emisión Nº 31 del programa de IntereconomíaTV presentado por Juan Manuel de Prada Fecha: 22 de mayo de 2011 Tema: La partitocracia
Contertulios: Alfredo Dagnino, José Luis Requero, Ignacio Camuñas y Federico Castaño.
también disponible en Youtube (con subtítulos automáticos): https://www.youtube.com/playlist?list=PLVw8hISUcZM5u_QA9Ixi2iZShD725qKnD
etiquetas: política, españa, partitocracia, partidos políticos, corrupción
Lágrimas en la lluvia - 031 - La partitocracia
Desconocido
Un saludo.
Locutor 02
Muy buenas tardes a todos. Bienvenidos a esta trigésimo primera entrega de Lágrimas en la Lluvia, el programa que aspira a marcar la diferencia en complicidad con un público diferente. Hoy, día 22 de mayo de 2011, festividad de Santa Rita de Casia, se celebran en España elecciones municipales y autonómicas. Y a la protección de Santa Rita, que no en vano es abogada de las causas imposibles, acogemos nuestro programa en el que trataremos de ahondar en una de las causas primordiales de la decadencia de nuestro sistema democrático. que no es otra sino el poder desmesurado que acaparan los partidos políticos convertidos en grandes empresas de marketing electoral sujetos a dinámicas de escalafón que premian la obediencia a las consignas y la adhesión ciega al líder. Partidos políticos que se benefician de las subvenciones más rumbosas para sus labores de proselitismo a la vez que obtienen préstamos de los bancos en las mejores condiciones posibles. Esas condiciones que a usted se le niegan cuando desea comprar un piso o montar un negocio. Y con donaciones de deuda de las que usted no podrá beneficiarse jamás cuando su negocio fracase, Dios no lo quiera, o el pago de su hipoteca se le haga en exceso oneroso. Y todo ello a cambio de todo tipo de favores cuando alcanzan el poder. Partidos políticos que han logrado desvirtuar el sentido de nuestro voto mediante un sistema de listas cerradas y bloqueadas elaboradas por sus órganos de gobierno que se rigen según los mecanismos más férreos de la dictadura interna y cierran el paso a quienes entienden la política como una vocación de servicio público organizándose al modo de oligarquías endogámicas. Partidos políticos, en fin, convertidos en maquinarias implacables de conquista del poder que contaminan todos los poderes básicos del Estado, que desvirtúan la independencia de los medios de comunicación y mantienen turbias alianzas con la plutocracia, formando con ella una amalgama inexpugnable que redunda en perjuicio del pueblo. Pero en esta partitocracia rampante... ¿Qué papel se le asigna al pueblo, que ya ni siquiera es pueblo, sino ciudadanía gregaria y amorfa, ciudadanía sin mística ni estética, resignada a comulgar con las ruedas de molino que le obligan a tragar los partidos políticos? Pues el papel que se le ha asignado al pueblo es meramente retórico, es el papel de votar a tales o cuales siglas a las que han logrado que el pueblo humillado se adhiera instintivamente. Lo de menos es lo que tales siglas encubran, que con frecuencia es lo mismo, disfrazado con ropajes aparentemente distintos. De lo que se trata es de que votando tales o cuales siglas participemos del zafarrancho electoral en el que los partidos políticos actúan como los camorristas que después de emborracharse en un bar discuten hasta desgañitarse, se arrojan sillas y mesas a la cabeza y al final logran que el dueño no les cobre las copas. Solo que en las contiendas electorales, quien es expulsado del VAR no son los camorristas, sino el atribulado dueño, a quien además le tocará pagar el estropicio mientras los camorristas se hacen con el control de las instituciones que deberían estar al servicio del pueblo, desde los sindicatos al Poder Judicial, pasando por las universidades, las cajas de ahorro que han dejado esquilmadas o la prensa. Pero la partitocracia no sólo degrada las instituciones públicas hasta destruirlas, convirtiendo a los partidos políticos en un órgano más del Estado. También degrada a la sociedad, convirtiéndola en un organismo desvinculado. a la que primero se agita con consignas ideológicas que actúan a modo de implantes emocionales para después convertirla en una papilla que se resigna al clientelismo, que acepta la corrupción como un mal endémico e irremediable del sistema, que entrega su voto como si se tratase de un cheque en blanco con el que luego los partidos pueden hacer sus enjuagues y combinaciones según la conveniencia de cada momento, y ajenos a los principios que en su día invocaron para sonsacarnos el voto. Apoyados, por supuesto, en una legislación que consagra sus privilegios y en un sistema electoral deliberadamente diseñado para perpetuar su hegemonía. Sobre las lacras de la partitocracia y sobre sus posibles soluciones, así como sobre las deficiencias de nuestro sistema electoral, discutiremos hoy en compañía de Antonio García Trevijano, Carlos Flores Juverías, José Luis González Quirós y Alfredo Dagnino. Les prometo un coloquio formidable. Pero antes, como siempre, María Cárcava les anticipa la película que lo ilustrará.
Locutor 00
Muy buenas tardes, Juan Manuel, y muy buenas tardes a todos ustedes. El film que emitiremos a continuación data del año 1986 y lleva por título El disputado voto del señor Cayo. Está basado en la novela homónima de Miguel de Libes y fue dirigido por el burgalés Antonio Jiménez Rico, quien ostenta el honor de ser el director que más adaptaciones ha hecho del escritor vallisoletano. Tres en total, pues a la que hoy emitimos hemos de sumar las ratas y retrato de familia basada en la novela Mi idolatrado hijo Sisi. Jiménez de Rico, quien fuera director de la Academia de Cine entre 1988 y 1992, se encargó de escribir el guión de esta cinta con ayuda de Manuel Madji, también por cierto familiarizado con la obra de Delibes, pues no en vano fue guionista de Los Santos Inocentes dirigida por Mario Camus. El veterano Alejandro Ulloa se encarga de la fotografía de este drama rural tras una trayectoria avalada por taquillazos como Las chicas de la Cruz Roja o Atraco a las tres y por obras maestras del Spaghetti Western como Salario para matar o Los compañeros o, ¿por qué no?, del fantaterror hispano como Pánico en el Transiberiano o El retorno del hombre lobo. En el reparto del disputado voto del señor Cayo encontraremos a una jovencísima actriz debutante, Lidia Bosch, que interpreta a la idealista Lali. Bosch será escoltada magistralmente por un convincente, Juan Luis Galeardo, en el papel del noble diputado Vicente. Y también por Iñaki Miramón, que interpretará al fatuo Rafa. Aunque si alguien destaca en el reparto es sin lugar a dudas Francisco Raval, el señor Cayo Fernández, que representa la resistencia agónica de la España rural frente a los políticos de convicciones precocinadas que se internan en los pueblos de Castilla para captar el voto de los lugareños, a quienes desde una absurda concepción urbanita consideran paletos a los que enseñar. Pero en Cureña se tropezarán con un anciano de aspecto corpulento, corazón de labriego y personalidad limpia que cambiará para siempre el horizonte de sus vidas.
Locutor 02
El disputado voto del señor Cayo, novela publicada en 1978 en pleno alborear de nuestra democracia. Nos plantea un muy interesante y revelador contraste entre la ciudad y el campo, característico de la obra de Miguel de Libes. Mientras la ciudad es el ámbito donde triunfan el ruido, el artificio y la charlatanería, el campo es mostrado como refugio del silencio, la autenticidad y la sabiduría. También aprovecha de Libes la oportunidad para confrontar la retórica hueca del lenguaje politiquillo, llena de clichés y topicazos, cuando no de muletillas malsonantes y sórdidas, como ocurre con Rafa, que no hay vez que abra la boca que no suelte un taco, frente al lenguaje austero, límpido y profundamente moral del señor Cayo. Y este choque, con una forma de vida infinitamente más elevada que la suya propia, hará finalmente que Víctor, el candidato encarnado por Juan Luis Galiardo, un hombre sensible y honrado, acabe resolviendo sus contradicciones íntimas del único modo posible, abandonando la mentira en la que hasta entonces había vivido. Adaptar a Miguel de Libes siempre ha sido garantía de éxito, como bien probaron Antonio Mercero en La Guerra de Papá y Mario Camus en Los Santos Inocentes. La adaptación realizada por Jiménez Rico y Manuel Matji añade algunas novedades a la novela de de Libes, sobre todo en la estructura narrativa de la historia. Así, por ejemplo, el inicio de la acción se sitúa en los años 80, con el PSOE ya en el poder, de tal modo que la trama principal es narrada mediante flashbacks, a partir de los recuerdos de Rafa y de Lali. Este cambio es sustancial para el discurso político del film, que se hace eco del desencanto que el partido en el poder había provocado en muchos de sus simpatizantes después de que hubiera traicionado a algunos de los ideales defendidos cuando se hallaba en la oposición. Las tres vueltas al pasado que vertebran el disputado voto del señor Cayo, rodadas en color, a diferencia de las escenas ubicadas en tiempo presente, rodadas en blanco y negro, además de proponernos una visión nada complaciente de la política como fábrica de falsedades, constituyen una elegía desgarradora sobre la agonía de la vida rural, una agonía llena de grandeza y misterio humano que encarna un Francisco Raval... que como en él era costumbre, está simplemente olímpico. Que ustedes la disfruten. Los aullidos lastimeros del perro del señor Cayo mientras el automóvil de Rafa se aleja de Cureña, convertido ya en un pueblo fantasma, son una metáfora dolorosísima del abandono y la soledad. En Lágrimas en la lluvia nada nos hace huyar más lastimeramente que la lejanía de nuestros espectadores. Por eso hemos dispuesto una cuenta de correo electrónico a la que pueden hacernos llegar todas sus opiniones y sugerencias. ¿Nos han dejado solos esta semana nuestros espectadores, Cárcava?
Locutor 00
Nada de eso, Prada, nada de eso. La verdad es que hemos recibido muchísimos correos como cada semana, Juan Manuel. Correos como el de Fernando Cabrera, que desde Alicante nos pide que dediquemos una edición de nuestras lágrimas a analizar la situación del sistema sanitario español. Por su parte, Tomás Trebón, desde Valencia... propone que imitamos un film que creo que tanto a ti, Juan Manuel, como a mí nos encanta. Novio a la vista, dirigido por Luis García Berlanga y guionizado nada más y nada menos que por Edgar Neville. Antonio López desea que hablemos de las purgas del comunismo. Nuria Rodríguez muestra gran interés en que tratemos en Lágrimas de evaluar los efectos reales y devastadores de la crisis económica en el día a día de los que realmente la sufren. Respecto al coloquio que dedicamos el domingo pasado sobre las autonomías, Alfonso Villar nos da su opinión al respecto. El Estado autonómico obedece a una ambición ilimitada de los reyes de Taifa sustentada en la incultura del pueblo, que ha sido cultivada con esmero gracias a la manipulación de los medios de comunicación y a un sistema de educación que está siempre al servicio del poder. Juan Manuel, muchos amigos de nuestras lágrimas nos manifiestan el doble sentir respecto a las autonosuyas. La película de Rafael Gil que emitíamos la semana pasada, por un lado, les parecía divertidísima, pero por otro lado les parecía todo un dramón por su extraordinario parecido con la realidad. Comprensible. Ya saben ustedes que pueden ayudarnos a seguir mejorando con sus opiniones y sugerencias que han de enviarnos a la siguiente dirección de correo electrónico, lágrimas arroba intereconomía punto tv. Repetimos, lágrimas arroba intereconomía punto tv.
