D. Antonio comparte sus reflexiones sobre la unidad de España tras las conferencias en Asturias.
RLC (2016-03-13) Conciencia de España
Locutor 00
Acabo de llegar de Asturias, como sabéis, en los actos memorables, porque van a ser memorables, de Gijón y Oviedo, donde me he encontrado por primera vez, no con una masa de personas importante, entre los dos sitios, cerca de 800 personas, pero no es por el número, es porque nunca, desde los tiempos de la Junta Democrática, había visto tal decisión, tal entusiasmo, ante la idea de comenzar en Asturias una acción colectiva de toda España para recuperar la conciencia de la unidad de España mediante una acción de reconquista de esa conciencia, porque hubo un tiempo, claro,
Antonio garcía-trevijano
Eso no es como hubo un tiempo donde existió la conciencia de la unidad política de España. Y como eso se ha perdido, pues vamos a reconquistarlo. En cambio, sabéis que estoy en contra de todas las ideas que se llaman regeneración. Porque como España nunca ha habido una generación democrática, eso no puede ser volviendo al pasado como se encuentra en mirando al futuro, al presente y al futuro. En cambio, la conciencia de la unidad de España, eso es algo distinto. porque además es previo, anterior incluso a la libertad colectiva. Lo primero es la unidad del sujeto constituyente.
Locutor 00
Si España busca una constitución de la libertad política colectiva con representación verdadera y con separación de poderes,
Antonio garcía-trevijano
antes de toda constitución, lo primero es la unidad del sujeto constituyente, la unidad de España. Sujeto constituyente no es más que uno, España. ¿Cómo va a desaparecer de la conciencia si no es mediante el temor, la amenaza o la expansión de una idea de que es ridículo la idea de defender el patriotismo de España cuando es necesario? Si no fuera necesario, yo mismo Jamás en toda mi existencia anterior he defendido, ni me he declarado patriota, ni me ha importado, porque es un tema subyacente. Es como el amor de los hijos a su padre y a su madre. No tienen que estar pregonando. Se da por supuesto. La anomalía es que haya quien no quiera a sus padres. Igual pasa con el patriotismo. Es un sentimiento natural. Que no enemigos de todo tipo de exhibición ni de manifestación externa. Salvo que haya motivo para ello. Y el motivo es figurar en una guerra contra un enemigo exterior. Pues un mes antes de declarar la guerra no se habla de patriotismo. Y el día de declaración de guerra no hay más que un sentimiento y un grito en toda la nación afectada por una guerra. Y eso se llama patriotismo. Ahora Lo digo esto porque la experiencia que traigo de Asturias confirma que mi concepción de la patria de la nación, de la unidad española, es previa a la libertad política. ¿Cómo va a haber una constitución si previamente no hay una unidad de la conciencia del sujeto que quiere darse una constitución? Si España no está unida, no puede haber libertad política colectiva. Si está separada en trozos, habrá una suma, en el mejor de los casos, de libertades colectivas parciales La patria es anterior a la constitución y anterior a la libertad política, queramos o no queramos, no es cuestión de preferencia, que me guste más la derecha o el patriotismo, no. Es que mucho antes de que la humanidad descubriera la posibilidad de ser libre, ya sentía la necesidad de ser patriota. La unidad y la convivencia en un suelo común es en la patria. Y eso se da desde que tenemos conocimiento histórico de la existencia del hombre. Y estará siempre. El hombre es un animal territorial. Sí, sí, como los moníferos superiores. Y como es el hombre un animal territorial, tiene el sentimiento primitivo, instintivo, primario, de la defensa de su territorio, donde tiene su vida. Esto no quiere decir que la naturaleza humana haya permitido un progreso continuo de la mente, no sólo para comprender mejor el mundo exterior, que es la ciencia, sino también para conocer mejor el mundo interior, que es la función de la psicología. La ciencia hoy ya nos ha descubierto muchas cosas referentes al patriotismo y a la diferencia con los pueblos primitivos. Y nos ha enseñado también la ciencia de la filosofía, la psicología, la diferencia abismal que existe entre un sentimiento y la conciencia. ¿A qué nos enfrentamos hoy en España cuando queremos dialogar, hablar, conocer, reconocer