emisión Nº 38 del programa de IntereconomíaTV presentado por Juan Manuel de Prada Fecha: 17 de julio de 2011 Tema: El arte contemporáneo
Contertulios: Ilia Galán, Antonio GarcÌa-Trevijano, Fernando Castro Flórez y José Javier Esparza.
también disponible en Youtube (con subtítulos automáticos): https://www.youtube.com/playlist?list=PLVw8hISUcZM4MnSeG_7dQbiTftvOd8k4v
etiquetas: lágrimas en la lluvia, arte, artecontemporáneo, vanguardias, vanguardias artísticas, posmodernismo, arte degenerado, historia del arte, siglo XX, Pollock, Van Gogh, Kandinsky, nihilismo,
Lágrimas en la lluvia - 038 - Arte contemporáneo
Locutor 05
Muy buenas tardes a todos. Bienvenidos a esta 38ª entrega de Lágrimas en la lluvia, el programa que aspira a marcar la diferencia en complicidad con un público diferente. A lo largo del siglo XX y de forma dramáticamente acelerada, en sus últimas décadas, se produjo un fenómeno insólito. La mayoría de la gente, incluso la gente dotada de más fina sensibilidad y formación estética más esmerada, dejó de comprender el significado de las obras que se le ofrecían como arte. Esto no había ocurrido nunca antes. Es cierto que para poder apreciar en plenitud una obra artística se requiere una sensibilidad formada y unos conocimientos que no se hallan al alcance de cualquier persona. Pero no es menos cierto que el arte, el verdadero arte, posee una capacidad de convicción y emoción suficiente para saltarse estas dificultades. Porque allá donde la belleza se hace misteriosamente presente, hasta la sensibilidad más embotada siente intuitivamente la necesidad de rendirle tributo y admiración. Pero este vínculo de adhesión que se entabla entre la obra de arte y quien la contempla saltó hecho añicos hace algún tiempo. El arte primero dejó de ser comprensible, después dejó de provocar ese asentimiento que provoca en nosotros la manifestación misteriosa de la belleza y ya por último, despojado de sentido, se convirtió en aspaviento. Rompió con la sensibilidad popular, rompió con la tradición cultural que lo precedía y hasta con el propio concepto de arte para convertirse en una suerte de jeroglífico impenetrable, incapaz de conmover o gratificar nuestro espíritu, se dedicó en una carrera anihilista en pos de la originalidad a perpetrar las pacotillas más estridentes. El artista dejó de ser un médium que daba voz a nuestros anhelos de belleza para convertirse en una suerte de sacerdotiso de un culto hermético que sólo satisfacía su inflada egolatría. El timo, la impostura, la mistificación, la mamarrachada, disfrazadas de rutinario escándalo y cansina provocación, se han convertido en moneda de curso corriente, aupadas por cierta crítica snob que se ampara en una jerga indescifrable para dar lustre a las sucesivas tomaduras de pelo que pretenden presentarnos como arte. Una de las grandes manipulaciones colectivas de nuestra época ha consistido en inculcar a las multitudes la creencia de que cualquier persona impenetrable a estas pacotillas esconde dentro de sí a un filisteo, cuando no a un reaccionario. Como en aquella fábula en la que el rey se paseaba con un vestido supuestamente invisible para los necios, nadie se atreve a denunciar la engañifa. Y cuando aparece una persona desprejuiciada que se burla de la desnudez del monarca, de la mentira de este nuevo arte, se la condena al ostracismo con el estigma infamante de reaccionario. Así hemos llegado al estado de postración actual. en el que el antiarte se enseñorea de un paisaje en ruinas. Un antiarte que ya no se conforma con vampirizar el arte original, ni siquiera con suplantarlo con sus garabatos diarreicos, sino que se necesita corromperlo, degradarlo, desfigurarlo, prostituirlo. Como el antiarte es incapaz de alcanzar y abrazar la belleza, necesita vestirla de puta y llevarla al burdel. Necesita envilecerla, rebozarla en su vómito, hacerla chapotear en su pudrición para asombro y a robo de los papanatas. A veces tan solo tontos útiles, a veces tarados que comparten con el antiartista subliminal. su misma putrescencia y degeneración, que mientras contemplan la belleza hecha trizas, se refocilan en gustoso aquelarre encumbrando los adefesios más aberrantes. Sobre la deriva errática del arte contemporáneo, sobre sus desafueros, abusos, estafas y pacotillas, y sobre la necesidad de distinguir el grano de la paja en tiempos tan confusos como los presentes, hablaremos hoy en compañía de Antonio García Trevijano, Fernando Castro Flores, Ilia Galán y José Javier Esparza. Les prometo un coloquio formidable, pero antes, como siempre, María Cárcava les anticipa la película que lo ilustrará.
Locutor 00
Muy buenas tardes, Juan Manuel. Muy buenas tardes a todos ustedes. Atractivísima propuesta la que les ofrecemos esta tarde. Se trata de El loco del pelo rojo, film dirigido en 1956 por Vicente Minelli sobre una adaptación de la novela Anhelo de vivir de Irving Stone, autor también de las obras en las que se basaron películas como El tormento y el éxtasis o La dama marcada. De Minelli, esposo de Judy Garland, padre de Liza Minelli y gran maestro del melodrama y el género musical, cabe destacar obras maestras como Cautivos del Mal, Un Americano en París, Melodías de Broadway, Como un Torrente y entre otras. Miklos Rocha, compositor ganador de tres Oscar por Ben Hur, Doble Vida y Recuerda, fue el encargado de musicalizar magistralmente El Loco del Pelo Rojo. De la meritoria fotografía de la cinta se encargaron Freddy Young, de sobra conocido por sus espectaculares colaboraciones con el director David Lean en Lawrence de Arabia, Doctor Zivago y la hija de Ryan, que le valieron por cierto tres Oscar, y Russell Harland, de quien mencionamos entre sus trabajos Testigo de Cargo, Río Bravo o Matar a un Ruiseñor. En el reparto encontraremos a un magnético y turbador Kirk Douglas en el papel del atormentado pintor holandés Vincent Van Gogh. Douglas, que a estas alturas se había erigido ya en todo un reclamo para las taquillas tras el éxito de películas como Ulises o 20.000 leguas de viaje submarino, tendría todavía que esperar unos años más para consagrarse definitivamente con Duelo de Titanes, Los Vikingos, Espartaco o Senderos de Gloria. Anthony Quinn, actor de fuerte personalidad, como había demostrado ya en Viva Zapata de Kazán o La Estrada de Fellini, posteriormente confirmaría en Zorba el griego Lorenz de Arabia, interpreta al rudo impresionista Paul Gauguin, con quien Van Gogh llegó a estar enfermizamente obsesionado. Y será precisamente su hermano Theo Van Gogh, encargado por James Donald en el film, quien posibilita el encuentro de trágico desenlace entre ambos pintores. Color, arte y amor hacia el trabajo bien hecho es lo que nos ofrece el loco del pelo rojo cinta en la que Minelli se mueve como pez en el agua ligando con mimo la perfección estética de cada escena con el retrato profundo de los oscuros fantasmas que devoraban el alma de uno de los pintores de mayor relevancia de la historia del arte.
Locutor 05
De Vincente Minelli siempre se ha destacado su gusto exquisito para la puesta en escena y la dirección artística asociada a un particular cuidado del detalle y de los ambientes. Pero esta visión de Minelli como un esteta reduce su estatura de artista. en el que fondo y forma siempre alcanzaron un grado de fusión capaz de unificar las historias más diversas bajo un sello personalísimo e indiscutible. El esplendor visual de sus obras y su resuelta voluntad de perfección le valieron una reputación de simple formalista, pero si algo caracteriza a las películas de Minelli es la capacidad para reflejar con implacable rigor el drama, de unos personajes que viven la trágica invasión de la realidad en su mundo ideal, en el que pretenden cobijarse. Expresión límite del drama del artista devorado por su propia obra. Buena prueba de ello es la película que hoy les presentamos, en la que Minelli, a la vez que logra recrear los ambientes artísticos en los que se desenvolvió Van Gogh, logra sumergirnos en los climas de tormento espiritual que marcaron su carácter. Una película en la que a la vez que nos adentramos en el universo cromático y en las obsesiones pictóricas del pintor holandés logramos vislumbrar los pasadizos más tortuosos de su mundo interior. Claro que todo ello no habría sido posible sin la excepcional interpretación de Kirk Douglas que capta a la perfección el temperamento a la vez vitalista y desgarrado de Van Gogh. El loco del pelo rojo nos confronta con la naturaleza saturnal de la creación artística que devora a mordiscos a sus mejores hijos Y nos permite conocer un poco mejor ese lecho de ortigas abonado de traumas, frustraciones y angustias que misteriosamente brinda el fruto de la belleza a costa de matar lenta y dolorosamente a quien lo cultiva. Porque el arte, el verdadero arte, nace del dolor, se alimenta del dolor y más allá del disfrute que pueda depararnos, nos transmite un eco de ese dolor tanto más terrible cuanto más auténtico es. De ese abrazo definitivo con la belleza que duele Y Sangra trata en definitiva esta soberbia película. Que ustedes la disfruten. Muy buenas tardes otra vez. Veíamos en el loco del pelo rojo como las cartas que cruzaba con su hermano Teo sirvieron a Van Gogh para espantar los demonios de la soledad y para compartir sus inquietudes artísticas. También las cartas que nuestros espectadores nos dirigen son nuestra mejor medicina. Y el mejor acicate para mantener el nivel de exigencia de nuestro programa. Por eso hemos dispuesto una dirección de correo electrónico a la que pueden dirigir todas sus sugerencias, propuestas y tirones de orejas que tanto nos ayudan a mejorar. Hemos recibido muchos e-mails esta semana, Cárcava.
Locutor 00
Pues muchos como cada semana, Juan Manuel. El más completo de todos y lleno de propuestas de altísimo interés es el de Justo Sánchez Piedra, que agradece la puesta de lágrimas por un producto televisivo distinto a los demás que hace pensar y reflexionar al espectador. Espera, Don Justo, que este programa perdure en el tiempo y baje el porcentaje de masa crítica, incrementando así el número de personas que se cuestionan los tópicos establecidos. Vamos con algunas de las sugerencias temáticas que nos propone Don Justo. Muerte digna, luz verde a un holocausto, nihilismo, genocidio y propaganda, ingeniería social, Gramsci, que es la libertad y libre, albedrío, individualismo, metodológico, entre otros. Más cosas, Jesús Granados desde Málaga propone que analicemos la exploración espacial junto con los avances tecnológicos y de robótica obtenidos apoyándonos en la cinta Exploradores de 1985, dirigida por Joe Dante y protagonizada por uno de los actores actuales que más o mayor interés despiertan en ti, Juan Manuel, que es Ethan Hawke. Por otro lado, José Manuel Holgado Brenes propone que emitamos el film Un mes de abstinencia con guión y dirección de Norman Lear, repleto de críticas feroces al American way of life, al estilo de vida americano, y nos asegura José Manuel que sería una forma espléndida de tratar el tema de la prohibición del tabaco, del egoísmo y hasta de la estulticia humana. Memoria histórica nos reclaman Marta Domínguez desde Valencia y José Antonio Prieto desde Madrid. Y las nuevas adicciones siguen siendo un asunto que nos piden muchísimos espectadores. Ya saben que pueden enviarnos sus opiniones y sugerencias a la siguiente dirección de correo electrónico. Lágrimas arroba intereconomía punto tv. Repetimos, lágrimas arroba intereconomía punto tv.
Locutor 05
Y allí estaremos siempre esperándolas. ...dispuestos a incorporarlas a sucesivas entregas de Lágrimas en la Lluvia. Ya en esta temporada solo quedan, además de este, otros dos programas. Pero parece confirmarse que Lágrimas en la Lluvia seguirá después del verano... ...una temporada más con todos ustedes. De modo que esas propuestas que ustedes nos hagan llegar... ...las iremos incorporando paulatinamente. Hoy, como les decíamos al principio, vamos a hablar sobre arte... más específicamente sobre los rumbos que el arte ha tomado en los últimos tiempos. Vamos a hablar de arte contemporáneo, del presente y del futuro del arte. Y para conversar sobre tan interesante asunto, contamos, como siempre... con un cuarteto de ases que paso a presentarles. Está con nosotros, en primer lugar, visita por primera vez el plató de lágrimas en la lluvia, Ilia Galán. Es profesor, titular de Estética y Teoría del Arte en la Universidad Carlos III de Madrid y profesor invitado en universidades tan prestigiosas como las de Oxford, Harvard o la Sorbona. Columnista del diario El País y otros periódicos, entre sus libros académicos, editados en varios idiomas, Destacan algunos de los que tengo entre mis manos. Lo sublime como fundamento del arte frente a lo bello, filosofía del caos, estética y otras artes o teorías del arte desde el siglo XXI. Estos son libros de Ilia Galán dedicados a reflexionar sobre el arte. El más reciente de todos ellos, este que tengo entre mis manos, recién salido de las imprentas e imagino que llegando a las librerías en estos días, Filosofía del caos, estética y otras artes. Además, Ilia Galán ha publicado tres novelas y cinco poemarios, el último de los cuales se titula Arts Sacra. Muy buenas tardes, Ilia. Muchísimas gracias por acompañarnos hoy. Gracias. Y está con nosotros, repitiendo en lágrimas en la lluvia, don Antonio García Trevijano, abogado y pensador republicano. En 1974 organizó y coordinó la Junta Democrática de España. Ha publicado más de mil artículos en diarios tan diversos como ABC, El País, El Mundo o La Razón. Y es autor... Entre otros de los libros La Alternativa Democrática, El Discurso de la República, Derecho Nacional a la Conciencia de España, Frente a la Gran Mentira o Pasiones de Servidumbre. Su obra más reciente es La Monumental Teoría Pura de la República. ...publicada por el Buey Mudo... ...y de su interés por el arte contemporáneo... ...ha dejado cumplida muestra en esta obra... ...que sostengo entre mis manos... ...Ateísmo Estético... ...Arte del siglo XX... ...de la modernidad al modernismo... ...una obra... ...originariamente publicada en México... pero de la cual los lectores interesados pueden encontrar ejemplares, al menos en la librería Marcial Pons de Madrid. Aquí en Ateísmo Estético, Arte del Siglo XX, Antonio García Trevijano desarrolla una teoría estética sumamente interesante y hace también una revisión crítica del arte del siglo XX. Muchísimas gracias. Antonio, por acompañarnos una vez más.