Locutor 02
Ahí siempre estaremos algunos de nosotros esperando sus mensajes, esperando sus sugerencias y tratando de hacerlas realidad. Nuria nos pedía un programa sobre la crisis económica, además contemplada desde la perspectiva de aquellos que más la sufren. contemplada desde la pavorosa devastación que está esta crisis perpetrando en el tejido social entre los trabajadores que pierden su empleo. Y así procuraremos hacerlo en breve. Asimismo, trataremos de hacer un programa sobre sanidad, La semana pasada, uno de nuestros invitados, Federico Castaño, decía que muy probablemente, si no es después de estas elecciones que hoy se celebran, será después de las próximas legislativas, los partidos políticos empezarán a hablar de copago sanitario, mientras mantienen sus 17 televisiones regionales privadas, mientras mantienen sus embajaditas regionales en todas las ciudades europeas, etc. De manera que sí, vamos a hablar de muchos temas, pero hoy tenemos un tema suculento, un tema que estoy seguro que a nadie dejará indiferente. No vamos a hacer proselitismo, naturalmente, puesto que estamos todavía en horario electoral. No vamos a hacer proselitismo de ningún partido, pero sí vamos a analizar... ese cáncer de nuestra democracia que es la partidocracia. Y para ello contamos, como todos los domingos, con cuatro invitados de excepción. En primer lugar está con nosotros Carlos Flores Juverías, doctor en Derecho por la Universidad de Valencia y licenciado en Ciencias Políticas por la UNED. Es profesor titular de la Universidad de Valencia y director de la revista Cuadernos Constitucionales. Amante del séptimo arte, cuenta con títulos como todos los films del presidente, la presidencia de Estados Unidos vista a través del cine, y retratos de una ambición, políticos, campañas, elecciones y parlamentos vistos a través del cine. Muy buenas tardes, muchísimas gracias por estar con nosotros, Carlos. Buenas tardes, gracias a vosotros, naturalmente, por la invitación. Es un placer tenerte entre nosotros, como lo es, sin duda alguna. Nuestro siguiente invitado, Antonio García Trevijano, abogado político y pensador republicano. En 1974 organizó y coordinó la Junta Democrática de España. Ha publicado más de mil artículos en diarios tan diversos como ABC, El País, El Mundo o La Razón. Y es autor, entre otros, de los libros La Alternativa Democrática, donde... ya denuncia algunos de los temas que hoy van a ser asunto de este coloquio, el discurso de la República, del hecho nacional a la conciencia de España, frente a la gran mentira o pasiones de servidumbre. Su obra más reciente es la monumental Teoría Pura de la República, editada por El Buey Mudo. Muy buenas tardes, Antonio, muchísimas gracias por aceptar nuestra invitación.
Locutor 01
Gracias a ti, al programa.
Locutor 02
Está con nosotros también, muchísimas gracias, Antonio, por tu presencia. Está con nosotros un conocido de nuestros espectadores, a quien ya han tenido ocasión de... apreciar en anteriores programas. Se trata de Alfredo Dagnino, letrato del Consejo de Estado y profesor de Derecho Constitucional y Administrativo. Ha sido hasta hace unos pocos meses presidente de la Asociación Católica de Propagandistas y de la Fundación Universitaria San Pablo CEU. Persona de gran prestigio en numerosos ámbitos de la vida civil, especialmente en el campo de la educación y del derecho, es en la actualidad presidente de la Fundación Intereconomía. Muy buenas tardes, querido Alfredo, muchísimas gracias por tu presencia. Y por último, cerrando, nuestro cuarteto de ases. Se encuentra con nosotros también un asiduo de lágrimas en la lluvia, José Luis González Quirós, profesor de filosofía en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y profesor de la Escuela Contemporánea de Humanidades. Es miembro de los consejos de redacción de Nueva Revista y de la revista de libros, entre otras. Y entre sus obras merecen destacarse una apología del patriotismo, repensar la cultura o el porvenir de la razón en la era digital. Buenas tardes también, José Luis. Muchísimas gracias por acompañarnos nuevamente. Muchísimas gracias. Es un honor. Y bueno, yo creo que es de justicia hacer algún breve comentario. ¿Alguna breve alusión o mención a la película que acabamos de ver? Estoy seguro que os habrá suscitado curiosidades y reflexiones sobre el asunto que hoy nos ocupa Carlos, ya que ha sido promotor, organizador de varios ciclos de cine político en Valencia. Seguro que nos tienes algo que comentar sobre el disputado voto del señor Cayo.
Locutor 05
Abro con mucho gusto el fuego. Yo creo que esta es una película estimable y me parece un acierto haberla programado en esta tarde de elecciones por varios motivos. El primero de ellos, por su calidad cinematográfica. Es una película con varios elementos positivos. Desde luego, una buena dirección, un magnífico guión, una muy buena interpretación, la de Paco Raval. Y digo una, no digo varias, porque las demás me parece que son bastante calamitosas, pero la de Paco Raval es espléndida. Y, por supuesto, el hecho de que esté basado nada más y nada menos que una novela de Miguel de Libes. Todo eso lo coloca muy por encima de la media de lo que el cine político español de la transición ha dejado como legado, aunque bien es cierto que esa media es extraordinariamente baja. El cine político español de la transición es un cine de muy bajísima calidad, de muy bajísimo presupuesto... Y que la verdad es que no ha dejado para la historia del séptimo arte mucho más legado que el que hemos visto y alguna otra cosita más. Y luego, por otra parte, la otra cuestión que me parece interesante enlaza un poco con lo que has dicho en tu presentación. Cuando te has preguntado, bueno, y en el mundo de la política, en los procesos electorales, ¿dónde quedan los electores? Ya sabemos dónde están los partidos y los políticos, pero ¿qué pintan los ciudadanos? Bien, en el cine político los ciudadanos pintan bien poco. La inmensa mayoría de las películas políticas son películas protagonizadas por los políticos. Películas que se desarrollan en los pasillos, en los restaurantes, en los hemiciclos de los parlamentos, en los contubernios en donde se cuecen las grandes decisiones, pero en los cuales...
Locutor 02
Bueno, y en la cama. Y en la cama en alguna ocasión.
Locutor 05
La política hace extraños compañeros de cama, es una frase hecha. Pero los ciudadanos salen bien poco. Y aquí en el disputado voto del señor Cayo no solamente sale un ciudadano, sino que además es un ciudadano de carne y hueso y además es un ciudadano que se coloca, es colocado por el guionista y por el novelista. Al mismo nivel, cara a cara del político, hablándole de tú a tú.
Locutor 02
Aunque sospecho que si el señor Cayo hubiese sabido que lo llamabas ciudadano, te hubiera pegado con la cacha o bastón. Efectivamente. Con esa con la que le sacude al lagarto en estos momentos, según pueden ver nuestros espectadores. Pero sigue, sigue.
Locutor 05
No, decía que eso hace que esta película sea ya de por sí interesante de ver. Es decir, no es habitual que el cine político coloque al ciudadano, al hombre de a pie, al hombre de la calle, en este caso no es al hombre de la calle, es al hombre del campo, mucho más atípico todavía, al mismo nivel que el político y que incluso a la postre termine dándole elecciones al político. Yo creo que la frase que resume esta película es la frase que pronuncia Víctor Velasco, hemos venido a redimir al Redentor, es decir, hemos venido... a salvar a quien no necesita ser salvado, lo cual dice mucho acerca de la irrelevancia de los políticos. De todas maneras, a mí la frase que más me gusta de la película no es tanto esa como aquella otra en la que dice qué es lo que pasará el día que en el mundo no haya ni un solo hombre que sea capaz de saber para qué sirve la flor del saúco.
Locutor 02
Bueno, esa reflexión es maravillosa. Yo, que he sido un lector no empedernido, sino furibundo, me atrevería a decir, de Miguel de Libes, quizá fue mi primer maestro en la adolescencia, me leí todos sus libros en la biblioteca. Y cuando tuve dinero para comprarlos, me los compré todos y ahí están en sus ediciones de Destino Libro, la colección de bolsillo de la editorial Destino, la vieja colección de bolsillo, en las estanterías de mi biblioteca. Y curiosamente no está el disputado voto del señor Cayo, que yo juzgo una de las obras más endebles de Delibes, más esquemáticas, más... Menos ricas y profundas, ¿no? Pero aún así, efectivamente, la obra que he leído en estos días, he releído en estos días, tiene cosas extraordinariamente penetrantes y una de ellas es esta, que tú has mencionado, ¿no? Es decir, Miguel de Libes nos muestra cómo... La política y la vida urbana y esa vida artificiosa que llevamos nos ha ido distanciando de las cosas esenciales de la vida. Nos ha ido distanciando de la flor del saúco o nos ha ido distanciando de las abejas, ¿no? De las abejas que... que hurden la miel. Y esta separación, este distanciamiento de las realidades profundas y verdaderas de la vida nos ha ido dejando huecos, nos ha ido convirtiendo en auténticas carcasas, ¿no? Y esto yo creo que es lo más significativo y lo más emocionante de esta película, ¿no? El choque con la vida verdadera por parte de personas que se parecen demasiado a nosotros, personas que llevan una vida artificiosa, ¿no?
Locutor 04
Alfredo, no sé qué te ha parecido la película Pues yo coincido con Carlos Flores que en el contexto del cine en la época pues esta es una de las películas que se salvan y yo creo que quizás es una película también yo coincido que está bien elegida para el tema que vamos a tratar hoy porque atisba en sus secuencias pues algunos de los males que afligen a nuestra democracia y que afligen también a la nación Esa divergencia entre la realidad de una clase política concebida como casta respecto de lo que es la ciudadanía, respecto de quienes sostentan la soberanía nacional... esa concepción oligárquica de la política y endogámica, muchas veces desprovista de cualquier sentido de la realidad, y sobre todo de una democracia que muchas veces se pretende convertir en una pura técnica procedimental de formación de mayores de gobierno más allá de cualquier otro tipo de sustrato o dimensión. Yo creo que es una película que, no todos los problemas que probablemente vamos a tratar hoy, pero sí algunos quedan bien expuestos en la película y desde ese punto de vista yo creo que tiene un gran interés.
Locutor 02
José Luis, participas de esta visión. Me sospecho que la película no te ha encandilado, ¿no?, para decirlo piadosamente, ¿no?
