Los participantes debatirán sobre la importancia de las hegemonías culturales, la relación entre la Cultura y la Libertad, las diferencias entre hegemonía cultural, hegemonía política y hegemonía electoral. Moderada por Marcos Peña, abogado y profesor de Derecho Administrativo en la Universidad de Sevilla Pablo Olavide. Gabriel Albiac Lópiz, filósofo, escritor, catedrático de Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid y colaborador de distintos medios de comunicación. Gustavo Pareja, abogado, profesor universitario y representante del MCRC en Ecuador. Pedro Gallego, ingeniero naval y bombero
RLC (2017-09-11) Hacia la hegemonía cultural de la Libertad Política Colectiva
Locutor 00
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Desconocido
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Locutor 02
Este coloquio que vamos a presenciar a continuación tiene como título Hacia la hegemonía cultural de la libertad política colectiva. Y, bueno, pues creo que no hacen falta muchas presentaciones. Pedro Gallego, Gustavo Pareja, Gabriel Albiach y, moderando la mesa, Marcos Peña. Así que, bueno, pues que lo disfruten. Muchas gracias.
Locutor 01
Se escucha, ¿no? Sí. Buenas tardes casi ya y vamos a empezar con el debate. Yo intentaré moderar los tiempos un poco, espero que no os peleéis mucho porque es un tema apasionante. se trata de abordar, yo creo, dos de los conceptos más importantes que en el pensamiento del siglo XX pueda haber. Hegemonía cultural, por una parte, y por otra, la libertad política colectiva como concepto nuclear del pensamiento de don Antonio. Si hay cualquier sintasma nominal que pueda definir el pensamiento de don Antonio, es la libertad política colectiva. En un principio vamos a tratar, por una parte, la hegemonía cultural, se dice hacia, efectivamente, porque es un concepto de la hegemonía cultural, y ya lo decía Granchi, que es un concepto granchiano, aunque Lenin no lo tocó como hegemonía cultural, sino simplemente como hegemonía para criticar el reformismo socialdemócrata, pero sí que es verdad que es desarrollado completamente y que es un concepto nuclear granchiano, ¿no? En este caso, pues bueno, decimos hacia la hegemonía cultural porque ojalá la hegemonía cultural pues hoy fuese la libertad política colectiva y no ese consenso que llevamos toda la mañana viendo cómo no solo en España sino fuera de aquí pues ha dado lugar a esa deformidad del lenguaje y a esa deformidad mental porque al final la deformidad del lenguaje trae causa de la deformidad mental del hablante, ¿no? Bueno, en un principio introducir la hegemonía cultural, como hemos dicho, es de Granchi, de Antonio Granchi. Es un concepto central en este pensador marxista y que él lo elabora y lo desarrolla prácticamente en cuadernos desde la cárcel. ¿Y cuál era principalmente su idea? Su idea era diferenciarse, veía las diferencias claras con la conquista del poder por parte de Lenin en Rusia y consideraba que Occidente, la conquista de ese poder no podía hacerse desde arriba, sino que tenía que hacerse desde abajo. Y surge necesariamente el concepto de sociedad civil frente a sociedad política. Es ahí, de la sociedad civil, donde existe esa lucha por esa hegemonía que no hace referencia a lo que es el dominio, que lo plantará en el Estado, en esa sociedad política que él llamará, y es la sociedad civil donde existe esa pugna por esa hegemonía cultural para que las clases dominantes ejerzan ese poder sobre las clases dominadas. A mí me gustaría, y entrando ya en la mesa, que empezando por don Gabriel, que nos pudieran explicar en un principio, para ir entrando en tema, las diferencias, sobre todo desde conceptos marxistas que tuvo Gramsci, entre lo que era hegemonía cultural y dominación, dominio por parte del Estado. Que eran dos conceptos totalmente distintos, entrelazados, pero distintos, para ir entrando un poco en el debate. Gabriel, por favor.
Locutor 08
Sí, me permitirán en primer lugar un brevísimo capítulo de agradecimientos. Aquellos que formen parte de mi gremio, que es el de la filosofía, con seguridad conocen el texto fundacional en el cual Platón cifra el origen de su dedicación. que es en sentido propio la apuesta por una antipolítica. Carta séptima, antaño, cuando yo era joven, sentí lo mismo que les pasa a otros muchos. tenía la idea de dedicarme a la política tan pronto como fuera dueño de mis actos. Lo que viene a continuación es el bien conocido análisis de la guerra del Peloponeso e inmediatamente la conclusión de que mejor abandonar eso y dar lo que Platón define como el largo rodeo a través de la filosofía para tratar de entender ¿Qué es lo que hace ingobernables a las sociedades? Bien, solo la amistad de don Antonio explica que yo haya sido invitado aquí entre ustedes que pertenecen a esa... A esa poco habitual especie de los políticos decentes, que en todas partes es una rareza, pero en España más. Quien les va a hablar hoy se sitúa en la posición que mejor que nadie definió el viejo Epicuro. es necesario liberarse uno mismo de las cadenas de las ocupaciones cotidianas y de los asuntos políticos, y quien ha apostado por la idea de que lo que a la filosofía concierne no es la política, sino el análisis de las inconsistencias sobre las cuales se funda el discurso político. Mi viejo maestro ya muerto, Luis Althusser, formulaba a final de los 60 y principio de los 70 que la filosofía era la lucha de clases en el ámbito de la teoría. Fórmula pésimamente interpretada por quienes han tratado de hacer una lectura politicista de la filosofía. Lo que está diciendo Althusser es que la filosofía es aquello que... Introduce el desvelamiento de los sinsentidos en la aparente dotación de finalismos sensatos en los enunciados políticos. Quien les habla hoy aquí habla de la política únicamente para proponer cautelas. Y es lo único que voy a tratar de indicarles. Desmenuzar lo que se dice para tratar básicamente de ser cauteloso, para sospechar absolutamente todo lo que se dice. Hegemonía política. Perdón, hegemonía cultural, que digo yo. Hegemonía cultural. Se ha consagrado como un tópico granchiano. El primer problema a plantearse es ¿lo es? Para mí no es claro en modo alguno. Tengo dudas filológicas muy fundadas. El término hegemonía... Aparece en los cuaderni multitud de veces, pero muy raramente y muy lateralmente ligado a la fórmula hegemonía cultural. Hay una cuestión previa que quien se enfrenta a los cuaderni debe tener permanentemente a la vista. La escritura de los cuaderni es una escritura cifrada, es una escritura clandestina. Los cuadernos están escritos en los años de cárcel y Gramsci es perfectamente consciente de que hasta la última palabra que se escriba en esas notas suyas va a pasar por la censura y va a ser en última instancia transmitida a las autoridades políticas. ¿Qué hace eso? Hace que el léxico de los cuadernos sea un léxico encriptado. Un léxico que enmascara A veces muy obviamente, a veces no tanto, lo que está diciendo. Naturalmente, leído a tres cuartos de siglo de distancia, y si no se toman las cautelas convenientes, se corre el riesgo de tomar la máscara por el rostro. La obra de Gramsci ha sufrido la gran desdicha de, por un lado, pertenecer a un hombre extraordinariamente atractivo, que a todos nos conmueve por las terribles condiciones de su vida, y al mismo tiempo estar configurada por un texto en clave que, desgraciadamente, mueve a malos sentimientos. Les daré el más conocido de todos porque es muy sencillo. Intelectual orgánico. Ustedes se hacen una idea de las sandejes que ha habido que oír a lo largo del último medio siglo acerca del intelectual orgánico. Incluso puesta en plural, los intelectuales orgánicos. Para supuestamente referirse a aquellos intelectuales que están organizativamente estructurados dentro de una religión militante. Miren, eso no tiene ni pies ni cabeza. Gramsci escribe intelectual orgánico. Sencillamente porque si escribe lo que está designando, es decir, partido comunista, el texto no hubiera podido sobrevivir. Habría sido destruido. Intelectual orgánico no significa los intelectuales que trabajan en favor de nadie. No, intelectual orgánico es el partido. Partido que, por lo demás, en el planteamiento de los Cuaderni, opera exactamente igual en el área del Partido Comunista que en el área del Partido Fascista. Porque, notablemente, lo que se está planteando es una concepción del partido como totalidad. Por eso, naturalmente, hablamos de modelo totalitario. Pasemos al problema que nos atañe hoy y que es más complicado. ¿Qué dice Gramsci cuando dice hegemonía? Diversas cosas. Voy a darles una serie de pasajes claves al respecto. Vamos a ver si los encontramos... Cuaderno 19. El problema de la dirección política en la formación y el desarrollo de las naciones y del Estado moderno en Italia, se llama el parágrafo, en el cual aparece esa idea de que el criterio metodológico sobre el cual es necesario fundar el propio examen