Locutor 03
Gracias a vosotros por darme oportunidades, ya que, como sabéis, mi figura estoy ronco, pero no estoy ronco por dentro, solamente por fuera. Y gracias porque yo estoy condenado al ostracismo.
Locutor 05
No, no, aquí ya sabes que este es un programa para outsiders y marginados, de manera que siempre serás bien recibido. Como lo es nuestro siguiente invitado, que visita por primera vez el plató de lágrimas en la lluvia. Fernando Castro Flores, es profesor de Estética y Teoría de las Artes de la Universidad Autónoma de Madrid y miembro del patronato del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Crítico de arte, su firma ha aparecido en diarios tan diversos como El País, Diario 16 o El Mundo. Y desde hace 10 años colabora habitualmente en ABC Cultural. Ha sido comisario de más de un centenar de exposiciones y es autor de libros como Picasso, El Rey de los Burdeles o estos que tengo aquí referidos precisamente al asunto que hoy nos convoca. Sainetes y otros desafueros del arte contemporáneo. Una verdad pública, consideraciones críticas sobre el arte contemporáneo, o Fight Club, consideraciones en torno al arte contemporáneo. Fernando Castro Flores mantiene una seguidísima y atinadísima crítica de arte contemporáneo, como decíamos en el diario ABC. Muchísimas gracias por acompañarnos hoy aquí en Lágrimas en la Lluvia.
Locutor 01
Encantado, gracias a ti por invitarme.
Locutor 05
Y cierra este cuarteto un habitual de esta casa a quien ustedes bien conocen. Se trata de José Javier Esparza, escritor, ha ejercido el periodismo en sus más diversas expresiones. En la actualidad presenta y dirige junto a Pilar García Lagranja y Eduardo García Serrano el telediario de esta casa. Entre sus obras de divulgación histórica destacaremos La gesta española, España épica, El terror rojo en España, La gran aventura del reino de Asturias o el más reciente Juicio a Franco. Es además autor de novelas y de brillantes ensayos como este que tengo entre mis manos, Los ocho pecados capitales del arte contemporáneo. Muy buenas tardes también, querido amigo. Gracias por volver al plató de lágrimas en la lluvia. No sé qué te ha parecido esta película de Minnelli, El loco del pelo rojo. ¿Te ha parecido una buena elección para el programa?
Locutor 02
Es una película extraordinaria. Es una película para amar el arte. Hay una película sobre el arte moderno para detestar el arte moderno, que son los modernos de Alan Rudolph, por cierto. Pinta muy bien lo que fue la... Alan Rudolph, lo que fue Alan Rudolph, madre mía, me estoy acordando ahora, según has mencionado... De cuando eras joven.
Locutor 05
Bueno, Alan Rudolph, estaba todo el mundo, vamos, venerándolo cuando yo era chaval, y ahora no se acuerda ni Dios del...
Locutor 02
Yo, en fin, aquella película, en fin, estaba... Pero esta es una película para amar el arte, porque muestra incluso en un personaje al que presenta de una forma un poco... como Gauguin muestra un intento de entender lo que el artista tiene dentro de sí. Intento que yo creo que es muy generoso y con frecuencia es excesivamente generoso y los artistas no siempre se lo merecen, pero esta es otra cuestión.
Locutor 05
La película la verdad es que a mí me parece extraordinaria. Además creo que es una de esas películas que resultan muy didácticas, porque una persona que no sepa... Todos sabemos algunos tópicos sobre Van Gogh, ¿no? Pero que desea adentrarse un poco en ese mundo tan torturado y al mismo tiempo tan vitalista del gran pintor, pues realmente creo que la película es muy buena. Y esa vibración que le transmite Kirk Douglas, pues probablemente Van Gogh fuera un personaje más sombrío, más... más turbio que el personaje que encarna Kirk Douglas, pero bueno, después de ver esta película uno siempre verá a Kirk Douglas en Van Gogh. Ilia, ¿qué te pareció la película?
Locutor 04
Me parece especialmente interesante porque es una película de un mito. El mito, a mi juicio, que más daño ha hecho en la actualidad. Y es la saga de los artistas malditos que no entienden en su tiempo y que triunfarán en el futuro. ¿Que no entienden, perdona? En su tiempo no los entienden.
Locutor 05
Ah, que no son entendidos. No son entendidos.
Locutor 04
Entonces esta película lo que intenta mostrar es cómo... A cierto tipo de artistas les comprenderán después porque están dando la esencial verdad del mundo, pero la sociedad no puede comprenderla. El problema es que esto se ha cogido como un tópico. Y yo me he encontrado muchos chavales que queriendo ser poetas malditos se entregan al alcohol, a la locura, como Van Gogh. Y la mayor parte de los locos, de los borrachos y de los prostibularios no son grandes artistas, sino ridículos mentecatos. Entonces, esto... Por otro lado, es verdad que refleja muy bien la evolución de Van Gogh, ese arte basado en el sujeto que luego va a irrumpir y que va a poder ser entendido. Es una película muy interesante para comprender esa época, pero también está hecha desde el punto de vista del triunfo, es decir, desde ahora. Y por lo tanto ofrece una visión mítica también de Van Gogh, que fue un pobre desgraciado que muchas veces con la pintura lo que no hacía más que sufrir. Triunfó, pero ¿cuántos como Van Gogh no triunfan? ¿Cuántos como Kafka quedan con sus escritos dentro del cajón? Y nadie jamás los leerá. Y además, encima son malos artistas.
Locutor 02
Porque en la época de Van Gogh no había ministerios de cultura que se encargaran de gastarse el dinero en potenciar a toda esta gente. Hoy cualquiera, de hecho, puedes poner en cualquiera de los innumerables museos de arte contemporáneo que hay por toda la geografía nacional, en niveles incluso de ciudades de 50.000 habitantes. Se acabaron esos problemas. Hoy cualquiera puede ser artista contemporáneo. Y eso es aún mucho peor que todo lo que estás contando.
Locutor 05
No estoy de acuerdo con lo que dices. Yo creo que efectivamente hoy los mamarrachos tienen más posibilidades de... Apuras. Pero el artista verdaderamente desgarrado, como es el caso Van Gogh, no creo que hoy lo tenga más fácil que entonces. No, porque hoy en día un Van Gogh de hoy sería una persona que vemos como él se revela contra su padre metodista. Y como en esa búsqueda de espiritualidad él rompe, él rompe con su familia, rompe con la comunidad en la que ha crecido, hoy un artista realmente contestatario, pues naturalmente se rebelaría contra toda la podredumbre que nos ha traído... la modernidad o este recuelo de modernidad que hoy padecemos y sería un artista absolutamente anatemizado. O sea, el equivalente a Van Gogh hoy sería absolutamente anatemizado. Pero es verdad que este prototipo que en Van Gogh o en otros grandes malditos es genial y que en la mayor parte de los casos son las escurrajas de un talento patético, de una falta de talento patética, pues ha hecho mucho daño. Y ha encanallado a muchos petardos que probablemente ya fuesen canallas de nacimiento, ¿no? O sea que tampoco se ha perdido nada.
Locutor 04
Pero Esparza tiene razón en que ahora lo que funciona es el artista que mercadea con el poder, que va a los pesebres donde se le nutre, bien sea en ciertos periódicos, bien sea en ciertas revistas, bien sea en subvenciones. El sistema de la subvención lo que hace es nutrir a una serie de camaradas y camarillas que... hacen sus propias cortes, lo mismo que en el siglo XVI tenían su corte, ahora tenemos varias en función de otros sistemas.
Locutor 02
Y que se esconden tras el discurso de la ruptura y de la rebeldía, que hoy se ha convertido en un producto comercial más. Yo soy muy rebelde y sufro mucho.
Locutor 05
Pero para rebelarse hay que rebelarse contra lo que verdaderamente tiene poder. Claro, precisamente. En el siglo XVII había que tener un par de bemoles para rebelarse contra el Tribunal de la Santa Inquisición. Pero hoy rebelarte contra la religión católica es como de chiste. No, rebeles usted contra el feminismo. Rebelese contra el feminismo. Es la rebelión oficial.
Locutor 02
La subversión... Hoy estamos en el desorden establecido. Es el aspaviento.
Locutor 05
Pero bueno, ahí... En fin. Querido Antonio, ¿a ti te gusta Van Gogh?
Locutor 03
Muchísimo. Es uno de los grandes genios de la pintura. Pero... En la película me ha gustado, primero porque la interpretación de Douglas es notable, no así la de Gauguin, que es mal, Anthony Quinn está muy por debajo de su personalidad, de su talento, pero sí que la película invita a que hablemos y discutamos sobre arte, de verdad. Luego, cuando pasemos al arte contemporáneo, podremos decir muchas cosas, pero muy pocas relativas al arte. En la película por eso yo arranco distinguiendo entre el genio personal, como es el caso de Van Gogh, que aunque tuvo influencia evidente de Millet, es un caso singular, que no produce escuela, aunque sí imitadores. Algunos, singulares de talento grande como Muntz, el autor del grito. Pero partiendo de Muntz, La película es maravillosa. Porque Munch hace la síntesis en su cuadro, por ejemplo, El Grito, que es el más conocido. Prefiero hablar de cosas muy conocidas para que la gente que nos oye siga el argumento, porque tienen en su mente la visión del grito. El Grito, desde el punto de vista pictórico, es casi una síntesis de Gauguin y Van Gogh. ¿Por qué? Porque Gauguin crea escuela, Van Gogh no. Van Gogh puede ser imitado, pero no crea escuela. Pero Gauguin sí crea escuela. La escuela de Gauguin es una derivación post-impresionista. El impresionismo es la primera vez que se rompe desde el Renacimiento con la perspectiva. Es la primera vez. El impresionismo rompe con la regla de la perspectiva inventada por la arquitectura del Renacimiento. Brunelleschi y la escultura Donatello. Pero en la película está muy bien esa incompatibilidad y esa imposibilidad de entendimiento entre dos genios de la pintura en el que uno es de inspiración personal, en que no está la técnica, no lo domina, cuando en el arte, para que produzca ese efecto tan extraordinario, cuando es de gran belleza, es cuando refleja la obra artística una pasión del artista dominada, mitigada. Amortiguada, porque si no está amortiguada o dominada por las reglas del oficio que el mismo pintor o artista tiene que inventar porque las tradicionales no le sirven ya para dominar su pasión, Si eso no se produce, no hay gran arte. El gran arte es una exhibición del dominio de la técnica del propio artista para dominar la pasión exuberante que le permite interpretar el mundo a través de la belleza. Gauguin sí tiene esa técnica. es posimpresionista igual que Van Gogh, pero en Gauguin es clarísimo que la perspectiva que ha roto el impresionismo, él no la renace, no vuelve a la perspectiva, pero a través de planos, de superficies planas, que parecen superpuestos y no están, sino que hay distancia, la marca el color, no la figura, ni tiene líneas de fuga. Por eso nos sorprende tanto las pinturas de Gauguin donde hay en las... Islas exóticas con caras de mujeres augustas en las ventanas, que no hay perspectiva ni volumen. ¿Y es tan importante lo que Gauguin está descubriendo? que no solo es el maestro de Toulouse-Lautrec, por ejemplo, la pintura de Toulouse-Lautrec sin Gauguin no se comprendería, sino que es, además, el maestro de todas las futuras derivaciones que terminarán en el caos y en el nilismo de la pintura de los carteles. Así es lo que inicia Toulouse-Lautrec, que en España lo tenemos, por ejemplo, en los carteles de las corridas de toros. Son formidables como arte de cartel.
Locutor 05
Pero lo pondrías como ejemplo de arte nihilista, el arte de los carteles de toros.
Locutor 03
No, no, no, de ninguna manera. Estoy diciendo que no, que ese es realismo, que ese arte es bueno. Pero esa técnica de Gauguin llega a un momento donde impone su ley al arte bolchevique. Anterior al triunfo de la Revolución Rusa, de 1917.
Locutor 05
¿Te refieres a pintores como Kandinsky?