Locutor 03
Bueno, me parece una película que tiene los defectos que desgraciadamente tienen casi todas las películas, o muchísimas de las películas españolas. Yo recordaba al verla esta tarde, o esta mañana mejor, lo que me decía un amigo mío, un viejo amigo que es operador cinematográfico, que es del gremio, y decía que el problema del cine español, y era tirar piedras a su tejado, es que tú pones en el cine español a unos tipos corriendo por un pasillo, Y la gente no se lo cree. Eso lo decía un profesional del sector. Y yo creo que eso es una cosa que pasa mucho. Es decir, las películas tienen con una enorme frecuencia un nivel muy alto de artificiosidad, de teatralidad en el mal sentido. Y esta película, para mi gusto, no se libra de eso. Las actuaciones, como ha dicho Carlos, bueno, la de Raval, pues es de Raval y no hay mucho más que decir. Aunque yo creo que tampoco esta es la mejor actuación suya, ni mucho menos. A mí me gusta en cambio Galeardo, Galeardo quizás sin querer da muy bien el tipo de un personaje un poco desconcertado, un poco distante, que no sabe exactamente qué hacer, que no está a gusto con lo que está haciendo, creo que lo de Lidia Vos es patético, lo de Miramón igual, etcétera, creo que son buenas actuaciones, pero en fin. Entonces, la película no estamos aquí para juzgarla desde el punto de vista cinematográfico, sino desde el punto de vista político. A mí me parece que políticamente hay varias cosas que decir. Primero es que los guionistas muy probablemente acentuaron el esquematismo que tú denuncias en el texto de Delibes, que yo también creo que es probablemente el más flojo de todos los suyos. Sí, yo creo que es un libro menor, digamos. Y luego, desde luego, lo acentuaron también en un sentido que es... que tiene algo de beatería, ¿no? Es decir, ahí lo que se cuenta es una película, en el fondo, de buenos y de malos, ¿no? Aunque hay que decir que con el trasfondo de una cierta reflexión sobre hasta qué punto esos buenos, entre comillas, no lo son tanto, ¿no? Es decir, tiene una cierta capacidad de crítica y de distancia, distanciamiento, respecto a una imagen demasiado idílica del... del Partido Socialista, que es, por supuesto, el partido de los buenos, frente a la UCD del 77, que es el partido de los del poder y tal. Bueno, eso me parece que es interesante. A mí, de todas maneras, lo que más me ha interesado son dos observaciones de carácter, digamos, histórico. Una... dos incorrecciones políticas tremendas que están en la cinta y que hoy en día serían impensables. Hasta ese punto se ha deteriorado tanto nuestro nivel de tolerancia con las cosas comunes. Por supuesto el fumar. En la película está todo el mundo fumando a todas horas. Eso hoy en día es pecado mortal. Yo no soy fumador y además me molesta que la gente fume a mi lado porque no me gusta el... Pero yo creo que esta especie de cruzada que se ha hecho contra el tabaco es una cosa lamentable, es una caricatura de la democracia y es uno de los ejemplos de cómo los partidos políticos tratan de sustituir la moralidad por el aprecio y el seguimiento de consignas políticas. Y el otro es el maltrato, o supuesto maltrato, como lo llamemos, del pobre lagarto, que imagino que sería un lagarto... Un lagarto de 20 rejillas, imagino. Estaba iniciado el lagarto. Bueno, no sé, tengo mis dudas. Está demasiado quieto para ser un lagarto de verdad. Pero eso hoy en día sería también... Un lagarto anestesiado. Sí, sería un lagarto anestesiado. Yo no soy nada partidario de maltratar a los lagartos ni en general de matar a otros animales. Creo que es una cosa en la que tenemos que... Que prosperar y mejorar, porque no hay por qué maltratar a ningún ser vivo absolutamente merecedor de buen trato, ¿no? Pero no deja de ser significativo que esa escena se haya podido rodar sin gran escándalo hace años y hoy en día sería, vamos, sería objeto de persecuciones terribles, ¿no? Por tanto, termino diciendo que creo que han pasado muchos años y no necesariamente para bien. Creo que lo malo que refleja esa película sigue existiendo, creo que seguimos viviendo una sociedad maniquea en donde hay unos que no sé muy bien exactamente con qué títulos se consideran buenos y por encima de toda sospecha y otros que permanentemente son vistos como malvados. Creo que todas las anotaciones críticas de la película respecto a la distancia entre los políticos y la gente corriente habría que multiplicarlas por mucho hoy en día y creo que la dinámica de presión de los partidos, incluso hasta hacia sus propios militantes, también se ha acentuado mucho hoy en día. Al fin y al cabo, los políticos que aparecen en esta película son todavía gente relativamente normal, gente reconocible. Y hoy en día los partidos han tendido a hacer de sus militantes una especie de clones. En la derecha se hizo muy corriente imitar por ejemplo a José María Aznar, no sé si ahora es tan corriente imitar a Rajoy, pero tampoco me extrañaría, pero en la izquierda ahora mismo por ejemplo los imitadores de un tipo inimitable por cierto como Zapatero, Es decir, los políticos tienden a hacerse clones, porque quieren ser alter egos. En esta película, con todos los defectos que tiene, los políticos que salen son todavía gente singular. Yo creo que han dejado de serlo, de manera que creo que hemos empeorado. Y esos son los dos comentarios. ...que se me ocurren comparando... ...la política con la realidad... ...claro es que el tema de la política... ...y la reflexión de Delibes facilitaba eso... ...porque en el fondo lo que se quería hacer ver... ...es como la política sobreviene... ...sobre una realidad y la ocupa... ...en lugar de haber hecho... ...lo que realmente sería desear... ...en una democracia, que es que la política... ...penetre en la realidad y ayuda a transformarla... ...y se deje transformar por ella... ...es decir, que la política y la realidad no estén separadas... ...que no haya dos planetas... ...como en esta película claramente se insinúa... Y como hoy en día es mucho más evidente el planeta de lo público, de los partidos, en donde es una esfera cerrada sobre sí mismo, con una enorme pretensión, y termino ya, al totalitarismo, y la realidad donde estamos todos los demás bastante asombrados de la que nos ha caído encima.
Locutor 02
No estoy del todo de acuerdo en la acusación que haces de maniqueísmo a la película. Sí que creo que la caracterización, digámoslo así, de esos militantes de la extrema derecha es bastante... Bastante burda, digámoslo así. También hay que decir que en la novela de Libes, porque los diálogos están tomados de la novela de Libes, así es también, bien es verdad que en la novela de Libes no se menciona la adscripción ni las siglas de ningún partido, pero queda muy claro que los protagonistas son miembros de un partido de izquierdas, digámoslo así, y que quienes les agreden son de un partido de extrema derecha. Es verdad que esa caracterización es caricaturesca, pero yo no creo que la caracterización de los socialistas sea complaciente. Es decir, se muestra ya la traición a los ideales, es decir, de alguna manera el personaje de Víctor encarna ese idealismo... de una izquierda que accede a la democracia con ganas de cambiar el mundo y la gente se piensa que la chaqueta de pana de Felipe González, que eso va a traer una transformación milagrosa de la sociedad. Y cuando Víctor se confronta con el señor Cayo, dice, pero si yo a lo que sirvo es a un montón de mentiras. Y ahí él decide que su vida no puede seguir por esa deriva. Con lo cual, de alguna manera, yo creo que no es tan complaciente con la izquierda, con el Partido Socialista. En cambio, sí, sí acepta de forma burda esa caracterización esquemática y caricaturesca.
Locutor 03
Es que tú fíjate, Juan Manuel, qué curioso es que, desde el punto de vista de la violencia política, en España las víctimas, de movimientos políticos de extrema izquierda se cuentan por centenares. Sí, jamás han tenido refrendo, nunca se han recogido en una obra literaria. Si se hace una cosa de tal, pues salen unos tipos impresentables de fuerza nueva o de lo que fuere, ¿no? A eso me refería, pero vamos, estoy de acuerdo contigo.
Locutor 02
Vamos a meternos ya directamente en harina y para ello, nadie mejor que María Cárcava, que nos va a contar qué es eso de la partitocracia.
Locutor 00
Llamamos partitocracia a la forma de gobierno que con apariencia democrática concede el control del poder a los partidos políticos y no al pueblo. En España son los partidos y no el pueblo quienes en realidad eligen a los representantes políticos mediante un sistema de listas cerradas y bloqueadas en donde el orden de los candidatos es invariable y el votante es obligado a votar únicamente por la lista tal y como se le presenta. De este modo, el compromiso de los candidatos elegidos antes que con sus votantes es con el partido que los incluyó en sus listas. Otro rasgo característico de la partidocracia es la dictadura interna que rige el funcionamiento de los partidos gobernados por élites que exigen a sus candidatos obediencia ciega y lealtad lacayuna al líder de turno. Así, sometiendo a una dependencia estricta a sus candidatos, los partidos políticos garantizan lo que eufemísticamente se denomina cohesión interna. Quien se mueve no sale en la foto, según célebre frase acuñada por Alfonso Guerra. Y a la larga esta parálisis provocada por el miedo y la sumisión acaba siendo el fermento de la mediocridad y de la corrupción. Por si esto fuera poco, la partidocracia se asegura que la financiación de sus estructuras sea opípara. Según se establece en la Ley Orgánica 8-2007, de 4 de julio, sobre financiación de los partidos políticos, se destinarán a estas formaciones subvenciones en función de su representación parlamentaria, subvenciones cada vez que haya una convocatoria de elecciones, subvenciones anuales para cubrir los gastos de funcionamiento de sus estructuras burocráticas. y a las partidas procedentes del estado los partidos suman las concedidas por comunidades autónomas y ayuntamientos además los partidos políticos están exentos de pagar impuestos por estas subvenciones así como por las cuotas de sus afiliados y por cualquier tipo de actividades propias también están exentos de tributar por cualquier concepto patrimonial ya sea por donación o por adquisición a título lucrativo así como por los rendimientos que obtengan por la gestión de sus bienes Y si todavía surgiese alguna forma de ingreso añadida, la citada ley orgánica establece que los partidos cotizarán al tipo único del 25%, un porcentaje muy inferior al que se aplica a cualquier otra persona jurídica en España. Si a ello sumamos los préstamos ventajosos que mencionaba antes Juan Manuel de Prada, que los bancos conceden a los partidos políticos, así como las escandalosas condonaciones de deuda y tratos ventajosos con que los benefician, podemos entender que la partidocracia se haya convertido en un cáncer devastador de nuestra democracia. Y en lágrimas en la lluvia preguntamos esta tarde a nuestros invitados si existe algún modo de extirpar o siquiera de mantener a buen recaudo este cáncer.
Locutor 02
Antonio García Trevijano, ¿existe algún modo de acabar o de controlar la partidocracia?
Locutor 01
¿De controlarla? No. ¿De acabar con ella? Sí. Después de oír la intervención de María, me produce un enorme placer ver que la verdad y la belleza pueden estar unidas, como los griegos creían.
Locutor 02
Claro que sí, claro que sí.
Locutor 01
Pero pensaba también que después de su alocución sobra todo lo que digamos. Yo suscribo al 100% lo que dice y saco las consecuencias. En cambio, ya quiero desde el origen marcar una diferencia mía con los restantes, con Tertulio, incluso con el presentador, porque el lenguaje y los términos que emplean inducen a una confusión permanente. En la presentación hablabas continuamente de ciudadanía.
Locutor 02
No, yo no menciono esa palabra. Esa palabra la odio. No forma parte de mi vocabulario. Nunca menciono la palabra ciudadanía. Pero lo has dicho. No, no, no. Me alegro. No, no, jamás. Esa palabra no la he mencionado en mi vida. Me repugna. No nos puedes reproducir.
Locutor 01
Ahí la ha utilizado. Bueno, yo no discuto por cosas banales. Me alegro de que lo rechace.
Locutor 02
De hecho le hice una broma a Carlos por utilizar la palabra ciudadano.
