Conferencia en Cordoba donde habla del sistema político existente y el 23-F
Trevijano en Cordoba 280411
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Pues creo que voy a enfocar mi intervención por primera vez desde el punto de vista jurídico, de la teoría pura de la República desde un punto de vista jurídico, porque tiene varios, no el constitucional precisamente. Y antes de empezar quiero contaros las incomodidades que representa para mí Ser presentado, no como hoy, por personas que sienten cierta admiración por mí, pero no me han leído, no me conocen. Eso es muy violento para mí. Por ejemplo, Santander. Me presenta en Santander nada menos que la COPE. En un sitio, la COPE, la radio, y el director de la COPE me presenta. Resultaba que era un carlista que sentía tanta admiración por mí que me consideraba casi como un dios. Y lo dijo porque había oído que tanto el rey Hugo Carlos como la princesa Irene le dijeron que yo era, le habían dicho que yo era el hombre más inteligente de Europa. Entonces él empezó con esos elogios y ya embabado, dice no solo hizo la constitución de Guinea, que es verdad que la hice pero no estuvo en vigor ni un solo día, la que produjo la directora de Macías la hizo Herrero de Miñón y Castilla y el gobierno de Franco. Yo no hice ninguna constitución para la dictadura de Macías. La mía no estuvo en vigor ni un solo día. Pues este presentador, digo, no solo, está lleno de constituciones hechas por tribunales latinoamericanos. Y entonces, claro, yo me quedé asombrado y le dije, pero si son muy malas. Él se quedó desconcertado un poco, pero siguió su intervención bien, muy cariñosa, muy elogiosa hacia mí y continúa... Diciendo, claro, en la transición su papel fue fundamental, fue el fundador de la Junta, fundador de la Junta, él dirigía todo el movimiento de la oposición, de todo. Y luego vino su desencanto. Y le dije, pero si yo nunca estuve encantado. Y otra vez, la explosión de risa del auditorio fue tan inmensa, la explosión de la gracia, que él mismo quedó ya impresionado y en lugar de estar en una situación ridícula, se sintió protagonista de un acto que merecía el aplauso tan grande del público. Entonces, sin decirnos nada, continuamos por el mismo camino. Así que él siguió hablando y yo corrigiéndolo. Y ya está. Entonces, claro, el éxito fue total. Voy luego a Murcia y uno de los catedráticos, en una aula maravillosa, un hemiciclo, entre 500 personas, de un edificio maravilloso de la Universidad, de la Facultad de Filosofía y Letras, el presentador, empieza también a presentarme con un... un ser muy fuerte, muy poderoso, que ha vivido mucho, y empezó a atribuirme cualidades, cualidades, cualidades, y llega una que dice, perteneció a la Junta Democrática fundada por el Partido Comunista. No pude reprimirlo. Y dije, ¡mentira! Y estaba en la mesa a mi lado. El hombre se queda asombrado, mira, y dice, eso es falso. Eso es lo que se inventó Franco para que la burguesía temiera a la Junta Democrática, Y el Partido Comunista se aprovechó también para hacer creer a la opinión pública que tenía más poder del que realmente tenía. Y si sabéis, Rafael Calvo Serer entró en la Junta Democrática porque yo se lo pidió que lo hiciera, pero sin decírselo, sino que en el Hotel Loti de París lo invité a cenar y le dije, ven un amigo me ha invitado, ¡ah, muy bien, magnífico! Y estábamos sentados en la mesa y llegó Santiago Carrillo. Le llegó Santiago Carrillo a Rafael Calvo Serer. Así... Es decir, la Junta fue una obra mía, exclusivamente mía, hasta el punto de que el miedo que había en España Franco era tan grande en los dirigentes de los partidos que nadie se atrevía a hacer algo como eso. Y yo para triunfar tuve que llevarlo en secreto, es decir, que hablaba con uno y le decía, ¿estás de acuerdo con estos principios, de apoyar estos principios? Si decía sí, le digo, muy bien, pues entonces tú tienes la letra A y yo te aviseré yo cuando otros piensen como tú. El primero fue el Partido Nacionalista Vasco, el señor Lasarte que ha muerto de cáncer, ese fue el primero. El segundo fue el señor Andreu, en representación de la Asamblea de Cataluña, fue la letra B. El tercero fue Valentín Paz Andrade, en representación de Galicia, la letra C. Y así fue, adjudicando