Locutor 03
No, no, Kandinsky es posterior. Me refiero a Malevich, el creador del suprematismo y del constructivismo. Y ese, ahí es uno... La destrucción del arte, de la belleza, comienza ahí. Ese es uno de los puntos que explican... La destrucción del arte, el nihilismo estético. Arranca de Gauguin, pero en Gauguin es genial y produce artistas geniales, pero deriva en artistas como Malevich, que son más intelectuales que artistas y que destruyen la obra. Por ejemplo, voy a poner para que Malevich, los que me oyen... A breve, Antonio, que tenemos que dar paso. No, lo voy rápido, como he nombrado a Malevich para no repetir. Porque Malevich pasa la historia del arte, de todas las obras de arte que hoy hay en el mundo, europeo y occidental, de cada tres, una procede de la escuela de Malevich. Tiene mayor influencia hoy que Picasso, y es muy poco conocido, y sin embargo es el más influyente de todos los pintores del siglo XX. Es un pintor que tuvo la genialidad de pasarse decenas de años para inventar un cuadro, un solo negro, nada más. Y cuatro años después se arrepiente y dice que se ha equivocado, que la belleza está en un cuadro blanco.
Locutor 05
Fernando. Es difícil nuestra tensión de la pasión y la técnica, la técnica y la pasión. Ese equilibrio me temo que es algo muy difícil, ¿no? Porque hablaba Antonio que el pintor que no logra refrenar, el artista que no logra refrenar esa pasión tumultuosa, pues que se derrama, se dispersa, se...
Locutor 03
En la tesis de Kant sobre el genio, de Alexander.
Locutor 05
Sí, sí, sí. Pero al mismo tiempo también la técnica, el oficio pueden matar, ¿no? Pueden matar el ímpetu creador, ¿no?
Locutor 01
Pueden fosilizar, pueden esclerotizar, pueden llevar al facilismo, al manierismo, ¿no? A hacer únicamente algo relamido. Bueno, yo tengo que decir, después de haber visto esta película tan famosa, que es una de las películas a las que yo tengo más manía de la historia del cine, y cuando la vi de joven ya no la soporté, y verla ahora me ha provocado casi dolores de barriga. La he visto como una obligación para quedar bien con vosotros, pero tengo que decir que... Es una película que es bueno verla. Minnelli, como sabéis, la tuvo que hacer con gran precipitación. La filmó en escenas naturales, fue a recorrer la zona de Arlés, algunas cosas la reconstruyó en estudio. Y va a tener que hacer en todo momento una mezcla entre algo muy verista o realista. Y también en algunos momentos algo hiperteatralizado. Kirk Douglas pensó que era el papel de su vida. Anthony Quinn consiguió el Oscar al papel de secundario, que está fatal. Pero en realidad en la película todo es cartón-piedra. Incluso la forma en la que se ve dibujar a Van Gogh, la forma en la que se le ve pintar. Cualquier persona que tenga mínimo conocimiento de pintura sabe que está mal hecho la forma en la que se está construyendo el cuadro. Y por otro lado aparece, como decía Ilia... Van Gogh como un mito que ha hecho mucho daño a la historia del arte, el mito sacrificial del artista moderno, el artista sufridor, ese artista con una tendencia hiper espiritual pero al mismo tiempo como una especie de encarnador del sufrimiento del mundo que se quiere presentar como un ese homo. que encarna el fracaso y la soledad. Pero que por otro lado, por lo que sabemos de la biografía de Van Gogh, estaba constantemente con la red de Teo y con la red de la subvención familiar o de la subvención del hermano. No tiene en ningún caso Van Gogh tampoco ningún atractivo para mí. Creo que es una de esas cosas desconcertantes. Habla de la película. No, y del artista también.
Locutor 05
Habla de la película. Es una manía vicaria de la manía que tiene Van Gogh.
Locutor 01
Le tengo gran manía a la película y a Van Gogh. Porque en el fondo Van Gogh es un invento de los japoneses, del mercado japonés y de los precios a los que se llevó a Van Gogh. ¿Qué es lo que nos interesa de Van Gogh? Los precios descomunales de los lirios, los precios que tomaron los girasoles, pero en el fondo Van Gogh, al lado de Cezanne... Al lado de cualquier pintor del posimpresionismo, de lo que va a ser la gran revolución luego picasiana, del suprematismo de Malevich, de lo que va a hacer en poesía Mayakovsky, de lo que va a hacer Klesnikov en el Zaun, de lo que se va a hacer en la historia del arte moderno, en la transición del XIX al siglo XX, Van Gogh es, hablándolo con claridad, un don nadie. Es un pintor regresivo, es un pintor de naturalezas muertas, de paisajes, es un antigüaya. Y en realidad es un reaccionario de la historia del arte. Es verdad que el gusto popular...
Locutor 05
Según lo que estás escribiendo, cada vez me gusta más Van Gogh.
Locutor 01
Es un pequeño desastre. Y cuando vas al Metropolitan, donde tienen algunos de los más bellos Van Gogh, de los más famosos, o al Musée d'Orsay, ¿Te das cuenta de que cuando ves, claro, los Van Gogh, al lado de todo lo que es contemporáneo de él, no tiene ni el carácter mundano de Toulouse-Lautrec, de sus visiones del cabaret, del Jacques Noir, ni tiene la concepción del paisaje del Mont Saint-Victoire, de Cézanne, ni tiene la radicalidad de Seurat, ni tiene el mundo de Pizarro. Es decir, no aguanta el paso con ninguno. Y en realidad es que tenía una técnica muy pobre, muy reactiva, una técnica muy conservadora, e hizo una serie de obras regresivas. Y yo creo que Van Gogh, si nos quedamos con calma, es un epifenómeno de un cierto momento del siglo XX en el que se le recupera, se le lleva altas cotizaciones en el mercado internacional y japonés, pero Van Gogh va a desaparecer como lágrimas en la lluvia porque era un pintor de una torpeza indescriptible y un mito sumamente nocivo. Por tanto, es bueno que se vea esta película para que se vea que por ahí no fue el arte del siglo XX, no fue por Van Gogh, que el arte del siglo XXI no va por Van Gogh, y que al final esto no tiene ni escuela, ni destino, ni futuro.
Locutor 05
Yo, que no tengo esa imagen tan negativa de él, yo creo que Van Gogh es a la pintura lo que, por ejemplo, Miguel Hernández a la poesía. Yo creo que es un hombre que vive al margen de las corrientes artísticas de su tiempo. Es una especie de autodidacta pueblerino, de autodidacta desde lo hondo suyo, campesino, desde su mundo pequeño. Pero al mismo tiempo creo que es muy verdadero y mucho más verdadero que algunos de sus contemporáneos y algunos de los que tú has mencionado.
Locutor 04
a pesar de su pequeñez terminamos este primer bloque antes de ir a publicidad con Ilia una defensa de Van Gogh yo entiendo que a Fernando no le guste porque esta película y la misma vida de Van Gogh son vidas románticas es el prototipo del artista romántico que se sacrifica como un sacerdote por su arte y por un espíritu que quiere transmitir a los demás para aquellos que no defiendan el elemento espiritual efectivamente resulta rechinante pero por otro lado No estoy del todo de acuerdo porque es verdad que es un pintor torpe, sobre todo en su primera etapa, pero la última etapa, la etapa donde él más claramente se expresa con una forma que él aprende, es la que ha llegado a hacerle pasar a la historia. Y entonces yo no veo paisajes, veo el espíritu de una persona convulsa a través del paisaje. A mí lo que menos me importa es el paisaje con los cuervos, sino el alma. que él está reflejando acerca del mundo. Por eso, cuando Antonio decía lo de la belleza, creo que el arte muchas veces no busca la belleza, sino expresa lo sublime. El horror del mundo de una manera estética. Y eso nos transforma y nos hace entender cómo es el mundo. Y creo que eso Van Gogh lo hace mejor que muchísimos otros de su época.
Locutor 01
Era un curita pesadísimo que tenía que leer sus homilías. Bueno, habría que decir pastor. Un pastorcito, un pastor, y menos mal que le dejaron, tenían que haberle dejado que siguiera dando esas homilías o esos sermones, porque cada vez que se impide que un pesado siga dando su letanía o su homilía, se convierte o un dictador tipo Hitler o tira hacia, como la cabra al monte. Entonces Van Gogh era un plumbeo que quería redimir al mundo y luego al final...
Locutor 03
Pero no interpreta muy bien, por ejemplo. Yo estoy de acuerdo contigo.
Locutor 05
Antonio, guárdate lo que tienes que decir para después de la publicidad. En un minuto estamos nuevamente con todos ustedes.
Desconocido
Muy bien.
Locutor 05
Y cortaba Antonio que quería darle la réplica a Fernando.
Locutor 03
Más que la réplica, un complemento para entender su argumento y también el tuyo. Porque yo sigo mirando mucho a Van Gogh, pero entiendo la crítica de Fernando. Yo creo que partiendo de Cezanne podemos explicarnos muy bien el problema que plantea Van Gogh. Cezanne dice, critica al impresionismo, porque dice la naturaleza, todos saben que Cezanne es el que recupera o quiere dar todo el maestrazgo del arte plástico a la naturaleza. Cezanne dice, el impresionismo se ha equivocado, porque ha hecho la diversificación, la dispersión de la luz. Cuando la naturaleza no es eso. En la naturaleza, donde hay un color, hay una concentración de la luz, no una dispersión. Van Gogh ya responde a esto. En Van Gogh no hay dispersión de la luz, hay concentración. Por eso tiene su fama del sol, el mediodía...
Locutor 05
Los girasoles.
Locutor 03
Los girasoles. Ya hay... Primer punto. Van Gogh sigue o acentúa uno de los grandes aspectos de la pintura moderna que parte de Cézanne. Y en cambio, Gauguin... que tiene menos atractivo, porque es menos espectacular la pintura, gusta menos al vulgo, porque es mucho más técnico. Gauguin sí que es un descubridor de técnica pictórica. En él sí. Y Cézanne lo toma. En Cézanne está presente en las naturalezas muertas, no en los paisajes de Saint-Victoire, de Le Provence, sino en las naturalezas muertas está presente los descubrimientos del plano de Gauguin. Pero le añade algo más Gauguin y es que permite a través de Toulouse-Lautrec llegar a lo que he dicho antes, al cartel. Y el cartel es para el fascismo. Y para el comunismo, el principal arma artística de combate.
Locutor 02
Totalitario. Para el capitalismo también.
Locutor 03
Esto lo pensaba dejar para después, pero lo termino con una frase nada más. Es decir, el descubrimiento de la técnica pictórica para el fascismo. que en el futurismo y en la escuela metafísica, la de Carrá y luego el fascismo de Cirone, y luego el bolchevismo que antes dije, esas dos mezclas producen la destrucción del arte, hasta el punto que a través de lo que luego hablaremos, de la Bauhaus y de la escuela neolandesa de Mondrian y Duisburg, El periódico del Estil, el famoso Estil holandés, que es el que lleva a Estados Unidos, es el que introduce en Occidente el arte basura que hay hoy. Si el arte abstracto, geométrico, lineal, de Mondrian y de todo eso procede del bolchevismo. Se da la ironía que el capitalismo ha consagrado y puesto por las nubes, a unos precios desorbitantes, la basura creada por el bolchevismo al que antes me refería.
Locutor 05
Bueno, me temo que no es el único tipo de basura bolchevique que Occidente ha hecho suya, ¿no?
Locutor 02
Yo no estoy muy de acuerdo con ese desarrollo, pero da igual. Lo que quería decir es que el discurso de Fernando me ha flipado intensamente. Es decir, yo me pongo en la situación de una persona que simplemente le gusta el arte y quiera saber algo de arte, que en la película de Van Gogh ha encontrado una forma de entender a un señor al que de otra forma no entendería de ninguna manera... Y que después escucha a un crítico de arte decir que, bueno, vea, porquería, Van Gogh era un imbécil, pintaba fatal, esto es una basura, todo y tal. Y yo digo, o sea que al final yo tenía razón cuando no me gustaba Van Gogh. Pensará ese señor. Bueno, es exactamente lo que ocurre con el problema del arte contemporáneo desde finales del XIX hasta nuestros días a cualquier persona de sensibilidad, digamos, natural. Es decir, no deformada por la enseñanza universitaria o por la publicidad comercial. Y me parece que aquí es donde está el problema. Es decir... Lo que Miguel intenta en esta película, desde mi punto de vista, que es muy modesto, y lo digo sin ningún tipo de broma, es explicarle a un señor por qué alguien puede llegar a hacer un arte tan absolutamente personal que deja de ser inteligible. ¿Por qué? Pues porque tiene un problema personal, porque sufre mucho, porque no sé qué. Es un tópico. Es un tópico, efectivamente. Sufría mucho. También es verdad que sufría mucho, ¿no? Pero es una forma de explicarlo. Es una forma que permite a un espectador normal entender por qué yo me quedo fascinado con un cuadro de Velázquez y, sin embargo, con Van Gogh, y ya no te digo con los siguientes, solo puedo rascarme la cabeza. Es una forma de explicárselo. Si ese argumento Y lo eliminas hasta el punto de decir, no, bueno, sufriría mucho, pero era un mentecato, entonces el que se rasca la cabeza dice, efectivamente, tengo razones para rascarme la cabeza, y todo lo que se ha hecho después es simplemente nihilismo, no va a ningún lado.