Locutor 01
Le he oído la broma y por eso lo digo porque lo dijiste. Pero bueno, es igual. El hecho es que mucho más grave que eso es que se hable de esos defectos tan inmensos de la partida. No defectos, de ese pecado contra la libertad. Pecado capital contra la libertad y contra la libertad de elegir. que implica la partidocracia y el sistema electoral, y sin embargo, habláis todos con una actualidad como si fuese evidente de nuestra democracia, de nuestro sistema democrático, de los elementos... Esa es una contradicción que yo no la soporto. Porque si una persona dice que estamos en democracia, está mintiendo. Y esa misma persona acaba de decir que hay partidocracia. La partidocracia es incompatible con la democracia. Las democracias son unas reglas de juego. Estoy hablando de democracia en el sentido político, formal de la palabra. No en el sentido idealista de la democracia material, que es un ideal lejano, que implica... Un derecho, no se sabe por qué, a la igualdad. Un principio, un ideal de igualdad. Como eso es imposible detener de golpe, pues solamente se traduce en legislaciones que van acercando a la igualdad. Pero claro, ¿acercando la igualdad en qué? ¿En cultura? De ninguna manera. En economía nunca ha habido más ricos que hoy en el mundo. Así que la igualdad cada vez está más lejos. Y sin embargo, toda la izquierda... Partido Comunista y Socialista están continuamente confundiendo la democracia con la igualdad. Para mí democracia no hay más que una, que es la democracia formal, que son reglas de juego tan estrictas y tan conocidas como el juego del ajedrez. Si aquí en España el caballo no come de costado sino que come de frente, eso se llama partidocracia. Y los caballos son los partidos, que entran como en una cacharrería comiéndose todo, porque tienen un apetito y una avaricia, que es normal en los banqueros, porque sin avaricia, sin ánimo de lucro, no tiene explicación ninguna la economía, y eso no hay que escandalizarse ni rasgarse las vestiduras, porque es normal que los ricos cobren y ganen lo más que puedan, y los ejecutivos también. Lo que es anormal es que el gobierno no solamente los impida, sino que los estimule. He hecho esa primera intervención que quiero decir que no admito que en mi presencia se hable nunca diciendo tenemos democracia, tenemos libertad. No hay libertad política. Porque la libertad política o es colectiva o no es libertad. Y en España no hay libertad colectiva, ninguna. Lo que hay son libertades individuales. Y las libertades individuales son derechos. Y el derecho, por definición, es no incompatible, pero es un momento posterior de la libertad, no un a priori. Y no tenemos, a priori, libertad, no tenemos.
Locutor 02
Vamos a dejarlo ahí, Antonio, en un minuto vamos a volver. Mencione la palabra ciudadanía, pero de forma jocosa, para referirme al pueblo destruido, al pueblo reducido, decía yo, a ciudadanía amorfa. ciudadanía sin mística ni ascética, decía yo. Es decir, el pueblo destruido. Estoy tan sensible. A eso me refería. Es que es una palabra que odio. La palabra ciudadanía me repugna. La oigo y no saco la pistola, pero saco el garrote.
Locutor 01
Porque son súbditos.
Locutor 02
En un minuto estamos nuevamente con todos ustedes.
Desconocido
¡Gracias!
Locutor 02
Tras la exposición, siempre tan ajustada y clarificadora como todas las suyas, de María Cárcava, Antonio García Trevijano nos hacía un alegato muy contundente y extraordinariamente bien razonado contra esta partitocracia que es exactamente lo contrario de una democracia. entendida como forma política. Seguramente que nuestros demás invitados tendrán aportaciones muy valiosas que hacer y el primero que me reclama es Carlos Flores.
Locutor 05
Un poco, y amistosamente con Antonio, yo no llevaría el argumento hasta el extremo de decir que la democracia y la partidocracia son incompatibles. Yo creo que, del mismo modo que la enfermedad es compatible con la vida, hasta el momento en que la enfermedad se agrava hasta un determinado extremo... Y termina con la vida. La partidocracia es compatible con la democracia aunque constituye uno de sus cánceres, una de sus amenazas y a partir de un determinado punto puede suponer su terminación. Y constituye en nuestro caso evidentemente uno de los grandes cánceres de nuestra democracia que trae su causa o que trae su razón de ser en los primeros momentos de nuestra transición. Por cierto, ahora que se habla tanto de hacer una segunda transición, ahora que se habla tanto de revisar los pactos que se hicieron en aquel momento y las servidumbres de aquellos primeros pactos de la transición, quizás sería adecuado reabrir el pacto que en los primeros momentos de la transición se hizo respecto del papel de los partidos, al que se les concedió en nuestra Constitución y en nuestra ley electoral una posición de privilegio en pago, se supone, al sacrificio que habían venido desempeñando durante los años de lucha clandestina contra el franquismo. Nuestra Constitución es una de las pocas en las que los partidos aparecen no en los artículos dedicados a la asociación, al derecho de asociación o al derecho de participación o al proceso electoral, sino en el propio título preliminar donde se condensan, digamos que, entre comillas, las grandes verdades o los grandes pilares de nuestro sistema constitucional, la unidad nacional, la monarquía... la democracia, el estado de las autonomías, los partidos políticos aparecen ahí. Y esa situación privilegiada de los partidos en nuestro marco constitucional se traslada a nuestra legislación electoral en los términos que María ha expuesto, brindando a los partidos privilegios en cuanto a la presentación de candidaturas, en cuanto a la financiación de sus actividades, en cuanto a su interacción con la sociedad, en cuanto a su presencia en los medios de comunicación, que les convierten los auténticos dueños del proceso electoral en detrimento de los ciudadanos y de otras formas de participación política.
Locutor 02
Quizá entre todos esos privilegios que María mencionaba, los más escalofriantes son los que tienen que ver con la exención de impuestos. Claro, luego cuando hay corrupción y cuando hay financiación, financiaciones turbias en los partidos, nos llevamos a la mano la cabeza, pero... Si es que esa ley está propiciando, está poniendo el caldo de cultivo para que eso ocurra. Claro, cuando todas las actividades de una organización, de una persona jurídica, las declaras exentas de impuestos, cuando permites que las donaciones, todo tipo de... de cesiones de patrimonio no tengan efectos tributarios, estás potenciando algo sumamente peligroso. José Luis había pedido la palabra y también Alfredo y Antonio.
Locutor 03
Sí, yo estoy de acuerdo con don Antonio en que en un sentido lógico estricto la partidocracia y la democracia son incompatibles. Lo que ocurre es que es cierto que la partidocracia solo puede acontecer cuando hay algunas de las condiciones que permiten una democracia, ¿no? A mí lo que me parece lo más grave de la partidocracia, tal como hay ese fenómeno social entre nosotros, es la absoluta falta de poliarquía, que sí creo también que es una condición totalmente esencial en la democracia. En una democracia tiene que haber diversidad de poderes, que los poderes tienen que equilibrarse, tienen que ser independientes, tienen que ser capaces de defender posiciones distintas, incluso con mucha dureza. Porque lo contrario es la utopía de pensar que en una democracia existen soluciones óptimas. Sería una democracia, aunque esto sea una contradicción absurda, a la manera platónica. Y eso es un disparate. Las democracias son conflictivas, imperfectas, tienen muchos cambios, tienen muchas circunstancias. Y, por tanto, la única cosa casi que me parece de mi sentido es la poliarquía. Entonces, ¿qué hace nuestra partidocracia? Acaba radicalmente con la poliarquía. Es decir, los partidos determinan absolutamente el poder judicial, por supuesto determinan el poder ejecutivo y el poder legislativo y acaban con todo. Es decir, no hay nada que tenga relevancia política que no esté de una manera u otra controlada por ellos. Ahora bien, ¿ese problema de qué nace? A mí me parece que nace, esta es mi idea, de que nosotros hemos querido hacer una democracia en un país en el que no había una cultura democrática. En un país en el que veníamos de una cultura absoluta política y en general autoritaria, dictatorial en último término, de una cultura de los buenos y los malos, una cultura maniquea, etc. Entonces, los partidos a su manera han incorporado ese punto de vista y digamos ahora lo que tenemos es una dictadura que en lugar de uno es una dictadura de dos, pero no ha llegado propiamente a calar en la cultura ciudadana la idea de que haya una democracia liberal, una diversidad de opiniones y sobre todo, y esto es lo que es verdaderamente grave, La idea de que cuando uno tiene una función pública, tiene que cumplir con esa función obedeciendo al sentido que esa función tiene y nunca a nadie más. Es decir, un juez tiene que obedecer a las leyes y a su conciencia, pero no puede obedecer nunca al poder político. Entonces, aquí los partidos han ido muy lejos, pero también han ido muy lejos porque los ciudadanos nos hemos dejado, porque los jueces se han dejado, porque los universitarios se han dejado, porque los periódicos han contribuido. Si aquí tuviésemos algún periódico, como el Washington Post, que era un periódico de derechas, dispuesto a cargarse al señor Nixon, que era un presidente de derechas, pues no pasarían algunas de las cosas que están pasando. Aquí los medios de comunicación, en general y con las... que siempre estaría dispuesto a hacer, en general, tienen una alineación absolutamente partidaria. Y de esa manera, pues resulta que el ciudadano no tiene información tampoco. Entonces, el problema está ahí. Es decir, el problema de la partidocracia es un problema de absoluta falta de poliarquía. Y desde luego, dentro de los partidos... en que los primeros que no cumplen las leyes que ellos mismos dictan son los partidos. Los partidos, tú has subrayado muy bien, y termino ya, que están exentos de control por Hacienda, lo cual es gravísimo, desde luego. Pero es que están, incluso del que no deberían estar exentos, que es del control por sus propios militantes, se lo pasan por el arco del triunfo, perdón por la expresión. Es decir, los partidos en los congresos, por ejemplo, no dan jamás cuenta de qué han hecho con los dineros que tienen. Es un tema absolutamente sometido a, vamos, de ninguna manera sometido a control por la gente. Entonces, esta falta total de transparencia, pues naturalmente invita a suponer que los partidos no están dedicados precisamente a la virtud y al bienestar ciudadano, sino muchas veces a lo contrario, a la rapiña y al sálvese quien pueda. Entonces, ese es el punto clave en nuestra situación, que los partidos tendrían, no sé cómo habrá que hacerlo, pero me parece que a mí ahora mismo hay un nivel de descontento, hay un malestar difuso que todavía no está articulado políticamente o no está suficientemente articulado políticamente... pero un malestar difuso contra todos los partidos. Probablemente ahora mismo mucho más contra el Partido del Poder, porque tiene más poder que el otro y ha cometido todavía, a mi ver, más errores y más gaves que el otro, pero también contra todos. ¿Por qué? Porque no dejan espacio a nada que no sea su estricta obediencia, su estricto seguimiento y sus estrictas doctrinas. Y eso es un disparate, porque aquí no cabe democracia de esa manera.
Locutor 02
Mencionabas cómo los partidos políticos han, de alguna manera... acaparado y desde luego desnaturalizado esa necesaria división de poderes que tiene que existir en una democracia. Y hablabas también de cómo han infectado otros ámbitos ya de la vida política y social, incluidos los medios de comunicación, y lo contraponías al Washington Post cuando denuncia a Nixon, ¿no? Pero es que la dura realidad es que hoy en día los partidos políticos también pueden acabar con los medios de comunicación. Pero claro, los partidos políticos tienen hecha una amalgama de poder con el poder financiero, con los bancos. Entonces ahora mismo un partido político puede llamar al presidente de un banco y decirle no le concedas préstamos a tal medio de comunicación. Y ese medio de comunicación se va al garete. La amalgama de poder que hoy en día nos atenaza es superior a la de cualquier otra fase de la historia de la humanidad. Bajo esta pretendida democracia estamos prisioneros de una amalgama de poder extraordinariamente potente. Alfredo.