a un separatista catalán o vasco? Pues la conversación es imposible. No hay un punto común de entendimiento. Y yo diré, ¿por qué? Pues que el catalán separatista y el vasco separatista parten de un instinto primario, elemental, que se llama sentimiento. Ellos dicen, no, no, no, es que nosotros sentimos sentimiento. Cataluña como una nación independiente porque es nuestro sentimiento. Y lo mismo diría el básico. Bueno, ¿y a nosotros qué nos importa el sentimiento? ¿Acaso el sentimiento es una cuestión decisiva en el amor, figurado? ¿Decisiva en el mantenimiento de una familia? ¿Pero qué nos importa el sentimiento? en el desarrollo de una nación moderna. El sentimiento quedó mucho tiempo atrás. Explica la formación de las naciones por un sentimiento común. Ser nacionales pertenecientes al mismo origen territorial. Los genes sienten la afinidad con el que. Por eso el diálogo es imposible. Si dice un catalán que él se siente catalán, Tú le vas a decir, bueno, y yo me siento español. ¿Hay manera de dialogar? Cero. Imposible. Porque la base es el sentimiento. Lo más primitivo que puede haber en una conversación. ¿Y qué oponemos nosotros ante el sentimiento separatista? La conciencia política. Ah, la conciencia es otra cosa, amigo, eh, cuidado, que la conciencia ya no es una intuición inmediata, que en la conciencia hay percepción de algo exterior que al haber de ser, tomar conciencia de lo que ves, sientes fuera, es la autoconciencia de ti mismo, es que la conciencia no es un simple espejo, que refleje una realidad exacta fuera de ti. No, no. Ahí está proyectada tu propia personalidad, tu propio temperamento, tus propias determinaciones. Por eso es un recorrido automático de ida y vuelta. Eso no está hecho para mentes primitivas. Para eso tiene que haber habido una evolución de siglos que se llama la cultura. Y en la cultura ha introducido la noción de conciencia para determinar también el concepto de nación. No basta el sentimiento. Para personas primitivas sí, le es suficiente. Pero España ya no es, ni ha sido hace tiempo, que no es un país primitivo. Eso no quiere decir que sea un país reflexivo. Pero sí tiene conciencia. Otra cosa que esa conciencia hoy está humillada. Es una conciencia desdichada, desgarrada, doblada, sometida, con vergüenza de manifestarse. Eso es otra cuestión. Eso no quiere decir que no haya conciencia de España, de la unidad española, conciencia de la unidad colectiva. Eso no lo hay, pero está en esa situación de desdicha de la que hablaba Hegel. Pero para Hegel era un momento de la conciencia, porque con el reglo a su filosofía dialéctica, pues en los momentos de la dialéctica veía un momento instintivo que era el sentimiento, la conciencia no existe, es sentimiento. Un segundo movimiento ya de conciencia que le llama infeliz, desdichada, que es ya una conciencia que está no naciendo ni siquiera sino que abortada que no se desarrolla hasta que llegue el tercer momento de la apaciguamiento de la conciencia para establecerse con como el momento final de esa dialéctica, que a su vez produce otra. Bien, yo no soy hegeliano, nunca lo he sido, lo estudié desde muy joven, y esa es la razón por la que nunca fui marxista. Porque para ser marxista consciente, primero hay que conocer profundamente a Hegel, si no, no entiende a Marx. Yo conocí a Hegel, lo estudié, y no fui por eso nunca marxista, porque es un desarrollo, desde el punto de vista de la izquierda, de la dialéctica de Hegel. Bien, ahora ante los catalanes, ante los vascos, ¿cómo vamos a pretender convencerlos de nada? Porque la conciencia no puede hacer nada ante un sentimiento. Si es que el sentimiento presupone la inconsciencia. Pero no os dais cuenta que exactamente el sentimiento que funda, sí, sí, el amor, el arte, las intuiciones, es inconsciente. ¿Creéis que si el amor fuera consciente del núcleo y su porvenir se produciría? Es que la base del amor es la inconsciencia. Esa es la base de la atracción amorosa y de las afinidades electivas y de las afinidades espirituales, la inconsciencia. En cambio, llega un momento en el desarrollo de la humanidad que el concepto de nación pasa a ser motivo esencial de la conciencia ciudadana. ser ciudadano porque se pertenece a una nación y de eso no se tiene solo sentimiento eso es primitivo se pertenece a la nación porque se tiene conciencia de ser