sería el siguiente. Que la supremacía de un grupo social se manifiesta de dos modos. Como dominio y como dirección intelectual y moral. Un grupo social puede, por lo tanto, y debe ser dirigente ya antes de conquistar el poder del gobierno. Y debe existir una actividad hegemónica actividad hegemónica, incluso antes del asalto al poder, y que es necesario contar con la fuerza material tanto como con el poder para ejercer una dirección eficaz. Es decir, en primer lugar, hegemonía es sinónimo de dirección política. En segundo lugar, En segundo lugar, en las anotaciones sobre Maquiavelo. El hecho de la hegemonía presupone indudablemente que se haya tomado cuenta de los intereses y tendencias de los grupos sobre los cuales la hegemonía habrá de ser ejercida. Que uno se forme un cierto equilibrio de compromiso, esto es, que el grupo dirigente haga sacrificios de orden económico corporativo, pero también que tales sacrificios y tal compromiso no puedan hacer referencia a lo esencial, puesto que, si la hegemonía es eticopolítica, no puede no ser igualmente económica, no puede no tener su fundamento en la función decisiva que el grupo dirigente ejercita en el núcleo decisivo de la actividad económica. El segundo sentido sería, pues, el de una concesión, el de una cesión, Es de un consenso que fortalece por su propia apariencia de consenso al dominio básico. En tercer lugar, hegemonía es sencillamente la fuerza impuesta y aceptada. Cuaderno sexto. Está haciendo referencia a la caracterización del Estado como Estado gendarme o vigilante nocturno. El Estado es igual a la sociedad política más la sociedad civil. Esto es, y es la fórmula que más se repite al hacer referencia a la hegemonía, el Estado es hegemonía acorazada de coerción. En la doctrina del Estado, sociedad regulada por... en una fase en la cual el Estado sería igual al gobierno y Estado se identificará con toda la sociedad civil, se deberá pasar a una fase de Estado, a partir de ella, guardián nocturno, esto es de una organización coercitiva, que tutelará el desarrollo de los elementos de sociedad regulada en continuo incremento y, por lo tanto, conducente gradualmente a su intervención autoritaria y coactiva. Para no prolongar la cosa más de la cuenta, bajo esas diversas catalogaciones, bajo la cobertura de una sola máscara, ¿a qué está haciendo referencia Gramsci? Algo que cualquier lector marxista de su época entiende perfectamente. Cuaderno décimo. El principio teórico práctico de la hegemonía tiene también él una perspectiva no seológica y por lo tanto en este campo de búsqueda la aportación teórica máxima de Ilichi, dice Granchi, de Ilichi, Y por tanto es la aportación máxima de Illich a la filosofía de la praxis. Aquí habría hecho progresar la filosofía en cuanto hace progresar Illich, habría hecho progresar la filosofía tanto cuanto hace progresar la doctrina y la práctica, la política. Naturalmente cualquier lector de su época descifra perfectamente ese Illich que en italiano no significa nada. Ese Illich es sencillamente Illich. Es decir, es Vladimir Illich Lenin. ¿Qué es? ¿Cuál es el elemento de descodificación que ese cuaderno décimo nos da? Algo, en mi opinión, es una idea muy sencilla. La idea de que hegemonía remite a los mecanismos de producción material de la subjetividad, a los cuales llama Ilichi, Vladimir Ilich Lenin, con una denominación ligeramente distinta. No hegemonía, sino dictadura del proletariado.
Locutor 01
Bueno, pues ya da paso después de que Gabriela... Gabriel ha, pues, conceptuado perfectamente el concepto. Ahí me gustaría ahora que Pedro, que no ha hablado todavía... Sí, pues Gustavo, pues bueno, pues nada, que es mal moderador, está ahí... Modera, voy a tener que moderar, voy a tener que moderar, en serio. Bueno, pues a Gustavo, que un concepto, una vez conceptuado por Gabriel de una manera inmensa y perfecta y detallada, Me gustaría, antes de hablar de la hegemonía cultural de la libertad política colectiva, o de lo que hay hoy, de una hegemonía cultural del consenso político, me gustaría ver si nos puede diferenciar entre lo que es hegemonía cultural y hegemonía electoral, que no tiene nada que ver, como un paso previo a la hegemonía política. Es decir, tenemos hegemonía cultural como base electoral, hegemonía electoral como paso medio a conseguir la hegemonía política. ¿Qué nos podrías decir sobre esto, Gustavo?
Locutor 03
A ver, la hegemonía política ya es un resultado. Es un resultado de un procedimiento. El procedimiento tiene como punto inicial siempre la hegemonía cultural. Y esto aquí es para todo movimiento de masa factor indispensable. Es decir... Si yo quiero crear un grupo y que ese grupo vaya a combatir por algo y pretenda ganar, y ese combate es el procedimiento, yo tengo que lograr convencerlos. Yo tengo que dar una idea que los aglutine y los reúna a todos. Cuando un grupo ya tiene una idea, en ese grupo esa idea es hegemónica, si es que es la idea que los ha unido y es la idea que enarbolan como bandera. Entonces, en ese grupo ya hay una hegemonía cultural. Precisamente la estructura de los ejércitos es una estructura de hegemonía cultural. Es decir, el ejército cree en la autoridad del mando y cree en la visión de esa autoridad del mando para la batalla que van a enfrentar. Y ahí hay una hegemonía cultural de esa idea. que la tienen que llevar a un procedimiento para poder ganar en ese procedimiento y tener una hegemonía final resultante, que en este caso de los partidos políticos que se preparan por una batalla es la hegemonía política. El procedimiento es la hegemonía cultural. El problema de la hegemonía cultural, como es netamente procedimental, Los que votan no todos tienen en mente la hegemonía cultural o la persecución de hegemonía cultural que el grupo que se pone para la elección está proponiendo. Porque los votos son una suma de fuerza. Y como ya había demostrado la Escuela de la Elección Pública, precisamente Tullock y Arrow, con la paradoja de Arrow, las elecciones del electorado no son racionales y se vuelven aún menos acertadas cuando las opciones no son binarias. Precisamente ahí es cuando se produce la paradoja. Entonces es imposible querer comparar la hegemonía electoral con una hegemonía cultural porque la hegemonía electoral no obedece a las ideas o a ideas que predeterminan el voto. No tienen nada que ver. Es simplemente a cuál movimiento político, cuál partido político logró acumular más fuerza en el momento de las elecciones. Y usualmente es emocional. ...usualmente es emocional... ...el voto no es totalmente analizado... ...en la mayoría del electorado... ...es una cuestión de fuerza, emoción, motivación... ...algo que le sonó bien y va y lo hace... ...no lo hace precisamente... ...porque haya ya una idea... ...que pugne por convertirse en idea suprema... ...esa sería la hegemonía cultural... ...es decir, un conjunto de ideas... ...que se proponen como... ...dirigentes de una cultura determinada... ...y la hegemonía política... ...la hegemonía política... que es el resultado del procedimiento, puede tener una coincidencia con hegemonía cultural, pero no necesariamente. Pues puede haber hegemonía política que ha venido de procedimientos diferentes, no de un procedimiento electoral, sino por un procedimiento de medida de hecho. Y que solamente un pequeño grupo que tuvo más fuerza que toda la generalidad logró la hegemonía política. Y son los que dentro del Estado constituyen también su clase de dirigente. Eso no significa que en toda la sociedad hay una hegemonía cultural, no la hay, sino que impera el dominio de unos pocos sobre los demás. Por lo tanto, no hay una correlación. siempre entre la hegemonía cultural con la hegemonía política. Puede haber hegemonía política sin que esa hegemonía política tenga la hegemonía cultural, porque la hegemonía cultural... A ver, cuando hay coincidencia entre la hegemonía política y la hegemonía cultural es que los sometidos a la hegemonía política crean en las mismas ideas que vienen de arriba hacia abajo como hegemonía cultural... propulsada desde los que ejercen la hegemonía política. Tiene que haber una coincidencia. Si no hay esa coincidencia, los que tienen la hegemonía política no han podido introducir a la generalidad, al grupo general o a la mayoría, no han podido introducirles las ideas de hegemonía cultural. Por lo tanto, no hay hegemonía cultural. Este precisamente podría ser el caso de una dictadura. No hay hegemonía cultural. Tanto que no había dictadura, por ejemplo, en Chile, que Pinochet pierde el referéndum porque no tenía una hegemonía cultural. Él lo que tenía era una hegemonía política. Era el que mandaba. Él y su grupo. Pero mayoritariamente la gente creía otro tipo de estructura, precisamente porque la hegemonía cultural que ellos tenían era totalmente diferente. Y esa hegemonía cultural de los que dijeron no en el referéndum del año 88, a través de una hegemonía electoral, lograron la hegemonía política.