Locutor 04
Sí, yo coincido sustancialmente con lo que se ha dicho anteriormente. Sabemos que los partidos políticos son un instrumento fundamental de participación, no el único, porque uno de los problemas que acarrea la partidocracia es que los partidos políticos se arrogan el monopolio de la participación política y cabe presencia, cabe participación política al margen de los partidos. Y en otros sistemas esto es habitual. Pero cualquiera que sea la formulación que se utilice, lo que está claro es que la partidocracia es una degeneración del sistema democrático. Y ahora vivimos de alguna manera, y eso es un mal, una cierta absolutización, una sacralización de la democracia. Y probablemente podríamos afirmar que es el menos malo de los sistemas de gobierno, pero lo que no podemos es sacralizar una forma degenerada o viciosa de democracia. Los partidos políticos tienen la creencia, la pretensión de arrogarse el monopolio de la participación. Son estructuras que tienen la pretensión de hacerse oligárquicas, cerradas. que generan una clase política profesional, que hace carrera en el partido político, en la estructura y por consente cerrada, al aire fresco de los soplos de aire fresco de la sociedad civil. Y luego unos partidos que, como se ha dicho anteriormente, tienen la creencia a extender sus tentáculos de control y de ocupación en las instituciones políticas fundamentales del Estado. Y lo estamos viendo también estos días en órganos constitucionales fundamentales del Estado, el Tribunal Constitucional, el Tribunal de Cuentas, el Consejo General del Poder Judicial, Defensor del Pueblo, etc. Y los propios organismos reguladores de los sectores económicos donde se ejerce un control y se ha entendido que lo democrático es que tengan los partidos políticos representación en estos órganos de gobierno. Y a mí me parece que eso es absurdo y es carente de fundamento. Y luego ha tenido una última distorsión, y con esto termino, que es una concepción de una clase política enormemente mediocre, donde no hay una meritocracia, no hay una carrera política en función del mérito y de la capacidad. Y eso ha generado una clase política de una categoría ínfima y que ha hecho de su carrera política su profesión. Y eso lo estamos pagando también y es una forma de degenerar y deteriorar el sistema.
Locutor 02
Y esto es muy importante, además, porque esa degeneración es creciente. Es decir, ahora mismo, antes considerábamos que un político era una persona que había destacado en algún ámbito de la vida civil y que quería entregar a la sociedad el fruto de sus trabajos, de sus pesquisas, de sus esfuerzos. Hoy no. Hoy el político es el zampatortas que a los 14 años se afilia a las juventudes de tal o cual partido, que medra dentro de las juventudes, que luego se incorpora a las senectudes del partido. Es el personaje de Rafa que aparece en la película. Claro, efectivamente. Y ese es el político que tenemos hoy. Esos son los políticos que nos gobiernan. Tenemos ya muchos ministros que son así. Y esto es algo que a mí me resulta francamente estremecedor. Antonio.
Locutor 01
Bueno, como esperaba, difiero radicalmente de los juristas y me acerco mucho al filósofo. No ha habido jamás en Europa un solo régimen que sea partidocrático que haya resultado como una degeneración de una previa democracia. Porque no hay democracia en Europa, no en España, en Europa. Y ningún régimen ha degenerado en otra cosa distinta de lo que es, por su propia naturaleza.
Locutor 02
Para que nuestros espectadores lo entiendan perfectamente, ¿cuáles tendrían que ser los rasgos de una auténtica democracia? Según esta contraposición absoluta y radical que tú estableces entre democracia y partidocracia.
Locutor 01
Solo ser muy breve y muy claro. Primero, quería decir que... Bueno, la democracia que ha defendido mi compañero ilustre filósofo es la de Robert Dahl, el norteamericano. Y esa tesis de la poliarquía es válida. En Estados Unidos es inválida para Europa. En Europa la socialdemocracia, por ejemplo, los príncipes de Asturias en España tienen premios por sus mentiras. Sartoris, por ejemplo, quiere hacerlo inco para Europa. Eso sabe cualquier constitucionalista que tenga un profundo conocimiento del origen de las instituciones, sabe que eso es falso. Voy a decir que las falsedades sobre la partidocracia arrancan de que en España nadie conoce su origen. Yo pregunto ahora en la universidad a todos los catedráticos, ¿de dónde viene el Partido de Gracia? Nadie sabe de dónde viene. El más experto me dirá, hombre, el sistema proporcional empezó en la República de Weimar. Y me dirán, sí, el sistema proporcional le dio en el año 22, la ley de diciembre, dio a Mussolini con el 22% todos los escaños. A Hitler le tiró la alfombra roja para la ocupación. Eso lo saben. pero no saben dónde empieza y por qué empieza la partidocracia. Yo se lo diré ahora. Explícanoslo. La partidocracia tiene origen norteamericano. Son los Estados Unidos vencedores de Mussolini y de Hitler quienes instalan en París sus cuarteles del ejército Eisenhower, sobre todo, el primero, y luego el general Marshall, y no está Europa destruida. las ideas de los europeos, entre ellos, famosos, entre ellos Ortega y Gassel, español, de los reencuentros internacionales del 47, que se inician durante 10 años, son una vergüenza. Se cae la cara de horror al leer la intervención de los filósofos de aquella época, de los grandes, de los tomistas, donde pedían, después de la guerra, un retorno a la situación anterior a la guerra. Es decir, un retorno a la situación que había provocado la guerra. Entonces los americanos sabían que eso era imposible. Eran militares y estaba Europa destruida, humeando las ciudades y estaban obligados, porque vinieron con un buen sentimiento de generosidad y de libertad, querían reconstruir Europa. El Plan Marshall fue el primero. Eso poca gente lo sabe. Pero el secretario general de la OTAN primero, el belga Spak, lo tiene declarado en su memoria. Que se lean, que se estudien. La Unión Soviética, Stalin, quiso entrar en el Plan Marshall. Estados Unidos se negó. Y ahí empezó la Guerra Fría. Entonces, una vez la Guerra Fría, ya el problema de la partidocracia surgió de la necesidad de los generales americanos instalados en París de encontrar interlocutores en los países vencidos, para poder acordar con ellos la Guerra Fría y el Plan Marshall, la aplicación. Y ese fue el origen de la partidocracia. Porque los intelectuales europeos no habían olvidado los efectos extraordinarios que produce el sistema proporcional del que luego hablaremos en la última fase, que se refiere a la electoral. No lo habían olvidado. Y sabían que eso había sido fantástico para el triunfo del totalitarismo, el sistema proporcional. Por tanto, ya tenían un arma en su mano. Los americanos que no conocían, esas cosas eran militares, prácticos, con sentido común, pero que no conocían los orígenes de las instituciones, ni lo que eran los sistemas electorales europeos, conocían solo el suyo, por cierto, muy anticuado e inaplicable en Europa, pues les piden, ellos, ¿en quién van a buscar para dialogar con ellos? A las mismas personas que fueron fácilmente derrotadas por el fascismo. A los que Mussolini liquidó, a los que Hitler liquidó, a los de Gasper y Adenauer, a esos viejos, yo los llamo viejos, tengo 83 años, pero comparado con ellos, ellos eran unos viejos, yo soy joven. Por mi frescura y porque sigo luchando igual que cuando tenía 20 años. Pues los llaman a ellos y acuerdan, les dicen, bueno, como tenemos que ser interlocutores, los estados estaban destruidos, no existían. Dicen, basta. Ellos no tenían poder, ninguno. Ni siquiera en la resistencia habían tenido papeles honorables. Benedetto Croce, que hizo algo, un pinito, fue apartado. Entonces, con esos, y quien haya leído de verdad la historia, sabe lo que sucedió. Dijeron los americanos mismos, ah, si vosotros podéis hacer las listas de los candidatos, pues ya está, ya tenéis el poder absoluto. Y ahí, ese es el origen de la partidocracia. Por tanto, en España... Termino para decir España. En España la partidocracia llega en un momento donde ya no estaba justificada. No es que yo la justifique porque soy un demócrata y no admito ninguna justificación contra la libertad, pero tenía la disculpa de la guerra terrible mundial, de los problemas mundiales, Europa ardiendo, destruida. Tenía una eficacia... como las dictaduras son más eficaces inmediatamente que los sistemas liberales, la partidocracia tenía una eficacia que los americanos lo olieron, lo percibieron y lo impusieron. Pero cuando Franco muere y se gustara de golpe porque la partidocracia no es una degeneración porque está en la Constitución. Es la Constitución la que es partidocrática. ¿Qué degeneración ha habido de la Constitución si sigue estando enmigado en la misma? Pues... Ahí, cuando muere Franco, ya la Guerra Fría estaba extenuada. No había terminado, porque simbólicamente termina con el muro de Berlín. Pero cuando muere Franco ya nadie creía en la Guerra Fría. Y esa es la razón por la cual niego que la partidocracia sea degeneración de la democracia. Que es obediente a sus propias reglas. Y que o se destruye la partidocracia desde fuera, no participando en el sistema, o es imposible que lleguemos nunca a la libertad política ni a la democracia.
Locutor 03
José Luis yo creo que lo que dice don Antonio es históricamente correcto pero a mi me parece que la democracia mejor y en la que más podemos inspirarnos es sin duda ninguna la democracia americana en primer lugar porque es una democracia que surge de una revolución contra un poder absoluto respecto a ellos que es una cosa que nunca ha pasado en Europa los Estados Unidos tuvieron la suerte de enfrentarse a un Estado para crear una nación Entonces, lo que tuvieron muy claro es que no querían que a ellos les pasase lo que les había pasado con el Estado colonial. Y por tanto, desde el principio entendieron que la sociedad tenía que estar protegida frente al Estado. Jefferson, por ejemplo, lo dice con extrema claridad, ¿no? Es decir, un gobierno, todos ellos, vamos, lo tenían muy claro, ¿no? Entonces, yo estoy de acuerdo en que nosotros, al tratar de hacer una democracia después de las áreas del franquismo, podríamos haber sido más cuidadosos y no haber incurrido en algunos de los defectos, por ejemplo, en la redacción de la Constitución que hemos incurrido. Pero, de todas maneras, me parece que lo que ha ido sucediendo ha ido agravando ese mal inicial. Es decir, a mí me parece, por ejemplo, que es evidente que el Consejo General del Poder Judicial, por citar una cosa concreta, proclive a una democracia real y a una poliarquía tal como está en la mera constitución que con la interpretación que hizo el Partido Socialista unos años después, modificando esa ley, y con la aceptación de esa ley que hizo el Partido Popular cuando llegó al poder pactando ese asunto. Eso me parece una cosa gravísima. Y, digamos, en esa línea de... Yo no soy demasiado partidario de las soluciones radicales y de las pretensiones excesivamente doctrinales. Yo creo que las cosas hay que irlas arreglando cuando se pueda. Hay veces que ya llega un momento y no se puede y hay que organizar un buen follón, ¿no? Pero mientras se pueda, soy partidario de las reformas. Y creo que lo que ha ocurrido es que en nuestra democracia... que sí creo que hay una democracia con enormes defectos, pero sí la hay, mejor que la anterior, desde luego, hemos tenido mala suerte. Hemos ido haciendo las reformas siempre en el mal sentido. No ha habido nunca una reforma en el sentido de hacer que la democracia tuviese más contenido. Todas han ido fortaleciendo el control del poder por muy pocos. si se me apura en este caso, si acaso por dos, por los dos líderes del partido, o por tres, y el rey. Y eso, claro, no tiene nada que ver con una democracia. Es evidente que eso es una deformación. Y que eso, bueno, pues lo que hay que pedir es que los líderes de los partidos... ¿Pero una deformación de qué? Bueno, pues es una formación de la idea. Es una formación de la idea. El sistema desde el principio está mal. Es una formación... Yo entiendo que hay una idea democrática y que es lo que la gente desea, que es que haya democracia y libertad. Democracia liberal. Suiza y Estados Unidos son democracia. Que hay un pueblo que es el que elige a sus representantes y que eso es quien gobierna. Y que los gobernantes saben desde el principio, y el otro día, por cierto, Aznar... en el discurso que hizo con motivo de recibir la medalla de oro de la Ciudad de Madrid, lo dijo, es muy importante, saber desde el principio que el gobierno que está legitimado por su origen, por su representación, está también legitimado por aceptar unos límites, que son los que aquí sistemáticamente se violan y se transgreden. No lo entiendo. A mí eso me parece muy importante.