nacional y esto nos va a llevar a unas consecuencias inesperadas porque son tan pocos los filósofos, los pensadores que se detienen en lo elemental para analizarlo siguen pensamientos rutinarios del pasado sin pensar que son la mayoría de las veces erróneos, contraproducentes o perturbadores. ¿Cómo puede la humanidad reparar el terrible crimen del nacionalismo, entendido como totalitarismo? Porque en el nacionalismo lo que se destaca es el concepto de nación. Ah, bien, ¿por qué ese horror hoy a la nación española? Ah, porque se cree que es un concepto fascista, de ultraderecha, reaccionario. Veámoslo más de cerca, a ver si eso es verdad o es producto de una propaganda sin contestación de un lema creado por quién, creado por las víctimas de las potencias que abrazaron el fascismo, el nazismo, el totalitarismo, el franquismo. Ahí vamos, de fondo, tirémonos a esa piscina para descubrir qué es lo que hay ahí dentro, ese error tan monstruoso que ha sido confundir la nación con el Estado. Naturalmente que se fue Franco, Hitler, Mussolini, ¿Pero a quién dieron el poder? ¿Se lo dieron a la nación o se lo dieron al Estado? Hablaron de nación al principio porque los primitivos románticos que reclamaron el valor de la nación, los Fistes, los Hegel, el idealismo alemán, Sí, hablaron de nación. Pero ni Hitler, ni Mussolini, ni Franco hablan de nación. Eso es mentira, una propaganda. Todo es Estado, Estado, Estado. ¿No es Mussolini el que crea la nación de Estado total? Sí, Mussolini la crea. ¿Y luego qué hace Hitler? Copiar a Mussolini. La idea es de Mussolini. ¿Y Franco qué hace? Seguir a Mussolini. Son Estados totales. Pero ya veréis que eso no quiere decir que el fascismo y totalitarismo se confundan. Es otra cuestión. Ahora estoy haciendo una introducción de una reflexión que he iniciado en Asturias, en Gijón y en Oviedo. Una reflexión aún no terminada, por mí sí, donde digo que es vergonzoso que no nos demos cuenta que el enemigo de la unidad de España es el Estado. ¿Pero qué estoy diciendo? La verdad. ¿Acaso no es el Estado de autonomías? No es Estado. ¿Acaso la Generalitat de Cataluña no es el Estado? ¿O la autonomía vasca, el gobierno vasco no son el Estado? ¿Y los catalanes y los gallegos? ¿Pero quién está preparando, favoreciendo, financiando la destrucción de la unidad de España, de la conciencia española? El Estado. Ningún nacionalismo catalán está enfrente de nosotros. Está el Estado catalán. ¿Por qué creéis que los catalanes han superado los catalanes, los vascos y toda la prensa española y los gobiernos españoles si les da vergüenza emplear el nombre de España? ¿Por qué creéis que se borra el nombre de España y se dice este país? No, mucho más frecuente que eso. Es decir, el Estado español. Esa es la palabra clave. España es el Estado español, porque eso fue para Franco, para Hitler, para Mussolini, para el fascismo, para el totalitarismo. Estado y no nación. Nación fue un pretexto. La patria, sí, es un concepto que pertenece a la nación. Y el fascismo y el totalitarismo se apoyaron en esos instintos sentimentales primarios, como el sentimiento de la patria, para traicionar a los ideales nacionales mediante un Estado totalitario. El Estado es enemigo de la nación, se hace dueño de la nación. Eso fue Hitler, Mussolini y Franco. ¿Y quiénes son ahora los nuevos gérmenes del fascismo, del totalitarismo? Lo diré claramente. Los gobiernos autónomos que no quieren pronunciar la palabra España, los que dicen Estado español, los que hablan del Estado catalán, pero no examináis que uno a uno de los preceptos de las medidas que toman los separatistas catalanes, la han tomado todas y no le quedan más que dos que están a punto de conseguir. para ser un Estado, no una nación. ¿Cómo va a ser una nación? Si está alimentada por murcianos andaluces. Nación, nada. En Cataluña no hay nacionalismo. Es mentira. Es una propaganda para poder atacar al nacionalismo español. ¿Qué otra propaganda? Todo eso es falso. Hace falta un pensamiento nuevo, virgen, puro, que diga la verdad. ¿Para defender a quién? A España. A la unidad. Para ser patriota hay que ir a la verdad. Digo el ejemplo que he tomado de Cataluña. ¿Por qué Cataluña insiste en dos cuestiones ya básicas para hacer qué? Lo que quiere ser un Estado catalán. ¿Qué pide? Autonomía fiscal, bien sea a través de un convenio o directamente, y