letra y consentimiento a personas que no sabían quiénes eran los que formaban. Y así entró por Andalucía Alejandro Rojas Marcos, Así entró por Canarias José Joaquín Díaz de Aguilar, independiente, hasta que entró Comisiones Obreras antes que Santiago Carrillo, porque a Comisiones Obreras yo tenía una relación muy estrecha en Madrid con ellos, hasta el punto que la primera gran junta de las Comisiones Obreras que no detuvieron a nadie, en el año 62, la hice yo, en una fábrica de la que yo era el abogado. Y él, bien, con esa relación hizo que Comisiones Obreras avisara a Santiago Carrillo. Santiago Carrillo me mandó el recado desde París y quería verme. Fui a París, lo vi, le puse también el tema sin decirle quién había. Él sabía lo de las Comisiones Obreras. Y también entró. Pero sí entró el séptimo sin conocer. Y así continué a toda España. Toda la Junta fue constituida así. Y solamente cuando don Juan de Borbón se negó... a declarar, a hacer un manifiesto, o declarar al periódico Le Monde, al periodista Marcel Niedergang, bajo el Le Monde, bajo el director Fontaine, que había preparado yo para que lo hiciera el día de su bonomástica, hiciera unas declaraciones contra el príncipe, su hijo, diciendo que jamás aceptaría que fuera el rey y que se lo prohibía públicamente, porque en privado ya se había prohibido también por una carta que redacté yo en el año 69. de contestación a Franco y a su hijo, donde le decía al hijo que si aceptaba la monarquía, no había salvado nada, como dijo su hijo en la carta él, sino una monarquía sin honor. Bien, pues solamente cuando él se negó, yo reuní a todos los que habían formado la junta, que algunos ya lo había citado yo sin decir para qué, en el Hotel Lys de Lisboa, entre ellos Tino Galván, Santiago Carrillo, Raúl Morodo, Alejandro Casmarco, estaban esperándome. Ellos en Lisboa, yo estaba en Estoril. Cuando vine y dije que el rey no hacía ninguna declaración, ellos se quedaron consternados. Digo, no, no hay motivo ninguno, es todo lo contrario. Sin saberlo ni proponerlo vosotros, que estabais dispuestos a apoyar estas declaraciones de don Juan, cada uno por su lado, ahora resulta que estáis de acuerdo y hemos formado por primera vez la unidad de la oposición española a Franco. Así fue. Entonces ya hicimos el acto de parir, pero fue para ellos de una manera inconsciente. Una operación dirigida, preparada y dirigida por mí, sabiendo dónde iba, como es natural. Pues bien. Vuelvo a Murcia. Este señor, claro, dice que la ha hecho la Junta Democrática del Partido Comunista y explico todo esto al público. Digo, eso es falso. Y él se queda mirando para abajo. Es que eso dice en mi ficha. Digo, ah, ¿usted le da más valor a su ficha sobre mí que a mi propio testimonio? Pues sí, que usted es un buen historiador. Bien, con eso he seguido mi costumbre, que yo no tolero cuando hablo en público, que nadie... Ni me ofenda ni diga la verdad, yo no observo ninguna, no creo en ninguna solemnidad ni formalidad en público. Por ejemplo, otra anécdota graciosa esta, cuando se hizo el tratado de Maastricht, La primera conferencia que se hizo en Europa sobre el Tratado de Madrid fue en Madrid y fue el Colegio de Economistas que lo organizó con una asistencia muy numerosa de más de mil personas y me invitó a mí en un acto conjunto con el Embajador de México que tenía que explicar el Tratado de México con Estados Unidos. Bien, cuando primero tuvo la palabra el Embajador mexicano, Habló todo el tiempo sobre el tomate y cuando nos puso rajos de tomate a toda la sala, pues ya me dio el paso a mí. Entonces empiezo yo a hablar y no había hablado ni tres palabras cuando el presidente de la junta, de la mesa, que era el que de la convocatoria de los economistas, me pasa una nota en la que dice a breves porque el señor embajador tiene una cena. Me quedé tan estupefacto de ese atrevimiento que suspendí inmediatamente y le digo, señores, me pasan esta nota. Y la leí. Y le digo, por tanto, les pido a ustedes que le hagamos un caluroso aplauso al señor embajador para que se vaya. Y como no se iba el embajador, empezaron fuera, fuera, fuera, fuera, y aquello nadie hablaba, yo callaba fuera, fuera, fuera, hasta que el propio presidente tuvo que levantarse y acompañar al