Locutor 01
Entonces, Gustavo, ¿tú crees que puede haber una hegemonía política que se cree desde arriba, sin necesidad de pasar por la hegemonía cultural y por la hegemonía electoral?
Locutor 03
Pero por supuesto. Pero por supuesto, las conquistas o los pueblos sometidos, si son mayoría, no tienen nada que ver con la hegemonía cultural. Viene una hegemonía de arriba hacia abajo. Hay los casos de coincidencia, que fue precisamente el de los Estados Unidos. Fue una hegemonía cultural lo que llegó a convertirse en una hegemonía política. Pero eso es un caso.
Locutor 04
Perfecto. Vale. Bueno, y como dice un alumno, si quieres que te oigan en el coro, tienes que desafinar. Pues yo voy a desafinar. Y no voy a citar a Antonio Granchi, que ya ha traído los manuales, sus cuadernos. No, los manuales no. Los cuadernos. Pues los conoce mucho mejor, por lo menos que yo. Voy a citar a una autoridad ahora mismo que se considera en la materia y le dé luego su nombre. Y define hegemonía de la siguiente manera. Este tipo de poder político que construye una relación en la que un actor político es capaz de generar en torno a sí un consenso... ...en el que incluye también a otros grupos y actores subordinados. Es decir, un grupo o actor concreto con unos intereses particulares es hegemónico cuando es capaz de generar o encarnar una idea universal... que interpela y reúne no solo a la inmensa mayoría de su comunidad política, sino que además fija las condiciones sobre las cuales quienes quieren desafiarle deben hacerlo. No se trata sólo de ejercer un poder político, sino además hacerlo con una capacidad de hacerlo incluyendo algunas de las demandas y reivindicaciones de los sentimientos y sentidos políticos de grupos subordinados, despojándolos de su capacidad de cuestionar el orden hegemónico liderado por el actor hegemónico que lo dirige. Esto es de la autoridad intelectual luminaria del pensamiento Íñigo Errejón. Esto es lo que está citado como autoridad en todos los sitios. Bueno, esto es imposible que pueda darse si no es en el estado de partidos. Imposible, porque precisamente el estado de partido es lo que supone la integración de las masas en el estado. Si ocurriese en un estado en el que existiera democracia, en el que existiera un sistema de frenos y contrapesos, de checks and balances, como dicen los americanos, claro que hay una inercia, como ha explicado muy bien en su ponencia anterior, Gustavo, en Estados Unidos siempre la ha habido de un progresismo intelectual dominante, pero también ha habido otra parte, ha habido otra cara. Pero es que en Europa eso es un yermo, es un páramo, no existe absolutamente nada de eso. Te barren completamente de la escena como no estés dentro del discurso oficial. Y lo digo, empezando en España por la cochambre de la movida... Y acabando por el postmodernismo, en la movida que incluyo desde Alaska a Santiago Serón, otro tonto político que está con los de Podemos también. Que me gusta mucho Radio Futura, pero es tonto perdido, este hombre. Eso es el páramo intelectual, esa es la escena política española. Y me ha gustado, en el sentido de que él mismo lo dice claramente, cómo apelan directamente a los sentimientos y a las sensibilidades. Porque precisamente el populismo es la sentimentalización de la política. O sea, es apelar a lo que digo siempre. No es una vuelta de tuerca a la falacia naturalista de Hume, que es extraer del ser el deber ser, de la existencia de algo su norma. Ya no es ni siquiera eso, ya es del sentimiento extraer la norma. Es decir, si yo me siento vigilante de la playa, pero no el del coche fantástico, sino la rubia Pamela Anderson, a mí me tenéis que tratar todos igual, porque si no pongo una demanda urgentemente, porque me siento ofendido, porque mi sentimiento es ese. Ese es ahora mismo donde están todos. Solo habéis tenido que ver, no es el día del orgullo gay, va a ser como el ramadán del orgullo gay, va a durar un mes dentro de poco. En el que todos los partidos políticos se pelean por estar llevando el cartelito. Esa es la conquista desde el punto de vista mediático, programático, sentimental, psicológico, está completamente conquistada por esta cultura de la socialdemocracia, porque no es ni postmodernismo, García Trevijano en su libro El ateísmo estético, una obra que siempre se enfoca hacia su pensamiento político o como jurista, pero es una obra de primera categoría, Ya dice en su primer capítulo cómo reniega de ese concepto postmodernismo, puesto que no explica lo que viene después. Yo lo voy a explicar. Viene el detritus, la cochambre, la socialdemocracia. Eso es lo que viene después del modernismo. La nada absoluta. Solo tienen que ver que se ha sustituido ya el intelectual, que no era nada, tampoco se ha sustituido por el tertuliano. El mismo tertuliano te habla... de mecánica cuántica y media hora después se habla en otro canal autonómico pues te habla de ciencia política y por la tarde te habla pues del tema que se llama en este entonces ante estos materiales La hegemonía cultural o la hegemonía política, simplemente mi tesis es que no se puede implementar esta dirección política como ha definido Gabriel antes, que es uno de los sentidos que tiene, si no es en el estado de partidos. Y que lo primero que hay que acabar es con el estado de partidos.
Locutor 01
Voy a centrar un poco, voy a traer de nuevo a Redil el debate. Porque hemos conceptuado... Nos escapamos. Efectivamente, os escapáis. Yo me gustaría, se ha hablado de que, bueno, en la última posición es que la hegemonía ahora es la propia del Estado de Partido, que su base es la socialdemocracia. A mí me gustaría ahora preguntar a Gabriel, bueno... ¿Cómo se ha hecho, qué medios ha hecho la socialdemocracia de ahora para llegar a esa hegemonía? Sé que Granchi habla de la guerra de posiciones o la guerra de trincheras, esa guerra de posición para ir ocupando lugares estratégicos, pero bueno, ¿realmente qué se ha hecho para llegar a ese dominio?