embajadas exteriores. Se acabó. Ahí ha terminado el periplo. Estado catalán, embajada y fisco. ¿Qué tiene que ver eso con el nacionalismo catalán? Cero. No hay nacionalismo catalán, no es verdad. Escarba en la conciencia del más separatista y no resiste un minuto. Asoma enseguida la frustración de la conciencia española que tiene. Frustrada. Infeliz, agarrada, doblada. Fue el gran filósofo Spinoza. el que habló de una conciencia, en latín conciencia, morsus, que significa mordida. Uy, que vaya concepto que aparece aquí. De manera que una conciencia mordida, lo normal es que produzca un arrepentimiento, ¿Y en forma de qué? No, no lo produce. Ahí aparece ya la ambición personal, arrepentimiento, nada. En su lugar, lo que aparece es un sentimiento nuevo que no aflora, que se llama remordimiento. Porque el remordimiento es un sentimiento que evita el arrepentimiento. Hay un remordimiento catalán, Yo lo descubro cuando hablo con hombres inteligentes o sinteros que son capaces de trascender la propaganda catalanista. Remordimiento. Eso lo analizó muy bien Kierkegaard. La diferencia entre remordimiento y arrepentimiento. Arrepentimiento no. Al contrario. Siguen empujando contra España, impulsando la separación catalana. pero está produciendo un retorcimiento, un morsus de la conciencia, un remordimiento incapaz de rectificar, porque ese es el remordimiento, en el remordimiento no hay ningún ánimo, ni de cambio, ni de protesta, eso es el arrepentimiento, eso requiere una pena. Porque el arrendimiento implica padecer una pena. En el remordimiento no, porque te la sufres tú mismo y dices, no merece la pena sacarla, la escondes. Ahí está el remordimiento y a cambio de eso, escondida, sin sacarla tú a tu propia superficie, estás lanzando la traición a tu profunda conciencia que es española. Y el catalanismo se presenta como un remordimiento oculto de la conciencia española. Esa es la razón por la cual, el motivo profundo de mis discursos, que no pueden ser como ahora, que están dirigidos por mí solo, ante personas que no están reunidas, que la reflexión es mayor, pero los conceptos esenciales es lo que he dicho en Asturias, en Gijón y en Moviedo. El redescubrimiento del concepto nuevo de nación, que no es ...la idea que no han transmitido... ...que eran los totalitarismos... ...nazis o fascistas... ...la nación es un contexto sano... ...elemental... ...y sobre la nación se edifica... ...se construye, se apoya... ...la organización... ...del Estado, que es una organización... ...mucho más reciente... ...y que no es histórica... ...en el sentido de permanente... ...pues igual que ha nacido un Estado... ...puede también contemplarse su desaparición... ...en cambio... La superación de un sentimiento nacional no implica la desaparición de los sentimientos nacionales integrados por ser de orden inferior en el punto de vista geográfico o genético. Por ejemplo, Estados Unidos. ¿Acaso los Estados Unidos han perdido el afecto por sus respectivas naciones, en absoluto. ¿Acaso el patriotismo de Estados Unidos sofoca o está en contra del patriotismo, del nacionalismo de los estados que componen la Federación? En absoluto. ¿Por qué en Europa se produce esa deformación tan horrible? Porque no ha habido arrepentimiento. Y en su lugar queda un remordimiento. En Alemania e Italia no ha habido arrepentimiento porque no ha habido juicio contra el nazismo, el fascismo y el franquismo. El tribunal o el juicio de Nuremberg fue solamente para hacer un gesto que condenando a unos pocos, se condenará un sistema. Pero el hecho es que vencido por las armas de Estados Unidos y de la Unión Soviética, el nazismo totalitario alemán, el pueblo alemán sabe, porque tiene remordimiento y no lo manifiesta, porque no está arrepentido, pero sabe que ya no puede llamarse alemán. que no puede ser patriota alemán. Ese sentimiento todavía dura y se transmite a toda Europa, a la Europa dominada por el fascismo, el nazismo y el franquismo. Y esa es una conciencia europea tan humillada, tan remordida en el sentido de Spinoza, Una constitución tan, tan dañada, tan sangrienta internamente, tan mordida, repito, que solamente produce un remordimiento estéril y sin arrepentimiento. Y tienen que inventarse los alemanes la expresión patriotismo constitucional porque es imposible que el pueblo pueda decir patriotismo alemán. Después del