Locutor 01
No, que no lo entiendo, quiero decir que no lo entiendo, si me lo quiere explicar...
Locutor 03
¿Qué quiere que le explique? Lo que ha dicho. Que la democracia tiene que... Que límites, no entiendo lo que es eso. Los límites que nacen del hecho de que el gobierno no tiene todo el poder. Que tiene que... Precisamente la democracia consiste en que haya una pluralidad de poderes y el gobierno no lo mande todo. Que no haya un totalitarismo, claro. Eso es lo que quiere decir, ¿no? Entonces creo que es que nosotros hemos tenido... Hemos ido dando pasos erróneos uno tras otro. Y creo que el partido que acerte... que a mi volver debería ser un partido con inspiración liberal, y creo que apenas hay ninguno, pero de haber hay uno, acierte a comprender que eso es lo que en estos momentos demanda una parte muy importante de la sociedad descontenta con el funcionamiento de los partidos, tendrá un refuerzo considerable. Es decir, hay que hacer las cosas para que la sociedad esté menos atosigada, para que pueda haber una mayor pluralidad, porque la sociedad española, con ser una sociedad muy pobre intelectual y culturalmente hablando, Y desde muchos puntos de vista es más rica que este esquema bipartidista tan torpe y tan rígido con que nos atienen a el Rojaosa.
Locutor 02
Pues sobre este esquema bipartidista tan torpe seguiremos hablando en un minuto después de la publicidad. aquí estamos otra vez día 22 de mayo día de Santa Rita abogada de las causas imposibles tratando de contar en qué consiste esto de la partidocracia Alfredo me habías pedido la palabra
Locutor 04
Sí, en la misma línea que ha dicho González Quirós, yo creo que a pesar de los defectos intrínsecos del sistema, de los defectos de los que adolece también la constitución política española en muchos de sus aspectos, yo creo que la praxis política de estos años ha acentuado muy notablemente ese deterioro del sistema fruto de la presencia omnicomprensiva de los partidos políticos. Yo creo que él ha puesto un ejemplo... enormemente significativo, que ha condicionado además un aspecto muy relevante del sistema, que es el sistema de garantías, el Consejo General del Poder Judicial. La Constitución no predetermina que haya que designar a todos los vocales del Consejo General del Poder Judicial. Ha sido una ley posterior, en el año 85, que además cambia sustancialmente el criterio de 1980, que es una colonización del Parlamento de un órgano constitucional que nombra jueces y magistrados, que ejerce el poder disciplinario. Es decir, es un ejemplo de cómo los partidos políticos, sobre texto de una suerte de legitimidad democrática... Parece que es más democrática la justicia por el hecho de que su órgano de gobierno está impregnada de las terminales de los partidos. Bueno, ese es un ejemplo de lo que ha sido el extender los tentáculos del sistema partidocrático, que más que expresión del pluralismo social es una estructura del Estado, alimentada desde el propio Estado y financiada, como se ha dicho, y más grave aún en un ámbito que es el sistema de garantías jurídicas. Y eso ha tenido sus efectos y lo estamos viendo estos días también con sentencias del Tribunal Constitucional mediatizadas por mordes o escondicionamientos políticos. Pero ahí tienes también otro ejemplo.
Locutor 02
Es que además, después de un momento... Estamos hablando del Consejo General del Poder Judicial, estamos hablando del Tribunal Constitucional, pero ¿qué podemos decir, por ejemplo, de los consejos de las televisiones públicas, por ejemplo? Están formadas por miembros de partidos políticos. ¿Qué podemos decir de los consejos de las cajas de ahorros, en donde los partidos políticos están metidos? Es que es una invasión absoluta, es como una especie de... de bestia de que crece y crece. Las universidades. Es claro, todos los ámbitos.
Locutor 04
Eso ha permitido que sea predecible una resolución jurisdiccional, que sea predecible una determinada actuación de un órgano constitucional.
Locutor 05
Te señalaba que tienes ahí un ejemplo del Tribunal Constitucional.
Locutor 02
Antonio, antes te solicitaba que le explicaras a nuestros espectadores cuáles consideras que son los rasgos distintivos de una democracia frente a esto que algunos llaman democracia y que aquí estamos llamando partitocracia.
Locutor 01
De acuerdo. El término partidocracia es justo pero es popular. La definición jurídica técnica de lo que es la partidocracia es Estado de Partidos. Y esa definición la hizo la jurisprudencia del Tribunal de Bonn. Signó como algo despectivo y en España lo trajo el primer presidente del Tribunal Constitucional que murió, trajo el término Estado de Partidos. Es correcto. Y yo siempre hablo de Estado de Partidos. Las características, las dos notas son dos. Las dos notas de la democracia formal o política son dos. Uno, ser representativa. Dos, tener separación de poderes. En origen, ¿qué significa ser representativa? Que las elecciones, no el súbdito, el ciudadano, elija. No vote. Hoy se vota, pero no se elige. Porque quien elige es el jefe del partido que hace las listas. Y ahí el súbdito no hace más que ratificar. Primera condición, tiene que elegir a quién. Pues solamente puede elegir a una sola persona. Si elige a más de una, eso no es democracia. Falta el requisito de la representación. Las listas y el sistema proporcional son antidemocráticos esencialmente. El único sistema democrático es elección uninominal, una sola persona por cada distrito. El distrito tiene que ser pequeño, no más de 100.000 habitantes. No hay tiempo para explicar por qué. En mi libro tengo explicado todo. Mi libro, Teoría Pura de la República.
Locutor 02
Teoría Pura de la República, que acaba de salir publicado en el Buen Mudo.
Locutor 01
Eso es. Pues la primera es que el representante elegido sea primero representante de su distrito. antes de ser representante de la nación ni del Estado. Eso es falso. El que sale elegido por un distrito tiene que ser leal y fiel a su distrito, aunque choque con otros distritos, aunque defienda lo contrario del vecino. Van a la Asamblea y cada uno tiene intereses contrapuestos. Es falsa la doctrina de Burke. Y decía ella que el diputado, una vez elegido, ya se convierte no en representante del distrito, sino en representante de toda la nación. Falso. El que sale elegido representa a los que lo han elegido y, como es por mayoría, representa al distrito completo, porque convencionalmente la elección por mayoría se entiende que es el único método de poder representar. Primer requisito, representación. Aquí no hay representación ninguna. En estas elecciones nadie representa a nadie, salvo a los jefes de partido que hacen las listas.
Locutor 02
Luego eso es... Votamos una lista cerrada y bloqueada en la que no podemos... Pero es que da lo mismo, es verdad. Pero él da lo mismo que sea abierta.
Locutor 01
Si es la lista abierta, en Italia se hizo la experiencia y no votó ni el 3% en las listas abiertas. Las listas abiertas igual lo nefasto, lo antidemocrático, lo antiliberal y lo antirepresentativo es el sistema proporcional. Es decir, las listas cerradas o abiertas.
Locutor 02
Y la segunda característica, la división en origen de poderes.
Locutor 01
Desde toda la literatura clásica, desde Montesquieu está clarísimo estudiado. Cada uno aportó lo suyo. Montesquieu, la separación de poderes, la separación y todo, que vi la división. Todo ese conjunto de literatura está ignorado por la partidocracia porque ha confundido los poderes. Los poderes no se distinguen unos de otros por sus funciones. Franco tenía poder legislativo, poder judicial y él el poder ejecutivo. Pero eran distintas funciones de un solo poder. Hoy es lo mismo. Hoy hay función legislativa, función ejecutiva, función judicial, de un solo poder. ¿Quién? El partido que está gobernando. Bien, porque ha tenido la mayoría absoluta, bien, porque tiene una coalición con otro partido para tener mayoría absoluta entre los dos. Entonces, eso es, no hay democracia si no hay separación en origen de los poderes. ¿Qué quiere decir? Que las elecciones al presidente del gobierno y las elecciones a los diputados tienen que ser elecciones separadas. Y luego tiene que haber un mecanismo de garantía para que no se puedan poner de acuerdo, porque el poder hace que así surge la clase política. Hay clase política cuando los intereses de esa clase son superiores a los que tiene el partido con el pueblo o con su afiliado. ...el partido... ...en la reunión de la clave me acuerdo... ...que coincidí con Anguita... ...con quien tengo amistad y pienso que es una buena persona... ...pero que está completamente equivocado en política... ...y dijo en la clave de Barbín... ...dijo que a él no pertenecía la clase política... ...y le dije eres patético... ...la palabra patético en aquel tiempo no se utilizaba... ...por tanto tenía sentido... ...hoy es ridícula la palabra y yo no la utilizo nunca... ...porque la gente lo comprende... ...la entiendo de una manera ridícula... ...dije eres patético porque tú ni siquiera sabes... que pertenece a la clase política. Tú, por ser dirigente del Partido Comunista, estar integrado en el sistema y defender el sistema, eres clase política. Y, por tanto, ya no hay separación de poderes. La democracia se define por la separación en origen distinta. Y para que no se produzca ese conato de formar clase política, tiene que producirse un mecanismo que en Estados Unidos no existe. Porque en Estados Unidos, sin embargo, porque existe el precepto, el número séptimo del artículo primero de la Constitución de Estados Unidos, es antidemocrático. Y yo lo vi con mi libro, digo, eso hay que reformarlo. Porque el presidente Obama y cualquier presidente de los Estados Unidos puede suspender la publicación de una ley, no promulgarla, no publicarla en el motivo oficial. A su capricho, cuando quiera. A condición de que la devuelva a las cámaras de representantes y al Senado para que vuelvan a votarla y tengan una mayoría cualificada de tres cuartas partes para que entonces la aprobaran. Eso es igual que el veto de la revolución francesa de Luis XVI. Eso es antidemocrático. Eso es...
Locutor 02
Con lo cual digamos que regímenes democráticos verdaderos no existen. Suiza. Y me ha llamado la atención que de alguna manera considera que en lo sustantivo un régimen de corte autoritario, digamos como el de Franco, en lo sustantivo no se distingue demasiado de la partidocracia actual.
Locutor 01
No es que no se distingue, en lo sustantivo no se distingue en nada.
Locutor 02
Nada.
Locutor 01
Ni siquiera en la libertad de expresión. Es falsa. ¿Cómo va a haber libertad de expresión en España cuando no hay libertad de pensamiento? ¿Y por qué no hay libertad de pensamiento? Dirán, claro, no señor, no soy libre. Los españoles no son libres de pensar lo que quieran porque le imponen el consenso. ¿Qué es el consenso? La prohibición de pensar. Ese es el consenso. Acuerdo para no pensar. Nadie por su cuenta. Se le da la consigna. España no hay libertad. España y el franquismo la diferencia es que quizás ni siquiera eso, el gal de Felipe González, era tan cruel como el franquismo. Para mí, estos Felipe González y compañía son imitadores de Franco. Felipe pensó montándose en el yate azor, pero eso no fue lo que imitó a Franco, fue su legislatura. Y hoy, un hombre que no fue llamado por Aznar, que no entrega a Aznar los papeles para protegerlo, para que no sea estigmatizado el Pascual Sala, el mismo que hoy en el Tribunal Constitucional. autoriza lo que ha autorizado, esa misma persona no llama a Felipe González a declarar como testigo en los crímenes del hogar para no estigmatizarlo. Y eso lo dice en la prensa española y nadie se raga la testidura. Felipe González hoy es asesor del hombre más rico del mundo y está como un rico por toda Europa escuchándolo. Y para mí sigue siendo un responsable criminal. Para mí Felipe González es una persona indeseable de tratar ni de ver.