embajador hasta la puerta, pasando toda la sala porque la salida estaba al final, ante ese espectáculo mochornoso. Es el embador mexicano para que aprenda a venir a España y decir que tiene que abrir y que tiene una cena. Y le dijimos que le siente bien la cena. Es lo que dijeron cuando se iba, que le siente bien. Bueno, eso lo cuento como anécdota no es porque sea mi personalidad, sino porque yo creo que es una costumbre sana, que no se debe tolerar ninguna humillación, ningún rebajamiento, en ningún nivel, ni alto ni bajo. Somos personas y no podemos tolerar humillaciones. Yo tuve mi conferencia que era muy bien preparada, porque no es como ahora que estoy improvisando, sino que... allí lo había preparado muy bien porque era un tema técnico, el de Maastricht. También preparado estaba que Julio Anguita me pidió la copia y era el programa de la izquierda unida. Mi discurso. Pero no lo han entendido. Como es normal, además. Pero bueno, Julio Anguita, yo lo respeto, es un amigo, pero tiene ideas que no van a ninguna República Federal. República Federal. Dividir España a trozos y luego decir, o unir, federales. Es que es para niños. Entonces, después de esa preparación tan buena, había preguntas, como en los debates de ahora del público, pero antes había en un pupitre, en un púlpito, como esos, al lado, intervenían unos economistas. Y pasa Montoro, ese que hoy habla en nombre del Partido Popular, y que parece que tanto sabe, ¿no? Pues veréis lo que le pasa a Montoro. Cuando ahora empieza, y lo primero que empieza es con una alabanza a mí, y yo estoy tan acostumbrado a esos comienzos, que cuando alguien empieza hablando bien de mí, digo, Dios, ¿a dónde va este? Ya estoy esperando ver por dónde viene, porque sé que es la costumbre española. Es decir, uy, Sebriana es muy inteligente, es un hombre muy culto, es un hombre muy sincero, pero, y ya está, ahí viene. Entonces empieza a hablar y dice, pero es muy peligroso que una persona que no es economista va a hacer un discurso suyo, el Lord Keynes, nosotros supongo que todos habrán oído hablar, pero no sé si alguno habrá leído la teoría general, pero a quien no la haya leído, yo le digo que es el libro más claro y más sencillo de toda la literatura económica de todos los tiempos. Entonces, dice, continúa Montoro, es muy arriesgado que se base en un economista porque el Orkain es muy difícil de entender. Y yo dije, será para ti. Se acabó Montoro. Se acabó radicalmente. Otra oración del público y fuera Montoro. Bien. Cuando dice que no tengo pelo en la lengua no es eso lo que ha querido decir él. Porque eso más bien es esprit. En español no existe la palabra esprit, espíritu, significa otra cosa. Pero en francés esprit es eso, esprit es saber responder en el acto con esprit, con educación, con un año original a una ofensa, a una desconsideración o a cualquier agravio que te hagan, es tener esprit. No morderse la lengua es otra cosa. No morderse la lengua es cuando se habla de los grandes personajes públicos, por ejemplo. Si yo digo que la sociedad española es rara, aunque en el sentido profundo de la palabra, no tan rara. sino casi normal, que un medio tonto sea considerado tonto antes de ser rey y genio después de ser rey por las mismas personas. Eso es no tener pelo en la lengua. El no tener pelo en la lengua es decir que el 23 de febrero fue organizado por el rey Juan Carlos y que eso lo confesó a él mismo por televisión ante unos españoles que están tan acostumbrados a no entender nada de lo que dicen ni comprender lo que oyen Que basta que lo diga la autoridad para que se quedan atontados. Y el rey en televisión a la una y media del día 23 dijo que en su conversación, en el mensaje que le había enviado al capitán general Miranda del Bosque, le había dicho... que después de nuestra última conversación por teléfono, ya no puedo dar marcha atrás. ¿Qué significa eso? Pues yo no lo analicé, yo necesitaba estar informado. Digo, reí acá, me levanté en el acto, porque yo estaba en mi casa con mi mujer y digo, uy, se acaba de condicionar que el golpe estaba en él, el que lo ha dado. Y si no es posible, mira lo que ha dicho. Bien, ahí queda eso. dos años, en el aniversario de ese 23 de febrero, yo escribo un artículo con mi nombre firmado