Locutor 08
Vamos a ver. Me ha parecido estupendo que hayas echado mano de los teóricos de ese sentimentalismo político que es el populismo. Yo vengo de una viejísima tradición que partió de una fórmula muy elemental de uno de los grandes maestros de los años 60. Cuando digan ustedes en francés le sentiment Extienda la palabra. Le sentiment. En español se puede trasladar muy bien. El sentimiento habría que decirlo separando las sílabas. Lo sentido miente. Sentimentalizar la política es mentir, sin más. Sin más porque naturalmente lo que la producción de afectos busca... No es la construcción de enunciados autorregulados, sino la aceptación de dependencia de un sistema de enunciados respecto de otros, lo que tiende la poesía y llamaba la servidumbre voluntaria. En lo que concierne a la cuestión de la hegemonía, has hecho muy bien en citar probablemente al único teórico serio en España del populismo, que es Errejón, que en última instancia lleva al límite la idea, de origen gransiano, eso hay que decirlo abiertamente, de que la hegemonía es planificable. ¿Qué demonios quiere decir que la hegemonía es planificable? Quiere decir que las construcciones simbólicas y esa amalgama de estructuras simbólicas, a la cual llamamos sujeto, son construibles de acuerdo con una intención finalísticamente ordenada. Bueno, eso tiene un nombre en filosofía, se llama idealismo, lo configuró como tal, exactamente en esos términos, Fichte, en su primera lección de septiembre de 1794 en Jena, Y configura precisamente el horizonte frente al cual Marx, de modo muy concreto, tratará de construir una teoría de la subjetividad como constructo, esto es, como estructura derivada de procedimientos de construcción material no intencionalmente organizados. En 1794, ¿qué es lo que dice Fichte? Algo sencillo que todos sus oyentes entienden. Fichte acaba de ocupar la cátedra de Jena, es su lección inaugural, interpela a sus alumnos y les dice, miren, ante ustedes y ante mí se abre una tarea histórica. Solo hay dos perspectivas posibles en filosofía. La que considera que el yo es producido por el no-yo o la que considera que el no-yo es producido por el yo. La primera existe ya pero no podemos aceptarla porque es un materialismo. Entre ustedes y yo emprenderemos la tarea de construir una filosofía de la originariedad ontológica del yo. Naturalmente, eso es lo que Fichte ya llama un idealismo trascendental y lo que Schelling, muy pocos meses después, en las cartas sobre el dogmatismo y el criticismo, definirá en los términos de que una de dos, o no sujeto y objeto absoluto, o bien no objeto y sujeto absoluto. Toda la preocupación de Marx ha sido precisamente la de recuperar esa posición materialista. que tanto él como Fichte y como Schelling, sabe, tienen un nombre, Spinoza, es decir, la idea de que lo que llamamos sujeto no es más que un objeto entre objetos sometido a los mecanismos de determinación causal tan perfectamente codificables como el de cualquier otra realidad, digo, toda la preocupación de Marx es reencontrar, recuperar eso. En sentido propio... Yo creo que no lo logra conceptualmente hasta... un extraño trabajo muy poco manejado, desgraciadamente, del año 1867, lo que designamos como el capítulo sexto inédito del libro primero del Capital, texto que es retirado del Capital cuando la primera edición del Capital está en pruebas, la cual Marx propone el concepto que está entonces no utilizado de «subsunción real». para designar que la subjetividad no es otra cosa que la cristalización del sistema de conflictos de poder, que por lo tanto no hay sujeto proletario y sujeto capitalista, sino que lo único que existe es la relación llamada capital, de la cual... lo que vulgarmente se denomina proletariado, como lo que vulgarmente se denomina burguesía, no son más que funciones. Dicho de ese modo, naturalmente, la referencia voluntarista queda automáticamente liquidada para forzarnos a entender la subjetividad como el resultado de la construcción. En los años 60, alguien que no tenía gran cosa que ver con el marxismo, pero que conocía muy bien de lo que hablaba, Lo formulaba en términos psicoanalíticos al decir que, miren ustedes, seamos serios. Cuando hablamos de sujeto, si pretendemos hablar con rigor, estamos hablando exclusivamente del sujeto de la frase. Y eso no tiene estructura ontológica. Es una función gramatical. La imposición de contenido sobre una categoría gramatical no es otra cosa que la imposición de un sistema de poder como tal. mi viejo maestro al que hacía referencia hace un momento, Althusser, daba forma más sencilla a eso, explicando que lo que llamamos sujeto no es más que el resultado final de un proceso de asujetismo. En español se puede traducir perfectamente. El sujeto no es más que la cristalización de una red de sujecciones. Si eso es así, naturalmente... el sujeto a fin de cuentas no es más que ese conglomerado de imágenes del que nos hablaba Espinosa, y que en 1966 el gran Guy Debord teorizaba en un libro que vale la pena releer tantos años después, porque en su momento pensábamos que era una hipérbole y hoy nos resulta solo un anticipo, llamado La sociedad del espectáculo. Miren ustedes, el lugar de la representación hoy Y no solo en España. En España es la caricatura, pero no solo en España. No son ya los parlamentos. El lugar de la representación son los televisores. Y a fin de cuentas, el verdadero representante político de un país en estos momentos son las Belénes Esteban de Turner.
Locutor 01
Bueno, voy a lanzar otro tema para que Gustavo pueda... Acabamos de asentar que lo que tenemos enfrente es la degeneración más clara de nuestra clase política, idealizada por una socialdemocracia que... solo tiene como base el nihilismo intelectual. Eso ha hecho hegemonía y, por lo tanto, las consecuencias las tenemos en el lenguaje, las tenemos en la política y las tenemos en la sociedad. Como paso medio, Gustavo ha dicho que no es necesario para conquistar la hegemonía electoral y la hegemonía política necesariamente esos tres pasos desde abajo. Y tenemos en cuenta que hoy, en el estado de partidos en que vivimos, Está degenerando y la representación que acaba de hacer Gabriel es totalmente exacta. Mi pregunta es la siguiente. Sabemos claro que la libertad política colectiva, como hecho, como acción, es posible que pueda construir o constituir otro edificio político. Pues muy bien, yo planteo ahora la mesa. Ya hemos diagnosticado, sabemos que la hegemonía cultural hoy es de los tertulianos, de los programas de televisión que no saben absolutamente nada, de los íñigos y rejones y de los miembros y miembras. Perfecto. Me gustaría que la mesa dijera o se pronunciara sobre uno. ¿Cómo es posible que podamos romper, que podamos hacer contrahegemonía? Sabemos que la hegemonía es necesario que la clase dominante, la clase dominada, haya una especie de diálogo en el que existe el consentimiento, una aceptación por parte de la clase dominada sobre lo que le impone la clase dominante. Yo pregunto, ¿cómo es posible, cómo podemos hacer esa contrahegemonía, cómo podemos hacer esa hegemonía alternativa para romper la hegemonía que hoy está encima? ¿Qué paso previo debemos dar para ir conquistando la libertad política colectiva, que es el último tema al que vamos a abordar? Gustavo, por favor.