Locutor 05
Pero, ojo, os estáis empezando a burlar del dolor o del sufrimiento como raíz del arte. No, no me burlo en absoluto. Y esto es un grave error. Todos los grandes poetas, todos los grandes artistas, empezando por el más grande de todos, que decía Oscar Wilde, Jesús, sufrieron. Y su poesía surge. de un fondo de dolor. Rosco se tiró por la ventana.
Locutor 02
No neguemos esto. No, no, Marcos Rosco se tiró por la ventana. Se pegó un tiro. No, es decir, el dolor, no me burlo del dolor, si el dolor no es ficticio. Pero te quiero decir que es una forma de entender una expresión artística distinta al propio objeto.
Locutor 05
Si de hecho estos artistas que a la gente no le gustan, su arte no nace de un fondo de dolor. Pero es totalmente elegible.
Locutor 02
Vamos a ver, Giotto es indiferente que Giotto sufriera. Es indiferente que Velázquez sufriera. Es indiferente incluso que Miguel Ángel, que sufría mucho, sufriera. Porque suerte es extraordinaria. Y sin embargo sabemos que sufría.
Locutor 01
Hay que andarse con cuidado porque es que al final los llorones... Consiguen tener una gran audiencia. Quiero decir, empezamos con Van Gogh, seguimos con Calimero y acabamos con Zapatero. Este día de los incomprendidos... Zapatero no llora, Zapatero no llora. Es el momento del incomprendido, soy un incomprendido. Es decir, todos los que dicen soy un incomprendido, que es el mito de Van Gogh, el mito del artista incomprendido, Es un mito patético. Primero por una razón. En la modernidad y la crítica moderna, desde Baudelaire hasta Clement Greenberg, no se enseñó a interpretar la obra en la pura visibilidad, en el puro visibilismo. Toda interpretación biográfica y autobiográfica de la obra de arte, de si el artista era un sufridor, si era un doliente, si le faltaba dinero, si vivía... Pues chicos, llevamos 120 años haciéndolo en el mundo del arte. Y afortunadamente la estética moderna de Greenberg intentó expurgar eso. Y todas las biografías de artista, que es el género que de Sebasari se impone, las bitas de artista, la vida de artista, reaparecen Van Gogh de una forma espuria y al final nos meten de recuelo otra vez la idea del artista sufriente, doliente y no sé qué. Y a mí el arte de Van Gogh hay que analizarlo por lo que aportó en la historia de la pintura. A mí el mito Van Gogh me parece una de esas cosas que hay que agarrar una piqueta como para acabar también con Picasso, como la biografía picasiana. Si quitáramos a Van Gogh y a Picasso de lo alto, digamos, del topo... de la genialidad de la historia del arte, del estereotipo de la historia del arte, veríamos que hay grandes figuras menos conocidas, como decía Antonio, como Malevich, como Tatlin, como Kandinsky, como Mondrian, como Marcel Duchamp, que han aportado, con todo lo polémico que sea, mucho a la historia del arte. En el fondo Van Gogh es un mito facilista y facilón para tener esa biografía. A mí me parece que la biografía de Van Gogh es un... Es un calimero del arte.
Locutor 05
Debemos empezar a trascender ya un poco la figura de Van Gogh, porque si no parece como un debate sobre Van Gogh. Tampoco debemos debarnos tanto de Van Gogh, porque estamos siendo responsables de todas las calamidades de la historia del arte, cuando en realidad no dejo de ser un artista marginal en vida y un artista que no ha creado escuela, como nos decía Antonio, con lo cual tampoco podemos... Ese mito del artista llorón, digámoslo así, que repito, creo que hay que distinguir de ese fondo de dolor que siempre hay en el arte verdadero. Siempre lo hay. Pero ese mito del artista llorón, del artista con las pasiones desatadas y en choque, en confrontación con el mundo, es romántico. Digamos que es el romanticismo quien crea ese arquetipo.
Locutor 03
Es un modigliani.
Locutor 05
Me había pedido la palabra Ilia Galán.
Locutor 04
Sí, es simplemente para hacer unas matizaciones a lo que dice Esparza respecto al futuro. También en línea con lo que dice Antonio. Y es, efectivamente, Van Gogh es un paso en la evolución del arte... contemporáneo en la variedad de pintura, a una disolución de las formas que va a llegar luego hasta el mundo ruso con la abstracción. Sin embargo, luego, el mundo soviético lo que adopta como un lenguaje mucho más fácil para transmitir a la gente es el realismo, mientras que es la CIA la que va a apoyar a los especialistas abstractos. El discurso que viene a decir, que ya lo empezó Sedlmayr muchos años hace, de el arte contemporáneo nos lleva al nihilismo y esto es un arte del demonio, yo creo que es muy fácil de decir, pero no es justo, porque hay muchas obras contemporáneas muy interesantes, hay autores fascinantes, y ese discurso llevaría, por ejemplo, a... negar a Antonio López por ejemplo ahora que está de moda un lugar pero como Antonio López a Gustav Klimt que es posterior a Van Gogh y podría citar muchos autores que son muy agradables para los bien pensantes y que sin embargo no tendría lugar yo creo que hay que distinguir en arte contemporáneo unas cosas de otras
Locutor 05
Pero creo que estás mezclando nihilismo con figuración o no figuración. Un artista puede ser figurativo y su obra ser la nada. Y al contrario, un artista puede ser no figurativo y tú ves que en su obra no hay detrás un nihilismo. El culpable es Hitler de todo esto.
Locutor 04
El culpable es Hitler. Los nazis inventaron la idea de arte degenerado. Eso fue Stalin primero.
Locutor 03
Hitler lo copió al pie de la letra.
Locutor 04
Pero el problema es que la reacción que se hizo en Occidente frente a los controles o si queremos a una jerarquización del arte se dio después de la victoria de la Segunda Guerra Mundial. Entonces todo lo que estaba oprimido por el mundo de la extrema derecha o del fascismo De repente, perdón, todo lo que ellos apoyaban quedó oprimido y al revés. Todo lo que estaba reprimido salió. Picasso, todas las mujeres que habían quedado. Entonces, esto fue un elemento de tipo político que ha afectado mucho en el mundo cultural y por eso hasta hace poco en España... Esto lo he hablado con compositores contemporáneos como Luis de Pablo, por ejemplo. La gente no se atrevía a hacer una crítica de la música contemporánea porque criticar lo contemporáneo parecía ponerse en el lado de los reaccionarios. Entonces, claro, ¿qué reaccionario que no lo es? Pues se trata de pensar con libertad.
Locutor 02
El asunto de los totalitarismos que sacabais porque... No sé si he cortado algún turno, por cierto. No, no, no. Porque tanto en el fascismo como en el nacionalsocialismo ocurre un poco lo que explicaba antes Antonio que pasó en el bolchevismo inicial. Goldfried Ben, por ejemplo, el poeta, que es un poeta pre-nazi, es un expresionista absoluto. Los futuristas italianos antes del 22 y después del 22 son pura vanguardia. ¿Quién? Los futuristas.
Locutor 03
No, hombre, no.
Locutor 02
Hombre, las cosas que diseña Santelía, por ejemplo.
Locutor 03
Primero son del año 1909.
Locutor 02
Del 9 al 22 hay un abismo. Eso es lo que quiero decir. Sí, claro, antes, antes. Pero antes... Antes del 22.
Locutor 03
Desde el año 9, el futurismo. Sí, el manifiesto que sale en el Figaro. El automóvil Bugatti más bello que la victoria de esa democracia.
Locutor 02
Todas esas vanguardias, cuando el movimiento que las envuelve y en el que se envuelven llega al poder, quedan congeladas. Y en el caso de Alemania, por ejemplo, es muy significativo que toda la corriente expresionista que había en el mundo de la revolución conservadora, etc., antes del 33, de repente desaparece y en lo que se convierte es en ese arte de matronas rurales, que por otra parte era una realidad que no existía tampoco en Alemania, era un realismo falso, porque no había ya matronas rurales, ¿no? Ese se convierte en el referente estético, igual que en la Rusia soviética, desaparece todo lo que había antes para... Por ejemplo, el tractor. De repente aparece siempre un tractor en todos los carteles soviéticos. Es una cosa más. La vanguardia, cuando se convierte en poder, en movimiento en el que se envuelve, se congela. Desaparece, se liofiliza, como en el escafe, y lo que aparece es otra cosa distinta. Otra cosa que termina sepultando el movimiento del arte. ¿Es verdad?
Locutor 04
Bueno, está pasando ahora. Ahora mismo estamos viviendo de las rentas de las vanguardias del siglo pasado. Es decir, estamos viviendo de las vanguardias de los años 30. Hay un neodadá, pero ya casposo, porque no para de repetir tonterías que en los primeros casos que se hicieron tenían un sentido, rompían esquemas, ayudaban a pensar.
Locutor 03
Hidrológico, no pictórico.
Locutor 04
Yo pienso, por ejemplo, en el urinario de Duchamp, tantas veces citado. Era un elemento que en ese momento era subversivo.
Locutor 03
Pero eso no era vadaísmo, ¿eh?
Locutor 04
Bueno, no, no, ya era. Pero me refiero a una serie de elementos que cambian completamente el arte en la historia de la humanidad en Occidente. Sin embargo, continuar de esos esquemas antiguos... Bueno, pues puede tener sentido a la medida en que se hagan obras que merezcan la pena, que sean interesantes para la gente. Y yo creo que lo que ha pasado es que hay una versión onanista de los museos, de los críticos de arte y del sistema arte actual, que se dedica a vivir de rentas de un sistema que nadie entiende, una especie de religión de nuevos sacerdotes falsos.
Locutor 03
Pero que está sostenido por el mercado.
Locutor 04
Claro. Que es el único. Es un mercado donde además no hay códigos estables.
Locutor 03
Pero tiene sus bancos de inversión, sus periódicos, su prensa, su propaganda.
Locutor 05
Si me permitís, de ese mundo, ya dejando las vanguardias clásicas o dejando al pobre Van Gogh, que lo habéis puesto como chupa de dos... No, yo lo defiendo. Precisamente de ese mundo vamos a hablar. De ese mundo, de ese arte... De ese arte que... se ha convertido en una especie de gran onanismo o de gran discusión en torno a la nada, pero que está upado por unos poderes económicos, mediáticos, etc. De todo ello nos va a hablar María Cárcava.
Locutor 00
Resulta imposible hablar del arte actual en los términos en los que se podía hacer del arte clásico, del medieval o del renacentista. Eso es un hecho. No son pocas las voces autorizadas que sostienen que en el siglo XXI el arte ha dejado de ser arte para ser otra cosa. Tal vez una expresión del vacío que deja en los hombres la muerte de la belleza. Una expresión deforme y antagónica de aquella belleza buscada que se definió otros movimientos precedentes. Y es que la sensibilidad contemporánea...
Locutor 05
Procura no improvisar, María, porque rompes la sintaxis de la frase y luego la frase no tiene sentido.
Locutor 00
Amor, no quiero improvisar.
Locutor 05
Sí, pero es que cambió una palabra y ya la frase no tenía sentido. La improvisé, la improvisé.
Locutor 00
Es que me pillaste sin saliva encima. Ya está, venga.
Locutor 03
Venga, cuando me digáis.
Locutor 00
Oye, nunca me he equivocado tanto. No hace falta que repita yo nada, ¿no? Hoy es mi día número uno de repetición.
Locutor 05
A ver, le doy la señal cuando me digas.
Locutor 00
Resulta imposible hablar del arte actual en los términos en los que se podía hacer del arte clásico del medieval o del renacentista. Eso es un hecho. No son pocas las voces autorizadas que sostienen que en el siglo XXI el arte ha dejado de ser arte para pasar a ser otra cosa. Tal vez una expresión del vacío que deja en los hombres la muerte de la belleza. Una expresión deforme y antagónica de aquella búsqueda de la belleza que definió otros movimientos precedentes. Y es que la sensibilidad contemporánea asume con sospechosa complicidad la cómoda y complaciente posibilidad de admitir varias lecturas sobre la obra artística y un solo juicio. El aplauso. Como pueden imaginar, tanta apertura interpretativa acorta mucho la distancia con el camelo. Las prácticas artísticas actuales bajo el asfixiante corsé de la transgresión reflejan la degeneración de todas las ramas artísticas conocidas apelando al asombro, la perplejidad y el desconcierto del público en detrimento de la belleza objetiva, la armonía y el anhelo de trascendencia propios de otras épocas. Si aceptamos que el verdadero arte es intemporal, no podríamos admitir que determinadas tendencias actuales sean consideradas como verdaderas o como arte cuando solo tratan de halagar el esnovismo de una crítica complaciente que ha hecho de la novedad el dogma estético y de provocar el escándalo o el arrobo de unos medios de comunicación que consiguen que el receptor masa termine alzando a la categoría de maravilla, la banalidad, la nadería, el feísmo y la náusea. Todo ello auspiciado por un marketing artístico que confunde valor y precio y relaciona la valía del presunto artista con la cotización de sus engendros y por un poder político que ha hallado en la subvención y promoción de este pseudoarte un instrumento de dominación cultural. Vacas en formol, excrementos en conserva, automutilaciones, muñecos hinchables practicando contorsionismo sexual, calaveras con brillantes, habitaciones con fango, animales disecados o atados en salas hasta fallecer por inanición, son ejemplos en boga de lo que algunos sostienen que es arte contemporáneo. Un arte al que, como leí hace unos días, tras la muerte de Dios solo le resta aferrarse a los idolillos, dinero, poder, éxito, que nuestra época ha fabricado como sucedáneos divinos, a la vez que se interroga incesantemente sobre sí mismo hasta hacer de esa interrogación narcisista su única y viciosa finalidad. Decía Gustave Flaubert, ama el arte de todos los engaños, es todavía el que miente menos. Nosotros preguntamos esta tarde a nuestros invitados, ¿debemos desobedecer en el siglo XXI la recomendación naiz de Flaubert y asumir que el arte contemporáneo es de todos los engaños el que más miente?