holocausto, imposible. Pues eso, más o menos, ...con menor intensidad que allí... ...con menor dramatismo es lo que pasa en España... ...por eso... ...he iniciado en Asturias... ...un gran movimiento... ...de acción... ...no de organización política ni de ideales... ...eso ya está definido en el MCRC... ...el MCRC... ...ha iniciado en Asturias... ...un llamamiento... ...una convocatoria nacional... ...al sentimiento nacional de España... para recuperar lo que alguna vez hubo y se perdió, sobre todo después del régimen franquista. No el sentimiento, la conciencia política de España, mediante una expedición de la conciencia espiritual, moral, que parta de Covadonga, porque ahí está el símbolo de la unificación, de la reconquista. de territorios que habían sido ocupados por una cultura opuesta a la que antes existía. Se llama española la anterior y musulmana la que existió después. Pues la reconquista, esa reconquista, el nombre es buenísimo, porque no hay ninguna posibilidad de regeneración. Ni vuelta atrás en cuestiones de orden moral o espiritual. Porque España nunca ha tenido una conciencia ni de libertad política colectiva ni de democracia. Ni tampoco en la República Segunda. Tampoco. Hay que tener el valor de decirlo. Yo soy republicano. El CRC es un movimiento profundamente republicano. Conscientemente republicano. Con voluntad de acción republicana. Pues hay que decirlo. La Segunda República no tuvo conciencia. de España. La izquierda lo confundió con el sentimiento. En la República ya aparecieron los Comani, los Macías, ya aparecieron los signos del separatismo. Y la República no supo cómo responder porque la República estuvo basada en un sentimiento primitivo de lo español, no elaborado. Y en cambio, ahí ya surgió el Estado Español. Y como surgió el Estado español, es normal que el ejército se sublimara. ¿En nombre de qué? ¿De la guerra civil? No fue en nombre del Estado. La guerra civil fue en nombre de dos conceptos opuestos sobre la nación. Y el vencedor se aprovechó de ese sentimiento nacional, puso el nombre de nacional en a lo que no era nacional, porque la guerra fue ideológica y tan nacional era un bando como el otro. Y al otro le puso el bando rojo y al azul le llamó Franco y toda la prensa y el mundo le llamó los nacionales. ¡Qué error! ¡Qué prejuicio! Nacionales eran todos los españoles de uno y otro bando. Uno eran azules y otro eran rojos. Nacionales ambos. Y hay que recuperar el sentido de nación y de nacional. No tiene nada que ver con el franquismo. Es muy anterior. Nosotros representamos la pureza de un sentimiento patriótico porque ese es anterior a todo Estado moderno. Todos los Estados nacen de un sentimiento primitivo nacional de lo patriótico. Esta introducción la hago antes de responder a las preguntas. Porque he querido resumir. Lo que he vivido. Con tantísima emoción en Asturias. Algo nuevo. No solo por ello. Por mí mismo también. Son nuevas meditaciones. Nuevas reflexiones que inicio. Para recuperar el término nacional. Y de nación para todos los españoles. Cualquiera que sea su ideología. Y la república. teoría pura de la república constitucional nos obliga a recuperar el concepto de nación española como fundamento de sostén de un estado español pero lo sustantivo va a ser la nación el estado no el estado catalán ya lo sabemos lo que quiere ser como el vasco como el canario el gallego lo que queráis falso todo porque sobre ese tipo de estado está dentro la conciencia española mordida, infeliz, desgraciada. Y vamos a liberarla con un movimiento de paz, de apaciguamiento, con esa marcha colectiva de todas las regiones y provincias españolas que van a partir de Comadonga para ir sumándose en dos itinerarios. Uno, por toda la costa atlántica del Cantabrio, Cantábrico, rozando los Pirineos hasta llegar a invadir la plaza de Cataluña, invadir pacíficamente. Durará la marcha siete días, ocho días llevaremos. No hay que ir con prisa porque en cada localidad irán sumándose miles y miles de españoles de uno y otro bando. porque ya no hay bando lo hubo en la guerra civil y ahora todas estas políticas nuevas de emergentes están resucitando que el bando azul de Rivera y el bando rojo de Pablo Iglesias pero que es esto que marcha hacia atrás de la historia no nosotros vamos siempre mirando adelante al futuro a la creación de algo distinto y mejor de lo que hay