Locutor 03
A ver, el problema de la corrupción... del estado de partidos a la sociedad es que una vez que el estado de partidos ya tiene la hegemonía política a través de un sistema de adoctrinamiento compulsorio estatal logra corromper a todos los súbditos del estado para que que reconozcan la hegemonía política y las ideas que tiene la hegemonía política como una hegemonía cultural. Es decir, se les da de arriba hacia abajo la hegemonía cultural a través de sistemas de adoctrinamiento y la gente lo comienza a creer y creen que eso que existe es lo único que es bueno o es lo único que es válido. Entonces, si uno llega a esa sociedad que ya tiene de arriba hacia abajo implantada una hegemonía cultural, El nuevo que llega a ese grupo y quiere rivalizar con esa idea, tiene que traer una idea nueva. Entonces lo que se va a armar es una competencia de ideas. La única forma de derrotar a una idea es con otra idea. Ese sujeto nuevo que trae la idea tiene que convencer con esa idea. Es que hay dos maneras de alcanzar la hegemonía cultural. O te adoctrinan o te convencen. El convencimiento es voluntario, el adoctrinamiento es porque no tienes otra alternativa, es lo único que te dan y es lo único que puedes conocer. La realidad está totalmente encasillada, en cambio, el que es convencido puede elegir, porque él puede acudir a diferentes lugares donde lo pueden convencer. Entonces, ese individuo, ese sujeto que quiere traer la idea nueva, tiene que convencer a otros para formar un grupo de que hay una idea correcta. Si el poder de convencimiento es muy grande, y usualmente lo es cuando la idea es sólida, Cuando la idea es sólida. No necesita ser tan profunda la idea porque no todos los que van a ser convencidos van a entrar o van a creer en ese sistema de pensamiento por la profundidad y la estructuración de las ideas. Pero sí porque le suena intuitivo o le suena lógico, aunque sea en una forma un poco superficial. Y tiene que convencerlos. Convencidos, formando un grupo, ahí sí se puede rivalizar por la hegemonía. Es decir, va a comenzar la lucha de las ideas. Pero siempre comienza con una idea. Es decir, tiene que llegar uno nuevo. dar la idea, convencer, formar el grupo para que ese grupo comience a pugnar contra los otros grupos. Es decir, contra los grupos que tienen ya la idea que les ha venido desde arriba, la idea preconcebida, y también al mismo tiempo deslegitimar al grupo que por haber tenido la hegemonía política les ha pasado a los que están abajo una hegemonía cultural. Es decir, una hegemonía cultural venida de abajo de los individuos va a rivalizar contra los que están convencidos por los que tienen la hegemonía política y va a rivalizar también contra los que tienen la hegemonía política. ¿Es posible? Claro que es posible. Sin duda que es posible. La historia lo ha demostrado que es posible. Se puede perder como se puede ganar. Los movimientos independentistas de América precisamente es la demostración de que una hegemonía cultural venida de abajo hacia arriba triunfó. Que después unos hayan tenido unos sistemas políticos, organizaciones políticas adecuadas o inadecuadas es otra cuestión. Pero la hegemonía cultural de ese momento, que era la idea de naciones libres que rompan con el imperio colonial, se hizo mayoritaria. Cuando la mayoría de pobladores colonos de la zona estaban a favor del imperio colonial, pero fueron convencidos de algo contrario. De que se puede hacer, se puede hacer y no sería excepción en el moderno estado de partidos. Es difícil porque... No se puede competir electoralmente porque es caer en el mismo juego de ellos. No vas a ir a jugar en el mismo territorio, en un territorio arreglado. Es como ir a intentar ganar en un casino donde ya está todo arreglado. Es algo muy parecido. O sea, las probabilidades son muy escasas. Y intentar corregir el sistema desde adentro es absurdo si el sistema es inservible. El sistema tiene que ser reemplazado. Entonces tienen que crearse estrategias para poder derribar el sistema. Y las estrategias para derribar el sistema son dos, siempre. O lo deslegitimas o lo arrasas a cañonazos. Nosotros buscamos deslegitimarlo. Y una vez deslegitimado, nadie va a querer seguirlo. La hegemonía política va a ver que da órdenes y las órdenes ya no van a ser cumplidas, entonces en ese momento van a caer. Y la otra es por la vía de la revolución armada, que eso fue lo que lograron los Estados Unidos. Pero eso fue en un contexto dado porque estaban realmente oprimidos y la lucha revolucionaria fue una lucha defensiva para ganar una libertad que les había sido quitada. Pero veo perfectamente aplicable una idea que logre la hegemonía cultural desde abajo para rivalizar contra lo que ya está establecido y derrotarlo, derrotarlo deslegitimándolo. Es totalmente coherente y posible.
Locutor 01
Yo te quería preguntar. Acaba de decir, Gustavo, que dos ideas. Lenin decía la conquista directa. La hegemonía cultural son dos maneras distintas de alcanzar el poder. Me viene a la cabeza la deslegitimación. Nosotros queremos deslegitimar mediante la extensión activa.
Locutor 04
Bueno, había también una tercera vía, que es la que proponía la sociedad fabiana, que era una revolución poco a poco, que sería una cosa intermedia. Pero bueno, respecto a… Fichte en los discursos a la nación alemana hace referencia al concepto de nación cultural, que luego hablaré detenidamente porque creo que es primordial ahora mismo en el estado del arte en España. Pero básicamente lo que se está produciendo en España, sobre todo promovido por esta falsa izquierda, es a mi juicio lo siguiente, es una negación de la tradición. O sea, quieren dar un salto hacia adelante sin apoyarse en la tradición. Es más, considerando que todo lo anterior hasta que han llegado ellos es despreciable. Como dije ayer, comenzando desde toda la historia del imperio hasta todo el periodo de la dictadura franquista. O sea, no vale absolutamente nada. Todo comienza con ellos. Todo comienza con ellos. Por eso es muy importante... el concepto que le dan ellos desde el prisma desde el que ven la plataforma desde la que ellos funcionan dándole significado o distintos a las categorías que normalmente ya tenían una significación aceptada y sobre todo la importancia que le dan a los medios a la propaganda como dije ayer, el ansia que tenía Pablo Iglesias por seguir continuando en la tuerca, pudiendo compatibilizar su función de diputado, sabiendo la importancia que para ellos tiene esa hegemonía de los medios de comunicación, esa manera de inocular su pensamiento hacia todo. Entonces, la cuestión que quiero plantear aquí ahora mismo es que la manera que se está proyectando Esta hegemonía mediática o esta hegemonía cultural que existe en España es algo sorprendente. Es decir, es una hegemonía artificiosa generada por una falsa izquierda en la que su denominador común es la negación de la nación española. Y entre otras cosas son los defensores del estatalismo. Considerando, si repasamos lo que ha leído la definición de hegemonía de Errejón, eso es fascismo en vena.
Desconocido
Sí.
Locutor 04
Pero fascismo en vena. Es la dominación del Estado a través de los sentimientos y mucho más. Es más, te dice incluso sentar las bases para que tu enemigo pueda enfrentarte a tu adversario a ti. O sea, dirigen todo. Entonces, ante estos materiales, ¿qué es lo que se puede hacer? Pues lo primero es lo que estamos haciendo. Denunciándolo aquí. Reuniéndonos aquí. uniéndonos todos los que podamos al MCRC, siguiendo la doctrina intelectual, y sí, digo doctrina porque yo no tengo miedo a las palabras, cuando están basadas en los hechos de García Trevijano, como ya predijo en la transición, que el estado de partidos, la única argamasa que lo uniría sería la corrupción. La corrupción sería el factor de gobierno. Dentro del estado de partido en el que, precisamente, Podemos está instalado más que ninguno y lo que quieren, además, es conquistar el cielo al asalto, como dicen siempre, y quedarse absolutamente con el Estado... Nuestra función, aparte de la abstención colectiva desde luego, es seguir en la lucha, en nuestro movimiento, en la denuncia de que en el estado de partido no se puede esperar nada más que lo que está ocurriendo. Antes has apelado a la degeneración política, es que no existe nada degenerado. Es que el fruto que has nacido de esas semillas no es más que lo que podían hacer. Es la corrupción del Estado de partido. Solo puede dar lo que estamos recogiendo ahora. Ayer hacíamos una interpelación a los modelos económicos o el problema de la economía en España. La crisis tan galopante que vivimos y la deuda inmensa que tenemos. El problema, antes que económico, es político. Si no acabamos con el estado de partidos, no se va a solucionar absolutamente nada. Todos los que ellos han confiado en que desde dentro se puede regenerar este régimen... ...y lo siento Gabriel... ...pero ahí me acuerdo de tu amigo Federico... ...que ha pasado por todos los partidos... ...aspirando a que eso iba a haber un cambio... ...pues ha sido un desastre absoluto... ...dentro del estado de partidos... ...no se puede esperar nada... ...todos los que entran dentro es... ...la definición de Gerard Lightfoot... ...que tú conoces también Marco... ...una vez que existe el estado de partidos... ...desaparece todo átomo de representación... ...no se puede representar a nadie... Y más aún cuando encima es inexistente la separación de poderes. Entonces, nuestra primera función es denunciarlo aquí. Y yo lo denuncio con la voz que me ha olvidado.