Locutor 02
Sí, sí, nos ha quedado claro por los epítetos que le has dirigido.
Locutor 01
Nada, pero lo mismo pienso, Daniel pienso igual que su cómplice porque no entregó los papeles del SESID. Vamos a Carlos.
Locutor 05
Yo no sé si volver a las alturas o bajuras del derecho constitucional o de seguir en las cloacas del Estado durante un rato, que es un tema, por cierto, bastante interesante y sobre el cual habría también mucho que hablar. Pero, en fin, por razón, si acaso de profesión o de querencia, yo volvería a las alturas del derecho constitucional. Alfredo comentaba hace unos instantes la transformación en el sistema de elección del Consejo General del Poder Judicial y las consecuencias que eso ha tenido para la independencia del Poder Judicial. Y le señalaba, fuera de micrófono quizás, que lo mismo podríamos hablar respecto del Tribunal Constitucional. Nuestra Constitución, bienintencionadamente... Bien, intencionadamente estableció una mayoría cualificada para la elección de los magistrados del Tribunal Constitucional pensando que eso garantizaría un altísimo nivel de consenso en torno a los candidatos para integrarse en el tribunal entre los principales partidos con representación parlamentaria y que eso se traduciría en la elección de profesionales de prestigio reconocido por los unos y por los otros. A la postre, esa previsión constitucional ha quedado truncada. Lo que existe en estos momentos es un sistema de cuotas en el que los diputados del partido A votan a los candidatos del partido B con la nariz tapada a cambio de que los candidatos del partido B voten a los candidatos del partido A a pesar de que consideren que son deleznables. Y a la postre, acaban sentándose en el Tribunal Constitucional personas de las cuales discrepan muchos de los diputados que les han encumbrado esa posición con sus votos. Ese es uno más de los muchos ejemplos de transformación o de mutación de nuestra Constitución que no ha sido alterada en su literalidad, pero sí que ha sido alterada en su aplicación. Y todas esas alteraciones se han encaminado en la misma dirección, en la dirección de consolidar, de solidificar el papel que los partidos juegan en nuestra democracia y de transformar gradualmente a nuestra democracia. que ya en sus orígenes, ya en el propio texto constitucional, otorgaba a los partidos una posición de privilegio en una auténtica partitocracia, en donde no hay alternativas y en donde, por otra parte, tampoco hay división de poderes. La idea de la división de poderes, ejecutivo, legislativo y judicial, queda en buena medida invalidada desde el momento en que la misma formación política ocupa el ejecutivo, ocupa el legislativo y controla el judicial. Y de la manera o desde el momento en que esa formación política impone a sus integrantes en cada uno de esos tres poderes una fuerte disciplina interna de la cual nadie se salta. ¿Cuándo fue la última vez que escuchamos noticias acerca de transfugismo o de voto fuera de la disciplina partidista en el Congreso o en el Senado? De vez en cuando eso se produce, naturalmente, en las corporaciones locales. Faltaría más. Hay miles de ayuntamientos en nuestro país y faltaría más que no se produjesen media docena o una docena o una docena y media de casos de transfugismo al cabo de la legislatura. Pero el Congreso de los Diputados, desde hace ya muchas legislaturas, predomina la más absoluta disciplina. El que se mueve no sale en la foto. Nadie discrepa, nadie vota en conciencia, nadie somete a... a juicio o a discusión, los dictados de la cúpula de partido, que por otra parte es elegida en virtud de procesos no siempre transparentes. Añadamos a todo eso que los españoles han ido cada vez concentrando más su voto en los dos grandes partidos. En estos momentos el Partido Popular y el Partido Socialista suman más del setenta y tantos por ciento de los sufragios en unas elecciones generales. Y que esos dos grandes partidos que discrepan en tantísimas cosas cuando se trata de hablar de su propio estatus, de su propia situación, de las reglas de juego que garantizan su permanencia y su preeminencia, están completamente de acuerdo. Es curioso, después de una legislatura tan dura como esta, después de dos legislaturas tan duras como las dos últimas, en donde el Partido Popular y el Partido Socialista han discrepado en tantísimas cosas... Cuando llegue el momento de reformar las reglas del juego, cuando llegue el momento de reformar la ley electoral del 85 y elaborar la nueva ley electoral de este año, de hace apenas unos meses, del 2011, socialistas y populares se ponen de acuerdo. Socialistas y populares incapaces de ponerse de acuerdo en tantísimas otras cosas, sí que se ponen de acuerdo A la hora de repartirse los espacios televisivos gratuitos, a la hora de repartirse el minutaje en los telediarios, a la hora de asegurar la financiación pública de sus campañas, a la hora de evitar el transfugismo en las corporaciones locales, etcétera, etcétera, etcétera. Es decir, cuando se trata de discutir acerca de las reglas del juego, los grandes siempre están de acuerdo. Los pequeños son los que discrepan, pero a los pequeños nadie les escucha.
Locutor 02
Pues sobre las reglas precisamente de ese sistema electoral español que favorece a los grandes partidos, así como algunas formaciones regionalistas, nacionalistas, minoritarias, nos introduce ahora María Cárcaba.
Locutor 00
La ley electoral española, a pesar de fundarse en criterios de proporcionalidad, ha demostrado en repetidas ocasiones ser escasamente proporcional. De entrada, establece la provincia como circunscripción, lo que favorece enormemente a los partidos nacionalistas, que así obtienen, con un número de votos mucho menor, una representación mucho más abultada que otros partidos nacionales minoritarios cuyos votantes no se hayan concentrado geográficamente. haciéndose de este modo insustituibles para la formación de gobiernos estables. En nuestro actual sistema electoral, los únicos partidos que pueden acceder a una representación parlamentaria reseñable son aquellos con un respaldo mayoritario en el conjunto de la nación o aquellos que, siendo minoritarios, tienen a su electorado concentrado en unas pocas provincias. Si a ello se suma que según establece el artículo 163 de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General, no se computan los votos de las candidaturas que hayan obtenido en su circunscripción un porcentaje menor al 3% y que los representantes que pudieran corresponderles se asignarían a las listas restantes, entenderemos que nuestro sistema electoral beta en términos prácticos la admisión de partidos minoritarios. A estas trabas debemos añadir que el sistema actual de recuento, la llamada ley DONT, favorece la sobrerepresentación de los partidos mayoritarios en cada circunscripción provincial. De este modo, los partidos minoritarios de ámbito nacional, que podrían favorecer la alternancia en el poder y restar protagonismo a los partidos nacionalistas en los grandes debates nacionales y acuerdos de Estado, son relegados a la insignificancia, cuando no a la clandestinidad. Sumemos a este panorama que la iniciativa legislativa popular no puede emplearse para instar la modificación de la Constitución ni de las leyes orgánicas entre las que se cuenta la propia ley electoral y que los poderes ejecutivo y judicial son elegidos a la postre por los representantes del poder legislativo. ¿Qué posibilidades de regeneración nos restan entonces frente al leviatán partidocrático?
Locutor 02
Alfredo, ¿qué posibilidades hay de romper el cerco? Sí.
Locutor 04
Antes ha dicho Antonio García Treviján una cosa que yo estoy completamente de acuerdo y es cuando señalaba los rasgos que configuran y hacen reconocer una democracia hablaba en primer lugar del carácter representativo. Yo creo que eso es esencial a la hora del sistema electoral. Yo creo que pocos conceptos ofrecen constantes motivos de insatisfacción como el de representación política. e históricamente, progresivamente, a medida que se iba extendiendo el derecho al sufragio, han ido decantándose y configurándose unos sistemas electorales, merced a los cuales se ha ido produciendo una abierta divergencia entre los electores y los elegidos. Y eso es el problema de la representación política. Si a eso unimos el peso, como antes hablamos, de los partidos políticos, pues hace que realmente los parlamentos se hayan convertido en instituciones que ejercen un papel meramente homologador o legitimador de las decisiones políticas del Ejecutivo. Y yo creo que el sistema electoral no deja de ser una técnica al servicio de esa representación política. Y yo estoy de acuerdo con lo que se ha dicho antes. Yo creo que desde esta perspectiva garantiza más y mayormente una representación política un sistema electoral concebido en pequeñas circunscripciones, distritos, distritos a mi modo de ver, uninominales, que responden al sistema mayoritario donde se elige a un representante. Eso yo creo que propicia una relación mucho más directa y mucho más fluida entre el elector, el pueblo y los representantes. Eso se ha ensayado históricamente y el derecho a comparar muchos sistemas ha sido objeto de críticas, pero yo creo que en el contexto actual en el que estamos hablando, creo que el sistema proporcional tergiversa y desdibuja esa idea real de representación política.
Locutor 02
Correcto.
Locutor 03
José Luis. Sí, yo creo que esto se puede explicar históricamente. Es decir, el sistema proporcional que está en la Constitución, lo mismo que la provincia, Bueno, venía a representar un anhelo de las fuerzas políticas que en la pretransición fueron muy numerosas de estar todas representadas, ¿no? Y el temor que todos tenían a que eso al final, con un sistema mayoritario, porque evidentemente el sistema de pequeños distritos, que yo también creo que es el mejor de todos...
Locutor 01
Que no se produjo de esa manera.
Locutor 03
Yo lo diré después. Lo que quiero decir es que es una tentación explicable. Pero yo creo que a estas alturas efectivamente hay que reconocer que las supuestas ventajas del sistema proporcional han estado muy negativamente desequilibradas por sus evidentes inconvenientes. Especialmente esta partidocracia o este estado de partidos que ahoga cualquier posibilidad de renovación democrática. Y en cambio, los sistemas en los que existen pequeñas discusiones y votos mayoritarios, como por ejemplo en Inglaterra, a pesar de que no cumpla estrictamente con todas las normas que la Universidad Travijano ha establecido, pues yo creo que son sistemas inequívocamente democráticos. Sistemas en los que es posible una renovación, porque al final... Independientemente de las precisiones políticas, jurídicas y filosóficas, cuando yo creo que la democracia, que hoy en día todavía en España, desde el punto de vista sociológico, goza de una enorme aceptación, ¿qué es lo que la gente quiere decir por democracia? Lo que la gente quiere decir por democracia es que hay, primero, un gobierno que no impone cosas que no son queridas por la mayoría. Un gobierno que no es dictatorial, que no es autoritario. Punto primero. Y punto segundo, un gobierno que es sensible a los cambios de opinión. Entonces, eso se logra mejor con unos sistemas de representación electoral distintos a los que tenemos aquí. Sin embargo, y termino ya, es muy frecuente que haya quejas contra este sistema electoral que están mal formuladas técnicamente. De hecho, María Cárcava lo ha dicho bien. Por ejemplo, las quejas sobre la sobrerepresentación de los partidos nacionalistas no están fundadas. El sistema no les da una sobrerepresentación. Les da una representación que es la que tienen que tener. Probablemente son los que salen ni beneficiados como los grandes partidos, ni perjudicados como los partidos nacionales de poca representación. ¿Qué es lo que ocurre? Lo que ocurre es que aquí hablamos de un bipartidismo imperfecto, pero nuestro bipartidismo es imperfecto no solo en ese sentido técnico que tiene la expresión, sino en un sentido mucho más hondo. Nuestros dos grandes partidos no han sido capaces de ponerse de acuerdo en una serie de cosas esenciales que todo el mundo les aplaudiría, en hacer una reforma bien hecha de la justicia, en encauzar la educación como es debido, en acabar sin excesivas discusiones con el terrorismo. en someter las cuestiones de los partidos nacionalistas a su justo término medio. Y entonces resulta que acaba pagando las disensiones internas, los intereses políticos de los dos grandes partidos, acaba haciendo que los españoles crean que es un problema de la ley electoral. No es un problema de la ley electoral, es un problema de la falta de acuerdo de los dos grandes partidos que ponen por encima del interés nacional sus intereses particulares en la contraposición con el otro. Por tanto, ¿hay que reformar el sistema electoral? Yo creo que hay otras reformas que hacer antes que esa. Hay reformas que hacer que los electores seamos más exigentes con los partidos de nuestra preferencia, que la opinión pública sea más capaz de imponer puntos de vista más ricos y que sepamos hacer que la democracia por sí misma y con todos los defectos que evidentemente tiene evolucione hacia un sistema más razonable. Porque ahora mismo estamos realmente a punto... de estar en un estado extremadamente poco razonable, en un estado que muy bien se puede caricaturizar como una transformación relativamente pequeña del franquismo. De hecho, yo he dicho muchas veces, y termino ya, que nuestros partidos se pueden describir mejor que nada con una frase de Pemán. con la que Pemán ironizaba lo que era el Consejo Nacional del Movimiento, que era un órgano que en teoría era para aconsejar al caudillo, a Franco, y decía Pemán que era un órgano que en la práctica consistía en que todos los años se reunía para oír un discurso del aconsejado. Nuestros partidos, en el fondo, hoy en día son eso. No eligen ni siquiera a sus líderes. Son elegidos por los líderes. Es un mecanismo realmente muy perverso. O sea, que ni siquiera al final... No es que no haya democracia interna en los partidos. Es que los partidos se han convertido en una máquina incontrolable que ya hace que la democracia esté seriamente amenazada. Antonio y Carlos.