Locutor 05
Bueno, esa es la gran pregunta, ¿no? La gente es la pregunta que se hace constantemente cuando ve, pues no sé, a este Damien Hibbs, por ejemplo, ¿no? Que se supone el artista más cotizado o más en boga del momento, con sus engendros, tan pronto vacas en formol como calaveras empedradas de diamantes, o ve... El italiano aquel que enlató Manzoni, ¿no? Manzoni, por supuesto, no queremos injuriar la memoria del gran novelista, del gran autor de Los Enamorados, que también se llamaba así. Pero bien, todas estas cosas, Fernando, le hacen pensar a la gente que estamos viendo en medio de una engañifa.
Locutor 01
No, no menor que la engañifa literaria, ni que la engañifa gastronómica, ni que la engañifa cinematográfica. Es decir, si pensamos en el arte contemporáneo, hay motivos para estar contento porque no se ha caído tan bajo como en Torrente contemporáneo. el brazo tonto de la ley ni se ha caído tan bajo como en la literatura es decir en la literatura española se ha caído a un nivel deplorable y en la internacional que decir y en la danza se ha llegado a aberraciones incluso en el flamenco con lo cual a veces uno escucha esta enumeración de vacas en formol calaveras con diamantes salas con fango y dice uy yo no quiero ir allí que me voy a estropear el traje de bonito de los domingos y sin embargo en el arte del siglo XXI y del final del siglo XX hay obras extraordinarias es decir estamos en una de las épocas más apasionantes para dedicarse a la estética, para dedicarse a analizar el arte contemporáneo, precisamente porque no tenemos un paradigma único, porque no tenemos un solo criterio, ni podemos apelar a la estética idealista hegeliana, ni a la crítica del juicio kantiano, ni podemos apelar a un paradigma moderno, ni siquiera a los dominios de las vanguardias históricas, sino que tenemos que pensar cada poética en su especificidad, Por lo que podemos pensar que en el arte hay unas grandes producciones. Es decir, pensamos en obras como El campo de los rayos de Walter de María, El doble negativo de Michael Heiser, El espiral jetty de Robert Smithson. Y son obras impresionantes y extraordinarias donde se mezcla lo mejor del romanticismo con lo mejor de la contemporaneidad. Pensamos en artistas como Bruce Nauman, como Bill Viola y muchas veces podemos tender, si nos guiamos por el juicio que estamos haciendo, a presentarnos hoy a estas horas como unos grandes carcas. Pero como unos carcas que nos quedamos solamente con la parte, digamos, más sordida del arte contemporáneo. Y eso no es todo el arte contemporáneo. El arte de nuestro tiempo tiene...
Locutor 05
Dicho lo cual, reivindico ser carca y por supuesto este programa se precia de serlo. No, yo no. No, no, tú no, tú eres un invitado. Tú eres un invitado al que benevolamente traemos aquí, aunque no seas carca.
Locutor 03
Está sobreentendido que todo esto hay que reivindicarlo. Se refiere al no arte. No estamos negando que exista arte.
Locutor 04
No, yo no estoy de acuerdo, le voy a ayudar un poco a Fernando, porque creo que todo, a partir de cierto momento del siglo XX, todo puede ser concebido como arte. Ahora bien, no estoy de acuerdo con la noción de ensalada mental que utiliza, y que es ahora de moda, la propia EPA de la posmodernidad, que se ha aplicado a la ética. Es un relativismo absoluto, varios conjuntos, cada cual escoge el que quiere. Por lo tanto, no se podría criticar a los nazis. Creo que no es así. De hecho, estoy trabajando precisamente con Oxford, con John Hyman, en nuevos modelos de interpretación hasta cierto punto objetiva dentro de los valores estéticos. No todo vale en arte como no todo vale en ética. Ahora bien... Que hay muchos elementos subjetivos y coyunturales, por supuesto. Pero en ese sentido creo que si todo es arte, no todo es igualmente interesante. Y que hay artes muy bajos en precio y en valor y en calidad y que hay artes de gran calidad. Hay arte que trasciende, hay arte efímero. Pero ahora te voy a poner un aprito, Fernando. Yo recuerdo que una vez en público defendiste una cámara en la que salía un vapor con el que se habían limpiado los muertos en la morgue, de una bienal de Venecia. Y yo recuerdo que polemicé contigo porque a mí me parecía más divertido Disneylandia o la Casa del Terror en ciertos parques temáticos. Y considero que eso también es un arte. Y a veces mejor que ciertos museos, porque muchas veces los museos actuales han pretendido ser parques temáticos, pero aburridos y para filósofos o gente pseudo-oculta, que se inventa teorías para justificar cualquier cosa. Pero ahí la clave no está en lo que uno ve, sino en la justificación que uno se hace.
Locutor 03
Pero esos museos que compran... Banalidades, cuando no porquerías, es porque creen que es cultura y que la cultura se compra. Los catetos de los museos provinciales y no provinciales... Estamos llenos de conocimiento, de historias, de obras muy caras, que los alcaldes se resisten a comprarlas hasta alguien les dice que es cultura. Entonces sí, claro, comprar cultura sí, eso sí.
Locutor 04
Bueno, basta ver el cine. Uno ve el cine, ve las subvenciones que se dan a ciertas películas y uno entiende todo. Yo que me aprecio de no ser carca... considero que precisamente ser Carca, en el sentido para mí más negativo, ser un vanguardista trasnochado del siglo pasado.
Locutor 05
Lo bueno de que nadie quiera ser Carca es que le dejan a uno toda la tarta. Le dejan a uno toda la tarta y se forra, se forra.
Locutor 02
¿No pensáis que parte del problema está en que hay un exceso de algo que tiene que llamarse arte? Vamos a ver, lo que nosotros recordamos de los siglos XVI, XVII, XVIII, realmente... cuantitativamente es poco. Ahora todos los años tienes varios centenares de genios exponiendo. Nunca ha habido varios centenares de genios exponiendo, jamás en ningún momento de la historia de la humanidad, tampoco ahora. Es decir, buena parte de lo que se expone es ya no prescindible, es directamente basurar.
Locutor 03
Que no se dan Mucho genio a la vez. Yo lo que creo, no. ¿Qué pasó en el Renacimiento Italiano? ¿Cuántos? Muchísimos.
Desconocido
¿20, 30?
Locutor 02
Fíjate, ahora tenemos 200. Eso es mentira.
Desconocido
300, 400.
Locutor 02
Eso no es verdad. Claro, claro que es mentira. Eso no es verdad. Claro que es mentira, pero todo el sistema comercial y mediático apunta a que es verdad. Y así se está haciendo para engrasar la máquina. Se está haciendo pasar por arte y por algo que debemos respetar cosas que no son respetables. Y si es arte, será un arte muy menor. Y creo que buena parte de la culpa de esta desazón que siente la gente desde tanto tiempo cuando se enfrenta al arte contemporáneo proviene justamente de ahí. Decíais antes, lo decía Fernando... que descalificar el arte contemporáneo en su conjunto es injusto. Y es verdad. En Arco, por ejemplo, este año los rusos, hace un par los coreanos, trajeron cosas extraordinarias. A mí me dejaron realmente fascinado. O sea, muy bonitas. Ojo, no digo bellas, sublimes, no. Digo bonitas, de cosas que da gusto ver. No quiero decir que todas fueran cromos, ¿no? Algunas eran bastante siniestras, pero bueno, realmente te impresionaban. Eso era arte, sin ninguna duda. Claro que hay arte contemporáneo excelente. El problema es que la mecánica del arte contemporáneo y el mensaje que el arte contemporáneo envía a la mayor parte de la gente que no es entendida en arte es puro ruido ininteligible. De los medios que se mueven... De los medios que se mueven porque el propio mundo del arte lo utiliza. Busca el escándalo.
Locutor 05
Hay una cosa que has dicho que es interesante, pero que al mismo tiempo creo que de alguna manera contradice lo que habías dicho antes. Tú, digamos que denostabas a Van Gogh por haber creado o impuesto ese prototipo del loquito, el loquito que puede ser artista, ¿no? Pero al mismo tiempo has defendido que una de las grandes riquezas del arte contemporáneo es que hay multitud de poéticas o de estéticas, ¿no? De propuestas. En el fondo, esto es una expresión de la locura. Es decir, cuando no existe una propuesta, una visión, una estética, una poética, es porque en el fondo cada uno se monta su propia poética.
Locutor 01
Y eso no deja de ser una expresión de locura, de otra forma de locura. Estamos en un momento en el que sin duda la imagen del artista contemporáneo más que la que nos daba Van Gogh es la de Andy Warhol. Es decir, cómo Warhol crea el paradigma contemporáneo que es más que el artista torturado, el artista sufriente, romántico, el artista con marketing. que hace de su marketing el mecanismo fundamental para llegar. Y unos tienen un marketing y otros tienen otro. Incluso cuando se elogia el concepto de belleza o se alaba a artistas como López, pues Antonio López es un actor... de una categoría no inferior a Al Pacino y a Robert De Niro. Es decir, se puede comprobar que todo lo que ha sido valorado y todo el gusto popular en torno a López es que López es un actor, es un farsante integral. Ha conseguido con películas como El Sol del Membrillo convencer a toda la gente de lo difícil que es pintar un membrillo. Pero ahí están sus cuadros. Y luego vas a ver los cuadros entre los inacabados, los mal pintados, los deliberadamente bodriosos, como ese que sale comiendo sopa él, su mujer y su hija. Esas visiones de Madrid que son de una sordidez indescriptible. Y a veces dice la gente, López el gran pintor. Y le ven pintando a las 3 de la tarde en agosto en la Puerta del Sol. Eso es un fraude tremendo. Y entonces nos sorprende una habitación... con basura, con vapor de muertos, y a nadie le sorprende que esto que ahora tiene todas las loas, de que es muy bello, muy clásico, muy realista y muy armónico, es un fraude total. En el siglo XXI pintar como pinta López. El retrato de la familia real, tú que eres republicano, ese retrato Antonio, ese retrato de la familia real, menos mal que no se acaba nunca. ¿Por qué debe ser un bodrio de padre muy señor mío?
Locutor 05
Yo antes lo insinué, pero no me atrevía tanto. Pero ya que tú has actuado a calzón quitado, yo diré que sí, en efecto. Considero que Antonio López es un malísimo pintor. Pésimo. Y lo considero además, que precisamente eso de lo que estabais hablando antes, el nihilismo. Que tú de alguna manera lo contraponías a la figuración, creo que no. Por ejemplo, a mí la pintura de Antonio López me parece absolutamente nihilista. Cuando ves esas gran vías desiertas de Antonio López, no hay nada, ahí no hay nada. Me parece que no hay nada en esa pintura. El título no existe precisamente. Pero no, por eso quiero distinguir claramente, o sea, que yo aquí no estoy defendiendo la figuración frente a... No, en modo alguno, pero lo que sí creo que uno de los rasgos, y a mí esto es lo que me parece más lamentable del arte contemporáneo, es el nihilismo. Es lo que, desde una perspectiva de creyente, diríamos, la ausencia de Dios, o la nausa que produce la ausencia del soplo divino, y que desde una perspectiva no creyente, como puede ser la de Antonio... es la incapacidad para acercarte a los arquetipos de belleza, de armonía, de proporción, etc. Y esto sí, es decir, este abismo, esta especie de nada voraz que parece que está acechando al arte contemporáneo es lo que me resulta siniestro y...
Locutor 03
Bien, me vas a permitir que diga unas palabras para otra vez encontrar un fundamento a tu alegría de ser carca, hoy. La palabra ateísmo estético significa exactamente nihilismo.
Locutor 05
Así es como has titulado tu libro.