Locutor 08
Me perdonas un solo y muy rápido matiz menor. Dices que dentro del estado de partidos no se puede esperar nada. Dentro de la perspectiva de conocimiento de un hombre libre no se puede esperar nada de nada. Sencillamente porque la esperanza es el sinónimo de la servidumbre. Me refiero a un periodo a la libertad. Olvidemos el término esperanza. Esperanza es una virtud teológica. Por lo tanto, solo es inteligible en los términos de la providencia. Sin la gracia y sin la providencia no hay esperanza. Los que somos materialistas hemos aprendido de Espinosa que el concepto de esperanza es la base de todas las servidumbres.
Locutor 04
Yo no me refería a esos términos teológicos cristianos. Me refería simplemente a que si no existe un periodo de libertad política, no puede existir. Si no existe un periodo de libertad política colectiva, no puede haber libertad política.
Locutor 08
No, no, sí estoy completamente de acuerdo contigo, pero simplemente es una cautela léxica. Gustavo Bueno, cuyos discípulos estaban por aquí ayer, que fue un pensador de primerísimo, pero de primerísimo orden, decía con mucha gracia en algún momento que el progreso... Es la inconsciente forma laica de llamar a la providencia. Y que conviene ser muy cauteloso cuando se hace uso de categorías teológicas disfrazándolas bajo categorías laicas. Cuidado con Esperanza, no tiene más uso que el teológico.
Locutor 04
Bueno, eso es lo que ocurre con cultura. Él lo denomina cultura, el sucedáneo laico de la gracia santificante.
Locutor 08
Exacto, exacto. Salvo que se utilice en el sentido de cultivo agrario, dice Gustavo, y tiene mucha razón.
Locutor 04
Los términos en los que nos estamos manejando y en los que nos movemos nosotros es que precisamente no existe democracia si no existen dos principios, que es representación y separación de poderes. Lo de la esperanza yo se lo dejo ya a los cristianos. Yo soy ateo. Entonces, a los términos en los que me estoy manejando es que dentro del estado de partido no se puede esperar nada. Quiero decir que no se puede... Pero fuera tampoco. Sí, no. Bueno, depende. No se puede esperar nada... No se puede esperar nada en el sentido de que muchos creen que la solución existe votando a un partido distinto de los que están. Esa era la tesis que yo manejaba. Yo no soy un idealista tampoco. Creo que Ortega y Gasset, idealistas, en su obra La España Invertebrada, plantó las semillas de un cáncer terrible en la que se ha basado toda la transición. Entre otras cosas, el problema de los nacionalismos. Creyendo que España era como unos compartimentos estancos que, al darle la espalda a todos esos nacionalismos centrífugos, ellos se encerraban más en esa deriva y en esa inercia separadora. Y que el problema de los nacionalismos era de Madrid, que no se preocupaba por ellos. Yo no soy ningún idealista. Yo lo único que creo es en el sistema de Montesquieu, en el sistema de la Constitución Americana, en el sistema de frenos y contrapesos, de que un poder tiene que vigilar a otro poder y de que haya un mecanismo en el que exista la representación y que los ciudadanos puedan elegir no votar a sus representantes y que haya una separación de poderes. Esas son mis bases. Luego ya cada uno, sea cristiano, que espere lo que quiera.
Locutor 01
Muy bien, dejadme que introduzca ya que habéis hablado de la libertad política colectiva y como concepto, ya lo he dicho, esencial de la filosofía de don Antonio, que abordemos el concepto, ya hemos hablado muchísimo de hegemonía cultural, un inciso, Wolfman, uno de los ideólogos del Estado de Partido, decía que el Estado de Partido estaba constituido para que no pudiera derrocarse solo y exclusivamente con las armas. Se terminó. uno de los ideólogos y compañero de Gerard Leigh Hall. No había otra forma. Para eso se constituyó después de la Segunda Guerra Mundial. No quiero entrar en eso, es mi tesis, y no quiero entrar. Pero es una cuestión a debatir también. Es blindado.
Locutor 03
Es blindado, efectivamente.
Locutor 01
Después de una legitimación tiene que haber una acción. La cuestión es que me gustaría que abordáramos El concepto de libertad política colectiva que también desarrolla don Antonio en su teoría pura de la democracia y que me gustaría que pudiéramos hablar del concepto, de qué elementos lo conforman y cómo podemos llegar a ella. Es evidente que este acto hace honor para llegar a esa libertad política colectiva. Lo principal es la libertad de pensamiento y sobre todo la honradez moral. Eso es lo que nos permite hoy estar aquí. Pero me gustaría que abordáramos, nos quedan 12 minutos, no mucho más, que abordáramos el concepto de libertad política colectiva, siendo hincapié sobre todo que lo importante es la libertad colectiva, porque libertad política se ocupó también Mondegés, pero sobre todo es la libertad colectiva. Por favor, Gabriel.
Locutor 08
Vamos a ver, yo sobre este aspecto puedo decir muy poca cosa. Antonio sabe perfectamente que es un aspecto en el que disentimos conceptualmente Yo, que soy un antiguo, me atengo a la vieja demarcación de los pensadores del XVII y muy específicamente de Espinosa, que en el Tractatus Politicus dice que «Animienim libertas eu fortitudo privata virtus est, ad imperi virtus securitas». Es decir, la libertad de la inteligencia es, o fortaleza, es una virtud privada. Mientras que la virtud del Estado es la seguridad. En el terreno del Estado, el Estado es un aparato constrictivo. Un aparato articulado por una serie de estructuras que van desde los aparatos represivos de Estado, muy bien estudiados desde el siglo XIX, hasta esos aparatos ideológicos de Estado que estudiaba Althusser, es decir, la configuración simultánea de las constricciones materiales y de las constricciones simbólicas. No hay Estado no constrictivo. Estado y constricción son sinónimos. La libertad que solamente puede ser definida en términos autodeterminativos no puede configurarse en el caso de una realidad finita, como es la realidad humana, más que en aquellos campos que se autodefinen a sí mismos, es decir, en los campos estrictamente conceptuales. En lo demás, lo que llamamos libertad, Es una designación aproximativa que caracteriza el conocimiento de las determinaciones que rigen una actuación. No soy libre por tirarme desde un vigésimo piso pensando que mi libertad me hará salir volando. Soy libre allá donde conozco cuáles son los mecanismos de gravedad y resistencia del aire que pueden permitirme, por ejemplo, utilizar determinadas máquinas para efectuar ese lanzamiento sin impactar contra el suelo. Las curitas que el Estado proporciona es únicamente el sustrato, el suelo, a partir del cual se puede configurar eso que el viejo Lucrecio Al inicio del libro II de Rerum Natura, describía como la actitud del sabio que observa la tempestad desde la playa. Es decir, que deja que llueva.