Locutor 01
Dos temas. Uno, que quería precisar el origen histórico. Siempre yo soy esclavo de la verdad, de los hechos. Antes de tener ideas propias, lo primero que quiero es saber los hechos, cómo son, y luego podrás pensar eso. En España se adoptó el sistema proporcional con un simulacro, porque Fraga quería el sistema mayoritario que defendemos. No porque estuviera en el embajador en Londres y hubiera visto cómo funcionaba el sistema. Sabía un poquito de eso, ¿no? Sí, pero no era por eso, sino porque él pensaba que como las únicas personas conocidas eran los franquistas, si se hacían elecciones con el sistema mayoritario, se habrían elegido los candidatos uninominales franquistas. Pero el PSOE no hizo batalla de eso, pero sí intentó. Pero el PSOE en un día que estaba Felipe González en Moscú, Alfonso Guerra reunido con Gutiérrez Mellado, en una conversación por teléfono, todo archisabido, simuló el PSOE que renunciaba a la República a cambio del sistema proporcional. Ese fue el origen. Y en cuanto al tema fundamental de la ley electoral que es el que nos corresponde, he de decir mi extrañeza profunda de que los especialistas en derecho constitucional en España, tanto los profesores en la universidad como los periodistas, no se den cuenta que entre la Constitución y la ley electoral hay una contradicción absoluta. ¿Y en qué consiste la contradicción? Porque la Constitución prohíbe el mandato imperativo y la ley electoral lo consagra. Es decir, si los partidos son los únicos que eligen a los diputados, el mandato imperativo es indefectible. Y la Constitución lo prohíbe. ¿Y cuáles son las consecuencias?
Locutor 02
Yo como soy junio... Expliquemos a nuestros espectadores en qué consiste el mandato imperativo. Sí, el mandato imperativo... Porque no dejas una expresión jurídica, técnica... Está bien, está bien.
Locutor 01
Pero también quiero decir, como siempre, el origen, siempre hay que ir al origen de la idea de dónde viene. En la Revolución Francesa hubo un mandato imperativo en los cuadernos de malestar, de dolencias que expresaban para la reforma del Estado. Todos los ciudadanos. Fue la encuesta más gigantesca que nunca se ha hecho y bien hecha. Entonces, los diputados, los que fueron enviados diputados a Versalles, iban con mandato imperativo de los electores ciudadanos franceses, que lo mandaron con mandato imperativo. Es decir, eran elegidos que fueran a Versalles para expresar con fidelidad las dolencias, las quejas de los que lo habían mandado. El abate Sieyes, que tenía esas cualidades y que quería por encima de todo hacer una constitución, le daba lo mismo que fuera para Napoleón como para la Revolución, Dijo que ya no... Al reunirse... toda la asamblea de diputados del tercer estado, la gente que no era ni de la iglesia ni de la aristocracia, los diputados que provenían del tercer estado, se reunieron e invitaron a los diputados de la nobleza y de la iglesia a que se reunieran con ellos. Esto, y el rey rechazaron la reunión sola para votar por cabeza, querían votar por órdenes separadas, claro, el tercer estado, el pueblo no tenía nada que hacer. Entonces, si ella ahí dijo, ¿cómo?, Nosotros no tenemos ya mandato imperativo, porque el mandato imperativo estaba justificado para los casos, pero si se produce este caso excepcional, el mandato imperativo no existe. Somos libres y declaro a los franceses que no paguen impuestos, que hagamos una revolución, no fue la palabra, hasta que no conseguir que se vote por cabeza y que vengan con nosotros. Ese es el origen de la prohibición del mandato imperativo. No, sí, de la prohibición del mandato imperativo. Lo que fue una contingencia se quedó de repente, después ya de la revolución y con Napoli, se quedó en una conquista tremenda para el poder. Es decir, prohibir el mandato imperativo, bueno, eso era, en realidad, el sistema que había ideado Sielles era dar el poder a la clase política. Y eso es lo que ha pasado. Ha sido hoy el mandato imperativo, al estar prohibido la constitución, pero ser imposible. Porque los partidos no pueden tener función, como cuando dice que los partidos tendrán funcionamiento democrático, contra la ley de hierro de Robert Mitchell. Eso es imposible. Un partido es forzosamente oligárquico. No puede ser democrático aunque quiera los partidos de masas. Eso, unido con la prohibición del mandato de imputación, hace. Y si los lectores, los oyentes me escuchan, se quedarán diciendo hasta qué punto, en qué país vivimos. Todas las leyes aprobadas por las Cortes o el Parlamento Español, desde el año 77 a hoy, sin excepción, todas las leyes son radicalmente nulas de pleno derecho. Todas. Y no hay ningún constitucionalista, ni un abogado, ni un juez, ni un jurista que lo diga. ¿Por qué? Porque todas han sido adoptadas bajo mandato imperativo que está prohibido por la Constitución. Todas las leyes son anticonstitucionales.
Locutor 05
Carlos, yo matizaría creo que con algo más de insistencia de lo que lo he hecho en otras ocasiones. Una cosa es el mandato imperativo y otra cosa distinta es la disciplina de partido.
Locutor 02
La Constitución deja bien claro que... Bueno, digamos que Antonio lo que ha sugerido es que efectivamente es un mandato imperativo... Que una cosa viene siendo sustituida por la otra, pero son cosas distintas. Ha sido sustituida por la disciplina partidaria, ¿no?
Locutor 05
Efectivamente, pero son cosas distintas. El mandato imperativo, por cierto, no lo llevaban solamente los diputados que acudían al juego de la pelota en París. Lo llevaban también nuestros procuradores en Cortes, en Castilla y León y en Aragón, efectivamente, muchos siglos antes.
Locutor 01
El origen de la...
Locutor 05
Era posible en un momento en el que los parlamentos trataban de un limitadísimo número de cosas, en el que los parlamentos, las cortes, respondían a lo que el rey les preguntaba, a lo que el rey les pedía, y por lo tanto los parlamentarios, los diputados, podían ir sabiendo exactamente de qué iba a ir el debate en un determinado momento. Es incompatible con un parlamento que trata de cientos de cosas al cabo de la legislatura. El mandato imperativo ha muerto, no puede sobrevivir, pero le ha venido a suplir aún siendo una cosa distinta la disciplina de partido que resulta extraordinariamente empobrecedora de la vida política en nuestro país. No sé si Fraga llevaba razón o no cuando pensaba que un sistema electoral mayoritario habría favorecido a las opciones de los oligarcas del franquismo que eran aquellos políticos mínimamente conocidos. Pero lo cierto es que la aplicación del otro sistema, del sistema proporcional, lo que ha hecho ha sido llevar al Congreso de los Diputados y al Senado una larguísima nómina de auténticos desconocidos, de personajes que no han sido capaces de ganar un solo céntimo de euro fuera de la vida política, carentes de oficio y beneficio, y muchos de ellos, como el Rafa que sale en nuestra película, que saltan desde los pupitres de la facultad, sin antes haber terminado la carrera, a un escaño en el Congreso de los Diputados. Desgraciadamente tenemos que dejarlo aquí.
Locutor 02
Un brevísimo comentario, José Luis, pero hay que dejarlo.
Locutor 03
Yo creo que si hubiésemos tenido algo más de suerte tendríamos que haber comprendido que con una monarquía la única forma de democracia que podría funcionar realmente bien sin muchos riesgos en España era la democracia que va a separarse a la inglesa. Entonces nuestros padres constituyentes no estaban en esa y han hecho una especie de refrito con sistemas diversos que estaban no condenados... Eso es, no condenado, porque yo no creo en el término histórico, pero que era fácil que cayese en los errores que estamos cometiendo. Y ahora, sencillamente, creo que es de decencia decir que hay que corregirlo, hay que corregirlo, porque si no esto acabará mal, muy mal.
Locutor 02
Pues ojalá, ojalá este programa haya servido para que al menos nuestros espectadores reflexionen sobre estos asuntos y quién sabe, quizás sean la levadura que permita en un futuro, ojalá no demasiado lejano, esa corrección de la que nos hablaba José Luis González Quirós. Muchísimas gracias a todos por vuestra presencia, por vuestras aportaciones. Muchísimas gracias a todos ustedes por estar ahí ayudándonos cada domingo con... con su apoyo y en apenas un minuto María Cárcava y yo mismo les anticiparemos el asunto de nuestro próximo programa. Bueno, en breve se cerrarán los colegios electorales y comenzará el recuento de los votos. Sospecho que a más de un candidato le habrán zumbado los oídos esta tarde mientras nuestros invitados arremetían contra los abusos de la partidocracia.
Locutor 00
Espero, Juan Manuel, la verdad es que lo deseo, que les hayan zumbado los oídos, pero también espero que les hayan zumbado en las urnas también un poco. ¿No crees? Alguno y alguna se lo merecen.
Locutor 02
La semana próxima tendremos ocasión de contraponer a este mundo artificioso y privilegiado de la partitocracia la realidad más cruda y desgarradora del paro que desangra a la sociedad española mientras nuestros gobernantes, incapaces de detener esa sangría, se afanan en obedecer las consignas de la plutocracia que exige congelación de salarios y mayores facilidades en el despido para salvar la burbuja del capitalismo financiero.
Locutor 00
Ilustraremos nuestro coloquio con la extraordinaria película Ladrón de bicicletas, la obra cumbre del neorrealismo italiano y una de las cimas del cine mundial, dirigida por Vittorio De Sica, en la que un padre y su hijo, condenados a la pobreza, han de recorrer Roma en una búsqueda desesperada de la bicicleta, sin la cual no podrán realizar su trabajo.
Locutor 02
No se la pierdan, ya saben que a partir de ahora no podrán llorar lamentando que la televisión es un desierto de la inteligencia y el buen gusto. Ahora ya pueden refrescarse en el oasis que les brinda lágrimas en la lluvia. Todos los domingos a las 4 de la tarde, aquí, en InterEconomía Televisión.
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