Locutor 03
Se llama nihilismo. ¿Por qué? Porque igual que Nietzsche, desde la muerte de Zaratustra, la muerte de Dios, hoy es la muerte de la belleza. La muerte del arte es la muerte de la belleza. Cuando digo hoy, no me refiero a los que tú has nombrado, sino al siglo XX, porque estos son fenómenos ya contemporáneos. Es verdad que el título que nos convoca de arte contemporáneo es mejor que arte moderno o modernista, que eso nos obligaría, porque el arte moderno, todo arte es moderno. El griego, el renacimiento, todo arte es moderno, es bueno. Y en este sentido... Con eso empalmo. Yo soy revolucionario, políticamente. Revolucionario de verdad. No en el sentido comunista, social o material, sino revolucionario en sentido formal, político, liberal. Pues bien, como soy revolucionario, admiro y respeto la tradición. Porque como dijo Malraux, la tradición no se hereda, se conquista. Por tanto, comprendo que quiera ser carca porque lo que no quiere es renunciar a aquello de la tradición que es indispensable para poder saltar hacia adelante. Cuento una anécdota muy conocida, no muy conocida, pero muy graciosa. Lenín acaba de triunfar al día siguiente de la toma del Palacio de Invierno, ya está decorando su despacho y está en una silla montado clavando un cuadro del zar Pedro el Grande. Y entra Trotsky. Y claro, se ve de espaldas clavando, dice, pero ¿qué haces? Se te va a caer en la cabeza. Y la niña dice, sabes perfectamente, si no te lo digo para que lo sepas, que mi ídolo, lo que yo quiero hacer con la revolución, es lo de Pedro el Grande. Esa es la tradición. Eso es lo que hay que conquistar mediante la revolución. Yo quiero una revolución política contra lo mismo que habéis dicho antes de la lata de artista de merda, toda la política, no solo española, la española es más exagerada, toda la política de la posguerra mundial, toda la política europea. Es lat de merda. No hay de la A a la Z nada que sea auténtico. Todo es falso.
Locutor 04
No estoy de acuerdo, hombre. Venga, dime algo.
Locutor 05
Bien, expresa tu desacuerdo después de la publicidad. En un momento estamos nuevamente con todos ustedes.
Desconocido
No.
Locutor 05
Otra vez con todos ustedes, Eilia Galán quería responder algo a lo que nos había dicho Antonio García Trevijano.
Locutor 04
Sobre la política. Sobre la política a partir de una imagen visual. Al igual que el siglo XX en arte tiene belleza y tiene autores no figurativos de gran belleza, he dicho el caso de Zobel, de la misma manera sucede en política.
Locutor 03
Después de la guerra mundial.
Locutor 04
Sí, después de la guerra mundial hubo intentos de reconstruir Europa, de hacer una unidad para evitar guerras en el futuro. Creo que no todo es tan negativo, creo que hay errores, creo que muchas cosas se han degenerado, pero lo mismo sucede en arte. Decir que todo es negativo y que los últimos 50 años todos lo han hecho mal me parece fácil, pero no creo que sea real.
Locutor 03
Primero hay que tener gran valor para decirlo. Porque la gente, si lo dice, te condena al ostracismo. Lo que digo es que en Europa, otra cosa es la construcción de Europa. Muy bien, mira qué resultado es. Se ha construido políticamente cero. Se ha construido económicamente.
Locutor 04
Casi medio siglo sin guerras, creo que es un avance. Se ha construido una torre de Babel económicamente que ahora se está derrumbando. Exactamente. Pero algo se ha avanzado. Hay unas libertades que algunos disfrutamos. ¿Qué libertades? Dí una. Yo no puedo decir lo que estoy diciendo. Es un lenguaje. En arte contemporáneo pasa lo mismo. Yo creo que el arte es un reflejo de la época. Y efectivamente, ahora, y no hay más que ver ciertas imágenes de arte contemporáneo, efectivamente, creo que se da un fenómeno de nihilismo, de falta de creencias, en general, en Occidente. Y entonces eso se refleja en la falta de valores que se transmiten de forma estética. Y eso no significa que sea mal arte necesariamente. Significa que está reflejando una visión de época que luego habrá que saber localizar. También considero que no es una cuestión de carca o de progres, sino que las obras interesantes que lo siguen siendo para otras generaciones lo serán. Se trata de ver las buenas obras de arte, las que tienen una categoría que son capaces de traspasar su época. Y eso lo logran mediante unas cualidades no solo técnicas, no solo de escándalo, no solo de novedad, sino también de contenido. ¿Qué ocurre? Que en la actualidad creo que lo que falta en muchos artistas es contenido. O son contenidos ficticios. Y por eso antes decía que se da un problema muy grande con los medios de comunicación que buscan la novedad, lo llamativo, lo escandaloso. Y el mercado también lo busca al mismo tiempo. Y el mercado efectivamente funciona con criterios de beneficio. Muchos compran obras de arte y no las llevan a su casa. Las tienen simplemente para especular. Es un activo que venden.
Locutor 03
Lo que yo he pretendido afirmar es que el fundamento del arte actual es el mismo fundamento que la política actual, que no hay diferencia. El fundamento, porque me remito a palabras literales, por ejemplo, de la escuela de Mondrian, la holandesa, calvinista, la socialista radical, la del estilo, que es para mí la escuela que ha llevado todo lo que acabamos de criticar en Occidente. La frase que dice... Él, primero, fue el vanguardista número uno del arte malo, del no arte, y luego terminó aburrido, se dedicó nada más que a la arquitectura, aunque en el origen todos eran arquitectos. Y dijo, literalmente, hablando de sí mismo, de las vanguardias del año 14, antes de la guerra, y del año 19, después de la República de Weimar, dijo... Pretendíamos, no pretendíamos innovaciones artísticas. Lo que buscábamos era poder, pero poder puro, para poder influir en la cultura. Éramos la vanguardia, éramos movimientos políticos. Pues esa es la verdad, pues eso es lo que pienso. Y entonces, lo mismo que hay una degeneración del arte... Cuando hablo de esto no me refiero a las obras buenas, estamos hablando del arte de mercado cotizado y que no es nada. En la política, cuando he dicho antes la política, la conozco muy bien, he dedicado mi vida al estudio de la política europea y no estoy hablando de que tenga ventajas, estoy hablando de que no hay libertad política. Cuando he dicho que hay libertad es que, porque no hay libertad política. Por ejemplo, todos repetís, todos, seguro que os pregunto, ¿y la libertad? Pues la libertad... personal e individual termina donde empieza de los demás, yo digo falso eso es mentira, propaganda, falso eso es el derecho subjetivo la libertad política es la colectiva y justamente empieza la mía cuando empieza la de los demás si tú no eres libre yo tampoco lo soy eso no hay en Europa un solo país que tenga esa concepción de la política que es la única, la verdad, la verdadera La verdad es igual a la libertad política. Y que he criticado que el arte y la política son expresiones de lo mismo, de la misma nadería, pero del mismo mercado. Es decir, que enriquece a los artistas de mercado y enriquece a los políticos de mercado. ¿Qué más da?
Locutor 05
En esa visión paralela de política y arte, entonces podríamos decir que el arte contemporáneo, creyéndose más libre que nunca, es más esclavo que nunca. Sin duda ninguna.
Locutor 01
Al final del ensayo de Walter Benjamin, el ensayo más citado, la obra de arte en la época de su reproductividad técnica, en los años 30, él establece un dilema, después de hablar del futurismo, el manifiesto del futurismo de Filippo Tommaso en Marinetti, cuando él dice que a la estetización de la política... que es el fascismo, así es en la primera versión, contesta a la politización del arte que es el cubofuturismo y que luego añade el comunismo. Bueno, la relación entre estetización de la política y politización del arte se hizo visible en la exposición universal de París en el año 1937 con el famoso pabellón... alemán que hace Albert Sperff, entre el pabellón ruso y el pabellón español de Sert, el pabellón de la República que va a tener dentro de sí, fuera, España tiene un camino que conduce una estrella de Alberto Sánchez, y el cuadro Guernica de Picasso. Y en esa época se va a condensar toda la cuestión de la relación entre arte y política, que viene desde el futurismo, que va a tener gran importancia en el surrealismo, que va a tener una gran importancia en el expresionismo, y que va a hacer que se tenga una imagen de que las vanguardias fueron en general progresistas. Jean Clerc nos ha enseñado que tal cosa no sucedió en las vanguardias. y han tenido distintas alianzas con la política. Y hoy se vuelve a la cuestión de qué es la relación entre arte y política. Estamos en un momento de estetización difusa de la sociedad, donde hay una especie de éter o de vapor estético en la que dicen algunos teóricos el arte está en todas partes porque no está en ninguna. Pero es cierto también que no es una época en la que podamos decir la frase quiero ser un carca salvo si vamos a grabar un disco de música punk. Es un buen título para un disco de música punk. Quiero ser un carca. Porque en realidad... Con razón a mí me gustaban tanto los Ramones de niño.
Locutor 05
Luego de mayor me hice carca, pero de niño a quien me gustaban eran los Ramones y Sid Vicious.
Locutor 01
Es un disco para ser como Sid Vicious o Joy Division o los Ramones. Pero hoy en día a lo mejor, efectivamente, ser un carca es ser hasta un antisistema o contra el sistema establecido. Pero es verdad que hoy en día tienes razón, Antonio, cuando dices... recordando a lo mejor a dos, que lo que no es tradición es plagio, evidentemente. Hay que tener claro que hoy en día... Yo me acuerdo de Malraux. No, pero es verdad que hoy no debe uno plantear una especie de persecución de lo nuevo por lo nuevo, delirante, o de las variedades, o de las varietés, sino intentar conocer qué ha sido el siglo XX, qué ha sido el siglo XIX, qué ha pasado en nuestro época. Para, por ejemplo, entender que cuando se habla de la crisis de la belleza, El problema de la destrucción del concepto de belleza no es ni siquiera un problema de las vanguardias ni del siglo XX. Es un problema que estaba ya en Baudelaire. Se encontraba en Baudelaire y se encontraba en Rimbaud, en Arthur Rimbaud y se encontraba en Malarmé. Entonces cuando Malarmé dice la destrucción fue viviatriz... Y cuando dice Baudelaire, no concibo otra belleza que Satán a la manera de Milton, y él defiende una especie de belleza satánica, podemos ver que la noción de lo siniestro que está en el ensayo de Freud sobre lo siniestro, van a abrir una serie de paradigmas que es que el concepto de belleza desaparece ya, o comienza a desaparecer en el siglo XIX, en el siglo XX se vuelve problemático, ahora reaparecido con algunos filósofos, ...de una forma un tanto atropellada... ...en Arthur Danto, en George Dick y en otro... ...pero hay que decir una cosa... ...no se puede hablar de la belleza... ...así en términos generales... ...para reivindicar una estética regresiva... ...que esté asociada solamente a lo figurativo... ...porque al final defendemos a pintores figurativos... ...de unas cualidades torpísimas... ...porque es como defender la literatura decimonónica... ...y esa defensa hoy de la novela histórica... Como si fuera la gran novela. Eso es una falsedad. O sea, el siglo XX, con sus estragos y sus maldades, con sus torpezas y sus virtudes, con su radicalidad y su desierto nilista, ese desierto que crece desde Nietzsche, es un siglo apasionante. Y nosotros somos los herederos de un nilismo que hay que decir una cosa. Cuando se habla contra el nilismo, yo recuerdo el adorno, a Teodoro Adorno, de la diarética negativa que dijo, si me preguntan si soy nilista, hay que decir demasiado poco. Y tal vez por falta de sensibilidad para ser solidario con lo que sufre. La estética del sufrimiento, que aquí se habló del sufrimiento, la estética musical desde el dodecafonismo, desde Schoenberg, de la música y la cultura como expresión del sufrimiento, es necesariamente nihilista. Porque el nihilismo no es que todo valga lo mismo. El nihilismo es el código de una modernidad radical. Y yo tengo que defender hoy que hoy en día no podemos saldar el nihilismo como si fueran unos tuercebotas, no. El nihilismo es el trabajo del duero de la modernidad y es el momento más intenso de la cultura, de uno de los grandes momentos intensos de la cultura. Desde, qué sé yo, los misterios paganos del Renacimiento hasta el momento de la primera vanguardia, de la primera posguerra mundial, hay un momento de gran codificación estética que no se lo salta Un gitano. Y que no se puede decir, es que se acabó con la belleza. No, la belleza entra en un abismo que es un abismo romántico y postromántico. Y hoy, insisto, los artistas de hoy, habrá muchos o pocos. Ya en el salón de Diderot, en el siglo XVIII, había cientos de artistas. Cientos. El mejor artista de la época... Uno de los grandes artistas de la época luego era Fragonard. ¿Quién es hoy Fragonard? Entonces hay que decir una cosa. El arte va decantando, el arte va decantando. Por tanto, a mí no me preocupa que haya muchos o pocos. Hoy hasta el más tonto hace una novela. Y está ahí la generación nocilla y cosas que están en el tope de la mediación. Con lo cual, supongo que tú que escribes no te preocupa mucho si los nocillas están hoy en todos los periódicos porque tú crees que en tu escritura narrativa hay otra cosa que hacer. El esfuerzo hoy no es si ha muerto Dios, si no ha muerto. Para un materialista como lo soy yo, para un hombre educado en la dialéctica... No tengo ningún problema en pensar si esta época es caótica. Me encanta que lo sea. Y que sea anárquica. Porque a ti te va bien.