en el diario El Mundo, y digo esto mismo, que el golpe lo dio Juan Carlos, el rey, y a mí no me pasa nada, pero al día siguiente hay una entrega de premios a juristas destacados por la compañía de seguros Pelayo, en la calle esquina Claudio Cuello, con Núñez de Balboa, y ahí en el tribunal está el señor Sabino Fernández Campos, Termina aquello, tomamos una copa, un refrigerio, y me tocan por la espalda, yo no conocía, aunque yo conocía de sobra al príncipe desde que estaba en Sanagosa. porque todos los fines de semana se venía conmigo, porque iba con mujeres más guapas que las suyas, yo era soltero, y quería salir con mis amigas y con mi Pegaso, y lo conocía muchísimo. Sin embargo, yo no conocía a Fernández Campos. Me tocan, era él, Sabino, y me dice, ¿tú eres televigano? Sí. ¿Y tú eres Sabino? Sí. Bien, encantado. Quiero saludarle para felicitarle, porque usted es el único español que se ha atrevido a decir la verdad sobre el 23 de febrero. Sabino Fernández Campos. Y esto que os digo a vosotros, lo dije en vida de él, en televisión y en la radio muchas veces. Jamás me dimitió, claro. Y eso por un lado, eso fue el rey el que nos confesó, porque el significado de ese mensaje estaba claro. Y si ya no puedo dar marcha atrás, luego antes había habido una marcha adelante y ya él te la había dado. Pero también la reina, que también es otra tonta, Sí, la verdad, es que hay que acostumbrarse a hablar así. Si es una persona, es que su cara no denota lo que es. ¿Es tonta? Bueno, pues esa la reina tiene la idiotez de confesarle a Pilar Urbano en la biografía autorizada que le ha hecho, de decir que el rey fue listísimo porque hizo creer a los generales que estaba a favor del 23 de febrero. para engañarlos. Y eso lo confió la reina. Está clarísimo que era el que lo organizaba y dice, bueno, es que él lo hizo para engañarlos, como luego dio marcha atrás. No, la marcha atrás fue debida nada más a que nadie previó la circunstancia de que el coño siéntese y el pistoletazo al aire fuera televisado. Era imposible que pudiera reír a nadie. ante el mundo entero, legitimar algo que venía de lo que acaba de oír. Y esa fue la marcha atrás. A partir de ya, el golpe estaba frustrado, que lo frustró fue Tejero. Eso es no tener pelo en la cuenta, en la lengua. Pero para no tener pelo en la lengua hay que tener dos condiciones, no todo el mundo puede. Una es la valentía personal. que la da la ausencia de miedo a las instituciones y a los periódicos y a la prensa y a la opinión de los demás, sin expresar la opinión de los demás. Y no basta. Y tener un conocimiento profundo de la política. Porque si no tienes conocimiento profundo de la política, ¿cómo te puedes...? No te atreves a decir nada. Tienes que conocer la política de verdad para poder decir lo siguiente. Y desafiar a toda la clase política española, a todos, a que haya uno solo que se atreva a enfrentarse conmigo en público. Uno solo, lo pido, no lo hay. Ni periodista tampoco. Que es lo siguiente. Este régimen político, que no es un sistema, sino un régimen de poder, está tan corrompido, es tan falso, es tan mentiroso desde la A a la Z, no hay ni una sola institución que sea medio decente, medio honrada, simplemente que sea decorosa, no hay ni una. Ante esa situación es tan evidente que no puede haber la posibilidad de que haya un solo español que perteneciendo a la clase política, siendo diputado o ministro o director general, después lo haré de la prensa, No hay uno solo que siendo ministro, diputado o un cargo público pueda ser inteligente o decente. Si no cabe más que la imbecilidad y la corrupción en el sistema. Toda persona de este sistema que defiende el sistema o es un idiota o un corrupto. ¿Por qué un idiota? Porque el corrupto está al alcance de todo el mundo, se da cuenta. Pero ¿por qué un idiota? Porque solamente un idiota puede creer en las mentiras que le dicen los corruptos. Solo un idiota puede creerse que en España hay separación de poderes. ¿Pero cómo que hay separación de poderes? Con Franco también había. Hay separación de funciones, de un solo poder. Bajo Franco había poder legislativo, poder judicial y el poder ejecutivo que tenía él. Porque esos poderes están separados en sus funciones, pero la fuente del poder es