Locutor 03
Bueno, mi posición es como la de don Antonio. Yo sí veo la libertad como algo colectivo. Y lo es. Y voy a explicar por qué. Es algo que ya ha comprobado la filosofía analítica moderna. Una filosofía desarrollada después de Wittgenstein. Están también Frege, Hart, todos los de la escuela de Cambridge. Y ahora están también los Estados Unidos, a partir de los años 70. Especialmente Dreyfus. que fue también un existencialista, pero ahora asume la filosofía analítica, y John Searle. Y ellos explican, especialmente Searle, que ha hecho epistemología de la construcción de la realidad social, de que nosotros, los seres humanos, pensamos, cuando estamos en grupo, pensamos en nosotros pensamos. No es que yo pienso y yo sé que tú piensas porque tienes conciencia al igual que yo. No, pensamos. Precisamente cuando se juega un deporte en equipo, estamos conscientes cuando estamos jugando fútbol de que el equipo estamos jugando. De que el equipo queremos hacer un gol o de que tenemos que replegarnos y defendernos. Es decir, estamos conscientes de que hay una intencionalidad común. De que existe una intencionalidad común. Y de hecho, la intencionalidad común no siempre es consciente. Cuando digo consciente es que tienes que estar autoconsciente para reconocer que hay esa intencionalidad común. Por ejemplo, el uso del dinero. Todos aceptamos el dinero y lo damos por válido. En ningún momento nos hacemos autoconscientes de qué es ese dinero, qué representa o para qué sirve. No, simplemente en nuestra intencionalidad común, que es inconsciente, sabemos que ese papel representa la potencialidad de poder realizar transacciones para adquirir recursos. Por lo tanto, las ideas colectivas o el pensamiento colectivo de libertad es totalmente coherente y totalmente relacionado con la naturaleza del hombre. Y esto es muy sencillo. ¿Cómo los hombres se dan cuenta que son libres? En el diálogo. Es decir, en una argumentación, porque están en el jardín del Edén y solamente hay uno. Ese uno no tiene ningún conflicto porque para que exista conflicto tiene que haber otro ser humano. El conflicto es algo netamente social. Él tiene todos los recursos a su disposición, pero aparece otro. En ese momento, en el Jardín del Edén. Entonces, podrían competir por recursos si es que los recursos no son abundantes en el Jardín del Edén. Sin embargo, en el Jardín del Edén pueden existir todos los recursos en unas cantidades enormes. Pero el que aparece en segundo lugar, llamémoslo sábado, le dice a viernes, pero yo quiero ocupar el mismo espacio físico en donde tú estás parado. Eso es físicamente imposible. ahí ya va a haber un problema de escasez y ese problema de escasez traería un conflicto, salvo que cooperen. Al momento de cooperar es que reconocen que tienen que argumentar para evitar un conflicto y ver cómo se ordenan. Así van a hacer un orden espontáneo, natural de organización social o de cooperación social. Y eso se basa siempre y cuando se conciba de que la argumentación es una vía para no romper el principio de no agresión. Es decir, argumentamos para no agredirnos. Podemos estar en desacuerdo de todo, excepto de que tenemos que argumentar. Y de que tú has argumentado y estás en contra de lo que yo te estoy diciendo. Entonces, el principio de no agresión es que yo reconozco que no puedo agredir al otro y él reconoce que no me puede agredir a mí. Reconocemos que no nos podemos agredir. ¿Por qué reconocemos que no nos podemos agredir? Porque no nos vamos a utilizar ni a instrumentalizar. Cuando reconocemos que no nos podemos instrumentalizar, que no nos podemos agredir, automáticamente hemos reconocido que somos libres. Porque no hay ninguna disposición del otro. Pero es que nos reconocemos que no nos podemos instrumentalizar. El tema es de intencionalidad común. Cuando yo veo que otra persona razona, que tiene mente, que no es cerebro, que tiene mente, la mente es una alta, pero la digestión uno no la puede ver empíricamente, pero sabemos que es una alta función de esos órganos, es la digestión. Igual es la mente. Cuando yo sé que otra persona piensa, no es que yo interiorizo, digo, esa persona es persona porque tiene conciencia al igual que yo. No, yo pienso, pensamos. Y por eso le hablo a la otra persona y sé que me va a responder. Porque ya está predeterminado biológicamente en nosotros la capacidad de determinar de que somos colectivo, de que somos. Si no, no existiría la construcción gramatical del somos. Somos, precisamente. Entonces, desde ese punto de vista, las dinámicas colectivas comienzan a tener una explicación. ¿Por qué las dinámicas colectivas tienden a seguir un liderazgo? O muy sencillo, porque ese liderazgo representa la intencionalidad común. Y no es que se ponen a preguntar entre ellos, oye, ¿representa la intencionalidad? No, no. Será automáticamente. Todos hemos venido aquí a seguir a don Antonio, no porque nos hemos puesto a cuestionar entre nosotros si es que hemos reconocido el principio de libertad política colectiva como un principio guía. No, no, no. Simplemente... Cada uno de nosotros lo siente. Y una vez que hemos llegado en forma individual, nos damos cuenta que todos nosotros somos repúblicos. Que todos nosotros creemos en la libertad política colectiva. Porque... Exactamente. Exactamente.
Locutor 08
Exacto. Bueno, Petro.
Desconocido
¿Ah, yo? Sí, sí, dale.
Locutor 08
La amistad es lo único que une a los hombres libres, dice el viejo Spinoza.
Locutor 04
Bueno, yo no me voy a referir en términos tan trascendentales ni tan paradisíacos como dice también Gustavo que ha hablado del paraíso o del Edén. Yo me voy a ceñir simplemente tampoco a los intereses comunes. Yo no creo en los intereses comunes ni en las voluntades generales ni historias. Lo que digo es que para defender las voluntades individuales o las voluntades egoístas tiene que haber previamente una libertad política colectiva para poder posteriormente defender las libertades individuales. Y la diferencia que existe entre un régimen que es democrático y un régimen que no lo es, como el Estado de partidos, es la imposibilidad de conquistar el poder. Es precisamente la imposibilidad que existe. La imposibilidad de alcanzar el poder cuando esa es la garantía que da precisamente... Un periodo de libertad colectiva como el que existió en Estados Unidos. Aquí me acuerdo, tú que eres muy aficionado al cine, Gabriel, conoces la película celebérrima Caballero sin espada. La defensa que hace al final él. Eso precisamente es la garantía que te da el sistema que tiene en Estados Unidos. Sin perjuicio de las anomalías, de los desagravios, de las corrupciones que pueda haber. Pero ya tienen ellos sistemas para revertir esa situación. Entre otros, fundados por el constitucionalismo americano, como son las doctrinas del juez Marshall, por ejemplo. Eso es precisamente lo que nosotros buscamos, unas reglas de juego. Y esas reglas de juego, que es como entendemos la democracia, tienen que partir de un periodo de libertad política colectiva. Para que a través de ese periodo se redacte una constitución y luego que cada diputado defienda sus intereses. Claro que yo no creo en los intereses colectivos, en las voluntades colectivas, en las morales colectivas, de ninguna manera. ¿Cómo se dice eso? Eso es como una suma de vectores que cada uno tiene su dirección y sentido y quieres que todos al final se sumen de una manera perfecta y alineada en la dirección a la que todo el mundo le gustaría. Eso es imposible. Pero es que de eso no se trata. Se trata de defender, para que haya defensa de intereses individuales, de haber primeramente unas reglas de juego. Y esas reglas de juego tienen que estar basadas en un periodo de libertad política colectiva. Nada más.
Locutor 07
A mi gran amigo Albiar, que está aquí, no solo porque es amigo, sino porque es un filósofo, un pensador, un escritor de primer orden. Y como este movimiento MCRC, no digo mucho más yo en particular...
Locutor 06
Puedo desafiar a cualquier pensador del mundo que me responda con honestidad intelectual en el léxico. Porque cuando Pedro ha hablado de que tenía esperanza en la libertad política, Gabriel Ardián, sin darse cuenta porque es una buena persona... ...lingüístico... ...que no tiene derecho a ser... ...y fue decir... ...que él no creía en la esperanza... ...como una virtud teologal... ...cuando lo que estabas tú diciendo... ...era simplemente... ...que teníamos la convicción... ...de que la libertad política... ...podía triunfar... ...nada más... ...es una trampa... ...es una trampa... ...sin falta... ...hay que decir algo... ...no, no... ...simplemente que los hombres libres... ...no tienen esperanzas... es que tú votas al PP por tanto estás votando a un partido que está rompiendo España y sin unidad de un sujeto constituyente no hay la menor posibilidad de libertad política tú no crees en la libertad política de los españoles y yo sí creo porque creo en ti, creo en él y la suma de todo creemos en la libertad política colectiva Mucho más profundo. ¿Cuál es el fundamento de la libertad individual? De la tuya. ¿Cuál es tu fundamento? No lo tienes. No tienes fundamento. Tú eres un hombre libre sin fundamento. Porque para que tú estuvieras fundado como hombre libre, tendrías que tener un fundamento del fundamento. Como dijo Hayek y como ha dicho Karl Marx. Y ese fundamento del fundamento de la libertad política se llama libertad política colectiva, quieras tú o no quieras.