Locutor 04
Porque tú vives de crítico haciendo críticas y todo vale porque tú estás como yo en la universidad y nos va bien. Pero esta época yo creo que está haciendo un gran daño a las generaciones futuras precisamente por el nihilismo. La falta de un sentido, la falta de una dirección hace que muchos pierdan su vida por paisajes erráticos. De hecho, lo que comentabas tú empieza no solo en Baudelaire, sino que empieza ya en los primeros románticos. Es decir, ya desde la novela gótica ya se empieza a hacer una especie de pasión por el dolor, por lo negativo, por lo feo. Eso se continúa y estamos viviendo en lo mismo. Ahora bien, creo que conviene distinguir. Y entonces, de la misma manera que hay cosas excelentes en el siglo XX, también hay mucha morraya y muchas cosas que decantarán, como has dicho, con el tiempo. Pero creo que una clave, precisamente, del caos que tenemos es la falta de referentes. En arte todo es igual, no. La historia tiene unos elementos objetivos. La técnica tiene elementos objetivos. El gusto que produce a una serie de personas ilustradas no es solamente subjetivo. Rilke gusta a una serie de personas que saben leer poesía y eso no es tan subjetivo. Hay una serie de índices. Hay una serie de elementos también de tipo objetivo que se están estudiando. Por ejemplo, ahora empieza a haber muchos trabajos sobre neuroestética que se han dado de lado en la segunda mitad del siglo XX. Pero esto está cambiando. De la misma manera que hay una revisión del relativismo ético, porque si no nos llevaría a justificar la estirpación del clítoris por parte de ciertos personajes. El holocausto, hombre. El holocausto o cualquier otra barbaridad. Lo mismo sucede en estética. Ni todo es subjetivo ni todo es absolutamente objetivo. Pero creo que esto es el momento fascinante del siglo XXI que podemos revisar.
Locutor 05
Ahora que se celebra, no sé qué, aniversario de Selín, como que es el centenario de su nacimiento, ¿no? Sí, sí. El día de hoy un artículo, el otro día un artículo de Kiko Méndez Monasterio, en el que decía que Selín, el arte que propone, es el mismo que hoy se exalta y reivindica. Lo que pasa es que no nos atrevemos a celebrar a Selín porque era antisemita, pero que en lo demás es exactamente igual que nosotros. No, yo creo que el nihilismo... En modo alguno, esa defensa que has hecho del nihilismo, primero creo que has establecido una progenie del nihilismo falsa. Es decir, Baudelaire nada tiene que ver con el nihilismo. Baudelaire es el gran poeta católico de la modernidad que sangra desde la herida de quien contempla que su naturaleza está tocada por el mal. y que habla del mal y que se siente voluptuosamente atraído por el mal como parte de la naturaleza humana pero en modo alguno es nihilista Baudelaire en cambio el nihilismo del arte contemporáneo sí que está es un arte infiernado porque yo creo que el arte cuando deja Cuando deja de ser espiritual, cuando deja de ser una emanación del espíritu, como el hombre es un animal espiritual, lo quiera o no, el lugar que ocupaba lo divino lo ocupa lo demoníaco. Y en el arte, uno de los rasgos que se repite en el arte, bueno, hay casos ya patológicos y extremos como este von Hagens, este que dice, pero lo demoníaco, lo abiertamente demoníaco está muy presente en el arte contemporáneo. Y eso yo creo que es una expresión del nihilismo espiritual. que es como una especie de anticipación de la destrucción final. O sea, ese arte, ¿a qué nos conduce? O sea, von Hagens, ¿a qué nos conduce?
Locutor 01
A la momificación, en realidad.
Locutor 05
Bueno, pues a la momificación del arte, a la momificación de lo que somos, es decir, a la muerte.
Locutor 01
Sí, él lo llama plastificación. Hombre, habéis hecho al comienzo del programa una gran crítica al onanismo y estaba en boca de todos el onanismo. Tampoco está mal el onanismo. De cuando en cuando darse un poco al onanismo también es una situación humana. Yo prefiero hacer el amor. Bueno, pero ahora no toca a estas horas de la tarde o en el momento en que se emite el programa. Eso de hacer el amor es una cursilada, pero bueno, no digamos la palabra castida porque
Locutor 05
Porque estamos en horario protegido.
Locutor 01
El gran masturbador de Dalí, que podríamos decir que es un canto a sus complejos de culpa, a sus miserias sexuales y a la masturbación. Pero bueno, lo que hay que hacer también es ver en qué momento el arte o como la literatura, la cultura se vuelve intransitiva o es capaz de generar, tú lo llamas lo espiritual, o lo deseante y en qué momento nos lleva hacia el otro. que en el caso del que creen los espirituales, el gran otro, el otro con mayúsculas. Yo soy más que espiritualista lacaniano, ¿no? Entonces creo que el deseo es el deseo del otro. Y ese deseo del otro, que uno lo puede convertir en el gran otro, es evidente que lo que el arte te está es siempre sacando de tu cerrazón y obligando a ir a unos límites que no conocías, a una aventura en la que la curiosidad y el descubrimiento es crucial. Y esa aventura estética la haces de muchas maneras. Y también hay que hacerla a través de esa muerte de Dios que cada uno lo ha experimentado como ha podido, que está en aquellas páginas impresionantes de la galla ciencia, de Federico Nietzsche, Dios ha muerto, pero no solo eso, nosotros le hemos matado. Es más impresionante que nosotros le hayamos matado el que haya muerto. No ha muerto de muerte natural. Y dice, hemos borrado el horizonte, hacia dónde vamos, hacia adelante, hacia atrás, nos movemos en todas direcciones. Con ese caos... Hay que recordar cómo murió Nietzsche. topográfico. Pero bueno, ese caos sí.
Locutor 04
Y por eso pintaron en Nueva York Nietzsche ha muerto, firmado Dios. Que puestos a utilizar esa argumentación, tú lo has dicho muy bien, no hay orientación. Si no hay un horizonte, que es la noción de Steiner, que por eso se le han echado encima. Si no hay horizonte, no puedes colocarlas.
Locutor 02
Yo ahí creo que estamos en un... Fernando, el discurso de Fernando, que es muy compacto, desde mi punto de vista, tiene un inconveniente y al mismo tiempo una gran oportunidad. El inconveniente es que me parece que se queda muy a ras de suelo. Es decir, sí, Lacaniano, el encuentro con el otro y el que crea el gran otro. El problema precisamente de quien no quiere ver el gran otro es que se queda en el otro. Y el otro al final es el cadáver del señor este que plastiliza cuerpos. No hay más otro que ese al final, salvo el gran otro. La oportunidad está justamente en esa constatación del nihilismo. Yo creo que estoy de acuerdo con el despliegue. que tú has hecho del tiempo que vivimos como el tiempo final del nihilismo y como su producto. Vale, por eso, justamente por eso, es absolutamente urgente salir de aquí ya. No me refiero al platón, me refiero al... Casi nos toca salir.
Locutor 05
Termina, pero estás introduciendo efectivamente el último... Antonio habla de una revolución política.
Locutor 02
Bueno, bien, yo no creo mucho en ella. Yo estoy absolutamente convencido de que necesitamos urgentemente una revolución cultural a fondo, porque si no, la civilización occidental y muy particularmente el protagonismo europeo en ella, tal como lo hemos conocido en los últimos dos mil años, se acabó. Y yo no me quiero acabar.
Locutor 05
Precisamente la gente lo que quiere es cómo se sale de aquí, cómo se sale de esta jungla, quién nos puede orientar y cuáles tienen que ser los criterios que nos orienten. María Cárcava nos introduce en este último bloque del programa.
Locutor 00
El arte ha dejado de regirse por leyes establecidas por la tradición para instaurar sucesivas formas de originalidad caprichosas regidas por leyes que el propio artista determina arbitrariamente y que en su engreimiento terminan siendo una realidad de ausencia de leyes. Y allá donde no hay leyes es natural que triunfe el desorden disfrazado de originalidad. Quizá en esta exaltación banal y desordenada de la originalidad se cifre el comienzo del fin del arte. Durante siglos el arte se sostuvo sobre el concepto de imitación. Para probar su valía el artista debía recrear tópicos establecidos por los maestros que lo habían precedido. Quien escribía un poema épico no podía ignorar las enseñanzas de Homero, quien pintaba un cuadro de asunto religioso o mitológico tenía que ajustarse a los términos establecidos por la tradición iconográfica. Establecido este criterio imitativo, al artista le resultaba imposible disimular sus carencias, pues existían modelos previos que de inmediato las delatarían. en cambio podía dar rienda suelta a su genialidad introduciendo en ese modelo consagrado por la tradición novedades que hacían avanzar el arte hacia horizontes hasta entonces inexplorados todos los grandes maestros trabajaron sobre tópicos heredados su genialidad consistió en trascender esos tópicos con una sensibilidad nueva y junto a los grandes maestros trabajaron cientos o miles de artistas mediocres que se limitaron a repetir aplicadamente los tópicos heredados De este modo, la imitación se convirtió en un infalible criterio que permitía distinguir al artista del artesano. Pero la exaltación de la originalidad centronizó el reinado del timo. Desde ese preciso instante, los impostores pudieron empezar a colar sus pacotillas como si de originalidades se tratasen aupados, además, por una crítica frívola e insustancial. Así hemos llegado a una situación en que resulta prácticamente imposible enjuiciar el arte y en la forma creciente y probablemente irrevocable un público que está cada vez más hastiado de gesticulaciones y aspavientos que se toma a chirigota el arte. ¿Cómo podemos recuperar a ese público hastiado? ¿Cómo guiar su gusto hacia la obra de arte valiosa en una jungla de pacotillas pretendidamente originales que lo aturden? ¿Cuáles son los criterios por los que debe regirse una crítica artística cabal?
Locutor 05
Bien, antes comentabas que en el Renacimiento había muchos maestros, pero esos maestros mostraron su magisterio desde esa imitación de la Calvada María. Aristóteles. Aristóteles, claro. Y el genio era el que... Cogía el tópico, lo trascendía y lo hacía sublime. Mientras que el artista mediocre, con ese tópico, hacía una cosa pedestre, una cosa mostrenca, una cosa mazorral y prescindible. Así se podía distinguir el buen arte del mal arte. ¿Cómo lo distinguimos hoy? Ilia. ¿Cuál es tu propuesta para distinguirlo?
Locutor 04
Bueno, mi propuesta primero es derribar el Museo Reina Sofía echando a su director y a... ¿Y a los libros de patronatos los salvamos o no? A Fernando lo hablaremos luego, pero creo que tenemos como enseña nacional una hecatombe intelectual, sin ningún criterio serio, y eso lleva ocurriendo desde hace muchos años. Y da igual a veces el tipo de gobierno, que es peor. Es decir, hay una falta total de criterios en buena parte de los que han diseñado nuestros museos. No todos, porque hay gente muy buena y hay criterios también, lo que pasa es que no se mantienen. Ahora bien, hablando de criterios, buen arte. ¿Qué es buen arte? El buen arte es el que me ayuda a sentir cosas. o percepciones bellas me ayuda a profundizar en mí mismo o en el mundo y me da una gran impresión de tipo estético, de belleza, de sublimidad y en cierto modo eso siempre nos hace mejores. ¿Es una versión clásica? Sí. ¿Cómo se puede ver en la actualidad? Comparemos las obras con los grandes del pasado y no solamente con los enanos del presente. Juzguemos por comparación y haciendo un pequeño relativismo respecto a lo que tenemos actualmente. Hay criterios, como he dicho antes, de tipo técnico, de tipo histórico, de tipo social. Es decir, hay artes que no conducen a nada. Un arte que lleva a hacer daño a la gente, pues no sé si merece la pena. Un arte como ahora se está dando de pamplinas, ¿para qué subvencionar cosas que no sirven a la sociedad? Y así sucesivamente. Se pueden buscar criterios, lo que pasa es que no interesa. De hecho, parte de mis libros lo que hago es buscar esa vuelta a un encuentro de criterios dentro de esta situación, digamos, móvil. Estaríamos como en un barco. Es decir, a lo mejor no encontramos cimientos del todo fáciles, pero sí que podemos flotar y con un rumbo. Y esto es lo que está pasando ahora, que muchos se ahogan porque no hay ni rumbo ni dirección hacia la cual ir y entonces el océano se está haciendo cada vez más grande hacia la nada. Pero, en definitiva, creo que es necesario reflexionar críticamente sobre el arte del siglo XXI y del siglo XXI. Sigue habiendo criterios políticos. Ahora se subvenciona el arte feminista, el arte de cierto tipo relativista, el arte nacionalista. Es decir, seguimos con criterios políticos. El arte gay. Exacto. Todo este tipo de artes tienen unos dogmas y vivimos unos dogmas en el siglo XX que muy pocos se han atrevido a desmontar. Es hora de desmontar los dogmas, por ejemplo, el de la novedad, el del escándalo, que ya ni siquiera escandaliza, etcétera, etcétera, y veremos cómo queda el arte de Antonio.
Locutor 05
Por cierto, luego te daré la palabra, Fernando, porque ha querido quemar el Reino de Sofía contigo. No, quemar no. Desarmarlo y volver a hacer algo serio. Bien, bien. Reducirlo a escombros.
Locutor 03
Quiero recordar a la falsa izquierda que domina la política europea, que es la socialdemocracia, y a la falsa cultura que la domina, quiero recordar que uno de los intelectuales más profundos del siglo XX en Italia, Granchi, siendo, como todo el mundo sabe, comunista, sin embargo, dejó escrito Con total rotundidad y claridad. Que todo el arte subvencionado es mal arte. Que jamás podrá llegar a ser arte. Que la subvención del Estado a cines, teatros, pintores... Con eso nos cargamos a Virgilio, a Mozart, a Velázquez... Yo estoy diciendo que la izquierda... que Granchi para ellos es un valor, dice esto. Yo no he dicho todavía cuál es mi opinión. He dicho, he destruido con eso a los que desde la izquierda piden eso. Se podrá pedir desde otros puntos de vista de la izquierda, no. Eso quería nada más que completar la información.