única, solo uno. ¿Y ahora qué? El partido que gana las elecciones, ese partido, solo ese partido, si tiene mayoría absoluta, es dueño del gobierno, del poder legislativo y del poder judicial. Es un idiota de remate toda persona que crea que hay separación de poderes. Que lo dice o es por corrupción para engañar a los demás o es por una imbecilidad que no puede circular entre personas normales. Es un anormal. Entonces yo digo, toda clase política y unida a todos los grandes periodistas, no los pequeños de la empresa, los que tienen con nombre propio, son anormales. porque o son corruptos porque están apoyando un régimen de corrupción, o creen que es verdad lo que dicen en el periódico, en cuyo caso es más peligroso todavía. Yo prefiero a un director de periódico corrupto que cómplice de la falsedad y diciendo todos los días que en España hay separación de poderes, Y que hay representación. Y ese es el motivo por el cual voy a hablar hoy aquí, en homenaje a los juristas de la representación. Porque yo no sé nunca de qué voy a hablar. De verdad, eso depende del público, de la sala, de las condiciones. Y aquí me ha invitado hoy vuestra cercanía a que hable de una manera directa, de cosas sencillas, para llegar ya a una más complicada, que es esta, la representación. Para los que son abogados, puede ser que lo sepan, los que no son abogados no, ha habido en el siglo XX un jurista tan grande como los más grandes de la historia, como Ieri o Vinci, me refiero a Emilio Vetti. Emilio Vetti es un italiano que era de derecho romano, que fue además un gran filósofo, Es una gran figura que en España es poco conocida, a pesar de que el negocio jurídico fue traducido muy pronto por la editorial de Derecho Privado del Español. Pero no, su obra principal es una sobre la representación y la interpretación. El tema que elijo hoy, muy sencillo, muy corto, no me extenderé, será la representación. Y no me extenderé porque después, como sois pocos, quiero que hagáis preguntas sinceras. De verdad, lo que más os extraña es que me habléis con el corazón de la misma manera que yo hablo también a vosotros. Para que de esa manera podamos decir de verdad que hemos dialogado. Que esto no ha sido ni oír una conferencia, ni soltar un rollo, sino que vamos a establecer un diálogo. Para eso voy a explicar yo la tesis muy brevemente y luego vosotros preguntáis. La tesis es... La tesis oficial es que en España es un régimen representativo y lo dicen tan tranquilos. Dicen que España, en las elecciones, eligen a alguien que representa algo. Bueno, eso es un absurdo tan grande que lo que está diciendo es que unos votantes que no eligen nada, sino solamente ratifican Los candidatos que otros, no ellos, han elegido, o sea, hay una ratificación. Unas personas que votan pero no eligen, sin embargo, la tesis judicial dice que están representados, ¿por quién? Por los partidos. políticos, por los diputados y llegan nada menos a decir que la soberanía popular está en el Parlamento. Eso lo vemos todos los días, a todas horas. La televisión, ya se llamen grandes juristas, grandes filósofos, sean los marinas, todos los que tienen fama son mentirosos y falsos. No hay nadie famoso, bueno, yo tengo fama y no pretendo ser tonto y desde luego no soy mentiroso, pero una cosa es la fama contra El sistema, mi fama es por estar contra. Y otra cosa es la fama por estar a favor del sistema, que son todos los que triunfan en la cátedra. Son los marinas y compañía. Bien, pues estos dicen que eso es representación. ¿Qué dice Emilio Betti, que es el más grande jurista, el que nadie podrá rebatir, pero nunca ha muerto, y sus tesis son geniales? Pero son muy sencillas. Los abogados saben, vayamos, acudamos al código, veamos qué representación, qué significa representación. ¿Representación de una obra de teatro? Si son los actores, sí señor, en las obras de teatro el actor representa, pero representa algo que no es lo suyo, no es su voluntad ni su inteligencia, representa el papel que le han asignado. Por tanto el papel, el autor, el escritor-autor es el que edifica, construye, lo que va a ser representado en la escena y el actor es el que representa. El autor está representado y el actor es el representante. ¿Qué pasa en la vida privada? Todos