Locutor 08
Perdona Antonio, pero el fundamento del fundamento, el fundamento del fundamento lo toma Heidegger de un tal Jacob Böhme, que es la fuente de inspiración directa del nazismo.
Locutor 06
Bueno... el día que desaparezca la hegemonía cultural del marxismo, mientras eso no desaparezca, dice literalmente por ejemplo, no será posible concebir el fundamento del fundamento de la libertad, y cuando desaparezca la hegemonía,
Locutor 08
Sartre tiene la inmensa ventaja de que su evolución teórica, desde los primeros artículos, por ejemplo, de crítica literaria, que es lo que empieza inicialmente, hasta las conversaciones con Benilevi, van atravesando prácticamente toda la esfera del pensamiento del siglo XX. Lo conozco bien porque he trabajado mucho tiempo a Sartre. Y, naturalmente, tú puedes encontrar posiciones sobre el marxismo en Sartre que son absolutamente contradictorias. Si tú tomas el texto del 48, Materialismo y Revolución, y lo comparas con la crítica de la razón dialéctica, las tesis de uno y otro texto son exactamente las contrarias.
Locutor 06
A mí no me preocupa. No.
Locutor 05
Hay un tema que me mete. de filosofía que lo tiene que conocer yo también soy profesor de filosofía muchos años que no existe libertad individual sin un medio que sea libre usted le puede plantear después de 2500 años de hablar sobre la libertad que puede existir la libertad individual no hay libertad individual si no hay libertad colectiva Me voy a parar porque no puedo hablar. Usted tiene que saber, señor, ya que usted citó a Guy Debord, que fue amigo mío, usted tiene que saber que uno piensa en situación cuando un par de asociantes del espectáculo, un par de torreos, uno habla sobre el terreno, Nosotros los filósofos americanos siempre planteamos este tema, planteamos el tema desde donde, porque tenemos un problema de pertenencia, nos tenemos que dar un lugar en el mundo. De ahí que, por ejemplo, en América haya surgido todo el tema este de la filosofía de la liberación, de la teología de la liberación, por una necesidad, uno puede estar de acuerdo, pero uno, pero sabe muy bien, que no puede plantear el tema como un egoísta lógico, como diría Max Scheler de la libertad individual si esa libertad uno es libre individualmente en una comunidad es libre cuando acaba de hablar el joven que dice señores no podemos pensarnos aisladamente Yo creo que, y lo que dijo usted cuando lo contradijo sobre el tema de la esperanza, me parece simplemente un sofista, no es un filósofo, porque uno no puede buscar una chicana de esta naturaleza porque este hombre está brincando. hablando de esperanza, esperanza política, en el sentido de no cerrar el horizonte, de no reducirse a una especie del epicureísmo contemporáneo de rascarse el ombligo, pensar porque uno se puede rascar el ombligo. Tiene que aceptar, tiene que ser autoconsciente. Es decir, ¿cómo nace la libertad individual? La libertad individual no es hacer lo que uno quiere como un capricho subjetivo. La libertad individual nace cuando uno va tomando autoconciencia, se va viendo como hombre libre. La libertad se va haciendo lentamente. Cuando uno toma conciencia... de uno mismo, uno ahí hace el paso del yo al nosotros. Esto lo explicó Hegel en 1806. Usted tenía que haber pasado de espinosa, haber leído que la filosofía sigue. Pero usted pegó un salto extraordinario. Usted se olvidó a Hegel. Usted sabe, como yo, que hubo dos filósofos en toda la historia de la filosofía que merecen ser leídos, que son Aristóteles y Hegel. Y si usted no leyó Hegel, usted se quedó en el siglo XVII y me parece extraordinario, pero su razonamiento es inatingente respecto de la realidad que estamos viviendo hoy en el siglo XXI y en el 2017.
Locutor 08
Mis lecturas son irrelevantes, pero me he pasado media vida leyendo Hegel.
Desconocido
Tal vez.
Locutor 05
Usted tiene que pensar, si habla de Hegel, tenía que haber pensado el paso del yo al nosotros.
Locutor 08
Sí, y tal vez usted debiera pensar en el fragmento del más antiguo sistema del idealismo alemán que configura los primeros elementos del romanticismo que culminan en la tradición totalitaria alemana.
Locutor 05
acá no entendió lo que usted quiso decir pero yo entendí lo que usted quiso decir el pensamiento único el pensamiento políticamente correcto hace derivar todo pensamiento de nosotros lo quiere enviar a un sujeto colectivo y a ese sujeto colectivo Quiere darle fuerza hegemónica. Quiere transformarlo en una fuerza que no se pueda contrastar. Por eso acá el joven, mire, el joven lo aventajó en su razonamiento. Porque yo no creo en la memoria colectiva, no sé qué dijo, bueno, pongámosle la memoria, no creo porque ciertamente lo que hace Hegel es salvar al hombre. Pero el hombre lo salva en la medida que lo insertan en nosotros. Pero usted no puede volver. Hegel hace lo que se llama la Aufhebungsein. Y la Aufhebungsein no es como enseñan los profesores que está la tesis, la antítesis y la síntesis. La Aufhebungsein está la negación, está la afirmación, la negación y la negación de la negación. Es decir, se avanza conservando. A ver si me explico. Entonces, el marxismo dice que es un totalitario porque avanza conservando. Pero nosotros tenemos que avanzar conservando porque formamos parte de una tradición. No nos podemos inventar que salimos de un reposo. Perdónenme que yo me toqueaba. Pero no salimos nosotros. Nosotros salimos había una tradición ¿por qué? porque nosotros no podemos quedarnos entonces tenemos que avanzar y en ese momento tenemos que negar la tradición pero no negarla para aniquilarla sino para superarla y eso no es la idea de progreso del mundo liberal no es la idea nosotros tenemos la idea de progreso en el sentido avanzar conservando esta es la gran enseñanza de Hegel Por eso se transformó en un filósofo, en uno de los más importantes filósofos. Yo creo que usted sigue insistiendo con una actividad totalmente individualista y bueno, discúlpeme, pero no comparto.
Locutor 08
Verá, yo también tengo una tradición, es la que viene del Vladimir Yankelevich, que analiza exhaustivamente hasta qué punto la tragedia mayor de la Europa contemporánea se llama romanticismo alemán.
Locutor 06
yo no hablo de erudición y paso a un terreno donde me considero maestro y es el terreno del jurídico soy jurista y como jurista a ver quién se atreve a replicarme a lo que voy a decir ahora donde hay derechos subjetivos hay facultades pero no libertad La libertad individual no existe, solo derechos personales o individuales. En cambio, porque la libertad es incompatible como idea con el derecho. Donde hay derecho no hay libertad. Para que haya libertad tiene que ser contra el derecho. Y eso solamente hay una, la libertad política colectiva, porque es la apuntadora política. Porque yo no soy jurista. Hijo, es como si yo te dijera que no respondas con argumentos jurídicos.
Locutor 08
Es que eso sí, porque... Bueno, eso es una facultad. ¿Eh? No, no, yo no soy jurista. Tienes razón, jurista.
Locutor 03
Es lo que me estoy diciendo, yo no soy jurista. ¿Que no sí?
Desconocido
¿Alto?
Locutor 03
Este aquí se me apaga, no, no me...
Locutor 08
Absolutamente.
Locutor 06
Pues ya está, estamos de acuerdo. Pues por eso es necesaria lo que tú no sabes, la libertad política colectiva, para que ella sea la fundadora del derecho subjetivo que tú tienes.
Locutor 01
Muchas gracias a todos, muchas gracias a la mesa.
Locutor 00
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