Locutor 05
No, pero vamos, el mecenazgo, que era otra forma de subvención, al mecenazgo se han acogido todos los grandes maestros, ¿no?
Locutor 03
Pero es que era distinto. Que el poder establecido... financie y busque artistas para su propio elevación, decoración y orgullo. Eso es una cosa. Y otra cosa, inversamente, es rebajar el gusto y la zafiedad del pueblo para que elija y vote igual que en el mercado compra porquerías.
Locutor 01
Bueno, en el fondo yo creo que Antonio lo que quiere señalar, yo creo que con oportunidad, es que hay que intentar cuestionar lo que llamaríamos el radicalismo subvencionado. Es decir, el radicalismo subvencionado, cada época, cada sistema político ha querido tener cerca a un discurso pseudo-radical al que daba cobertura. Desde los bufones de las cortes renacentistas a las cortes artísticas y los atláteres que el poder siempre ha tenido. Y hoy esos radicales, podemos decir desde el Tercites a Yorick, de Yorick a Ramón Zin y hasta hoy... Yo siempre un penoso radical que se ha vuelto luego casposete y que ha estado siempre cerca del poder. Entonces esos radicales pretendidamente desmanteladores de la institucionalidad al final son unos grandes funestos. No, con todo yo sí quiero decir, estamos en uno de los grandes momentos no solamente de la historia del arte sino del Reina Sofía. Es decir, estamos en el momento en el que está dirigido por la persona más preparada, tengo que decir sin ninguna ironía. Porque te pagan. No, no, yo no cobro nada. Tienes que saber que los patronos no cobramos nada y somos los grandes idiotas porque damos gratis edamores. Pero sí quiero decir una cosa. Eso es peor que ser pagado. O sea, es peor ir de gratis. Pero bueno, uno va de gratis a muchas cosas, incluso a un programa de televisión. Pero quiero decir, voy de gratis. Y creo que es una persona de una... que lo ha demostrado en la Fundación... ¿Cómo se llama? Manolo Borja Villel, lo ha demostrado en la Fundación Tapios, lo ha demostrado en el MACPA, porque tiene criterios. No se le puede acusar de que carece de criterios. No es un ecléctico. No se nota. No compra cultura. No, como todos los que le han dirigido previamente que exponían lo mismo a la oveja Dolly que a una cabra montesa que traían lo que fuera. Y es uno de los primeros que ha ido contra el gran imperio estético de este país, que es el imperio del país, el imperio del diario El País. Porque finalmente vivimos bajo un código que es que lo que dice El País Y lo que ha dicho el diario El País durante mucho tiempo era lo único que iba. Sí, sí.
Locutor 05
Bueno, yo creo que esa época ya ha terminado, ¿no?
Locutor 01
Se ha dicho una gran mentira y se ha dicho una aberración antes de ayer en El País que ha generado entusiasmo en algunos.
Locutor 03
¿Sabéis que yo estoy a punto de ser dueño del país? Menos mal. Lo tienes que contar, pero en otro programa.
Locutor 01
Entonces, piensa que el otro día... Llegué a tener el 28% cuando Polanco tenía el 14%. Bueno, pues te voy a contar. El otro día sale la noticia de que Barceló ha vendido en subasta, en su cuadro suyo, una tauromaquia. por 4.200.000 euros en Socevis. Se remata y otro por 2.300.000. Dos tauromaquias, ¿no? Y entonces ya el país lo saca a bombo y platillo. Barceló supera a Antonio López en las subastas. Lo que nunca leeremos en el país... Es que Barceló es un pintor mediocre, pero aterradoramente mediocre. Peor. Más mediocre que López incluso. O sea, López podrá superar López, pero es que López es malo, pero es que Barceló es todavía peor. Es un pintor pseudopicasiano, con todas las malas movidas de un informalismo adobado. Y eso, sucio, mal pintado, y sale una tauromaquia. Toque fallero. O esas paellas que pinta y resulta que llega a cuatro millones. Y el país, cada vez que Barceló mueve un pie, ha hecho la famosa capilla de la Catedral de Palma. Y fueron los reyes a inaugurarlo. Aquello es de pena, es de llorar. Ha hecho la cúpula del milenio, que fue un dispendio de dinero de todos, de asuntos exteriores, que crearon una sociedad que se llamó ONU Art. El país lo celebró. Y de repente este Barceló, que epitomiza y encarna la idea del artista, este es el que viene. Menos ha fallecido Minelli, ¿no? Pero si Minelli existiera, haría una película sobre Barceló. Después de hacer este loco del pelo rojo, ¿por qué no hace el loco de Felanix, que es Barceló? Entonces es uno pequeño, muy cerrado de mente, es un hombre que no tiene ningún criterio y afortunadamente Manolo Borja Villel no lo expone. Solo por el hecho de que no exponga a Barceló hay que condecorar al director del Reino de Sofía. Barceló es el gran cutre.
Locutor 05
Oye, pero eso de elogiar a alguien a costa de denigrar... Bueno, pero Barceló está en el Reina Sofía. Bueno, pero establecenos un criterio. Tú eres crítico de arte. Establecenos un criterio para que la gente se pueda manejar en medio de esta jungla y no pique el anzuelo de Barceló. Y por cierto, si son ustedes de Palma de Mallorca, échenle una bronca a su obispo. Échenle una bronca a su obispo por meter esa mamarrachada en la Catedral de Mallorca. Pero sigue, sigue.
Locutor 01
Ofreció Miró hacer las vidrieras de la SEU de la Catedral de Palma. También Gaudí se ofreció para hacer la decoración de la Catedral de Palma. Les negaron a los dos y aceptaron a Barceló. Eso ya dice de lo que es también el mundo de la España profunda. Pero hoy hay que reivindicar en el arte y en la crítica Una vieja posición que es la bodeleriana. Cuando Baudelaire, en El pintor de la vida moderna, dice que la crítica tiene que ser parcial, apasionada y política. Yo creo que hoy hay que reivindicar al público, a todo el público, que tenga la capacidad para arriesgarse también a emitir un juicio. Que no crea que van a venir los criterios del cielo, ni de un viejo canon, ni de un paradigma unificado, ni de la neuroética, ni de la neuroestética. sino que van a venir de la capacidad que tengamos para no aceptarnos los camelos. Camelos ha habido siempre. Podríamos poner algún día la película Prada F de fraude, F for fake. Ah, maravillosa película. Maravillosa, sobre el Mir d'Ori, sobre lo que es el fraude hoy. Y hoy es verdad que en el arte hay fraude. Lo hubo siempre. Modigliani era un fraude como pintor. Ha habido siempre... Oscar Domínguez falsificaba incluso el español, el canario falsificaba Picasso. Ha habido siempre falsificación en todas las épocas. Y arte... Y arte de fraude y arte de pastiche ha habido siempre. Y es la obligación de todos tener dentro de nosotros capacidad crítica. ¿Por qué estamos aceptando que el cine español, que es lo más subvencionado, más que el arte, queremos demoler el Reina Sofía? Comienza demoliendo el Ministerio de Cultura que tiene dentro una señora que es el colmo de la torpeza y la esculticia. Entonces, si una señora que está ahí ha llegado para dar subvenciones al cine, y el cine español, cuando no salen vestidos de milicianos, salen vestidos de María Zambrano, o disfrazados de María Zambrano, y van de María Zambrano a la guerra civil con una facilidad pasmosa, y luego aparece Torrente como el hit parade. Entonces, claro, en una época en la que la literatura es nocilla, el cine es Torrente, hablar mal del arte contemporáneo, sí, Barceló y el otro mal, pero hay artistas muy buenos, y el Reina Sofía está dando lecciones de... marxismo, posmarxismo, feminismo y arte gay. Y afortunadamente está haciendo eso, porque como nunca se ha dado pie a que eso aparezca en el arte español, ¿por qué no? Hay que hacer un esfuerzo más para ser republicanos. Y ese esfuerzo más es un esfuerzo para presentar algo que no es siempre lo mismo.
Locutor 04
Es una predicación de una nueva religión. Yo creo que pongan buenas obras de arte, no que prediquen la religión de Zapatero. Ni la del presidente que venga después. Bajo y me da igual. Pero quiero que pongan buenas obras de arte. No por ser feminista y por tener unos o varios, esa obra vaya a ir al Reina Sofía. No por tener otros gustos sexuales, creo que no merece la pena. No, eso es evidente.
Locutor 05
Caravaggio fue grande independientemente de que fuese homosexual o no. Y si a Carvallo lo hubieran puesto en una exposición de arte gay, hubiera quemado el museo, ¿no?
Locutor 03
En el que... A mí lo que me extraña por esta reunión, es la primera vez que yo tengo una reunión con expertos en arte, ¿cómo es posible que tengáis... desarrollado el espíritu crítico, que lo tenéis, y no tengáis desarrollado el espíritu crítico ante lo mismo y ante la fuente del acte que es la política. ¿Por qué no tenéis crítica ante la política?
Locutor 05
Yo creo que la tiene. Yo creo que la pregunta es otro tema. Proponnos un criterio, tenemos que terminar el programa.
Locutor 02
De lo que ha explicado Fernando, yo me quedo con una cosa, que es el que la gente diga lo que piensa el público. Eso creo que es muy importante. puesto que este arte pretende funcionar sobre la base de la democracia absoluta, que lo sea de verdad, es decir, que el público opine y que elija. Y en lo demás comparto bastante el programa de Ilia y querría subrayar una cosa fundamentalmente. Me parece que es muy importante... en la educación volver a enseñar a los niños historia del arte. Desde el principio hasta el final. Sin duda. En todas las cosas porque nadie es capaz de tener un juicio crítico autónomo sobre lo que hoy estamos viendo si ignora... Si no tienes los referentes. Claro.
Locutor 03
Pero además de la historia del arte hay que enseñar algo que nadie habla de ello. Que es el arte de pensar y mirar el arte. Claro, que es un capítulo de mi libro.
Locutor 02
Sí, es muy importante, pero no pidas peras al hormo de momento. En el próximo plan de enseñanza, que seguramente llegará cuando acabemos con esta porquería que nos está abrumando de algo, si alguien se lo cura, reivindicar dentro de las humanidades algo tan esencial como historia o historia del arte, habremos dado un paso de gigantes. Entonces, tenemos una sociedad que sabrá por sí misma generar... Recursos espirituales, ¿verdad?, para salir de tanta... Tenemos que dejarlo aquí.
Locutor 05
Cuando Fernando hablaba de los fraudes y de los timos, recordaba esa película de Orson Welles, se recordó ahí una anécdota maravillosa de César González Ruano, que él cuenta en sus memorias. César González Ruano y un amigo suyo decidieron falsificar unos cuantos de chiricos. Montaron una exposición de De Chirico toda con cuadros falsos. Y el día de la inauguración, justamente ese día, De Chirico visitaba la ciudad. Entonces César González Ruano y su amigo dijeron, vamos a visitar al hotel a De Chirico, le decimos que hemos montado una exposición con unos cuadros de su juventud, que nos ha hecho llegar un ricachón que los tenía en su colección, y que él nos diga cuáles son falsos y cuáles son verdaderos. Bien, llegó de Chirico a la exposición y Nicorto empezó a decir, este es verdadero, sí, me acuerdo de él, este es falso, este es verdadero, este es falso. Salvó la mitad de la exposición, la otra mitad no le dio la aprobación y dice, bueno, desde ese día supe que todo esto es mentira. Falso, claro. en fin yo no creo que todo sea mentira y espero que este programa les ayude les haya ayudado en el presente y en el futuro a distinguir la pacotilla del verdadero arte muchísimas gracias a los cuatro gracias por vuestras valiosísimas aportaciones y en un minuto María Cárcava y yo mismo les anticiparemos el asunto de nuestro próximo programa Bueno, y la semana que viene trataremos de adentrarnos en uno de los bodrios políticos e intelectuales más sonados de los últimos tiempos, la llamada memoria histórica, a través de la cual se ha intentado y en no escasa medida ha logrado una tergiversación ideológica de nuestra historia con un objetivo evidente de ingeniería social y unos efectos estragadores sobre la convivencia de los españoles.
Locutor 00
Ilustraremos nuestro coloquio con La Paz Empieza Nunca, película dirigida por Leon Klimowski sobre una novela homónima de Emilio Romero y protagonizada, entre otros, por Adolfo Marsillac, Concha Velasco y Jesús Puente, que se ambienta en la época que la memoria histórica ha tratado de tergiversar. Los años de la Segunda República, la Guerra Civil y el franquismo.
Locutor 05
No se la pierdan. Ya saben que a partir de ahora no podrán llorar lamentando que la televisión es un desierto de la inteligencia y el buen gusto. Ahora ya pueden refrescarse en el oasis que les brinda lágrimas en la lluvia. Todos los domingos a las 4 de la tarde aquí en InterEconomía Televisión.
Desconocido
No.