sabéis lo que es un procurador de los tribunales, todos sabéis lo que es un poder notarial. Pues la vida privada sucede en el fenómeno de la representación un caso muy fácil de entender si acudimos a una figura que ya un gran jurista francés, Lavanda, a principios del año 20, dibujó como un triángulo. En toda representación tiene tres lados. Tiene, por un lado, un mandante, una persona que manda, otra, mandataria, que va a ejecutar lo que le han mandado, y si Un tercero, el que recibe la gestión del mandato o la acción del mandato, si sabe que está actuando el mandatario, no en nombre suyo, sino en nombre del mandante, se produce la relación triangular y esa última relación, el último triángulo, es la representación. Si sabemos que alguien está representando a otro, evidentemente. los efectos que produce ese acto son los que enlaza al representado con nosotros, no al representante. El código español derivado del francés y del italiano igual es tan clarito que distingue dos tipos de representación que llaman voluntaria y legal. ¿Cuál es la representación voluntaria? Aquella de las personas capaces, es decir, en pleno uso de sus facultades, que pueden dar un poder a otra persona facultándolo para tal o cual gestión. Y ese es, se produce ahí el mandato representativo, porque hace público el poder que le da para eso, y es un mandato representativo. Y el otro tipo de mandato, y ahí la voluntad, lo esencial de ella es que la voluntad del mandante en la que ejecuta el mandatario o el apoderado, en la voluntad de haber mandante. ¿Pero qué pasa cuando no hay voluntad en el mandante? Como por ejemplo en los locos, en los niños, pues que el sistema legal, jurídico, político, le otorga la representación a través de tutores y curatores. El tutor es el representante del menor. Si no tienen los padres, claro, y en el caso de que los tengan son los padres. ¿Cuál es el sistema político español? Exactamente el mismo que el establecido en el Código para los menores y los incapacitados. Pero exactamente, literalmente el mismo. Yo puedo hacer la tesis doctoral ahora y llamar a todos los jefes relativos a que me corrigan una coma. No hay la menor voluntad del que vota. del representado. No puede estar representado si él no interviene en la designación de candidatos. ¿Qué voluntad puede haber? Él recibe obligatoriamente la representación legal de los jefes de partido que hacen las listas. Es decir, los partidos tienen en efecto la representación legal de los españoles, no la voluntaria. Por tanto, el sistema es falso. Todos los que votáis, o los que voten, supongo que vosotros, la mayoría no, porque sean ninguno, ojalá, ojalá porque sería un respeto a vuestra inteligencia y a vuestra dignidad, como podéis, si pueden los españoles estar votando y los italianos, eso no pasa en Francia ni en Inglaterra, porque allí el sistema electoral sí es representativo. Allí el diputado representa al elector que lo ha elegido a él, en su distrito, para que represente al distrito, no a la nación. ¡Qué tontería! ¡Qué tontería es esa que inventó Edmund Burke y el abate Sieyès en Francia! De que el diputado, que normalmente, suponiendo en aquella época, desde luego, en los sectores campesinos, lo más que puede ser es un cateto ilustrado. ¿Cómo puede concebirse la idea... De que un distrito de un pueblo elija diputado a un señor y ese señor, tan pronto como ha elegido, ya no es representante del distrito. Ahora se convierte por obra del Espíritu Santo en el representante de la nación y del mundo, porque ya ese diputado que conocía las cosas de su distrito... Las lenguas de fuego del Espíritu Santo le penetran hasta tal punto que se convierte en oráculo de lo divino y lo humano. Sabe opinar sobre si España tiene que ir a guerra o no guerra. Y ese hombre fue elegido con los credimientos que tenía sobre su distrito. Y la sinceridad y la verdad está en la lealtad. Lealtad del elegido al elector. Y la lealtad... de los electores al distrito, en virtud del cual están dando poderes para que lo defiendan. A eso nada más. Incluso contra otros distritos. ¿Cómo va a ser el representante nacional si lo que está dándole poderes para que represente a ese distrito es en contra de los intereses del distrito vecino? Eso es absurdo.