de las movilizaciones de masas se podr a presionar suficientemente a estos partidos para lograr la ruptura. Tras la victoria de la opci n gubernamental en el referØndum de la Ley por la Reforma Pol tica, llegan a la conclusi n de que la ruptura va a ser dif cil, aunque no cierran su posibilidad. El triunfo del s en el referØndum debilitarÆ al proyecto de ruptura, puesto que el proceso de democratizaci n se irÆ dirigiendo hacia la negociaci n y el consenso. Por ello, iniciarÆn un proceso de unidad con otras fuerzas de la izquierda revolucionaria, al tiempo que intensifican la labor de difusi n de sus programas pol ticos. Las elecciones de 1977, a las cuales se presentan a travØs de coaliciones de electores dada su ilegalidad, dieron por cerrado el proceso de ruptura debido a dos motivos principalmente: por el establecimiento de un sistema democrÆtico y por la legitimaci n de la monarqu a. De igual forma su participaci n legitima el sistema pol tico a pesar de presentarse desde una posici n cr tica. Es te proceso se salda con la derrota pol tica del proyecto de ruptura del MC, as como de la derrota de toda la izquierda revolucionaria, que en los aæos siguientes se intensificarÆ.

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